Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 10:25

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Color en el Arte Moderno Colombiano.  Págs. 126-133

 

Nació en Manizales, en 1949.  Pintor autodidacta.

 

Su obra se ha expuesto en diversas exhibiciones individuales y colectivas en París, Londres, Bruselas, Roma, Rio de Janeiro, Sao Paulo, La Habana, Bogotá y Medellín, entre otras ciudades y ha sido escogida para participar en bienales de Colombia, Cuba, Argentina y México. 

 

Ha sido profesor de Artes Plásticas, en las universidades Nacional de Colombia y Pontificia Bolivariana, de Medellín.

 

Cofundador del Museo de Arte Moderno de Medellín.  Su obra se encuentra en varios museos y colecciones y en lugares públicos, como en la Estación Envigado del Metro de Medellín,  presidida por su “Virgen”.

 

 

S.E.V. Hagamos una somero recorrido por su manejo del color en las distintas etapas de su obra.

R. F. R. En mis primeras etapas, yo era muy clásico con el color.  Yo sabía de las obras de Van Gogh y me llamaban mucho la atención sus amarillos y sus formas espirales y su obra me sacó de lo más convencional, también por su vida misma, con la que yo me identificaba, en cierta manera.   El momento en que yo empecé a “echar” color, fue un día en que yo estaba con Clara Álvarez, en Girardota, pintando en un trapiche y fue tal mi emoción de estar con ella, que hice un cuadro en el que rompí con todos los esquemas académicos y clásicos, y desde ese momento sentí que había brotado de mi interior una respuesta inmediata que me hizo trabajar vivamente el color.  A mí se me conoce por el color, pero también tengo obras que son completamente negadas al color, muy oscuras, pero muy luminosas, como las obras de Rubens.  Dicen que soy colorista, pero no quisiera quedarme siendo un colorista, yo creo que hay muchas otras posibilidades por investigar.   En algunas épocas, como en los años setenta, tuve colores muy matéricos; pero de los ochenta a los noventa, fui muy plano, justamente en la época en que empecé a racionalizar el color.

 

S.E.V. ¿El color como posibilidad expresiva, o como simple medio interpretativo?

R. F. R. En un comienzo, sí fue un medio expresivo, pero ahora tengo que confesar que de lo que yo menos sé es del color.  Lo mío es muy intuitivo.  No me he preocupado mucho por aprender las teorías del color, pero cuando fui profesor universitario me encontré con el deber de conceptualizar y hacer teoría, y yo era muy elemental y cuando me puse a estudiar color, me confundí, me sentí ajeno y extraño.   Yo antes era muy puro, porque no conocía la teoría, sentía los colores, los veía en la naturaleza y me los inventaba: no quería seguir copiando esa realidad calculada, tan determinada, del medio ambiente.  Quería romper con los esquemas y con el color llegué a ese rompimiento, que fue, a la vez, como una quebrazón del alma.   Después de mi encierro en el clasicismo, un amor me abre las compuertas de un Van Gogh y le puse al cielo rojo y ninguna montaña quedó de color verde y no hubo cielos azules o blancos, sino que empezaron a aparecer amarillos vibrantes e infinitud de colores que aparecieron.  Y desde ese momento fue que me hice conocido como colorista.

 

S.E.V.  Usted tuvo relación con el maestro Obregón, en Cartagena. ¿Encuentra en su color algún parentesco con el de Alejandro Obregón?

R. F. R. Nunca estudié a Obregón, pero lo admiro mucho y él, para mí, es un poeta del color y del aire.  Y Creo que me he encontrado, sin quererlo o sin buscarlo, con el color de Alejandro y tengo obras que tienen mucha semejanza con las suyas.  Roxana Mejía Vallejo decía que yo era el Obregón antioqueño, pero yo simplemente pienso que me atreví a hacer cosas a las que él también se atrevió, pero no es comparable.   Lo mío lo tendrán que decir las futuras generaciones. 

 

S.E.V. ¿Qué influencia puede tener el abstraccionismo lírico de Kandinsky, en el color de su obra?

R. F. R. Yo, antes que a Kandinsky, conocí a Rubens y a Rembrandt, y luego conocí a Van Gogh. Kandinsky es un hombre que trata de cómo el sonido, el color y la música se interrelacionan.  Un pintor abstracto no puede ser un mal compositor ni un mal músico.  Así no sepa de Música, debe ser un hombre con una intuición musical, porque no son lo mismo hacer un dibujo y vestir el dibujo con el color, ponerle la fragancia a esa imagen.

 

S.E.V. ¿En Medellín, hay verdaderos coloristas?

R. F. R. Aquí no hay coloristas.  Me decía el crítico alemán Bucholz, que me compró un cuadro, que es curioso que nosotros, viviendo en el Trópico, seamos tan fríos y que mi obra le recordaba a los expresionistas alemanes y me invitó a que me fuera a Alemania.  Aquí, a la gente no le gusta el color y se centra sólo en la anécdota.  Si yo tengo un tema y me pongo a pensar en cuáles colores voy a escoger para desarrollarlo, confieso que me pierdo, yo, por eso, como en el Budismo Zen, me relajo y permito que algo en mí, ese niño detenido en nosotros, haga las cosas. 

 

S.E.V. ¿Cómo es eso que usted le explicaba a su alumno Manuel Mejía Vallejo de que, por medio del color, pueden manipularse las formas y conseguir los efectos deseados?

R. F. R. Yo encontré que la teoría del color habla de que los colores fríos se utilizan para la lejanía, y los cálidos, para la aproximación.  Pero en todo eso intervienen también los tonos intermedios.  Los colores son temperamentales y tienen personalidad.  El color no es solamente para utilizarlo y ponerlo como acompañante de una idea gráfica que yo quiero expresar.  El color tiene carácter y fuerza.  Un color puesto al lado de otro color que químicamente no le acompañe mucho, se deprime.   Manuel Mejía Vallejo y su grupo habían estudiado dibujo con Oscar Jaramillo (aunque Manuel había estudiado Artes desde hacía muchos años) y me llamaron a mí para que les enseñara Color.  Y, una vez, les di una clase en la que pretendí demostrar cómo el dibujo, más allá de las normas y las medidas y la proporción, se podía equilibrar por medio del color.  Entonces, pinté intencionalmente una mujer que se veía como cayéndose y les pregunté cómo podíamos solucionarlo y cada uno dio una solución (borrar, repetir...), pero yo lo solucioné simplemente poniendo un tono rojo al lado derecho.  Yo sé que puedo enderezar lo que está torcido, manejando esas relaciones del color.  Mi dibujo, más que gráfico, es cromático, entonces, por contraste o por semejanza, puedo manejar un equilibrio.  Los colores son fuerzas que le dan carácter, vitalidad y movimiento a las formas.

 

S.E.V. ¿Cree que se volvió mejor colorista cuando conoció la Teoría del Color o que, por el contrario, perdió autenticidad?

R. F. R. Al contrario. Apenas ahora me estoy recuperando.  Los años de teoría en las universidades fueron un duro golpe a mi pureza.  Empecé a aprender muchas cosas, a analizar y a conceptuar, y perdí mi montaña y me llené de confusión, hasta hacer una obra llena de negro, en un estado muy difícil, con teorías que me agotaban mucho y hacían muy difícil mi disciplina de pintar, porque ya no era la pureza del encuentro con el lienzo o con el papel, la gracia y el placer de poner el color y disfrutarlo y sentirlo, sino actuar con una razón intermediaria, que entorpecía mi inventiva.  Yo soy piloto de avioneta, sin computador.  Yo soy un pintor de vuelo sin ayudas.  

 

S.E.V.  Hablemos acerca de ese claroscuro policromo que puede verse en su obra

R. F. R. Yo soy luz.  El color es un servidor de la luz en mi obra.  En mi obra puedes encontrar contrastes muy oscuros, pero mi idea es la luz.  Yo trabajo el claroscuro y eso es algo que pocos han descubierto en mí.  Tal vez, Leonel Estrada lo percibió alguna vez.  Pero a mí me pasa lo de Rembrandt: mis cuadros son de contrastes claros y oscuros, a pesar de que tengan rojos y amarillos.  Si tú ves, cualquier obra mía es un claroscuro, un claroscuro muy moderno, con amarillos, azules y rojos.  A mí lo que más me emocionaba, al ver las obras de Rembrandt era ese mundo entre la oscuridad y la luz y esa intermediación de la penumbra.  Y yo creo que mi obra es eso, a pesar de que tenga colores tan primarios. 

 

S.E.V. ¿Por qué ha escogido expresarse más por el color que por la forma?

R. F. R. Yo empecé haciendo Dibujo Gráfico y Artístico, en la Continental School, pero nunca me sentí satisfecho y se me hacía que la misma idea matemática de proporción y medida no me daba la libertad que yo buscaba.  Cuando descubrí el color, encontré que este me daba la libertad para expresarme y para volar.  El color para mí ha sido una fuerza que alimenta mi inocencia brutal.  Yo como dibujante, en los comienzos, quería superar la realidad y, entonces, me encontraba con la problemática de ser mejor que la realidad, pero después me di cuenta de que era al contrario, que, mientras que yo trataba de diseñar algo que se acomodara a la imagen real, siempre me sentiría sometido e infeliz, y cuando conocí el color me di cuenta de que el color era lo más importante y lo que me ha permitido ser, en un momento, visceral, y de expresar musicalmente la luz del intelecto.  Yo soy un pintor que parte de la emoción. 

 

S.E.V. ¿Cómo cree que es la comunicación, por el color en su obra, entre su cosmovisión y el espectador?

R. F. R. Yo soy un pintor de provincia y me doy cuenta de que la gente en mi medio no es para el color.  Aquí la gente es para la estética inmediata, a la sensibilidad primera, pero no para una estética creativa y abstracta.  Entonces, me siento muy solo en eso.  Yo no vivo en una ciudad como para un colorista.

 

S.E.V. ¿Cree que hay colores tristes y colores alegres?

R. F. R. No. Eso depende del artista, de su ánimo y de su temperamento.  Por ejemplo, dicen que el azul es frío y que los rojos son cálidos, pero hay situaciones en que un naranja, rodeado de otros colores, te puede deprimir y llevar a mucha frialdad.  Un rojo puede ser más pálido que un azul inmediato.  Eso es muy subjetivo

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
Comenta este artículo

Comentarios