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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

2 agosto 2009 7 02 /08 /agosto /2009 13:29



SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 3 de mayo de 2008

 

El escritor chileno de moda, Pablo Simonetti, está en Bogotá, presentando su nueva novela “La razón de los amantes”.

 

En la tarde de ayer, en el Salón Porfirio Barba Jacob, de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, el escritor chileno Pablo Simonetti lanzó en el país su nueva novela “La razón de los amantes”, cuya presentación estuvo a cargo del también escritor Fernando Quiroz.

Simonetti, uno de los autores jóvenes latinoamericanos que más está sonando y creando polémica, viene de presentar su más reciente obra, en Buenos Aires, y en los próximos días, continuará su gira promocional, con actos en Lima y en Ciudad de México.

Según fuentes diversas,  "La razón de los amantes"  está siendo ya catalogada como el mayor éxito de la Literatura Chilena reciente, al superar incluso a Madre que estás en los cielos, la novela anterior de Simonetti, que lo hizo famoso en Hispanoamérica.

En esta nueva producción, el autor se interna en los mundos infranqueables de la sociedad actual y exhibe la conmovedora humanidad de sus personajes con una prosa vertiginosa, bella y sutil.

Jorge Edwards, premio Cervantes 1999 y actual Premio Planeta, quien hizo la presentación oficial de la novela (el pasado septiembre, en Santiago de Chile), comenta que: “Esta novela tiene un gancho fuerte, que impide dejarla.  La actualidad atmosférica entusiasma y el tejido sicológico de sus personajes se desarrolla con dinamismo e interés”.

Por su parte, el también chileno Roberto Ampuero, no duda en asegurar que esta es: “Una de las novelas que más me han gustado y atrapado en los últimos años. Gocé su elegancia, su profundidad sicológica, la ambientación histórica y la rica complejidad de los conflictos. Todo vive con una fuerza que te lleva a pensar que conoces a los personajes”.

Estuvimos conversando con Simonetti, quien se está consolidando como uno de los mejores exponentes del llamado “Nuevo Boom Latinoamericano”.

 

¿Cómo se ha servido de su preparación como ingeniero, para trazar estructuras, enfoques matemáticos y metodologías, en su obra?

Más que estructuras, uno tiene cierto orden matemático que le ayuda muchas veces a poner una escena antes que la otra, un sentido de la trama; pero más que todo ha sido en la minuciosidad, en el rigor, en los espacios en la imaginación.  Entonces, tú te planteas un problema narrativo y tu mente es capaz de centrarse y de moverse dentro de unos ciertos límites y despertar y encontrar ahí todo lo relativo a aquel problema narrativo, que es un problema humano.

 

¿Cuál es su disciplina para sentarse a escribir?

Es una disciplina muy exigente, porque no puedo hacer nada más.  Necesito brindarme el día completo para sentarme a escribir unas tres o cuatro horas, pues no duro concentrado más que eso.  Hago una rutina previa y después me siento.  Necesito silencio, cero vida social y después, cuando termino, como algo y leo y me duermo muy temprano.  Es como estar en un convento.

 

¿Cómo ha cambiado la vida de Pablo Simonetti, después del éxito extraordinario de su novela “Madre que estás en los Cielos”?

Al principio, pensé que mi vida iba a cambiar, pero después me dije que estaba en mí si cambiaba o no, y a mí me gustaba mi vida como era.  Me gusta estar tranquilo, con mis amigos, con mi pareja, y entonces lo que hago es que creo distintas zonas de mi vida.  Por ejemplo, las giras son una zona muy intensiva de trabajo hacia fuera, de obligaciones editoriales, entrevistas... pero pronto vuelvo a mi casa, a mi rutina, a mi mundo, pequeñito pero muy confortable y sobre todo muy cálido, y es ahí donde las historias nacen, una detrás de otra. 

 

Cuando lo conocí, en Santiago de Chile, en el 2005, su obra estaba en furor y  era centro de conversaciones de personas de todas las categorías sociales e intelectuales.  Ahora, 3 años después, la fuerza de su éxito, en vez de decaer, se ha expandido por América y Europa ¿Qué siente al ver el triunfo que ha alcanzado?

Una sensación de seguridad, de sentir que uno está esgrimiendo un arma que es capaz de manejar.  Salido a los 35 años de un mundo de números, yo no sabía cuál era la potencia de mi verbo y ahora como que confío más en él.  Eso también me da más tranquilidad.  Antes, tenía épocas más largas de bloqueo, porque era tremendamente autocrítico.  Ahora, tiendo a confiar un poco más en mí.  Por otro lado, “Madre que estás en los Cielos” me dio la seguridad de que puedo terminar una novela, de que el aliento que uno toma para sumergirse en ese mundo me alcanza hasta el momento en que vuelvo a salir a la superficie. 

 

Háblenos de cómo usted ha hallado en la Literatura un arma contundente para defender las libertades de las minorías sexuales

Las minorías sexuales las defiendo más en mis columnas o en mis opiniones en las entrevistas.  Mis novelas no tratan solamente de homosexuales, sino más de las problemáticas de familia o de pareja, y en ese sentido, lo que sí me preocupa es el problema humano que hay detrás de eso.  Trato de mirar con ecuanimidad, tanto al que rechaza, como al rechazado, y yo creo que brindándome un espacio narrativo, también se vuelve un espacio en el mundo, en la sociedad.   El tema de la homosexualidad tiene paralelos muy importantes en la vida de todo el mundo y su complementario que es la marginalidad, que la sentimos todos, por gordos, o por altos, o por flacos, o porque a mi hermano lo privilegian más que a mí, o porque mi pareja me ha dejado de hablar... Son miles las situaciones en las que está el mismo sentimiento de marginalidad silenciosa.

 

¿Cómo ha sido recibida esta defensa abierta suya de los derechos de los homosexuales, en Chile, un país ultraconservador?

Hay algo hipócrita, quizás, en esto, porque, finalmente, yo soy un privilegiado de la sociedad.  Soy una persona que me sé expresar, que me sé defender, vengo de una familia que se ha destacado en la industria...  Entonces, pensaría que conmigo se meten menos.   Pero hay muchas personas homosexuales que no tienen las ventajas que yo tengo y tienen que sufrir el horror de la discriminación.

 

Justamente, a eso iba yo ¿Cree que su posición social y económica y su educación han sido factores clave para no ser condenado por la sociedad chilena con tanto rigor o cree que estas mismas se constituyen en un “agravante” ante la sociedad?

Eso hubiera sido un contra, si yo hubiera caído bajo la ley social y simulara ser heterosexual y me hubiera casado y tuviera que vivir mi sexualidad con los hombres, a altas horas de la noche y en lugares poco recomendables.  Pero no es mi caso.  Entonces, en ese sentido, algo que hubiera podido tener en contra, me ayudó a liberarme de ese peso de culpas y de vergüenzas y de la sensación de que para existir uno tiene que darles gusto a los demás, en cosas tan íntimas como puede ser la sexualidad.  En cambio, para la defensa de los derechos de los homosexuales, sí ha sido una ventaja, y por eso yo puedo decirles a las personas gays que se liberen de la carga social y se dediquen a ser quienes son y trabajen y sean exitosos en lo que hacen, porque la gente a golpes aprende.  Hay que pararse de igual a igual ante el otro y no subyugarse.

 

¿Alguna vez se ha arrepentido de haberse apropiado de una lucha social tan complicada?

Al contrario, me ha dado una identidad, como me la ha dado la Literatura.   Ser escritor y ser gay, ¡y me siento muy orgulloso de ser las dos cosas!   A veces, la gente se me arrima y me dice:  “¡Ah!, tú eres el gay”, como si el gay fuera uno solo.   Pero para mí no ha sido problema, para nada.  También porque he logrado que mi trabajo literario sea independiente, y la gente valora lo que hago, por su valor artístico.  Yo, en mis novelas, no le ando enseñando a nadie a ser o no más tolerante, y, si lo hacen, es porque la historia lleva a ese lugar.  En ese sentido, ser gay es algo totalmente distinto de mi literatura, que no es guiada por una especie de agenda política.

 

¿Qué piensa de las posturas y de la obra de otros escritores homosexuales chilenos, tan distintos como Pedro Lemebel,  “abierta y descaradamente gay”, o el grande del “Boom” José Donoso, quien nunca pudo asumir públicamente su homosexualidad?

Bueno, yo me siento tan abierta y descaradamente gay como Pedro Lemebel. Ahora, lo que pasa es que Pedro dispara como si tuviera una metralleta de la cual salieran tacos de agujas disparados a velocidades inverosímiles. Él es muy agresivo y su escritura es claramente elocuente, pero, a la vez, tiene un compromiso político muy grande.  Mi literatura parte más bien de una marginalidad interior, de la que hablábamos hace un rato.  Yo creo que Pedro tiene buenas obras, y en ese sentido reconozco su valor literario, aunque lo suyo y lo mío son cosas diferentes.

En cuanto a Donoso, no se me ocurriría juzgarlo porque él vivió enclaustrado “en el clóset”.  Quizás, al revés, eso fue lo que permitió que escribiera obras tan maravillosas como “El obsceno pájaro de la noche” o “El lugar sin límites”, este último la historia de un travesti.  Si Donoso vivió su vida privada “en el clóset”, no vivió “en el clóset”, en la Literatura.

 

UN CONSTRUCTOR DE TRAMAS

 

Pablo Simonetti nació en Santiago de Chile, en 1961.  Es ingeniero civil, de la Universidad Católica de su país, con magíster en Ingeniería Industrial.  Posteriormente, obtuvo un master en Engineering-Economic Systems, en la prestigiosa Universidad de Stanford y ejerció su profesión en el sector privado.   

A partir de 1996, abandonó la Ingeniería, para dedicarse de lleno a la Literatura.   Sus primeros triunfos en este campo los consiguió en concursos de cuentos, en su país, narraciones que luego harían parte de su libro “Vidas vulnerables”, publicado en 1999 (Alfaguara) y reeditado en 2005 (Planeta) y que batió récord de ventas entre los libros de cuentos en Chile.

Su primera novela, “Madre que estás en los Cielos”, publicada en 2004, se ha convertido en todo un fenómeno en Chile y en otros países latinoamericanos, en los cuales ha sido altamente aplaudida por la crítica y el público lector.  Con dieciséis ediciones hasta el momento, fue elegida como la mejor novela chilena del 2004, estuvo durante un año entero en las listas de los libros más vendidos de Chile y ha sido traducida al portugués, italiano, holandés y hebreo.

Actualmente, Simonetti trabaja intensamente, en su departamento, en el exclusivo barrio santiaguino de “El Golf”, escribiendo columnas de opinión, preparando sus clases magistrales y presentando su novela “La razón de los amantes”, en intensas giras de promoción.

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
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Comentarios

Sergio Pérez Espinoza 05/19/2015 19:17

Con mucho interés y agrado he leído este articulo, pués me ayuda bastante para conocer más al señor Pablo Simonetti, del cual me he convertido en un seguidor recientemente por una confereniarealizada en mi ciudad.