Con Jaime R. Echavarría
El poeta Sergio Esteban Vélez y el compositor Jaime R.  Echavarría


Con Jaime R- Echavarría, compositor
Sergio Esteban Vélez, Jaime Erre Echavarría y Luis Mejía Arango
Por Sergio Esteban Vélez
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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 31 de julio de 2009


Mateo Blanco es toda una revelación de nuestra música.  Y la mejor prueba de su talento es el nuevo disco, “Mateo 7.24”,  que pronto será lanzado oficialmente en los Estados Unidos y en varios países de Latinoamérica.   En este disco compacto, por el cual ha apostado el sello Global Entertainment Music, Blanco hace un recorrido por diversos ritmos latinoamericanos, a través de los cuales puede demostrar la versatilidad y potencia de su voz.

En este álbum (del cual, parte de las ganancias obtenidas se destinará a obras benéficas), descuella la categoría de los miembros del equipo que ha acompañado a Blanco en su producción: destacan los arreglos del compositor Gustavo Arenas, quien ha sido nominado al Latin Grammy, en varias oportunidades, y la participación del guitarrista y productor Dan Warner, quien ha sido ganador de galardones de la talla del Grammy y del EMI.   También es sobresaliente el trabajo de Vinicio Ludovic, creador de los arreglos principales de los mambos, quien se ha dado a conocer como bajista de Carlos Vives .  Y José Aguirre se luce, a cargo de los vientos, con la misma energía y virtuosismo que demostró en sus años de trabajo con el grupo Niche y con Yuri Buenaventura.  Excelentes también la cantante acompañante Catalina Rodríguez, el guitarrista, Santiago Jiménez y el tradicional cantor de nuestra Costa Caribe Gabriel Romero.

Mateo 7.24 nos abre un muy interesante panorama, donde se logran combinaciones de instrumentos y ritmos que podrían pensarse inverosímiles, pero que al final producen un resultado encantador.   Blanco, siguiendo el ejemplo de Plácido Domingo, interpreta obras populares autóctonas con el refinado toque académico de su voz de tenor (aunque algunos lo clasifican mejor como  “barítono-Martin”, teniendo en cuenta el color y la extensión de su voz).

Esta producción es el resultado de la intensa preparación del artista, quien ha asumido su identidad musical, desde los comienzos de la adolescencia.  Lo conocí hace unos diez años, a través de la soprano lírica argentina Elisa Brex, una de sus propulsoras.  En esos tiempos, cuando Brex, Gloria Zea y otros dirigentes de nuestra música culta le profetizaban un brillante avenir como cantante, su interés estaba centrado en las mejores óperas del repertorio italiano (especialmente de la sublime trilogía de Verdi), cuyas máximas arias llegó a dominar.  Alternaba sus horas entre el estudio de la secundaria y el cultivo de sus dotes vocales y, no obstante su juventud, se contaban ya entre sus admiradores importantes personajes de nuestra cultura, como David Manzur y Débora Arango, quien, en una entrevista, aseguró, hablando sobre Mateo, que: “Su voz es como un trueno que llega directamente a los corazones de quienes lo escuchamos”.  Por su parte, el maestro Camilo Isaza Torres y su esposa, mi querida amiga doña Helena, convencidos del talento de este joven, se convirtieron en patrocinadores de sus primeros experimentos de grabación.
Y tenían razón quienes lo apoyaron desde un comienzo, pues, una vez Mateo viajó a los Estados Unidos, para especializarse en la Florida Atlantic University, logró impresionar muy positivamente a sus profesores y a distinguidos músicos residentes en el gigante del Norte, como el conocido compositor George David Wiss, la inefable soprano Renée Fleming y la célebre Aretha Franklin, con quien tuvo el honor de interpretar a dúo “Bésame mucho”.   Así, no tardó mucho para que nuestro cantante fuera invitado a participar en conciertos en los que pudo mostrar su talento ante personalidades mundiales como el ex presidente estadounidense George Bush y el antiguo premier británico Tony Blair.

En esos andares, conoció al distinguido productor Gustavo Arenas, quien sería su vínculo de entrada a los estudios de Global Entertainment Music.   Y he aquí el resultado: “Mateo 7.24”, un trabajo discográfico con todos los ingredientes necesarios para lanzar a un artista con seguridad.  

Me uno, pues, a los comentaristas que han exaltado la importancia del nacimiento a la luz de esta nueva figura colombiana, que enaltece la imagen de nuestros jóvenes en otras latitudes.

PUNTO APARTE: En la amena columna "Nombres y apellidos" (La Patria, 12 de julio), mi admirado colega Orlando Cadavid dice que: "El cantante Miguel Bosé, lleva artísticamente el apellido de su mamá (la actriz italiana Lucía Bosé) y no el de su difunto padre, el mítico torero ibérico Luis Miguel Dominguín".  A este comentario, habría valido la pena agregar que el apellido de ese torero nunca fue Dominguín, sino González , el cual, por ende, es el primer apellido de su hijo el cantante, cuyo nombre de pila es Miguel Luchino González Bosé (el "Luchino", en homenaje a su padrino de bautizo, el director italiano Luchino Visconti).

GAZAPO: El Espectador del pasado 24 de julio presenta el siguiente titular: "Eurodiputados piden ayudar a frenar persecusión contra Alfredo Molano".  Sería importante hacerle saber al periodista que su artículo ha debido hablar de "persecución" y nunca de "persecusión", palabra que no aparece en el diccionario.


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección
A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=123397&imagen=&vl=1&r=buscador.php

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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 22 de julio de 2009


En los últimos meses, he tenido la oportunidad de conocer el trabajo de algunos de los principales humanistas y gestores culturales del Canadá.  Y uno de los perfiles que más han llamado mi atención y admiración ha sido el de Daniel Gélinas, quien se está convirtiendo en un símbolo vivo de la revitalización y protección del invaluable patrimonio artístico e histórico de la ciudad de Quebec.  Como sé que su nombre no es muy conocido en nuestro país, me parece oportuno dedicarle mi columna de hoy.
Procedemos entonces, dado el espacio limitado, a presentar un breve recuento de los méritos y las realizaciones formidables de este quijote que se ha constituido en modelo internacional de administración y desarrollo de entidades culturales.
Sociólogo, en la Universidad de Montreal, culminó una maestría, en la Universidad du Québec à Trois-Rivières.  Su primer gran reto en el campo de la cultura fue asumir, en 1989, a sus 28 años de edad, la gerencia de la Orquesta Sinfónica de la ciudad de Trois-Rivières, una de las más antiguas del Canadá.  
En ese momento, dicha orquesta enfrentaba una difícil situación económica, la cual ponía en peligro la continuidad de sus labores.  En poco tiempo, Gélinas logró ganarle la pelea al déficit que amenazaba a esa entidad.  Su plan:  realizar programas especiales, en escenarios diversos e inusitados,  para acercar la música clásica al público masivo, de todas las edades y clases sociales.  Y su iniciativa regeneradora dio más frutos de los esperados, pues, gracias a esta labor, consiguió triplicar el presupuesto de la orquesta y aumentar contundentemente las estadísticas del público asistente a los conciertos.  Al convertir en una empresa sólida y rentable aquella entidad agonizante que había recibido, comenzó a ser reconocido por su capacidad para desarrollar estrategias salvadoras ante panoramas de crisis.
Teniendo en cuenta esta exitosa gestión, le fue encomendada, paralelamente, la dirección general del Festival International de l’Art Vocal de Trois-Rivières, el cual también atravesaba serias tribulaciones financieras.  En sólo dos años, saneó las finanzas del evento y, cuando lo entregó, había aumentado notoriamente su prestigio entre los mejores certámenes corales de ese país.
Su visión y su liderazgo demostrados hicieron que su nombre comenzara a hacerse visible en el plano nacional y a figurar, no obstante su juventud, en las más selectas listas de promotores de la cultura en el Canadá.
Gracias a esa reputación, en el año 2001, fue llamado a comandar la administración del Festival de Cine de las Tres Américas, en la emblemática ciudad de Québec. 
Y fue en esa ciudad donde, al año siguiente, emprendió el mayor de sus desafíos: la dirección general del Festival de Verano de Quebec, una de las festividades más tradicionales de esa provincia canadiense.  Desde entonces, Gélinas ha logrado una reestructuración y revitalización total de este evento anual.  Lo ha llevado hacia una nueva dimensión internacional, con espectáculos de talla universal, de todos los géneros musicales.  Este titán ha convencido a figuras mundiales de la talla de Paul McCartney, Plácido Domingo, Celine Dion, Charles Aznavour y Sting de cantar en Quebec; ha atraído varios millones de turistas a esa ciudad colonial y ha conseguido mejor que nadie exaltar y divulgar el precioso patrimonio histórico de esa, una de las más bellas capitales de Norteamérica (si consideramos que el Québec, por sus tradiciones y su lengua francesa, se concibe como toda una nación).  Pero lo más sorprendente es que, en plena crisis económica mundial,  Gélinas ha alcanzado la meta de aumentar a 14 millones de dólares canadienses el presupuesto anual de este certamen. 
A comienzos del año pasado, durante el cual se celebraron los 400 años de la fundación de Québec, la ciudad francófona más antigua de América y el asentamiento urbano más antiguo del Canadá, todavía no se había concretado el programa definitivo de esa celebración, por lo cual se pensaba que esta devendría en un absoluto fracaso.   Fue entonces cuando el alcalde de la ciudad acudió a Gélinas para la dirección general del cuatricentenario.
Gélinas consiguió que el gobierno destinara varias decenas de millones de dólares a la restauración del centro histórico Québec y organizó un programa de eventos culturales de máxima categoría, que logró que esa ciudad estuviera en el ojo de los medios del mundo, durante todo el año, y que se constituyera en uno de los destinos turísticos más importantes de América, con estadísticas impresionantes.  El movimiento económico de esta ciudad se elevó, pues, muy significativamente, gracias a la cultura.
Por todo esto, Gélinas fue escogido por la prensa y la televisión quebequenses como el “Personaje del 2008” en su país. No nos cabería mencionar todos los otros reconocimientos que ha ganado. 
Estoy seguro de que un estudio más acucioso de sus realizaciones bien podrîa contribuir para que algunos de nuestros principales eventos culturales adquieran mayor vigor y proyección.


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección
A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=122562&imagen=&vl=1&r=buscador.php

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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 15 de julio de 2009


Hace tres días, con música cubana, fue clausurada la versión de este año del célebre Festival Internacional de Jazz de Montreal.  En este 2009, el evento, el principal festival de música del Canadá, celebra su  trigésimo aniversario.  En estos treinta años, este certamen ha avanzado hasta constituirse en el principal  festival de su tipo en el mundo y en uno de los más significativos referentes de Montreal.
En la edición que acaba de finalizar, la gran estrella homenajeada fue el famoso músico estadounidense Stevie Wonder, quien con más de cien millones de discos vendidos, es reconocido como uno de los máximos exponentes de la “música negra” en los Estados Unidos.  Wonder, quien ha ascendido a tal escaño, a pesar de las dificultades producidas por la ceguera desde su infancia, ha sido exaltado con el “Prix Montreal Jazz Festival Spirit 2009”, máximo galardón del evento.  Sucede  en la recepción de este premio a artistas de la talla de Leonard Cohen, Paul Simon y Bob Dylan, entusiasta amigo del festival.  Su multitudinario concierto, con entrada gratuita, tuvo lugar el pasado 30 de junio, en la Place des Festivals.
Los otros ilustres galardonados de este fueron John Pizzarelli, Ornette Coleman, Susie Arioli  y Touts & the Maytals.     
El Festival, cuyo programa se divide en eventos gratuitos, al aire libre, y otros, en sala y con venta de boletas,  atrajo este año, según los organizadores, un público de aproximadamente dos millones y medio de personas, quienes, durante 13 días, se saciaron de jazz y de cultura.  Esta cifra demuestra el posicionamiento de este evento, teniendo en cuenta que, en su primera versión, hace 30 años, el público fue de 12.000 espectadores.  La evolución y consolidación de este certamen han sido, en buena parte, fruto de la constancia y el liderazgo de su fundador y director, Alain Simard, quien ha sabido superar diversas crisis financieras y convencer a gobierno y a empresarios de la importancia y la necesidad de patrocinar eventos de esta altura.  Simard, quien ha recibido innumerables homenajes y condecoraciones, actualmente es considerado como uno de los tres personajes más influyentes de la Cultura en Québec, la grande y rica provincia francófona del Canadá.
Y precisamente este año, los organizadores del evento han debido desarrollar estrategias especiales, en pos de garantizar la financiación futura del festival, luego de que General Motors, su principal auspiciador, anunciara que, a causa de su grave crisis económica, no podrá continuar con el patrocinio.
De los 650 conciertos de esta versión del festival, vale la pena destacar el esfuerzo que los programadores han hecho por presentar el trabajo de diversos artistas hispanos de excelencia, como la mexicana Lila Downs.  Lila, a quien pudimos entrevistar el año pasado, cuando cantó en el Festival Iberoamericano de Teatro, deslumbró al público montrealés, con su impactante presencia escénica de evocación oaxaca y con canciones como “La llorona”, cuya interpretación afirma una vez más el concepto de quienes la consideran como la sucesora de Chavela Vargas. 
De todo nuestro gusto fue el montaje de “Jazzing Flamenco”, ejecutado por la compañía dancística del distinguido coreógrafo español Antonio Nojarro.  Durante once noches, el espectáculo de Nojarro y sus bailarines logró llenar el Teatro del Nuevo Mundo, de la capital quebequense.  Este grupo, que ya había actuado en el festival, en el 2005, con “Tango Flamenco”, volvió a mostrar su originalidad y virtuosismo, al fusionar, en esta ocasión lo mejor del flamenco con refinados aires de jazz.  Sin embargo, el espectáculo conserva todavía una intensa influencia tanguística, debida principalmente al enfoque musical del compositor del grupo,  el argentino Fernando Egozcue, quien, como nos confirmó el mismo director, es ferviente discípulo del estilo de Piazzolla.  Y, detalle novedoso cuando hablamos de jazz, en este caso, al prescindir del uso de los vientos, los artistas pretendieron que el magistral zapateo remplazara la fuerza espiritual de los mismos.
Otros exponentes latinos fueron, entre otros, Héctor Infanzón, Magos Herrera, Los de Abajo, el grupo Saché, Afro Cuban All Stars y Los Van Van, la mayoría de los cuales mostraron el sabor de nuestros ritmos, en los magníficos escenarios exteriores, con vías cerradas, que se adecuaron para el placer musical de la comunidad.  
¡Bien por el Festival de Jazz de Montreal en sus 30 años y bien por creer en el talento del pueblo hispanoamericano!
GAZAPO:  En el artículo “La poesía va de boca en boca” (El Colombiano, 4 de julio, Pág. 16a), al hablar del poeta Aazam Abidov, se afirma que su país, Uzbekistán, queda en Europa.  Hace falta que el periodista cultural de ese diario ponga más atención, pues ese país no está situado en Europa, sino en Asia Central.  Eso me hace pensar que bien vale la pena dedicarle una próxima columna a recientes estadísticas que indican que ¡una quinta parte de los estadounidenses no son capaces de ubicar los Estados Unidos, en el mapamundi! 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección
A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=121949&imagen=&vl=1&r=buscador.php

 

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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 8 de julio de 2009


Además de haber sido un artista de vanguardia, uno de los más meritorios gestores culturales de nuestra patria y el crítico de Arte más importante en toda la historia de Antioquia, Leonel Estrada también es poeta. 
Y Estrada ha demostrado la misma excelencia en todos sus múltiples campos de trabajo.  Prueba de su calidad poética han sido los numerosos comentarios positivos de grandes escritores, como Ernesto Cardenal, quien hizo el prólogo de su primer poemario, y el hecho de que su obra haya sido laureada en concursos tales como el Premio Mundial de Poesía Mística “Fernando Rielo” (España).
Tengo el inmenso honor de ser amigo suyo y de su esposa, María Helena Uribe de Estrada (una de las mejores escritoras de Antioquia y máxima estudiosa de Fernando González), desde que yo era un niño, en 1998, cuando ellos se unieron a mi causa por crear la Academia Antioqueña de Letras. 
Hoy, después del encanto de sus “Logografismos”, Leonel nos entrega “Retrato antiguo”, publicado hace un par de meses.  A pesar de que le insistí mucho en que yo gozaría igual leyendo la versión digital del libro y no era necesario que me enviara un ejemplar impreso (dados los altos costos del envío hasta Norteamérica, donde me encuentro), él se empeñó en hacérmelo llegar.   Y le agradezco sobremanera ese gesto, pues, en verdad, vale la pena sentarse a leerlo y apreciar su bella edición en papel de lujo.
La calidad de este libro da hasta para que haya sido exaltada por el crítico Alberto Aguirre, siempre implacable, conocido por su franca habilidad para desarmar vanidades.  En el prólogo de la obra, Aguirre logra llegar a la esencia de estos poemas, cuando escribe que la poesía de Estrada “De gran calidad, del hombre actual, eso es lo que representa... encuentra lo lírico en lo elemental, en lo simple, en los materiales cotidianos, en las cosas que se ven todos los días, y así se logra, por el lirismo de lo simple, una honda emoción, una calidad poética que exige del lector una previa labor de limpieza”.  Y no podría ser de otro modo, pues estas son las mismas preceptivas que Estrada ha seguido en su tarea en las Artes Plásticas.
En esta ocasión, la inspiración de Estrada se dirige hacia la ausencia, hacia el angustioso vacío que dejan en nosotros los seres amados que se van para no volver.  Así, comparte con el lector las sensaciones que esas partidas definitivas han dejado en él.  En el libro, se pueden ver las fotos de aquellos familiares a quienes se dirige el cántico moderno de Estrada, quien, por lo demás, no pierde en ningún momento la sensibilidad metafísica que lo ha caracterizado.  Sin embargo, el tema es tan trascendental y de tan profundo dolor para el autor, que no hay trazos del exquisito sentido del humor del que ha hecho gala, tanto en su obra como en la vida cotidiana, desde los tiempos mágicos de sus heroicas bienales.
En mi concepto, el libro entero podría resumirse en el siguiente extracto: “Bajo tierra están/ mi padre, los abuelos y bisabuelos/ ya sus cuerpos están envueltos por raíces/ ya ellos mismos son raíces/ mis raíces y también mis árboles./  Cada vez que tengo frío/ me siento a recibir los finos rayos/ de este frondoso y exclusivo bosque”.
Sólo resta sumarnos a la siguiente conclusión de Alberto Aguirre: “Le cabe a Leonel Estrada -y qué responsabilidad- el título de poeta.  Es esa su verdadera insignia, la más honda, la radical, la que define su existencia”.
Punto aparte:  Ya son varias las ocasiones en las que el columnista de EL MUNDO Luis Fernando Múnera ha respondido a artículos míos exponiendo argumentos contrarios.  Algunas de las columnas mías que él ha controvertido son “Un nominativo que es un improperio” y “50 nombres para el Teatro” y, más recientemente, “Traición a Fernando González” y “A pesar de los hechos”.
Un lector me ha escrito comentándome que, según él, las reacciones del doctor Múnera se deberían a alguna suerte de “ojeriza” contra mí.   Ya que es posible que haya otras personas que piensen eso mismo, he considerado que, en pos de la verdad y la concordia, es preciso que escriba esta nota aclarando que mi relación con el columnista Múnera (hasta el momento epistolar) ha sido sumamente amable y cálida.  De modo que no quisiera que se pensara que sus réplicas a mis columnas son motivadas por algo más que divergencias ideológicas. 
Prueba de lo respetuoso y gentil que ha sido el doctor Luis Fernando conmigo es el siguiente fragmento de un mensaje que este me envió, no hace mucho: “Siempre leo cuanto escrito suyo encuentro.  Y lo admiro mucho, tanto por la obra cultural que ha realizado usted con sus trabajos artísticos como por las notas siempre instructivas y bien documentadas que publica en su columna de EL MUNDO.   Recorto y guardo todos sus escritos. Lo felicito y le agradezco como ciudadano sus aportes en bien de la cultura” . 
Yo a él también lo admiro y reconozco su formidable labor como ingeniero y como estudioso de nuestra historia.   Espero que no queden dudas.


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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, primero de julio de 2009.


La frase “La historia permite comprender, pero no exige absolver”, del pensador Nicolás Gómez Dávila, es el epígrafe que el escritor, editor, educador y columnista de EL MUNDO José Alvear Sanín ha escogido para su nuevo libro, “Historia del Transporte y la Infraestructura en Colombia 1492 – 2007”.  Con semejante título, ya podrán imaginar que no es tarea fácil compendiar y resumir el trasegar de cinco siglos de nuestra patria, en materia de Obras Públicas.  Sin embargo, el autor logra, en las 625 páginas del libro (versión resumida), hacer un serio y completísimo trabajo.
Publicado por la Imprenta Nacional,  esta es, sin duda, una obra que hacía falta, dado que la historia de nuestra economía no puede entenderse sin el debido seguimiento al sector del Transporte y de la Infraestructura, como dice el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, en el prólogo de la obra.
El mismo Ministro fue quien tuvo la feliz idea de encomendar al investigador Alvear, profundo conocedor del tema, para acopiar la mayor información posible sobre la historia de nuestro transporte, con motivo del centenario del Ministerio de Obras Públicas (hoy de Transporte).
Con 195 ilustraciones y 97 tablas (muchas de ellas originales del autor), el libro descuella, además, por su alta calidad estética.
En la dedicatoria que engalana el ejemplar que he recibido, el autor me escribe: “Ahí te va el libro.  Es del tamaño y peso de un directorio telefónico, por lo tanto, como lectura, cura el insomnio”.
Sin embargo, en vez de adormecer, este libro consigue que el lector se apasione por un tema tan complejo e importante, que ha sido soslayado sistemáticamente a través de los decenios.  Todo gracias a la calidad estilística y a la didaxis del autor, quien logra convertir una materia tan especializada en un sujeto ameno y entretenido.
La frase inicial del libro bien puede reflejar el panorama con el que se enfrentará el lector: “Parecerá sorprendente la afirmación de que, en 1905, cuando aparece el Ministerio de Obras Públicas, Colombia seguía siendo un país que no conocía la rueda”.
A lo largo de las páginas, Alvear logra sintetizar el ritmo reposado del “desarrollo” en nuestros tres siglos de la Colonia, con todas sus carencias tecnológicas, en los cuales, según el autor, fuimos una “Patria Boba”, en materia de Obras Públicas, de la cual no saldríamos sino hasta 1950.
Para Alvear, la tarea de salir del regionalismo y orientarnos, en cuanto a infraestructura, por criterios técnicos, llegaría a su máximo esplendor, con la transformación, en 1992, del Ministerio de Obras Públicas en Ministerio de Transporte. En este período, destaca la labor emprendida por dirigentes antioqueños como Guillermo Gaviria Correa y Andrés Uriel Gallego.
Y ya que hablamos de antioqueños, me gustaría referirme a algunos casos importantes para Antioquia sobre los cuales habla nuestro historiador:

El autor, quien “no traga entero”, hace severas críticas a la construcción del Ferrocarril de Antioquia y deja muy mal parado a su principal gestor, el cubano Francisco Javier Cisneros, a quien desmitifica “con objetividad”.  Lo hace quedar como un aventurero, mentiroso y avivato.  Incluso, pone en duda su grado como ingeniero.
Destaca el aporte de don Guillermo Echavarría, como pionero de la aviación comercial en nuestro país, campo en el cual también abrió camino otro antioqueño, don Gonzalo Mejía.  Pero acerca de este último, Alvear cuestiona como idea insensata la construcción de la Carretera al Mar, de la cual fue alma don Gonzalo:  “Los peores reclamos regionales correspondieron a Antioquia, porque hacia 1928 don Gonzalo Mejía, cuñado del gobernador además, resolvió que era necesario hacer una carretera entre Medellín y el golfo de Urabá, cuando todavía no existía comunicación vial con Manizales, Cali y Bogotá”.
Acerca del famoso ingeniero antioqueño José María Villa, Alvear cuenta que: “Villa, que era muy aficionado al aguardiente, tomaba medidas durante la construcción de sus puentes, en ‘ruanas’, despejaba ecuaciones y aplicaba fórmulas matemáticas con la longitud de dicha prenda”.
Acerca de la máxima obra de nuestro ingeniero visionario Alejandro López, señala que: “Afortunadamente para Colombia, la primera salida pública de A. López significó un triunfo total para su tesis (el Túnel de la Quiebra).  No se volvió a pensar en soluciones inferiores y fantasiosas”.
Alvear ubica en el ranking de los presidentes más preocupados por el desarrollo de la infraestructura del país a dos antioqueños (ambos ingenieros): Pedro Nel Ospina y Mariano Ospina Pérez (quien fue ministro de Obras). 
Hace especial elogio del “Plan Vial” del contralmirante yarumaleño Rubén Piedrahíta Arango, ministro de Obras Públicas del ingeniero presidente Rojas Pinilla (y futuro Presidente de la República).
En cuanto al gobierno del también antioqueño Belisario Betancur, el autor se centra en reiterar sus denuncias contra de las irregularidades en el proceso de puesta en marcha del Metro de Medellín.  Al respecto, es importante recordar que este historiador ganó, en 1991, el Premio Diners de Periodismo Económico, con su profusa investigación “El negocio del Metro”.
 Al respecto de algunos de sus comentarios que se sabe que levantarán controversia, el autor dice: “Estoy preparado para recibir duras críticas, cuando toque demoler en este libro mitos y leyendas”.   Vale la pena leerlo.


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección
A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=120666&imagen=&vl=1&r=buscador.php

 

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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 24 de junio de 2009


Ya que estamos metidos en la polémica que ha desatado mi columna “Traición a Fernando González”, necesito comentar varios puntos:

- La Alcaldía de Envigado transcribió entera mi columna, en un comunicado de prensa, en el cual la consideran “de interés para todos”.   Sin embargo, a los dos días, el Secretario de Educación de Envigado manifestó que ese comunicado oficial de la Alcaldía no reflejaba la opinión de la misma, y redactó un nuevo boletín.  ¿Qué intereses tan poderosos juegan en nuestros medios políticos y económicos, que son capaces de hacer que la opinión de los funcionarios, en un caso como este, no pese a favor de la Alcaldía, sino de sus contrincantes?

- El periódico EL MUNDO se interesó por este debate y publicó un artículo de casi página entera, ejemplo de equilibrio informativo.

- El ex senador Raúl Tamayo Gaviria se unió a nuestras protestas contra la Corporación Otraparte y publicó, en El Colombiano, la columna “Ataques a Envigado”.  Dicho artículo se mantuvo durante el sábado como el más votado  en Elcolombiano.com, y como el segundo más leído.  

- También se unió a nuestros argumentos el columnista Carlos Andrés Pérez, quien publicó, en El Colombiano, “Revolucionarios arcaicos en Medellín”, acerca del reconocimiento que el Municipio de Medellín y la Corporación Otraparte han querido rendir al cincuentenario de la dictadura de Fidel Castro.  Afortunadamente, parece que estas protestas han servido para que estas instituciones recapaciten en algo su posición ante esa absurda celebración.  Sin embargo, ya es tarde en cuanto a la exposición “50 años de una Revolución Solidaria” (de la cual también es coorganizadora Otraparte), la cual ya está abierta al público.   

- El siempre contundente Saúl Hernández también hace una mención en contra de ese homenaje, en su pasada columna en El Tiempo.

- “Gracias por este acto de valentía y honestidad intelectual”, nos escribió el poeta Víctor Bustamante, quien procedió a reproducir mi columna, en su magnífica revista virtual “Neonadaísmo”, y la envió a sus suscriptores en todo el continente.  

- El director de Otraparte apareció en “Telenvigado”, afirmando que mi artículo era “mentiroso”.  Lo confronto y lo invito a que demuestre que he mentido y a retractarse, si no puede probarlo.   Sería conveniente, además, que respondiera, sin sofismas, a las quejas que he enunciado.

- La defensa de Otraparte, en Caracol, fue asumida por Pascual Gaviria (ustedes juzgarán).

- Es cierto que Otraparte logró presentar a la Alcaldía una carta con numerosas firmas, de las cuales la gran mayoría es de jóvenes y universitarios, aunque incluyen, además, las de algunos intelectuales y representantes de entidades culturales.   Pero es importante que el público se dé cuenta de que casi todos los intelectuales que concedieron su firma, cuando lo hicieron, no estaban enterados de los hechos que la investigación desarrollada por este columnista pudo descubrir y revelar, pues mi columna fue publicada cuando ya iba muy adelantada la recolección de firmas.  En otras palabras, firmaron a favor de la cultura, en términos generales: por la labor cultural desarrollada en la casa Otraparte, desde hace muchos años, y por lo que Fernando González significa.  

Si estos intelectuales hubieran conocido dichos datos, la mayoría no habría firmado.  Estas firmas desinformadas fueron también las que influyeron drásticamente en la decisión del Alcalde de dar marcha atrás, a favor de una conciliación con Otraparte, a pesar de los hechos.

- Los jefes de Otraparte crearon en Facebook el grupo “Apoyemos a Otraparte” e invitaron a más de 5.000 de sus allegados a unirse.  De quienes contestaron, 1.195 rechazaron la invitación y 725 decidieron apoyarlos.

- Vecinos de Otraparte aprovecharon para reiterar sus quejas contra las rumbas que se hacen en el café-bar de ese museo.  El señor Sergio Jaramillo Pérez nos escribe: “Es cierto que producen mucho ruido hasta altas horas de la madrugada y se le suma que construyeron sobre una zona o retiro sin permiso del Municipio de Envigado, perjudicando la seguridad y privacidad de la Unidad Residencial Santa Mónica.  
Tenemos entendido que ya realizaron la visita técnica y solicitaron demoler parte de la construcción del café- bar que no tiene permiso.  (...) Se entrevé el interés económico desmesurado de la entidad, ya que quienes lo administran, lo hacen sin tener en cuenta las normas mínimas de respeto hacia sus vecinos, que en este caso serían los primero que los apoyarían en estos momentos”.

Otros vecinos añadieron que han buscado el diálogo con Otraparte, pero ha sido imposible.  Han tenido, entonces, que acudir a la Inspección de Envigado, la cual, por citación, solicitó la presencia del representante de esa entidad, para una conciliación.  En la reunión, dicho representante se habría comprometido a cesar los disturbios.

Sin embargo, Otraparte no habría cumplido su compromiso.  Por el contrario, según los vecinos, el ruido se ha acentuado, pues, “antes, por lo menos era sólo los fines de semana; ahora, es desde el lunes”.   Además, “A pesar de que ellos tienen un parqueadero, hay carros, todas las noches, obstaculizando la vía”.

- He recibido muchos mensajes de apoyo de mis lectores.    Pero los jefes de Otraparte enviaron un comunicado pidiendo respaldo a sus más de 7.000 contactos, con la consecuencia de que recibí una docena de mensajes agresivos de parte de amigos de esa entidad.  Me llamaron “gusano antirrevolucionario”, “obdubiliado”, “fascista”, “idiota” y hasta “hp”.  No faltó quien asegurara que, detrás de mi columna, estaba la mano de Álvaro Uribe.

Desde antes de escribir la columna, sabía que, al estar nuestras entidades culturales infiltradas por la extrema izquierda, no era conveniente denunciar los atropellos de los negociantes de la cultura.  Sin embargo, me habría sentido sumamente avergonzado si me hubiera quedado callado, ante tales excesos, cuando tengo la oportunidad de protestar.  Mi conciencia no me lo habría perdonado.


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección
A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=120049&imagen=&vl=1&r=buscador.php

 

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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 17 de junio de 2009

 

Soy uno de los miles de ciudadanos que la semana pasada recibieron la “Carta abierta a la opinión pública”, por medio de la cual los representantes de la Corporación Fernando González - Otraparte acusan a la Administración de Envigado de haber reducido los aportes que se destinan para su funcionamiento. En la misiva, señalan que ese municipio no les ha entregado $150.000.000 que les prometió para el 2009 y hacen énfasis en que esos aportes son sólo el 10% de los ingresos anuales de esa corporación.


Vehemente defensor de la cultura que soy, aproveché una conversación con uno de los hombres más influyentes de Envigado, para hablar sobre este tema.  Me expuso los siguientes argumentos:


1)  Algunos concejales y representantes de entidades culturales de Envigado están molestos por el hecho de que los nuevos predios que el Municipio ha cedido en comodato a Otraparte hayan sido adecuados por esa corporación para el actual funcionamiento de un café-bar de música popular que opera hasta altas horas de la madrugada (en el cual, ojalá pudiera lograrse el control de sustancias psicoactivas).    Otraparte está pasando a ser reconocida más como bar, que como el museo de Fernando González.


2)  Muchos en Envigado no creen que sea ético que Otraparte, una entidad envigadeña, subsidiada por el Municipio y cuya sede les ha prestado el mismo Municipio, dedique  buena parte de su trabajo a hacer jugosos contratos con la Alcaldía de Medellín.


Dado que lo que podríamos llamar “capital” (inmuebles, mantenimiento y fondos varios) con el que trabaja la entidad tiene como fuente principal los apoyos de Envigado, los réditos extras obtenidos (después de haber pagado los salarios) deberían revertirse al municipio que suministra los fondos de operación.  De lo contrario, es como hacer negocios para provecho personal, manipulando capitales o aportes ajenos.


3) Uno de los contratos de Otraparte con el Municipio de Medellín es para coordinar la programación de la llamada “Fiesta del Libro”, que se realiza en el Jardín Botánico.  Pero lo realmente grave es que esa “Fiesta” rendirá tributo, este año, al cincuentenario del triunfo de la “Revolución”, o sea los 50 años de la dictadura de Castro.


Fernando González debe estar revolcándose en su tumba, ante el hecho de que una institución que utiliza y usufructúa su nombre esté homenajeando una dictadura que ha sido sinónimo de represión y de persecución a los intelectuales no afiliados.  Fernando proclamaba, ante todo, la afirmación del individuo, y todos sabemos que Castro es la negación de la libertad, de la autonomía y de la individualidad.


Los directores de Otraparte estarían traicionando el pensamiento de Fernando González flagrantemente.


4)  Los jefes de Otraparte, por otra parte, estarían actuando de una manera desleal contra el Municipio de Envigado, pues, al publicar la citada carta, hacen quedar a esa administración municipal como si fuera enemiga de la cultura y de Fernando González.  No es justo que se ataque de ese modo a ese municipio, que ha sido, precisamente, quien les ha dado, por años, sede gratuita, varios cientos de millones en convenios, innumerables apoyos para la realización de eventos y, muy especialmente, que ha hecho el esfuerzo de adquirir nuevos predios para el uso de esa corporación.


El comunicado publicado por Otraparte ya ha generado como respuesta un buen número de cartas en contra de los gobernantes de Envigado (las cuales también han sido reenviadas masivamente).  


5) Otraparte ha organizado eventos de Informática y de áreas que se alejan del objetivo fijado en sus estatutos: la exaltación de la memoria de Fernando González y de las actividades de la Cultura en Envigado.  Estaría pasando de ser una organización cultural a una de ejercicios no propiamente culturales.


6) Ya que, gracias a sus instalaciones, Otraparte ha demostrado que sabe cómo acceder a ingresos de otras entidades, debería estar satisfecha con los recursos que recibe de Envigado, porque actualmente este municipio ha tomado conciencia de que múltiples proyectos culturales locales de importancia no cuentan con otras fuentes de financiación.  Entre estas obras, figuran el Centro de Historia de Envigado, que ni siquiera tiene sede propia; o la antiquísima Casa de la Cultura, o la Biblioteca “José Félix de Restrepo” o el mega-proyecto para exaltar el legado de Débora Arango.  Hace falta, además, publicar más libros de autores envigadeños y promocionar las escuelas de Arte.


7) Se considera que es prioritario financiar programas que acerquen a la cultura a los habitantes más pobres de Envigado, más que a los de sectores pudientes, como Villagrande y San Marcos (por no hablar de los medellinenses de El Poblado), que son quienes, en su mayoría acuden a las tertulias y al bar de Otraparte.


En relación con los desórdenes económicos de los que se quejan los muchachos de Otraparte, mi interlocutor ha encontrado una solución:  si la gente de esa institución admira tanto la dictadura cubana, pues que acudan a ella: ¡Que los subvencione Castro!.   De todos modos, ellos se están convirtiendo en sus divulgadores.

 

 

 

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

sergiopoesia@yahoo.com

 

Este 2009 ha sido un año de celebración para los lectores del emblemático escritor antioqueño Fernando González.  El motivo:  la confluencia de más de media docena de aniversarios importantes de la vida y la obra de tal creador.  Una de estas efemérides, a la cual no se ha referido ninguno de los hagiógrafos del envigadeño, es la de los 75 años, tres cuartos de siglo, de la publicación del libro “Mi Compadre”, mediante el cual González rindió homenaje al dictador venezolano Juan Vicente Gómez.

El título del libro viene del hecho de que el tirano aceptó ser el padrino de bautismo de Simón González, el hijo “brujo” del filósofo paisa.  Por esto, el escritor siempre se referiría al general venezolano como “mi compadre”.  Y parece que González llevaba este parentesco en el alma.  En una de sus páginas, después de relatar una riña de gallos, nuestro escritor anota: “Sentí tanto amor por este grande hombre, que desde entonces somos compadres”.  La admiración de Fernando por el déspota criminal llegaba hasta el punto de verlo como una nueva encarnación de Bolívar.  Esta relación es descrita del modo siguiente por el poeta Gonzalo Arango: “El dictador y el filósofo se admiraban entrañablemente, eran ramas originales y potentes del mismo árbol emancipador que sembrara don Simón sobre los Andes”.

Para 1934, cuando González publicó el libro, ya el general Gómez llevaba 26  años gobernando arbitrariamente a Venezuela, como si se tratara de una propiedad privada.  En ese momento, se cuenta que Gómez repudió el libro y no le entregó a González la retribución económica que se dice que le prometió, pues el filósofo, a pesar de que articuló un listado infinito de halagos al tirano, incurrió en algunas infidencias, como cuando, en pos de exaltar la hombría del general, comentó que este había engendrado 70 hijos en mujeres diferentes.  Al respecto, Mario Escobar Velásquez dice que: “Fernando tenía la virtud de no gustar con sus escritos a los poderosos, aunque en esta vez quería gustar  (...)  Muchos no entendimos jamás esa admiración por el déspota”.

A causa de la desaprobación del libro por parte de Gómez, se frustró el sueño que tenía entonces Fernando González de renunciar a la nacionalidad colombiana y hacerse venezolano.  Ese mismo año, González le escribiría a su suegro:  "A este asunto de mi nacionalidad nueva le pondré todas las leyes de la sociabilidad, para ver si logro vivir en Caracas el resto de mis días (...) tengo mucha vergüenza del pasaporte colombiano. (...) Lo que soy yo, no quiero ser colombiano ni un segundo, pues me parece que tengo un vestido cagado".  Después de que Gómez rechazó la lisonjería desbordada de González, el filósofo declaró su reconciliación con Colombia.  Sin embargo, para entonces ya se había ganado la animadversión de muchos de sus compatriotas, como el doctor Eduardo Santos, gloria del Partido Liberal, quien publicó en El Tiempo un artículo condenando la traición de González a la nación colombiana y su “abominable” exaltación de una dictadura asesina y coactiva.  González le respondió al doctor Santos con una carta en la cual, despectivamente, lo tildó de “indio”.

A pesar del rechazo general que suscitó su libro, Fernando González siguió considerando su elogio al dictador como la mayor de sus creaciones.  En relación con esto, escribiría: “Mi mejor libro es Don Mirócletes (..)  Mi mejor libro, eso sí, después de Mi Compadre”.  

En la actualidad, el pueblo paisa ha perdonado a González y este, que veneraba una dictadura de derecha, ha devenido ícono, paradójicamente, de los representantes de la izquierda.

Ahora lo único que falta es que los grupos izquierdistas respondan a esta columna ¡lanzándose en discursos a favor de la extrema derecha!

Punto aparte:  Ya que hablamos de Juan Vicente Gómez, vale la pena comentar que, según diversos estudiosos, este tirano venezolano, a pesar de ser de no ser “socialista”, bien podría ser comparado con Hugo Chávez, el demente gobernante actual de su país, si tenemos en cuenta entre otros factores los siguientes: 

-         Los dos adolecieron de precaria educación y se reconocen por su mentalidad rural y la ordinariez de sus gustos, especialmente Gómez, quien a duras penas sabía leer y escribir.

-         Ambos dictadores militares han utilizado a Bolívar como estandarte, cada uno desde su extremo ideológico.  Como recuerda Rolando Monterrosa, Gómez era tan bolivariano, que llegó hasta falsear su fecha de nacimiento para que coincidiera con la del Libertador.  Dice el salvadoreño Monterrosa que: “Todos los actos del gobierno de Gómez, entre los cuales se contaron asesinatos, torturas, encarcelamientos y ejecuciones sumarias de sus opositores, estuvieron enmarcados por discursos inspirados en el pensamiento bolivariano”.  

-         Al igual que Chávez, Gómez persiguió ferozmente a sus contradictores, hasta acallarlos (mediante prisión, exilio forzado y asesinato), y cerró los medios de comunicación que no le eran afectos.

-         Ambos han utilizado la riqueza petrolera de su país para comprar su permanencia indefinida en el poder, y las familias de los dos se lucraron abusivamente de esta abundancia.  En el caso de Gómez, después de su muerte, su inmensa fortuna, por decisión confiscatoria del Congreso, pasó en su totalidad al patrimonio de Venezuela.  Pero este expolio, con seguridad, seguirá excavando con los Chávez.

 

 

 

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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                     Sergio Esteban Vélez y Guy Laliberté, fundador y propietario del Circo del Sol.


El Mundo, 4 de noviembre de 2009


SERGIO ESTEBAN VÉLEZ


Los que publicitaron con bombos la presentación del celebérrimo Circo del Sol en los próximos Juegos Suramericanos en Medellín (El Colombiano, la Alcaldía de Medellín y otros) metieron la pata: el Circo del Sol no va a venir a Medellín. Los invito a leer la siguiente cronología:


- El 31 de julio de este año, en alocución en el Concejo de Medellín, el alcalde Alonso Salazar comentó: “Seremos sede de los Juegos Suramericanos en marzo y, muy probablemente, tendremos para la instalación de estos espectaculares juegos al Circo del Sol en la ciudad de Medellín”. Esto consta en el acta 307 de esa honorable institución.


- El 13 de agosto, El Colombiano presenta el artículo “Buscan el Circo del Sol para Juegos”, en el cual se afirma que “La organización de los novenos Juegos Suramericanos Medellín-2010 negocia la presencia del famoso Circo del Sol de Francia en la inauguración y clausura de la justa de marzo venidero” y citan las siguientes palabras de la directora de los Juegos, Alicia Eugenia Vargas: “En septiembre tendremos la visita de un funcionario del Circo del Sol, para acabar de negociar la presentación en los Juegos”. Además del error referente a la presencia de este circo en Medellín, el periodista incurre en la equivocación de decir que esta entidad es francesa, cuando en realidad es canadiense.


- El 26 de agosto, por los errores de las mencionadas fuentes, nuestro periódico EL MUNDO se contagió con la confusión y, en la página B3, publicó la corta nota “Lujosa inauguración”, la cual afirma: “El alcalde Alonso Salazar anunció ayer que Guy Laliberté, creador del Circo del Sol, será el encargado de diseñar los eventos de apertura y cierre de los Juegos Suramericanos. Para tal efecto, visitará Medellín, a finales de septiembre”. 


Esta noticia me sorprendió sobremanera, pues pocos días antes de su publicación, conocí personalmente al señor Laliberté, fundador y propietario del Circo del Sol. En la breve conversación que tuve la oportunidad de sostener con él, le pregunté por las mencionadas negociaciones con Medellín. Me respondió que ignoraba de qué le estaba hablando.

Y mi confusión fue mayor cuando constaté que era imposible que Monsieur Laliberté viniera a Medellín a finales de septiembre, como divulgaba el diario, puesto que precisamente por esos días ese empresario realizaría su viaje al Espacio, tan comentado en todo el mundo.


- El 15 de septiembre, en la página electrónica oficial de los Juegos Suramericanos, www.medellin2010.org, se publicó un comunicado que anunciaba que, durante la presentación oficial en Bogotá de los Juegos, la cual contó con la asistencia del Presidente de la República, “una de las noticias de la noche fue la confirmación por parte del alcalde Alonso Salazar  de que el creador y productor del Circo del Sol será el encargado de montar las ceremonias de inauguración y clausura de los Suramericanos de Medellín. Inclusive en el evento estuvieron presentes dos representantes de dicha firma”.


- El 14 de octubre, la noticia más destacada de primera plana de El Colombiano llevaba el titular “Circo del Sol iluminará los Juegos Suramericanos” y exaltaba que “el circo canadiense estará en la ciudad. ¡Un privilegio!”.

En esa misma edición, dicho diario le dedica casi una página entera a la supuesta presentación del circo en Medellín, en la cual se refiere a la historia de esa entidad artística y al espectáculo especial que el circo estaría preparando para la ciudad y presenta un recuadro especial acerca de su fundador, Guy Laliberté.


En este caso, la responsabilidad no es solo del autor del artículo, sino del Consejo de Redacción del periódico, que es el que decide el contenido de la primera página del mismo.


Y resulta que, en vez de corregir la información de El Colombiano (que no se ha retractado hasta el momento), numerosos medios copiaron la noticia y otros, como El Tiempo, sólo se encargaron de confundir más a la gente. La venida del Circo del Sol a Medellín se convirtió, en consecuencia, en una de las grandes “bombas” de la ciudad.


- La semana pasada, recibí una invitación para unirme en Facebook al grupo “Quiero estar en el Circo del Sol en Medellín”, que exalta el hecho de que el señor Alcalde esté trayendo espectáculos de esa categoría a la ciudad. El grupo cuenta con más de 940 miembros.


Para entonces, ya había leído en EL MUNDO que uno de los encargados de la puesta en escena de clausura de los Juegos sería un antiguo director del Circo del Sol, lo cual era muy distinto a lo que habían afirmado otras casas periodísticas.


Me decidí pues a contactar a la empresa organizadora de los espectáculos centrales de los Juegos, Culture Fit, con sede en Barcelona. Hablé con su directora de Comunicaciones, Silvia Sáez, y me confirmó que todo se trataba de una confusión. Ese mismo día, el viernes pasado, la directora Sáez me escribió: “El espectáculo de clausura (el 30 de marzo) será creado por 3 compañías de teatro conjuntamente (Dragone, Fura dels Baus y Comediants). (...) En cuanto a la relación entre Dragone y el Circo del Sol, como te decía por teléfono, viene a ser que Dragone trabajó dirigiendo y creando espectáculos en Cirque du Soleil durante 15 años, y en el 2000, decidió montar su propia compañía. Por ello, en ocasiones leerás de ‘uno de los creadores del Circo del Sol’”.


Por motivos de espacio, debo despedirme por hoy, a pesar de que me habría gustado extenderme en comentarios acerca de, por ejemplo, hasta dónde llega la irresponsabilidad de algunos periodistas en nuestro medio que prefieren divulgar informaciones sin investigar por sí mismos, con tal de publicar una portada atractiva. Queda la duda de si tanta ineptitud pueda beneficiar a alguien... Espero que ustedes mismos saquen sus conclusiones

 

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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El Mundo, 10 de junio de 2009

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Me siento muy estimulado y también honrado, cuando mis columnas son reproducidas por sitios web que propenden por un sano debate democrático, en el marco del respeto a la ley y a la ética.

Ha sido el caso del blog “Debate Nacional”, del Centro de Pensamiento Uribista “Primero Colombia”; o de Cabildo Abierto; Vida Urbana; Barriosdebogotá.com; Colombian News; Prensanet; Red Andi de América Latina, del Brasil; La Coctelera, del Perú; Centro Histórico, del Ecuador; La Sombra del Membrillo, de España; la página del Colectivo Ecológico y Ambiental de Medellín, además de diversos sitios relacionados específicamente con algunos de los personajes sobre los que han versado mis artículos (A ellos, mi sincero agradecimiento por contribuir a la difusión de estas rúbricas).

Sin embargo, en estos días, me he sentido fuertemente conmocionado y profundamente contrariado, al descubrir que en la página web oficial del jefe paramilitar Salvatore Mancuso, se están reproduciendo varios artículos que yo he escrito a favor de Colombia, acerca de la preocupación del gobierno para encontrar caminos rumbo a la paz y de mis amargas críticas a los conceptos y tácticas de los dirigentes de los movimientos guerrilleros.

Por el solo hecho de que Mancuso y sus colegionarios publiquen mis argumentos en favor de la paz, alguien podría interpretar erradamente que los preconizo desde el punto de vista de ellos.  Textos citados fuera de contexto pueden dar la equivocada impresión de que se sitúan desde el otro lado de la contienda y quedo en peligro de ser malinterpretado, tergiversado o clasificado dentro de sus filas o sus púlpitos, y esto puede dar ocasión o base para lamentables confusiones e, incluso, para que mi vida esté nuevamente en riesgo.

No quiero verme parado de ninguno de los lados de los distintos grupos violentos, mediante ningún truco o movimiento equívoco, por parte de sus estrategias. Desde ninguna perspectiva ni ángulo, quisiera parecer como si militara en alguno de los escuadrones criminales que han bañado en sangre y en llanto a nuestra patria, ante cuya crueldad sólo puedo sentir el más hondo dolor de bandera.

Apostilla: Los defensores de la Cultura estamos indignados con la noticia del cierre de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Caldas. La semana pasada, la junta directiva de la orquesta hizo el anuncio oficial de que la entidad no pudo conseguir los recursos necesarios para su funcionamiento durante el resto de este año.

Según Olga Serna, directora de Batuta Caldas, con la desaparición de esta orquesta, conformada por 65 músicos, en Manizales “se acabarán también la Ópera, los grupos de cámara y la alimentación a Batuta y a otras bandas con profesores”. Paradójicamente, esta es una de las orquestas sinfónicas de Colombia cuyo sostenimiento demanda menos gastos, como señala el periódico La Patria del 5 de junio.

Es increíble que la comunidad no se haga sentir, ante situaciones como la del departamento de Caldas, donde, al tiempo que se da muerte a la Orquesta Sinfónica, son vox populi las irregularidades en la Fábrica de Licores.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=118828&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1398

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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El Mundo, 4 de junio de 2009

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

La semana pasada, en el Teatro Municipal “Guillermo Valencia” y en la Casa Museo “Guillermo León Valencia”, de Popayán, se llevaron a cabo los actos conmemorativos del centenario del nacimiento del presidente Guillermo León Valencia. Las celebraciones contaron con la presencia del presidente Álvaro Uribe, quien destacó que Valencia fue “firme contra los violentos, tolerante y paciente con la pluralidad, ajeno al sectarismo” y exaltó muy especialmente su coraje para enfrentar a las guerrillas de su época.

A raíz de estas efemérides y de la reciente columna “Humor a la valenciana”, de mi admirado colega Orlando Cadavid, he estado recordando, con mi erudito amigo Antonio Cuartas, algunas de las anécdotas más sorprendentes de Valencia, la gran parte de ellas divulgadas, en su momento, por Arturo Abella, en sus reportajes en El Tiempo.

De estos formidables cuadros, que han alcanzado para un libro entero (de Juan Carlos Iragorri y Julián Mosquera), quisiera compartir unos cuantos, que son de antología:
- Cuando Valencia estaba en el Senado, un colega le dijo: “Senador, usted y yo descendemos de padres muy ilustres”, a lo cual Valencia respondió: “Honorable senador, eso es cierto, pero usted descendió demasiado”.

- En esos mismos tiempos de su senaduría, se sospechaba que los discursos que él pronunciaba eran en realidad escritos por su padre, el maestro Guillermo Valencia, quien se los enviaría desde Popayán...

- Durante una plenaria, un senador se dirigió a Valencia: “Honorable senador, por más que usted escriba, sea parlamentario o llegue a ser presidente de la República, nunca va a superar a su padre”. La respuesta de Valencia fue demoledora: “Honorable senador, es cierto lo que usted dice: yo nunca superaré a mi padre. Pero usted, que no ha hecho nada, ¡ya superó al suyo!”.

- El gran amigo de Baco, Diego Calle Restrepo, solía referirse a la siguiente historia: Durante la fuerte crisis económica que debió afrontar el país, en épocas de Valencia, el Presidente llamó a la facultad de Economía de la Universidad de Antioquia y solicitó que le mandaran al mejor economista de la facultad, y pidió que ojalá fuera mejor bebedor que economista. 

Obviamente, le enviaron al doctor Diego Calle Restrepo, famoso por su amor a lo etílico (que inmortalizó en sus geniales “Décimas del aguardiente” que escribió en Washington, cuando era nuestro embajador, y en las cuales anotaba que ante la ausencia de aguardiente en el país del Norte, era capaz de tomarse todo un río Magdalena de anís).

Refería el doctor Calle que, en una noche de parranda en Palacio con el presidente Valencia, ya pasados de copas, a las cuatro de la madrugada, le dijo: “Diego, este país se jodió por dos borrachos”.

- Durante esa misma crisis (en la cual Valencia llamó al doctor Joaquín Vallejo al ministerio de Hacienda), el Presidente acudió, una noche, a la casa del poderoso banquero y gurú de nuestra economía Guillermo Herrera Carrizosa, para pedirle consejo. Al salir de allí, a altas horas de la noche, nuestro personaje no pudo contenerse y procedió a orinar en el antejardín... sin percatarse de que había siete fotógrafos esperándolo, quienes inmediatamente registraron la conducta del mandatario.

Valencia, entonces, se enfureció, se abalanzó a golpear a los reporteros y les tiró las cámaras al suelo.

Esto fue motivo para que los fotógrafos de prensa decidieran que, como castigo, durante un año no se le tomarían fotos al Presidente de la República.

Luego de tal sentencia, Arturo Abella, entonces periodista de El Siglo, le preguntó al gobernante cómo se sentía ante aquel pacto de la prensa bogotana (El Tiempo, El Siglo, El Espectador, La República), a lo cual el Presidente respondió: “Soy espectador de un tiempo más largo que un siglo de la república”.

¡Y después dudan de los poderes de la prensa!
- Cuando el presidente Valencia llegó al Capitolio Nacional, el 20 de julio de 1963, para la instalación de sesiones del Congreso de la República, los congresistas de la Anapo le hicieron un sabotaje. Esto dio pie para que el Presidente, durante su discurso, hiciera alusión a ellos (seguidores del dictador Rojas Pinilla), al decir: “Hay esclavos, que, a pesar de sus libertadores, siguen con añoranza de las cadenas”.

Como nuestro espacio es limitado, se nos quedan por fuera muchas otras anécdotas que denotan el agudo ingenio de este personaje. Termino, sin embargo, con la verdadera historia de su muerte. Según una oculta información, que me reveló uno de sus gobernadores y luego me confirmó el hijo de uno de sus ministros, Valencia falleció cuando se encontraba en un hotel, en Nueva York, en compañía de una distinguida dama payanesa. Nuestra embajada ante la ONU se vio, entonces, forzada a fraguar la versión oficial, según la cual Valencia murió de repente mientras caminaba tranquilamente por las calles neoyorquinas.

A pesar de los rumores que siempre circulan sobre la historia de cualquier figura pública, el trayecto de Guillermo León Valencia dejó también, como citamos al comienzo, grandes contribuciones a favor de la patria y de la democracia.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=118255&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1392

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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Fernando Botero, Olga Elena Mattei y Sergio Esteban Vélez


El Mundo, 27 de mayo de 2009

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Que Olga Elena Mattei es una de las cuatro mejores poetas colombianas, fueron las palabras del presidente Álvaro Uribe, en el homenaje por vida y obra que la Presidencia de la República le ofreció, el pasado 14 de mayo, a esta poeta antioqueña.

Este comentario comparte opiniones pasadas de críticos de la talla de Rafael Maya, Marta Traba, Ernesto Cardenal, Germán Arciniegas, Manuel Mejía Vallejo, Héctor Abad Faciolince, Manuel Drezner, Fernando Arbeláez y Eduardo Mendoza Varela.

Este «Homenaje Nacional» (bautizado así por la propia Presidencia) tuvo lugar en la ciudad de Cartagena, en el marco del VI Encuentro de Escritoras Colombianas. En las versiones anteriores de tal encuentro, han sido distinguidas con el mismo honor sobresalientes autoras colombianas, como Ángela Becerra, Matilde Espinosa y Meira Delmar.

Además de una condecoración oficial de la Presidencia, el homenaje incluye la publicación de un libro.

En el transcurso de la jornada del tributo a nuestra poeta, los estudiosos Claudia Ivonne Giraldo, Alfredo Ocampo Zamorano y Pedro Arturo Estrada presentaron ponencias sobre la poética profunda, moderna y polifacética de Mattei.

Sorprende que el Ministerio de Cultura no haya aprovechado esta oportunidad para honrar a esta creadora antioqueña con su mayor medalla, pues es conocida la admiración que hacia esta escritora profesa la actual ministra, Paula Marcela Moreno, quien, en octubre del año pasado, en su discurso en la inauguración de la Feria del Libro de Santiago de Chile (de la cual Colombia era invitado de honor), asoció a la chilena Gabriela Mistral con Olga Elena Mattei (paralelo semejante, aunque a favor de la colombiana, ya había hecho el filósofo Fernando González, cuando escribió que la poesía de Mattei era «un universo más real, más positivo, más atemporal que los mundos de Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou, Barba Jacob, etc. Más alto, más allá del bien y del mal, o sea, más eterno»).

De la nota biográfica que escribí sobre Olga Elena Mattei, publicada por la Presidencia, extraigo los siguientes fragmentos:
“Ha publicado 11 libros (...) y 5 Cuadernillos de universidades (entre ellos, uno de la Universidad de París) y de otras entidades, como la Gobernación de Antioquia. La HJCK grabó un disco con sus poemas. Autora, además, de cerca de 40 poemarios inéditos.

“Su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al tagalo y al esperanto y ha recibido altos elogios de la crítica mundial.

“Ha sido incluida en mas de 50 enciclopedias, diccionarios y antologías nacionales y universales, entre ellas en el exclusivista diccionario intercontinental Who is who in the world y en el Diccionario Larousse, que contienen las semblanzas de los principales personajes del mundo.

“Su gran cantata ‘Cosmofonía’ fue estrenada en la Grande Salle de la Maison Ronde de la Radio y Televisión Francesas, en París, en 1976, con música del compositor francés Marc Carles.

“Su libro ‘La gente’ (la primera obra colombiana de Antipoesía) fue laureado en el Premio Nacional de Poesía ‘Guillermo Valencia’, de Colcultura.

“Su libro ‘Huellas en el agua’ ganó en España el Premio Internacional de Poesía ‘Café Marfiil’, en 1974, y una canción de su autoría mereció el primer puesto en el Festival Panamericano de la Canción, realizado en Centroamérica en 1970. Ha recibido también el Premio Nacional de Poesía “Porfirio Barba Jacob” y el Premio Nacional “Meira Delmar”. Finalista en el Premio ‘Cote Lamus’, en 1972.

Hasta el momento, ha obtenido 17 galardones, entre premios y condecoraciones (entre ellos, ‘l’Ordre des Aniseteurs du RoI’, en París, y el ‘Escudo de Antioquia”, que le impuso el gobernador Aníbal Gaviria Correa).

“Becaria como Escritora Residente en el ‘International Writing Program’ de la Universidad de Iowa.

“Ha representado al país en numerosos eventos internacionales y ha ofrecido recitales poéticos en salas importantes de París, Madrid, Granada, Hamburgo, Frankfurt, Berlín, Washington, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, San Diego, Albuquerque, Chicago, Edimburgo, Newark, Ottawa, Toronto, México, Guadalajara, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Quito, Bogotá, Medellín, entre otras ciudades.

“A pesar de no haber realizado carrera universitaria en Ciencias, ha sido invitada por algunos de los planetarios mas importantes del mundo, como los de Washington y Nueva York, para presentar su obra poética sobre Astronomía ‘Cosmoagonía’.

“Cofundadora de la Academia Antioqueña de Letras y del Colegio de Academias de Antioquia (...)
“Se ha destacado como conferencista y como columnista de opinión, corresponsal internacional y crítica de Arte y Música para prestigiosos periódicos y revistas”.

Parece mentira que, a pesar del oportuno despliegue sobre este homenaje, en el noticiero de RCN y en la prensa de otras ciudades, los medios de Medellín, su ciudad, al parecer, no se enteraron de nada.

 

http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=117526&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1384

 

 



Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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El Mundo, 19 de mayo de 2009


Sergio Esteban Vélez


Como, desde hace meses, están faltando en nuestra prensa las sabias columnas de Abel Méndez, a partir de hoy, me atreveré, de vez en cuando, a anotar algunos comentarios acerca de pequeños errores que encuentre en diarios y revistas nacionales, porque creo que hace falta prestar atención para enmendar esos detalles. Bien sabemos que la prensa es la gran guardiana del decir cotidiano de aquellos a quienes ¡la cultura les alcanza al menos para leer prensa!

En su columna en EL MUNDO, “Etimologías -gripa, gripe o influenza” (9 de mayo), mi admirado colega Gabriel Márquez Cárdenas señala que: “En francés, el verbo gripper significa ‘agarrar, asir, atrapar’; de aquí que se haya aplicado el término grippe a una enfermedad”.

En esta ocasión, el siempre competente columnista Márquez se equivocó de verbo, pues para “agarrar, asir o atrapar” se utiliza “agripper” y no “gripper”, que puede significar funcionar mal o bloquearse en medio de un proceso.

Y ya que me refiero al doctor Gabriel, desde hace tiempo estaba en deuda de comentar lo importante que me parece su erudita columna, tan necesaria en un medio como el nuestro. Aprovecho, pues, para felicitarlo y para manifestar, una vez más, mi adhesión a su causa.

Elbacé Restrepo, en su columna “La pensión de Judith” (El Colombiano, 12 de abril), se refiere a “Cuando murió el ex ministro Juan Luis Londoño”. Ha debido decir: “Cuando murió el ministro Juan Luis Londoño”, puesto que este se desempeñaba como tal, en el momento de su trágico deceso.

“El Espectador” del pasado 3 de abril presenta el siguiente titular: “Monja que fue ex bailarina exótica bailará en el Vaticano”. Es lógico que, cuando dice que la religiosa “fue bailarina exótica”, se entiende de inmediato que se trata de una ex bailarina, y, viceversa, al decir que esta religiosa es una “ex bailarina exótica”, quiere decir que “fue bailarina”. Habría bastado con utilizar solo una de las dos opciones.

El Tiempo (13 de abril), al referirse al vergonzoso escándalo de las paternidades múltiples y las relaciones con menores del izquierdista presidente del Paraguay, Fernando Lugo, comenta que el hijo que recientemente se vio forzado a reconocer “…nació el 4 de mayo del 2007, poco después de la renuncia del ex prelado católico al sacerdocio en diciembre del 2006 para postularse a la Presidencia” y agrega que: “Sin embargo, hasta el 31 de julio del 2008 fue relevado de sus compromisos de castidad, pobreza y obediencia por el papa Benedicto XVI”.

En este caso, el periodista incurre en el popular error bogotano de invertir el significado de la palabra “hasta”. Lo correcto habría sido escribir: “Sin embargo, no fue sino hasta el 31 de julio que...”, pues decir que fue relevado de sus compromisos hasta el 31 de julio significa que ese día dejó de ser relevado.

En la nota “Violines y piano abren la temporada” (El Colombiano, 18 de marzo), el periodista Óscar Darío Montoya habla de “la virtuosidad de las hermanas Malkin”. Es importante recordar que la palabra “virtuosidad” no ha sido aceptada por la Real Academia Española y que el término que aparece en su diccionario es “virtuosismo”.

“El Colombiano” del pasado 15 de marzo incluye el artículo titulado “Galeras en alerta roja y la gente no evacúa”.

Desde que, hace algún tiempo, la Real Academia aprobó la posibilidad de conjugar los verbos licuar, adecuar y promiscuar con el mismo modelo del verbo “actuar”, muchas personas se han sentido en libertad para dar ese mismo tratamiento a “evacuar”.

Pero este verbo no ha sido incluido en tal reforma y la Academia insiste en que debe conjugarse como “averiguar”, por lo cual, si queremos ser fieles a las sugerencias de la Academia, debemos decir y escribir “evacua” y no “evacúa”.

Sin embargo, el Diccionario Panhispánico de Dudas sí acepta la conjugación de “evacuar” como “actuar”, pero hace claridad en que en el uso culto este verbo debe acentuarse como “averiguar”.

Para el verbo “fraguar”, tampoco se ha admitido la conjugación como “actuar”. De modo que no es aconsejable que digamos “fragúa”.

En el artículo “A mi padre no le hace falta nada” (El Tiempo, 12 de mayo), Rafael Escalona hijo, refiriéndose al proceso jurídico que inició su padre para recuperar el manejo de sus obras, lo defendió al asegurar que “es un patrimonio suyo, de nosotros, de él, de la Nación, y sería conveniente encausarlo como debe ser, teniendo en cuenta de que él se siente vulnerado”. Lo correcto habría sido decir: “... teniendo en cuenta que él se siente vulnerado”, pues la afirmación responde a la pregunta: “¿Qué hay que tener en cuenta?” y jamás a “¿De qué hay que tener en cuenta?”.

En este caso, el entrevistador ha debido corregir el flagrante dequeísmo del entrevistado, a la hora de publicar la entrevista, o, al menos, anotar entre paréntesis un (sic), para indicar la falta idiomática.


 http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=116781&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1375

Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Columnas de Opinión
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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Color en el Arte Moderno Colombiano
Págs. 88 - 95



                                               Sergio Esteban Vélez y Juan Cárdenas
 

Juan Cárdenas nació en Popayán, en 1939.  Estudió Dibujo y Pintura en Rhode Island School of Design.  Luego de vivir muchos años en los Estados Unidos, regresó a Colombia, en 1965, cuando se dedicó a hacer caricatura para importantes períodicos y a la docencia, que ejerció en la Universidad de los Andes y, posteriormente, en importantes escuelas de los Estados Unidos.

Se han realizado numerosas exposiciones de su obra en Bogotá, Cali, Barranquilla, Popayán, en Colombia, y en importantes salas de ciudades como París, Nueva York, Madrid, Bruselas, Washington, Chicago, Basilea (Suiza), Miami, Santiago de Chile, Caracas y La Habana.  Entre estas, descuellan sus múltiples exposiciones individuales en París.

En 1974, ganó el primer premio en el XXV Salón Nacional de Artistas y en 1986 fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, por el Ministerio de Cultura de Francia

En 1991, Seguros Bolívar publica un libro dedicado a su obra, con textos de Juan Gustavo Cobo Borda.  En el 2007, Villegas Editores publicó un gran libro con sus producciones artísticas.

 

 

S.E.V. Minucioso en el uso del color.  Usted es reconocido por sus colores elegantes, su buen gusto, por no traicionar la tradición de las grandes escuelas que lo han influenciado.  ¿En qué consiste para usted la elegancia en la combinación y aplicación del color?

J. C. Por un lado, está todo el bagaje cultural que heredamos de los europeos, que es muy elegante, como los retratos en grises y negros de Rembrandt, o la gama restringida de Velásquez, que es muy linda; pero igual de elegante puede ser un Van Gogh: esos amarillos fuertes... Es que el color puede ser muy refinado o muy vulgar.  Y yo creo que cuando el color es menos elegante es cuando se usa con lo que llamamos “buen gusto”...  ciertas combinaciones de color que se repiten y se repiten... 

 

S.E.V. Dalí, de Chirico soñaban con hacer escultura y, al sentirse incapaces, buscaron quienes hicieran sus cuadros en escultura.  ¿Ha anhelado usted lo mismo, que sus obras puedan tocarse, en tercera dimensión? Si las ejecutara en tridimensionalidad, ¿les aplicaría también color?

J. C. Yo he hecho intentos de hacer escultura, pero no he llegado muy lejos, porque he tenido tanto que decir en la pintura, que no he tenido tiempo.  He hecho un poco en piedra y en madera, sobre todo.  Si les pondría color es algo que no le puedo contestar, sin haberlo hecho, porque, uno a medida que lo hace, va tomando esas decisiones.  En el caso mío sería muy prematuro ponerme a pensar, hipotéticamente, qué hubiera hecho yo en escultura.

 

S.E.V. Tanto para usted, como para su hermano Santiago, la sombra ha sido fundamental en el manejo de sus obras.  Háblenos de lo que ha sido la sombra en su obra.

J. C. Por haber sido educado y haber vivido tanto tiempo en los Estados Unidos, yo vine a Colombia acostumbrado a la luz del Hemisferio Norte, que tiene que pasar por una capa atmosférica mucho más gruesa, por la inclinación del sol con el globo terráqueo, mientras que aquí, en el Trópico, el sol es mucho más directo y la capa atmosférica a atravesar es mucho más pequeña, entonces las sombras son mucho más fuertes y la diferencia entre luz y sombra es tremenda.  Usted va a Francia, y se da cuenta de que allí es más ténue, más difusa, y es lo que me encantaba de los impresionistas, esa luz difusa que nunca hemos visto en esta parte de América.  Entonces, a mí me salen esas sombras tan fuertes, porque es algo muy americano que a mí me impacta mucho, y, entonces, el sol, en mi obra, va indicando la hora del día.


S.E.V. En su obra confluyen herencias de muchos estilos, como las geometrías abstractas, el cubismo, el abstraccionismo, los paisajistas europeos del siglo XX y los sabaneros, de comienzos del XX. Hablemos de lo que usted ha ido seleccionando de lo más grande de la historia del Arte para enriquecer el color en su obra.

J. C. Muchísimos estilos.  Por un lado, están los de la gran tradición europea.  Hablamos de Velásquez, Vermeer... todo ese grupo, que usó el color de una manera muy objetiva, observarndo el mundo; pero está luego el otro lado, que es fascinante, de cómo Van Gogh utilizó el color de una manera casi sintética o de Picasso.  Ahí le he nombrado cuatro, de unas tendencias totalmente diferentes, que han tenido en mí una influencia tremenda.   Ahora, yo no quisiera usar el color de Picasso, ni tampoco el de Van Gogh.


S.E.V. Su obra es altamente psicológica.  Háblenos de lo que ha sido el color para el logro de esta calidad analítica.

J. C. Todo eso no se puede explicar en palabras.  Hay cosas que son muy íntimas en el Arte, que son muy difíciles de explicar.  Los colores del Trópico han tenido una gran influencia en mi obra: el color de la sabana, los paisajes, son las vivencias de uno, que ha participado en eso.  Yo pinto lo que es parte de mi vida.  Lo que a la posteridad le va a interesar, pienso yo, es lo que usted tuvo que decir de su paso por este mundo, de sus vivencias personales y no las ideas que usted encontró en revistas o absorbió de otros artistas.   Las que hacen a un artista interesante son sus propias vivencias, cómo usted vio el mundo.   El color es parte de eso.

 

S.E.V. ¿En qué ha influido su pasión por las Ciencias Exactas en el desarrollo y enriquecimiento de su obra y de su colorido?

J. C. A mí, la Ciencia me ha influenciado muchísimo.  Entre otras cosas, sin extenderme, porque esto puede dar para un libro, la idea de que la pintura tradicional es ilusoria y de que la pintura modernista era plana es una completa falacia.  El color es ilusorio, no hay colores, solamente es una onda incolora que llega al cerebro por medio del aparato visual, y uno tiene la sensación de ver el color rojo, pero es una ilusión, y lo mismo le puedo decir de todas las características de la pintura modernista.  El plano bidimensional no existe. Si usted mira con un microscopio electrónico, son átomos flotando en un espacio.  Entonces no existe ese plano bidimensional.  La pintura modernista es tan ilusoria como un paisaje renacentista, lo que pasa es que esa ilusión es tan sutil que hace pensar que es verdadero, que es real, pero no hay realidad en la pintura.   Y estamos hablando únicamente del espectro que los humanos podemos ver, pero hay una onda electromagnética más allá del ultravioleta y más abajo del infrarrojo, percibida por muchos animales y organismos en el globo terráqueo, colores que no podemos ver.  Qué tal que nuestro cerebro pudiera registrar un poquito más allá del ultravioleta, ¿qué colores podríamos ver, que las moscas o las abejas sí pueden ver?

 

S.E.V. En usted es impresionante la profundidad que logra en sus imágenes.  ¿Cómo ha logrado que el color se convierta en su gran aliado para los efectos que usted pretende conseguir en sus obras?

J. C. Yo he tenido, toda la vida, una lucha interna artística con el color, porque, por un lado, me encanta utilizarlo como se presenta en la naturaleza, es decir, el color aliado a las formas que uno ve, pero la otra cosa que me fascina es utilizar el color de una manera netamente abstracta, y no me interesa mucho utilizarlo con esa manera agradable y de buen gusto con que utilizaban el color Picasso o Van Gogh.  A mí me intrigan mucho obras en que, como yo pretendo usarlo, el color se manifiesta de una manera científica.   Haga esto:  usted coja un papel amarillo grande, con una luz intensa, mírelo fijamente por unos 30 segundos.  La retina del ojo se le va a cansar tanto, que cuando usted, inmediatamente, a continuación, mira una pared blanca,  va a ver, no el color amarillo, sino el color opuesto, en este caso un rosadito.  Es porque los conos del ojo se cansaron y dejaron de funcionar y entran a funcionar los conos de la retina, que reciben al color opuesto.  Entonces, si usted coge el color amarillo y el rosadito y los pone en un cuadro juntos, obtiene una reacción fosforescente tremenda, usted puede obtener una especie de luz y fosforescencia real y física, por la interacción de esos colores, que no existe en la naturaleza.  Ese tipo de cosas me intrigan mucho. Ese tipo de uso del color me parece fascinante, porque nadie lo hace, ni Picasso, ni Van Gogh.

 

S.E.V. El verdadero artista, cuando llega a un determinado tema y se da cuenta de que ese es el suyo, ahí debe quedarse.  ¿Cuál fue el punto determinante para  decidir que los temas y los colores que lo han hecho famoso serían el objeto de su pintura? ¿Qué fue  lo definitivo para que usted encontrara su propia estética, su propio color?

J. C. Yo he tenido varias vertientes, que no son etapas, porque siempre estoy volviendo a ellas.  Está, por un lado, lo histórico; por el otro, lo abstracto; otros, interiores del taller; las figuras humanas; muchas cosas... Hay muchos aspectos diferentes en el mundo mío como artista, a los cuales vuelvo contínuamente, según el estado de ánimo de cada día.  Uno no se despierta igual todos los días.  Entonces, uno se despierta un día, y le interesa mucho el paisaje, y a la semana siguiente, le interesa más la cosa abstracta... Es curiosidad intelectual en la vida.  Yo creo que eso lo han tenido todos los pintores.

 

S.E.V. ¿Cuál es su mayor meta en cuanto al uso del color en su obra?

J. C. Lo que más me preocupa y me gustaría abarcar con seriedad es el del uso del color como he querido (que no lo he logrado todavía), o sea el color como idea abstracta, casi científica, no romántica.

 

S.E.V. Háblenos de su obra en blanco, negro y gris.

J. C. La mayoría de lo que yo hago es en blanco y negro, aunque también he trabajado en pastel, pero aún el color del lápiz de grafito o del carboncillo mismo sobre papeles que son muy diferentes (blanco nieve, blanco no se qué...) varían muchísimo, y cuando uno se vuelve muy sensible a esos blancos, esos grises y esos negros, es todo un mundo de color:   Es fascinante.  Es que el color no tiene que ser amarillo, azul y rojo.  La delicadeza de valores que uno ve en la gama de los blancos es absolutamente fascinante. 

 

S.E.V. ¿Hacia dónde cree que irá el color en el Arte, en los próximos años?

J. C. Especular es difícil.  Yo tengo mi manera de pensar en el color, no sé cuál será la que habrá en Nueva York.  Pero todo eso está muy ligado a la Pintura, porque, si usted no pinta, olvídese del color, porque es muy difícil usar color si usted no está pintando.  El uso del color en las instalaciones, construcciones y performances está muy restringido.  Donde menos restricciones tiene, es en la Pintura, donde usted puede usar el color en todas sus gamas y en todo su esplendor. 

 

S.E.V. Grandes coloristas colombianos.

J. C. Ha habido muy buenos coloristas, pero ¿cómo los podemos comparar con Van Gogh? Obregón fue estupendo “pisco”, gran pintor, le tengo mucho aprecio, lindo color.  Pero en la Historia, ha habido unos cuatro grandes coloristas, es que es muy difícil y yo creo que ya los hemos nombrado: Picasso, Van Gogh, Gaughin, tal vez Monet y otros dos. 

 

S.E.V. ¿Entonces, el fuerte, en la Pintura Colombiana, no ha sido el color?

J. C. Yo diría que no hemos producido grandes coloristas, a la altura de los que he mencionado.  Es muy difícil.

 

S.E.V. ¿Usted cree que un artista debe salir de su país, para lograr una integralidad en su concepto del color?

J. C. Yo sí creo.  A menos que se den casos rarísimos o esótericos, como el de Rousseau, que nunca salió de Francia y que tuvo un color muy especial; pero son casos raros.  Especialmente, hoy en día, si usted no está al tanto de lo que está pasando en el Arte y no ha visto los museos y no ha andado por Europa y los Estados Unidos y no ha tenido acceso a las grandes obras de Arte, no es nada fácil hacer una contribución importante.  Es como ser un gran escritor y no haber leído nada. 

 

S.E.V. ¿Un pintor tiene que cononcer la Teoría del Color, para ser un buen colorista?

J. C. No.  Ayuda cantidades, pero, en el fondo, como el color es algo intuitivo, a la hora en que usted pone manos sobre la obra, ahí toda la teoría deja de importar.  Todas las artes son intuitivas, e incluso los científicos reconocen que uno nunca sabe cómo o en qué momento surgió una idea del subconsciente.  Einstein tuvo grandes ideas, pero él nunca supo de dónde salieron esas ideas.  Estamos hablando de un hombre muy racional y muy científico, pero en el que la esencia de todo su aporte salió del mismo rincón del cerebro de donde les salen las ideas a los artistas.


S.E.V. Háblenos de la intencionalidad suya que muchas veces vemos por juntar colores que no combinan en la Teoría del Color.

J. C. Sí.  En gran parte es cuestión de acostumbrarse a esas reacciones de color, que en un momento dado le pueden parecer desagradables a una persona, como ciertos sonidos que, al principio del siglo XIX, parecían chocantes, como los que usó Beethoven, y mucho más en el siglo XX (con los sonidos atonales y dodecafónicos), pero uno se va a acostumbrando, y lo mismo en los colores.  Todos hemos heredado 40.000 ideas y la sociedad tiene que acostumbrarse a ideas nuevas, como a eso que hablábamos del rosadito con amarillo, o del rojo con ciertos verdes, que también son complementarios, que cuando se juntan producen una linda fosforescencia, aunque a la mayoría de la gente le parezca chocante.


S.E.V. Hablemos de la relación en su obra de pintura y Arquitectura y qué le aportan los colores a esta

J. C. El paisaje que yo he venido haciendo lo he concebido casi como una cosa cinematográfica o de desarrollo histórico.  He pintado paisajes de reconstrucción histórica desde la época de la Colonia, pasando por el siglo XX, la sabana del siglo XX y la sabana de hoy en día.  Entonces, si uno pudiera ver una serie de mis paisajes, en orden cronológico, uno casi podría ver cinematográficamente un desarrollo histórico muy curioso y muy interesante de Colombia.  El color influye muchísimo.  Para darle un solo ejemplo, aquí tenemos mucho ladrillo y se construye con ladrillo, y en el resto del mundo no hay el color de cuando el sol le pega a ese ladrillo rojizo.  En Nueva York o en Chicago es otro rojo, un rojo profundo, morado... pero no es este que tenemos en Colombia.  Y yo lo pinto en mis cuadros, como color y como reacción psicológica ante una experiencia visual y emotiva.  Y el verde ni se diga.

 

S.E.V. ¿Cuál es el período que usted prefiere, en cuanto al uso del color, en la obra de su hermano, Santiago Cárdenas?

J. C. Me encantan esos espejos que él pintaba sobre los muros y me encantan los tableros.  Usted me dirá que esos no tienen mucho color, pero lograr ese gris de la pizarra que consigue Santiago es algo muy dificil y muy refinado.
Por Sergio Esteban Vélez - Publicado en: Entrevistas
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