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Se celebran los 20 años del Festival Iberoamericano de Teatro

Fanny Mikey y Sergio Esteban Vélez
SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 8 de marzo de 2008
Esta tarde, se inaugura, en Bogotá, el XI Festival Iberoamericano de Teatro, con comparsas, bandas, circo, carnaval y un gran concierto de Carlos Vives.
Hace 20 años, en marzo de 1988, Fanny Mikey logró la realización de la primera versión del Festival Iberoamericano de Teatro, con motivo de la celebración de los 450 años de la fundación de Bogotá. En esa ocasión, trajo al país a 59 de las mejores compañías teatrales de Iberoamérica.
Desde entonces, este festival se ha consolidado como uno de los eventos culturales más importantes del mundo, por su convocatoria, su cantidad de funciones y su diversidad de géneros.
Hoy, en su undécima edición, presenta en los auditorios, calles y plazas de Bogotá (y en el Teatro Metropolitano de Medellín, con una incipiente participación) a 218 grupos artísticos, de 41 países.
Por estos días, el festival es para Fanny Mikey lo único que puede atender en la vida. Sus tareas relacionadas con este macro evento hacen que queden en suspenso sus demás intereses culturales y vitales y le impiden cumplir con sus deberes “familiares y amorosos”.
A pesar de la saturación mental que implica estar al frente del festival de Teatro más grande del mundo, justamente en los días inaugurales, Fanny Mikey sacó tiempo “de oro” para conversar con EL MUNDO.
Su energía es desconcertante. Aunque todos le preguntan cuál es su secreto de la eterna juventud, ella responde que: “Lo que yo tengo no es eterna juventud, sino eternas ganas de luchar”.
Se siente más colombiana que los millones de colombianos que disfrutan del inmenso regalo cultural que le ofrenda al país y cree que si se hubiera quedado en Argentina, habría sido una actriz reconocida, pero no habría logrado consolidar una revolución cultural de la talla de la que aquí ha forjado. Habría sido cierto, en este caso, el refrán de que “nadie es profeta en su tierra”.
La emociona pensar que en Colombia se estén haciendo esfuerzos por promocionar las diversas manifestaciones artísticas y celebra la nueva ley de apoyo al Teatro, aunque piensa que está mejor estructurada y da más estímulo a los creadores la ley del Cine, aprobada hace un par de años y que ha traído como resultado un significativo auge en la producción de Cine Colombiano.
Está segura de que eventos culturales, como su festival, pueden ayudar al acercamiento a una conciencia ciudadana en pro de la paz, y como prueba de ello, argumenta que “Durante los días en que se realiza el Festival, está comprobado que disminuye el índice de homicidios y el registro de actos violentos en la ciudad”.
Nos cuenta que cada detalle para la realización del Festival implica alto grado de dificultad, empezando por la quijotesca consecución de los recursos financieros, hasta los innumerables pasos de los procesos de selección, contactos, logística y realización, en los que nunca está ausente el efecto de la llamada “Ley de Murphy”. Justamente, en la “fiesta teatral” de este año, “Murphy” se ha cruzado varias veces en el procedimiento necesario para traer al país al prestigioso “Group F” de Francia, el mismo que clausuró los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y los Juegos de Invierno, en Turín 2006. Sin embargo, Fanny asegura que a pesar de los inconvenientes, este grupo estará presente y brindará “una clausura inolvidable”.
A quienes creen que el Festival deja ganancias económicas, les confiesa que no deja utilidades y que, si alguna vez la ha dejado, ese dinero lo utiliza, inmediatamente, para espectáculos de Teatro Callejero, para deleite gratuito de la comunidad.
En cuanto al balance en la programación, entre Teatro Clásico de todos los tiempos y obras ultramodernas contemporáneas, Fanny destaca que uno de los mayores aciertos del festival es que procura que haya un equilibrio entre los géneros y estilísticas, para dar gusto a toda clase de públicos y propiciar la divulgación de las diferentes corrientes teatrales. Por eso, para ella, todas, absolutamente todas las obras son “imperdibles”.
Esta gestora cultural “colombianísima” ha recibido los más altos honores de nuestra patria, sin embargo piensa que el que más la satisfaría y le llegaría al alma sería saber que el festival que ha moldeado, a lo largo de tantos años, pueda seguir, por muchos más, trayendo alegría y paz al pueblo de Colombia.
| LA OPINIÓN
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