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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Por:  MEIRA DELMAR

 

Sergio Esteban Vélez: un poeta de esos que no necesitan adjetivos para calificar su obra.  Para explicarme mejor, debo decir que el poeta que yo prefiero es aquel que le es fiel a la Poesía, más allá de épocas, modas o invenciones.

Sergio Esteban Vélez, con una gran riqueza de vocabulario (al conocer su juventud extrema, uno se pregunta en qué momento encontró tiempo para nutrir de tal manera su idioma propio), ha escrito algunos de los más hermosos poemas de la Poesía Colombiana.  Quiero referirme a su “Requiem por Antinoo”, que le he hecho repetir más de una vez, con el deseo de saciar mi afán de belleza en la palabra escrita.  

La poesía amorosa es la poesía por excelencia.  Todos sabemos que el amor es el sentimiento que justifica la vida, y cuando el ser humano lo siente y quiere traducirlo en palabras, debe valerse de la emoción que encierran las voces que pertenecen por derecho propio a la Poesía.

He aquí los homenajes u oraciones, mejor, que Sergio Esteban Vélez dedica a algunos seres que conmovieron su alma de poeta.  En ellos, puede palparse la fina sensibilidad del autor, que es capaz de captar, en el mundo que le rodea, la emoción que puede encerrarse en una palabra, en un adiós, en una lágrima; y que es capaz, además, de transmitir esa su emoción, al afortunado lector de sus palabras.  

A lo largo de mi vida, siempre he dicho lo que siento, y ¡es magnífico lo que él hace!

Es de desear que este creador siga siendo fiel a sí mismo, a su fino gusto, a su capacidad de regalarnos poesía de buena ley.

 

MEIRA DELMAR[2][2]

 

 

(...) Conocí sus hermosos poemas a través de las páginas de "La Sombra del Membrillo" (de España), que me permitió descubrir sus primicias  y convertirme en un entusiasta lector suyo.  Aprecio la claridad de su estilo y el fluido ritmo de su verso libre, y  ese hablante que se manifiesta con la mayor naturalidad del mundo. (...)  Expreso mi gran aprecio por su escritura poética, que viene acompañada por una fervorosa experiencia de casi toda una existencia. Y, como ocurre muchas veces en las lecturas literarias, debo decir que he leido con un interés personal la composiciòn que se inicia con el verso "El alma pesa veintiún gramos", pues hace tiempo que vengo cavilando en torno de dicha idea, desde que vi la imagen de un papiro egipcio en que precisamente se pesa el alma del difunto.


CARLOS GERMÁN BELLI[3][3]

Lima, septiembre de 2004 

 

 

LA POESÍA DE SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

 

La poesía de Sergio Esteban Vélez indaga de manera permanente, como queriendo arrancarle al misterio su dimensión de sombras, pero a la vez recrea las vivencias sencillas del hombre cotidiano y las transforma en hermosa peripecia poética.  

Desde su temprana aparición en el mundo de las letras, Sergio Esteban ha sorprendido a los lectores con una escritura lírica poderosa, espontánea, transparente, donde el ser humano puede al mismo tiempo encarnar un ángel o un demonio.

 

JOSÉ LUIS DÍAZ GRANADOS

Santiago de Chile, 8 de noviembre de 2005

 

 

Estimado Sergio: Lo que conozco de tu poesía me encanta.  Conocì tu poesía a travès de Esteban Carlos y como soy felìz cuando encuentro "a thing of beauty", te lo dije. Tienes en tus poemas a tantos amigos míos... hasta a Isadora Duncan y Luis de Baviera...  Siguiendo con Keats, los poemas que guardo serán "a joy forever".

 

MARUJA VIEIRA

Bogotá, mayo de 2010

 

 

Dentro de la sorprendente lucidez de Sergio Esteban Vélez, brillan con igual luz su sabia inocencia y su calidad humana.  A la vez, se debate el poeta entre la vastedad intelectual, que abarca los ámbitos de la idea y el conocimiento, y su origen, aquella alcurnia de la que todos procedemos, pero solo algunos elegidos reflejan una chispa de sus luminosos ángulos.  Cuando esa chispa se vierte hacia el mundo, ilumina y sorprende, enciende el espíritu y devela verdades, intuidas y conocidas, pero singularizadas por el aliento creador.

A través de la palabra de Vélez, captamos que asume la realidad humana y divina del hombre con profunda humildad. Aunque suele suceder que los altos creadores soportan estoicamente los dioses que bullen en su sangre.

 

 

ELVIRA ORDÓÑEZ[4][4]

Lima, noviembre de 2005.

 

 

Nuestro joven poeta Sergio Esteban es, sin duda, un talento precoz para las letras pues no se limita a cultivar el arte poético, sino que ha adquirido una cultura humanística muy superior al promedio de los profesionales cultos. Su obra poética es el logro  de la sensibilidad estética de su autor y de su dedicación al estudio de las ciencias de la cultura (humanas y sociales).  

A los doce años, publicó su primer libro de poemas “Destellos nocturnos”, que sorprendió positivamente a quienes conocieron esta obra que recogía escritos de cuando el autor tenía diez años.  Su segundo libro, con el sugerente título de “Entre el fuego”, estoy seguro es una buena contribución al patrimonio poético de la juventud antioqueña, no sólo por la precocidad de su autor, sino por la calidad de sus poemas; luego vino “Sinfonía mística”, cuyos poemas son sonetos muy bien logrados, con gran dominio de tan difícil estructura poética. 

Formulo mis deseos de que este joven talento pueda ser estimulado a continuar su camino por el campo de las letras y las ciencias, al servicio de los nobles ideales que ha abrazado para dignificar su existencia y hacer un aporte sustantivo a la cultura cristiana y a la sociedad colombiana.

 

OCTAVIO ARIZMENDI POSADA (Q.E.P.D.)[5][5].

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ PELÁEZ

 

 

Es asombroso, porque no puede menos que asombrar, una persona de su edad con alcances de escritor adulto, poeta maduro, y una lira de raros matices que no es frecuente encontrar en ninguno de los poetas que haya publicado en tiempos recientes en este nuestro país.

Se trata pues de un fenómeno de precocidad, pero sin arribos de niño genio, de aquellos que en España llaman “Jaimitos”, sino de una persona asentada, que acepta sus errores cuando quiera que los haya cometido, rectifica y sigue la búsqueda por hacerse a una conceptualización y forjarse unos criterios de vida concorde con sus cualidades artísticas y literarias.

Este libro “Entre el Fuego” debemos celebrarlo como el segundo de su propia e individual cosecha - el primero se llamó “Destellos Nocturnos” -  y aparece como una muestra de superación, tanto en la temática, como en el elevado desarrollo de la misma, ya no puede caber duda de que no estamos frente a una engañosa entelequia; en él hay contenido y sustancia, de la cual se puede discrepar, disentir o apartarse como lector, pero no se puede dejar de reconocer que hay esencia y contenido.

A este “Niño Poeta” y a su aliento, se debe el haberse fundado la Academia Antioqueña de las Letras, con el apoyo de su madre, Patricia Peláez Restrepo, de Monseñor Juan Botero Restrepo y un grupo de personas, dentro del cual me honro en encontrarme; la cual comienza a funcionar con buena asistencia.  Parece como si esos prematuros rayos intelectivos proviniesen de su madre, pues realmente es ella quien no finge de intelectual, mujer inteligente y sabia, que ha sabido guiar, con el apoyo de su esposo, a este que por todo parece indicar que al darle Dios una suficiente prolongación de su existencia, podrá ser uno de aquellos excepcionales representantes de las letras latinoamericanas y del continente, de la talla de Rubén Darío, de Barba Jacob, de Valencia, o de Juana de Ibarborou, o de Gabriela Mistral, o Alfonso Reyes.  Yo soy optimista, aún cuando siempre se deben tener reservas acerca de quienes se anticipan a su edad cronológica para ofrecernos portentosos prodigios, pues ya hemos visto que la cantidad de casos frustrados es grande, pero Sergio Esteban va bien, a mi parecer, ha tomado buenos cauces, es trabajador, muestra constancia en la dedicación y no se da ínfulas de genio raro.

Me parece que estos esfuerzos que algunas otras personas fuera de sí mismos han hecho, no están, ni con mucho, corriendo grandes riesgos de naufragar.  Creo, por el contrario, que de quienes quiera él recibir apoyo o estímulo, estarán realizando una buena inversión en propósito, en ilusión y esperanza.  Léanse sino los poemas: “Tu cuerpo entre los silfos” y “Don Quijote de la Mancha”, que son para mi gusto las expresiones mas señeras de la producción que nos ofrece en esta obra.  No es ni con mucho el modernismo poético que se ha presentado, por ejemplo, en Medellín en los festivales de poesía: es un estilo que podría tildarse de modernidad clásica, es decir, que no abandona la rima por lo cual se sobresalta el ritmo con perfiles mas agudos y encumbrados.

Creo pues no equivocarme al calificar a esta aparición, como uno de esos destellos que se contemplan en el confín del horizonte en las primeras horas del alba, pero que no constituyen una exhalación como se suelen llamar, fugaces y efímeras, como ellas mismas, sino que van convirtiéndose en brillantes y firmes rayos del sol a medida que este se eleva hacia su cenit.

Bien por el Niño Poeta, y bien por quienes tratan de hacer bien a esta criatura del intelecto antioqueño y colombiano, sin temor a error y con la confianza de que se está apoyando a una promesa con realidad y que en el transcurrir de poco tiempo se podrá hacer un balance efectivo y jugoso con grandes y beneficiosos resultados.

Me inclino a pensar, por lo tanto, que debemos los propiciosos de la cultura detenernos en nuestro andar en personas que como este promisorio representante de las letras, Secretario de la Academia de las mismas, da muestras de clara inteligencia y prodigiosa voluntad.

 

JORGE RODRÍGUEZ ARBELÁEZ[1][1]

Medellín, 9 de febrero de 1998.

 

 

Conozco a Sergio Esteban Vélez, desde cuando era un niño y desde entonces he sido testigo de sus altísimas calidades humanas y morales, de la inteligencia con que ha sido generosamente dotado y del ejemplar espíritu de colaboración y participación ciudadana que lo han acompañado siempre.

Tanto cuando estudiaba en el colegio, como durante sus estudios universitarios, se destacó siempre por su gran capacidad intelectual, su responsabilidad y su deseo de capacitarse y progresar, a través de la adquisición de conocimientos y de la participación cívica.

Desde mi período en la Alcaldía de Medellín, siempre he observado en él su gran disponibilidad para trabajar en equipo, su altruismo, su solidaridad social y su incomparable don de gentes.  Es un profundo y detallista investigador que se concreta constantemente en sus excelentes y equilibrados artículos y en su vida periodística y cultural.

 

SERGIO NARANJO PÉREZ

Rector de la Universidad Autónoma Latinoamericana 
Ex alcalde de Medellín y ex embajador ante cuatro países.

 

PORTAL PARA UN LIBRO DE POEMAS:

 

Siempre he sido admirador de los niños precoces; así de los niños pianistas como de los infantes billaristas.  Por eso, cuando conocí a Sergio Esteban Vélez, apenas cumplidos los 10 años de edad y ya un profundo conocedor de las genealogías de las grandes casas reales europeas, estimé conveniente estimularlo para continuar su carrera de las letras.

Poco después recibí la tarjeta de invitación para asistir al lanzamiento de su primer libro de poesía; y cual no sería mi admiración al ver que el salón Alfonso Restrepo Moreno, de Comfama, estaba totalmente lleno, y que en él se encontraban entonces para el acto, grandes personalidades de Medellín, como José Gutiérrez Gómez y Ramón Vásquez, que supieron aplaudirlo con entusiasmo.  

Pasó poco tiempo y en idénticas circunstancias hizo el lanzamiento de su segundo tomo, también de poesía. Nada extraño por lo tanto es que se le haya conocido en los círculos culturales de la ciudad con el sugestivo nombre de “Niño poeta”.

Sergio Esteban es hombre de lecturas, y de lecturas serias, y para lograrlo ha ido formando una biblioteca completa y seleccionada que va aumentando día tras día, mientras los jóvenes de su edad se entregan a toda clase de pasatiempos mundanos.

Al lanzamiento de sus libros poéticos siguió el esfuerzo de él para fundar la Academia Antioqueña de Letras, para dirigir la cual fui invitado generosamente.

La Academia comenzó su marcha bajo muy buenos auspicios, y hoy forman parte de ella distinguidos hombres de letras, comenzando con el ex ministro de Estado y ex Gobernador doctor Octavio Arizmendi Posada, su actual Presidente, y con la secretaría del mismo Sergio Esteban, quien le ha puesto toda el alma a la Institución y puntualmente se ha encargado de invitar grandes personalidades de las letras para dictar sus conferencias sobre temas de cultura.

En esta forma la Academia está llamada a lograr grandes triunfos y a proseguir con el mismo éxito tenido hasta el momento.

 

MONSEÑOR JUAN BOTERO RESTREPO[6][6] (Q.E.P.D.)

 

Es siempre grato ver un joven antioqueño visitado por las musas, quienes a veces confunden el Parnaso con el Cerro Nutibara.

Le decía Efe Gómez al gran Porfirio, al calor de unos tragos: “Tus sienes no las coronaremos de laurel, sino de grandes hojas de yarumo, y tu lira, oh poeta, tendrá forma de bandola”.

Yo sólo puedo decirte que las Letras Antioqueñas tienen en ti un exponente que es, a la vez, promesa y apuesta del futuro.

Sensible y culto, en la juventud de tus pocos años de vida y tu densidad intelectual, tienes en la Administración Departamental amigos y admiradores, entre los que se cuenta,

 

ANÍBAL GAVIRIA CORREA

Gobernador de Antioquia

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ PELÁEZ

 

Cuando oigo este nombre me imagino una persona de edad, acostumbrada al permanente trajín de un hogar.   Pero viene el asombro al encontrarse con un joven culto y cordial de trece años de edad, lleno de ilusiones y esperanzas.

Su voz clara y expresiva denota alegría y juventud, facilitándole conjugar ideas y formas poéticas diferentes, que nacen de su espíritu impregnado de experiencia y sabiduría.

Le dicen “EL NIÑO POETA” porque lleva la inspiración en su alma desde muy niño cuando empezaron a brotar los primeros versos que impactaban a los que conocían su amor por la cultura.

En la profundidad de su mente y en el misterio de su espíritu trata uno de adivinar la fuerza poética que debe existir en Sergio Esteban Vélez P. cuando deja escapar versos con rasgos de poesía que hablan de su vida, del amor, la soledad, el desengaño, la tormenta, el sol ardiente, la muerte, las almas, la noche y la oscuridad.

Es admirador de grandes personajes: Cervantes, García Márquez, Neruda, Becquer, José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, León de Greiff.

Nuestra juventud debe seguir los pasos del “Niño Poeta” valorando el esfuerzo de un joven que adora a su tierra con sincero amor colombianista.

Las grandes cualidades de Sergio Esteban Vélez y la labor poética que está desarrollando despiertan en los antioqueños admiración y respeto digno de aplauso.  A simple vista resalta un espíritu romántico y noble, inmenso en bondad y cariño hacia sus semejantes.   Los estudiosos y avezados en cultura tienen un valioso ejemplo en este joven, quien a su corta edad ha llegado al corazón de sus admiradores mostrando su capacidad poética.

Los años se encargarán de mostrar los méritos y valores de un colombiano que desea llegar a la cúspide del éxito anhelado, colocando el nombre de nuestra querida  Colombia en los más altos peldaños a que tiene derecho.

 

LUIS URIBE BUENO[7][7] (Q.E.P.D.)

 

 

EL NIÑO POETA:

 

¿Es un niño? ¿Acaso un genio?  Una inteligencia precoz, admirable.  Su poesía se aproxima a la perfección.  ¿Será un niño prodigio? Por gracia de Dios nació con el milagroso plumaje y misterio del canto lírico.  Ha publicado su primer fruto poético y está preparando otro.  El libro publicado le ha merecido elogiosos conceptos de críticos exigentes, de poetas consagrados.  Sus poemas tienen calidades y cualidades excepcionales, no faltará que la crítica balbunesca le encuentre defectos y que suscite envidias ya que entre nosotros habita este áspid venenoso y egoísta.

Escribe sus poemas de acuerdo a sus vivencias, experiencias cónsonas, con sus emociones íntimas, con musicalidad, ritmo, armonía del verso, versatilidad.  Cuando llegue a la madurez, cuajado de existenciales ideas, de profundos pensamientgos conceptuales, alcanzará el reconocimiento y admiración por la auténtica belleza de su poesía.

Le auguramos un éxito futuro, porque según nuestro saber y entender, en él se dio el privilegio de los elegidos para oficiar en el ritual de los sacerdotes consagrados a las altas verdades versicrónicas, la taumaturgia de la excelsitud anímica y citarística.  Pulsa con elación, virtuosidad el laúd de los inmortales y su vuelo creador se dirige a las estrellas para robarles con mirifitud unas espigas de su fuego sideral.

 

ROBERTO ESCOBAR SANÍN[8][8]

Febrero 16 de 1997

 

Sergio. Me gusta tu poesía porque es muy contemporánea y porque no caes
nunca en la sensiblería fácil ni en la cursilería. Perdona la franqueza, pero es curioso encontrar una manera de expresarse tan avanzada en una persona tan joven.
Da la sensación que has leído mucha poesía moderna, lo cual es excepcional porque la poesia últimamente está de capa caída. Desgraciadamente hoy en día, cada vez hay menos autores interesantes (y tambien me refiero a la literatura y a la musica y a todas las  artes en general). Vivimos en lo que Robert Hugues llama "La cultura de la vulgaridad" y tiene toda la razon.  La cultura de lo facil, de lo rapido y la cultura de la fama efimera de los 15 minutos que predijo Andy Warhol.
Está muy bien tu poesía sobre Madame Butterfly.  Está muy bien construida y es francamente bonita. Butterfly es una de mis operas preferidas.

RICARDO LLORCA (Uno de los principales compositores españoles contemporáneos)

 

BREVES CONCEPTOS:

 

Sergio Esteban: me gusta que seas poeta, una de las grandes profesiones que tiene la vida.  Te deseo buena suerte.  Empezaste bien.  Paciencia y la vida te irá dando el camino que debes seguir.

  

MANUEL MEJÍA VALLEJO

 

Sergio Esteban: gran amigo, gran poeta, gran señor (...).  Figura ideal, irreal, pero tangible (...).  De ti he aprendido que la vida tiene mucho más que el arte mismo y el arte mucho para la vida.  Me siento muy afortunado conocerte y de ser uno de tus amigos y admiradores.

 

DAVID MANZUR

Sergio Esteban Vélez, en la ominosa noche en que apareció en mi vida, me llenó de terror y alegría (...) Sus "Estancias cerradas" son un conjunto de poemas de factura, con temple y ritmo y, sobre todo, con una gracia perversa, esa que (el mismo Sergio) exhala en cada gesto, en cada mirada de rabino triste que deja ver por entre su caparazón.


GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL.

 

“Destellos Nocturnos”, de Sergio Esteban Vélez, refleja una honda sensibilidad artística y vocación literaria.  Guardaré el libro con especial aprecio.

 

HORACIO SERPA URIBE

 

Sergio Esteban Vélez es el Rimbaud colombiano.

 

BELISARIO BETANCUR CUARTAS.

 

Sergio Esteban Vélez: joven y prometedor poeta.

 

FERNANDO SAVATER

 

 

Sergio Esteban: la palabra, la belleza y la poesía son parte de lo grande del hombre, particularmente de ti.

NOEMÍ SANÍN

 

Sergio Esteban Vélez: príncipe, ilustre académico, poeta y noble amigo.

 

AGUSTÍN JARAMILLO LONDOÑO

 

Sergio Esteban Vélez es un príncipe en poesía.

 

JOSE CAVERINHA (Mozambique)

Premio Continental de Poesía de Africa.

 

Sergio Esteban Vélez es un espíritu joven que quiere aportar sensibilidad y valores tan apreciados como la poesía al mundo en el que vivimos.  Su libro de poemas “Entre el Fuego” enriquece la literatura actual.

 

MONSEÑOR ALBERTO GIRALDO JARAMILLO.

Arzobispo de Medellín.

 

Sergio Esteban Vélez es un lucero del alba que engalana el sendero de la lírica colombiana.  Su mente vuela hacia el infinito en la grandeza y belleza del sentimiento.

 

LEONTINA SANÍN

 

Cada vez que la vida me da la posibilidad de conocer a un joven como Sergio Esteban Vélez, siento orgullo y tranquilidad, porque presiento un futuro menos cargado de violencia y más lleno de gente pensante, capaz de cambiar el odio por la paz.

 

GENERAL RAMÓN TARCISIO JAIMES Z.

Comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, 1996.


 

PRÓLOGO AL PRIMER LIBRO DE POEMAS:

 

Hay un poeta en Antioquia que todavía no sabe cuál es la puerta que va a recibir la presencia de sus éxitos, ni cuál es el camino que va a tragarse su voluntad, ni cuáles son los lugares de su venturanza, de su contentamiento, de lo que va a despertar más fuerza, más deseos, más necesidades de seguir cantando, hasta cantar mejor.

Este poeta surgió a la vida en Medellín, Colombia, el 15 de septiembre de 1983.  Él emplea vocablos que conforman paraísos, donde los vergeles del pensamiento se le vuelven macetas de expresión, donde una idea suspirante se le torna en yugo de espigas para la humanidad.

Este poeta, buscador del malabaris subjetivo, lírico, vergelino, de raíces y rocíos y fragancias, se sacude de sensaciones metafóricas, porque necesita la caricia del tiempo para que transforme los gobelinos de luz que han de pulir el trino que puede reventar en primavera, después de crepuscular sus ideales.  Este poeta, sin cumplir trece años de edad, está luchando con las asperezas de un núbil torbellino, quiere descalzar sus energías para tener contacto con la naturaleza que danza, que canta, que perfuma.  Quiere ensayar pisadas por encima del dardo y las espinas, para dar su presencia frente al incemdio cósmico de las dolencias párvulas.

Su entusiasmo se llena de manos reverentes, con bríos de cálidos tigrillos, paseándose feliz por sobre las teclas inmanentes del piano universal.

Sergio Esteban Vélez hace versos, declama poesías, desdibuja silencios, rebulle padrenuestros para coger encantos, dulcifica la hiel de sus contornos para dar de beber las ilusiones, despeina las palabras para trinar sonrisas, turpializa diciembres para obsequiar gaviotas optimistas, decapita los ruidos para decirle al colibrí que cante, volcaniza acuarelas paisajistas para pedirle a Dios que las repita con distinto pincel y numen diferente.

Este poeta precoz no pretende ser espadachín del verso, ni lobo suspicaz en bosque de arreboles, ni cantor de caprichos con azul de niñez, ni pensador de aplausos para herir los colmenares en descanso.

Él debe continuar, sin pensar en el fin de las luciérnagas.  Es justo que, así como es, príncipito de la poesía, divinice el yugo del sacrificio; que capitalice las ondas ascendentes de un espiral de triunfo; que ventanice la distancia de la inconformidad para que los puentes de la auto- lealtad comuniquen en el sol de la viandanza con la superación, que debe estar alumbrada por entre las grietas de cada merecimiento, de cada voz oculta, de cada intimidad en busca de grandeza.

Cuando este poeta niño habla de los viejos amores, sin haberlos tenido y saboreado, es porque cree que viene programado en el computador de los enigmas.   Cuando habla en sus creaciones de lámparas  que le dan luz a la desnudez de las mujeres vencidas en el amor, con sus senos como palomas flotantes, es porqué  quizás sueña libertades con susurro de ocasos desvalidos; cuando habla de las formas bellas del cuerpo de la mujer, nos da a entender que se estremece y que su estremecimiento es como el que se siente frente a los amaneceres boreales. 
 Cuando menciona las guerrillas, aún sin conocerlas, es por santiguar la patria, después de cada réplica virtuosa, y de cada oración inadvertida.   

Este poeta rebelde crecerá, crecerá pensando que la poesía deja de ser acción de manantiales cuando tenga los goces de tomar en sus manos unos cuantos versos de luz, cual si fuesen rayos como los de Júpiter, para castigar impíos, es decir, a los fascinerosos de los vocablos a la intemperie con ganas de lirismo.

Él no pretende ilusiones santiguando vampiros terroristas, ni amigos con vaivén de escorpiones tormentosos, ni quiere panes indigentes para nutrir y tatuar políticos vanidosos con antifaz de cándidos profetas en pos de hipocresía.

Yo creo que este niño iluminado piensa que entre todos los poetas del mundo hay que elegir un mesías del verso, para dar placedumbres, aunque en el templo de la vida, aún polulan mercaderes negociando la paz.

Él intuye que los corruptos de la recreación derraman todas las epidemias sobre las culturas poéticas; por ahora, que sea espontáneo, sin pensar en liderazgos con cara de arlequín y algunos galardones de cilicio.  Su canto es rebeldía de la sangre, señalando mordazas y cadenas frente a la placidez de los oasis, para salvar los náufragos dolientes, que padecen de arena y espejismo.


LUIS FLÓREZ BERRÍO[9][9]

Sept. 22 de 1996, al cumplir 70 años de edad.

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ:

 

Se dan casos afortunados de precocidad en el arte, que sorprenden e impresionan.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791) empezó a escribir música a los tres años y a los seis dirigía una orquesta en Viena, dejando perplejos, tanto al público sencillo como al que conglomeraba a los nobles aristócratas.

 

Otro de los sorprendentes genios prematuros es el italiano Giovanni Pico della Mirandola (1463 – 1494), dice de él el notable académico Sergio Mejía Echavarría: “Pocas veces un hombre ha logrado tántos conocimientos en tan pocos años de vida: su mente fue un pozo profundo del cual salieron los elementos que sirven para calificar a un hombre como humanista.

 

A los diez años era considerado como el mejor poeta y orador de su país, y él, inagotable en su intento mental, reforzó su inteligencia con `todos los conocimientos del mundo´, los cuales cabían, según sus tiempos, en la historia, la filosofía, las artes, las Sagradas Escrituras y la magia.  Sabía árabe, hebreo, latín y griego; conocía la cábala tanto como la teología cristiana, y a los veinte años desafió a todos los eruditos a discutir sus conclusiones.  Novecientas tesis en las que reunía sus puntos de vista sobre todo lo divino y humano”.

 

Un caso casi semilar es el de Sor Juana Inés de la Cruz (1651 – 1695), llamada “la décima musa”.  “A los tres años leía, a los ocho componía versos, a los diez gustaba y sabía las nociones de la música y a los trece se vinculó al mundo cortesano, en el cual fue la admiración de todos los que la rodeaban, por su precocidad, por su inteligencia y por su hermosura, que deslumbraba a todo el Virreinato de Méjico.  A los dieciséis años sorprendió a filósofos, teólogos, escritores, poetas, historiadores y matemáticos que la sometieron a una prueba de saber, sin lograr vencer su inteligencia.  Sor Juana fue la vencedora”.

 

Otro extraordinario caso de iluminación precoz es el de Leopardi (1798 – 1837), llamado “El poeta del dolor viviente”.  A los dieciséis años Giacomo Leopardi era un humanista: sabía seis idiomas, era considerado docto helenista y daba comienzos a una “Historia de la Astronomía”, que concluyó con prontitud.

 

Otro de estos genios es don Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681).  Puede decirse de él que fue el más brillante heredero del Siglo de Oro español, en el cual resplandecieron astros de incalculable magnitud como Cervantes, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Quevedo, Tirso de Molina, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Góngora y otros.

 

Calderón dela Barca, a los trece años había escrito “El carro del cielo”, una comedia.  Poeta y dramaturgo de envidiable consagración.   De todas sus obras, la más conocida es “La vida es sueño”, obra poética escrita en décimas geniales, con derroche de filosofía, lírica y penetrante objetividad en torno al ser humano.

 

Y en Francia tenemos un todavía polémico y sorprendente caso de precocidad.  Arthur Rimbaud (1854 – 1891), célebre poeta que hizo de su vida una página novelesca repleta de genialidad y rebeldía.  Rimbaud atenta contra todo lo establecido en la literatura, niega toda posibilidad de continuidad y trabaja como un alucinado, pero iluminado y sediento de elevación.  “El barco ebrio”, “Iluminaciones” y “Una temporada en el Infierno” comprueban la soberbia lírica de su fulgurante imaginación.   A los diecinueve años, ya tiene concluida su obra poética, a los veinte tira lejos sus versos, renuncia al sometimiento de las disciplinas intelectuales y dispone su rebeldía en busca de aventuras: sale a viajar y a comerciar.   Su obra, repudiada por unos, pero admirada por otros hasta alcanzar influenciar a los principales poetas simbolistas franceses como Verlaine, Mallarmé y Corbiere, quienes con él formaron el grupo de los “Poetas malditos”.  Rimbaud sobresale entre sus compañeros por su pasmosa originalidad.

 

Nos toca ahora hablar de un caso de novedosa precocidad entre nosotros.  Nos referimos al niño Sergio Esteban Vélez (el niño poeta).  Y buen poeta que es; poeta y muy despierto, bastante temperamental.  Sergio acaba de publicar su primer libro, titulado “Destellos nocturnos”, y la verdad es que él es un gran enamorado de la noche.  El niño poeta en la noche se sublimiza, los aires nocturnales lo inspiran y lo disponen a recibir los regalos de la musa Polimnia, y con fervoroso entusiasmo trasunta por su vena lírica con notoria autoridad y sapiencia y analiza todo el discurrir de la noche con evidente propiedad y experiencia.  En su poema “Destellos nocturnos”, que da origen al título del libro, se palpa la sensibilidad nocturna que enajena al poeta y lo dispone a soñar.

 

El poema “Tu desnudez se alumbra”, es una pieza en donde el niño poeta desfoga todo un peregrinar de sensaciones eróticas que nos sorprenden por su madurez, pero no admiten la duda, porque sabemos que la naturaleza concentra en todos los seres, celosamente, toda la sustancia vital que los condiciona, y sus efectos despiertan de acuerdo con la potencia espiritual (su inteligencia) que Dios le haya infundido y reglamentado.   Además de la elocuencia lírico – erótica de este poema, encontramos en él un fenómeno de carácter freudiano, o sea el amago del amor o sueño del trance sensitivo; pero este concepto sería para un análisis más expedito que llevaría más elementos de juicio para los cuales se hace necesario el discurrir.

 

Hablamos de su personalidad y su carácter. Para esto sería necesario leer los profundos razonamientos que escribe este niño-viejo, de apenas trece años de edad, en la nota de autor de su primer libro.  Estos y otros pensamientos cumbres, productos de una mente privilegiada, de la mente de un niño que manifiesta rasgos de genialidad, disponen nuestra inquietud para esperar una obra de notable y trascendente resonancia lírica, de este niño poeta que desde los seis años escribe cuento y poesía.

 

Su poema “Descripción de la belleza” es un derroche de metáforas líricas, que necesariamente tienen que dar categoría de sublime a quien ha tenido y sentido estos exquisitos momentos de feliz inspiración, que abren la puerta mágica que lleva hacia el éxtasis, donde no son admitidos sino los dioses olímpicos.

 

 

VÍCTOR CARDONA ROJAS. 1996.

Premio Nacional de Poesía “Marco Fidel Suárez”.

 

 

ACERCA DE LA OBRA “SINFONÍA MÍSTICA”

DE SERGIO ESTEBAN VÉLEZ:

 

Celeste música de pensamientos debe ser la poesía, dijo M. A. Caro. El afán de aligerar el verso de todo peso conceptual, de lastre erudito y de plasticidad de imágenes está siendo anhelo de la lírica moderna.

 

En Colombia, después del Nadaísmo, la poesía ha llevado a poner frases sin sentido, sin rima, sin pausa, sin distribución hermosa de las sílabas, como si fueran verso, en renglones, sin mayor estro y sin inspiración. La poesía es la flor literaria mas buscada y mas admirada, cuando hay entonación y pensamientos que elevan y embellecen.

 

Actualmente hay un joven, en plena adolescencia todavía, que escribe versos y algunos ha publicado desde que era niño y por esto alcanzó a llamársele “el niño poeta”. Ya no es niño, sino un adolescente espigado, piadoso, religioso y respetuoso del arte, que lucha y se esfuerza por perfilarse como estudioso profundo y aventajado del arte poético. Su nombre es Sergio Esteban Vélez Peláez y a él presento en estas líneas para que el lector, por si mismo, valore, critique o admire, según su criterio.

 

Tendrá que ahondar y estudiar muy a fondo, con sus estudios históricos y su profundización en la cultura literaria, en la lectura de los grandes líricos colombianos, extranjeros y antioqueños para buscar la música celeste del pensamiento y la frase lírica que adorne y embellezca.

 

Se le admira su esfuerzo, en este caso su gran piedad por haber preferido ensalzar a la Trinidad Beatísima, a santos de gran valor ante la catolicidad, a personajes del catolicismo heroico actual, como son el Papa Juan Pablo II, el Beato Josemaría Escrivá, la Madre Teresa de Calcuta, Monseñor Miguel Angel Builes y el Pbro. Rafael García Herreros.

 

Se le abre un panorama variado y extenso en el país de la poesía que está formado por catedrales, templos, montañas y paisajes primorosos y lo ha embrujado desde niño. Ahora cuando ha entrado en el templo de la ciencia y la cultura universales, al profundizar y meditar en la filosofía, la teología y la belleza, supremo ideal del artista y del poeta, podrá llegar a alturas dignas de recordación.

 

MONS. JAIME SERNA GOMEZ (Doctor Humberto Bronx)[10][10]  Julio de 1999.

 

 


[1][1] Abogado de la Universidad Nacional, especializado en ciencias políticas, económicas y sociales en The London School, Harvard University y el Instituto Tecnológico de Massachussets.  Fundador y director del Colegio Altos Estudios de Quirama, el Parque Tecnológico de Antioquia y Sociedad Cordovista Colombiana.  Miembro de decenas de juntas directivas y cofundador de numerosas instituciones.  Miembro de la Academia Colombiana de Historia, la Academia Antioqueña de Historia y la Academia Antioqueña de las Letras, entre otras muchas entidades.  Ha recibido cuantiosas condecoraciones, entre ellas la “Cruz de Boyacá”, máxima condecoración de Colombia.  Es reconocido como uno de los hombres mas importantes de la cultura en Antioquia.

[2][2] Considerada unánimemente como la más importante mujer en la historia de la Poesía Colombiana.

[3][3] Carlos Germán Belli es el poeta vivo más importante del Perú y uno de los más destacados de América Latina.

[4][4] Una de las mujeres pilares de la Poesía Femenina Peruana del siglo XX.

[5][5] Abogado antioqueño especializado en Harvard University.  Ha ejercido importantes cargos como los de Gobernador de Antioquia, Ministro de Educación Nacional, Senador de la República, Rector de la Universidad de la Sabana y Presidente de la Academia Antioqueña de Letras.  Cofundador de instituciones tan importantes como Colcultura, Colciencias, Coldeportes, ICFES, el Convenio “Andrés Bello” y la Universidad de la Sabana.  Autor de varios libros.

[6][6] Sacerdote Colombiano. Doctor en Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana, Sociólogo de la Universidad León XIII de Madrid, España. Autor de mas de 50 libros publicados.  Presidente Honorario de la Academia Antioqueña de Historia y la Academia Antioqueña de las Letras. Miembro de la Academia Colombiana de Historia, la Sociedad Geográfica del Uruguay, la Sociedad Bolivariana de Colombia, la Academia Colombiana de Historia Eclesiástica y de otras 15 academias.  Fundador de las “Granjas Infantiles de Jesús Obrero” y de otras 23 obras protectoras de la niñez desamparada de Colombia.  Director Nacional de Protección Infantil durante el gobierno del General Rojas Pinilla. Recibió importantes condecoraciones.

[7][7] Uno de los más importantes compositores de la música andina colombiana.  Ganador de sin número de concursos, premios y condecoraciones.  Durante ocho años Director de Cultura de Antioquia.  Impulsor de grandes talentos, fundador de numerosas bandas de música, coros y bibliotecas.  Compositor del Himno del Departamento del Quindío.

[8][8] Poeta, periodista y sociólogo colombiano, especializado en México y Estados Unidos.  Ha publicado diez libros de poesía.  Pertenece a diversas asociaciones poéticas e instituciones culturales y es colaborador de periódicos de varios países de América Latina.

[9][9] Poeta colombiano.  Autor de más de diez libros publicados.  Premio “Lobo” a su poema “La paz cansada”.  Columnista y director de diversas publicaciones.  Director y cofundador de diversas instituciones culturales.

[10][10] Sacerdote colombiano.  Es el mas fecundo de los autores antioqueños, con mas de ciento veinte (120) libros publicados.  Siete veces presidente de la Academia Antioqueña de Historia.  Miembro de la Academia Colombiana de Historia y de otras numerosas academias.  Catedrático.  Columnista de importantes periódicos y revistas.  

 

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