En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".

“Hola, Eduardo: me has sorprendido con tu postura tan definida ante las propuestas conceptuales de la contemporaneidad. Hay tanta basura y dentro de ella, propuestas verdaderamente serias. Duchamp, en su anti-arte, se muestra como un filósofo saturado de tanta ‘belleza’ y, desde luego, propone incorporar lo casual a la estética del arte.
Surgió así el Ready-made para demostrar que la belleza tiene otras dimensiones apreciativas, principio que la mediocridad aprovechó para conseguir un puesto en algo tan difícil y complejo como es el Arte.
De ahí que siempre he sostenido que el Pop Art no aporta nada a lo planteado por Duchamp y las latas de sopa de Warhol no aportan nada distinto a lo planteado por Duchamp y el afán de ser original está confundiendo los conceptos del arte, especialmente en escuelas y facultades de Arte...
Los artistas que mencionas son los grandes de la modernidad y nunca se rompieron la cabeza pensando en ser ‘modernos’.
Conocí a Willem de Kooning y muchas veces lo acompañé en su taller. Mi papel era servirle el whisky mientras trabajaba de noche. Eran los años 60, yo no estaba preparado para entender la postura gestual de su expresión, pero me admiraba el hecho de ver que con la velocidad de su trazo producía luz, color y forma de un solo golpe. Sin embargo, me costó entender que eso no era lo mío. Trabajé después como ayudante de Naum Gabo (padre del Constructivismo Ruso) y por 7 años practiqué en los rigores del Constructivismo. Fue fascinante, pero el mismo Gabo me hizo retomar el dibujo orgánico y me dijo que a todo artista, por grande que sea, siempre le faltó algo, porque la vida es muy corta para lo que un artista prevé y si tú retomas a cualquiera de los grandes, según tu sensibilidad, estarás abriendo las puertas a la verdadera creatividad, que, desde luego, tampoco terminará contigo, porque alguien la continuará. No temas admirar a los grandes, tú no los copiarás: simplemente los prolongarás. No temas mirar al Medioevo, al Renacimiento, a la Historia del Arte o a la Contemporaneidad: lo grande y los grandes siempre te darán paso a ser como ellos.
Si Miguel Ángel es tu punto de partida, ten por seguro que algo le faltó y tú no regresarás a su época, sino que habrás dado un aporte a la actualidad.en el dibujo o en el volumen.
Las propuestas como instalaciones, performances, videos y ‘vacíos’ son conceptos que en el mejor de los casos se muestran como radiografías del transfondo de quien las hace, para terminar en disertaciones filosóficas que malogran esa ‘larga paciencia’ de que hablaba Balzac, para saber si había arte y artista.
La escultura y la pintura no se acabarán nunca. Lo que sí se les ha acabado a muchos es el talento y, sin talento, cualquier extravagancia es válida en la ‘modernidad’”.
Qué bueno sería si los jóvenes que se inician en los senderos del Arte, pudieran conocer y acatar el concepto de este maestro, que ha experimentado con innumerables posibilidades estilísticas; que se dejaran atraer por lo que realmente perdura y no por modas, invenciones y todas las extravagancias que han llevado al Arte a un lamentable estado de decadencia, de manera que sean capaces de llevar al Arte a un renacimiento del orden en el cual prevalezcan parámetros de talento, trabajo y calidad.
Pero, como en el cuento de “El traje nuevo del Emperador”, quien no hable maravillas de las “nuevas vanguardias”, será siempre tildado de ignorante y “obtruso”, especialmente por aquellos que se hacen llamar “curadores”, palabra tras la que subyace la idea de que, efectivamente, el Arte hay que curarlo, ¡porque está enfermo!
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Habría valido la pena que, en alguno de los innumerables artículos sobre la asamblea del BID en Medellín, alguien hubiera mencionado que el liderazgo de su joven director, Mateo Restrepo Villegas, muy seguramente es heredado de su abuelo, el corajudo hombre cívico y alcalde de Medellín Jorge Restrepo Uribe, y de su tío abuelo, el aguerrido “Leopardo” caldense Silvio Villegas, erudito intelectual, político y diplomático conservador.