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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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2 junio 2009 2 02 /06 /junio /2009 09:31

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 2 de abril de 2008

 

Hoy, a las 6:30 PM., en la Biblioteca Pública Piloto, Alfaguara presenta la nueva novela “Lara”, del escritor santandereano Nahum Montt. 

La idea de narrar esta historia, que versa sobre los últimos días del inmolado ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, le surgió al escritor Nahum Montt, después de que ganó el Premio Nacional de Novela del IDCT, con “El esquimal y la mariposa”.  En ese entonces, ya tenía esbozada una biografía del personaje, en una primera versión que le parecía muy rígida. Por eso, pensó que era oportuno utilizar las herramientas que da la ficción y tomó la decisión de escribir esta historia en género novelístico.

Siente que con esta obra “le di en el blanco a un hito histórico clave de nuestro país que todavía no hemos logrado exorcizar” y, sobre el impacto del libro en la comunidad, se sorprende muy positivamente, al ver que lleva semanas en la lista de los más vendidos del país, “Nunca pensé que la Literatura diera ganancias económicas”, enfatiza.  Además, recalca que la difusión del libro es muy necesaria, especialmente para los jóvenes, para quienes la figura de Lara se ha ido perdiendo.  “Para ellos, este libro recrea un contexto histórico y unos personajes que fueron muy importantes, en un momento”.

 

¿Para esta novela, se situó desde el enfoque de escritor, periodista o historiador?

Un poco de las tres.  Hubo un proceso riguroso, de más de 2 años, de rastreo de fuentes, entrevistas e investigación y después, articular toda esa información que había recopilado, que fue muchísima, y comenzar a pensar en un texto.  La historia siempre se ubica en eventos públicos, pero nunca alumbra esas zonas oscuras que son las cotidianidades de los seres humanos y el ser humano como tal. Y la ficción le ayuda a uno a meterse por ahí y a llenar los vacíos de la historia.

 

Una persona que, por su juventud o por que no sea colombiano, no conozca bien la historia de Colombia, compra esta novela en pos de vislumbrar algo acerca de ese período nuestro tan doloroso, ¿cómo hace para saber, dentro de la novela, qué es ficción y qué es verdad?

A mí me encantó la lectura que le hizo Patricia Lara, que empezó a decirme:  “Esto es carreta, pero esto otro es cierto...”, y yo le respondí: “Esto es cierto, pero es carreta”.  El mismo epígrafe de la novela dice: “Todo es cierto, pero todo es inventado”.  Yo siento que el lector debe evitar caer en esa trampa, en ese dilema, entre si esto es cierto y esto no lo es.  El texto se fundamenta en esa paradoja, y toda paradoja es irreductible.

 

¿Cuál es la clave para recrear minuciosamente situaciones de momentos históricos y conversaciones que usted jamás podrá saber cómo se dieron realmente?

Mucha imaginación.  Uno se rige por una premisa básica que es verosimilitud, no veracidad.  Uno busca que lo que aparezca ahí resulte convincente.  En esa medida, me costó muchísimo llegar a un tono para que el lector pudiera creer lo que está leyendo.  Cuando comencé a entrar en la dimensión humana de los personajes, empecé a descubrir esas voces, esos diálogos... Evité, por ejemplo, ponerlos mucho a reflexionar.  Esta novela se mueve desde la acción y los personajes siempre se están moviendo y no reflexionando sobre el mundo, sin hacer nada por cambiarlo.

 

¿Para la elaboración de esta novela histórico – periodística, se dejó influenciar por algún autor en especial, como Talesse, Capote o el mismo García Márquez?

Durante años, dicté la materia de Periodismo y Literatura.  Y te digo que me ha marcado Gay Talesse, especialmente ahora, cuando estuvo aquí y pude sentarme a conversar con él y a plantearle todos mis problemas literarios.

 

¿A dónde cree que habría llegado Lara Bonilla, si no hubiera sido asesinado?  

Este país sería completamente distinto, porque él nos estaba alertando y tratando de frenar el proceso de inserción del narcotráfico en nuestras cotidianidades, desde lo político y lo empresarial, hasta lo cultural y la misma farándula.  Si él y Galán estuvieran con vida, estaríamos viviendo otra realidad.

 

 

Algunos dicen que, si no lo hubieran matado, Lara habría sido un ex ministro más...

No. Él tenía un proyecto político muy serio y toda una concepción sobre Derechos Humanos.  Llegó al Ministerio, justamente, porque había planteado una reforma estructural a la Justicia. Además, había estudiado en París y tenía unas bases muy sólidas.  Si él y Galán estuvieran con vida, estaríamos viviendo otra realidad.

 

¿Por qué escoge precisamente al director de “El Espectador”, don Guillermo Cano, como personaje de apoyo, en el curso de la novela? 

Es, para mí, el personaje más entrañable que hay en la novela. Y lo descubrí casi por azar.  A través de sus libretas de apuntes, con textos en los que él interpretaba y casi profetizaba sobre lo que estamos viviendo,  empiezo a ver el lado humano de ese personaje: el director cascarrabias de un periódico, hincha de Santa Fé –con esa predisposición natural hacia el fracaso-, el abuelo, el patriarca... Es un personaje que aparece iluminando a Lara.  Si me metiera en otro proyecto histórico, lo haría por el lado de Cano, porque él nos ilustra sobre 50 años de la Histroria de Colombia: recibe “El Espectador”, con las ruinas de “El Bogotazo”; le cierran el períódico, en la dictadura de Rojas; después, se enfrenta con el escándalo del Estatuto de Seguridad de Turbay, que en cierta forma legalizaba las torturas por parte de la Fuerza Pública; despúes denuncia la estafa por parte del Grupo Grancolombiano, y, finalmente, se enfrenta con el narcotráfico.

 

¿Pudo hablar con su viuda, Ana María Busquets de Cano?

 Hermosísima. Hablé con ella, pero el día del lanzamiento de la novela.  Con el personaje de Cano,  me tomé la libertad, y si me vuelvo a meter con él, tendré que tomar mucha distancia de la familia, para poder ver muchas cosas que ellos vivieron, pero desde el punto de vista del escritor.   

 

¿Qué les respondería a quienes le dijeran que escribió una hagiografía?

La novela logra trascender esa apología o ese tono rosa de idealizar a los personajes.  Pero, por fin, estamos mirando también la otra orilla, el lado heroico de nuestra historia, porque siempre la figura del antihéroe es la que más vende, como está ocurriendo con Pablo Escobar.  

 

¿Cómo fue la colaboración de la viuda de Lara, Nancy Restrepo?

Nos reunimos, todos los miércoles, durante un año y medio, y al comienzo, yo llevaba mi grabadora y mi libreta, y eso intimida y hace que el entrevistado asuma un discurso muy desde lo institucional y no permite ver esos intersticios humanos.  Luego, dejé la grabadora y simplemente conversábamos y yo, después, llegaba a mi casa y escribía todo lo que habíamos hablado. 

 

¿Y la retroalimentación con los hijos de Rodrigo Lara? 

Rodrigo Lara Restrepo (ex Zar Anticorrupción y senador) tenía 7 años, el día que murió su padre, y “habían” (sic) muchos detalels de ese día que él no recordaba.  En la novela aparece que su papá, ese día, estaba profundamente disgustado con él, porque había hecho una pilatuna, en la escuela, pero Rodrigo no recuerda la pilatuna, y ahí es donde entra la ficción.  Con Jorge Lara, conversé, en París, el año ante pasado.  Y Pablo José, el menor, tenía 2 años.  Él se ha pasado la vida recogiendo anécdotas que le cuentan del papá y me comentó que, cuando leyó la novela, se conmovió mucho, porque, el nunca había tenido una imagen unitaria de su padre y, por fin, pudo crearse un horizonte.

 

Pero un horizonte creado por usted...

 Recreado sí.  Yo siento que con esa memoria que le creé a Pablo José, se justificó el esfuerzo de tantos años de trabajo.

  

 

Hablemos un poco acerca de la investigación de algunos personajes importantes en el hecho histórico que usted narra.

 

Belisario Betancur:

Había un imaginario que decía que a Lara lo habían dejado totalmente solo, y cuando empecé a rastrear quiénes habían estado con él, descubrí, sorprendido, que el presidente Belisario siempre lo respaldó.  Pude consultar con él, en varias ocasiones, en las cuales sentí que el quería mucho a Lara.  Si él le hubiera aceptado la renuncia que le presentó, Lara se habría acabado políticamente.

 

Alberto santofimio:

No tuve necsidad de consultar con él.  Tampoco me interesó irme hasta la cárcel a buscarlo.  Me basé en fuentes periodísticas, sobre el respaldo que él le dio a Pablo Escobar y sobre cuando lo expulsan del movimiento.

 

Pablo Escobar:

Muchas fuentes.  Me he vuelto como un especialista en esa década: he leído muchísimo, desde chismes que no pasan de la anécdota trivial, hasta análisis muy sesudos.

 

¿Habló también con el doctor Enrique Parejo, ministro de Justicia sucesor de Lara?

 Un par de ocasiones, pero sin entrar mucho en materia.  Él toma el testimonio y la obra inconclusa de Lara, pero la novela llega sólo hasta el 30 de abril de 1984, por eso no profundicé mucho en Parejo.

 

¿Quedó suficiente claridad de la inocencia de Lara, después de las investigaciones disciplinarias que se le hicieron?

Esa estrategia se llama “asesinato de carácter”, y es sembrar en el otro una duda que siempre queda.  Pero con Lara, eso se aclaró.  Él sí recibió plata de la mafia, pero le entró fue por el lado de la ferretería.  Le hicieron una compra y giraron el cheque a nombre de él...   En esa época, hubo todo un debate alrededor de unos ingresos a una campaña política (la de Alfonso López, en 1982), y se hablaba de 36 millones.  Y esa campaña no negó que le hubiera entrado esa plata, y su argumentó fue: “No importa de dónde viene esa plata: lo importante es hacia dónde va”.  ¡Y Lara pasa estigmatizado a la Historia, por un millón de pesos!

  

¿Tiene algún ritual a necesita estar en algunas condiciones especiales, para sentarse a escribir?

 Sí.  Yo me levantó a las 2:00 AM. a escribir, hasta las 8:00 ó 10:00 AM.  Y para llevar ese ritmo, siempre me acuesto, a las 7:00 PM. y me duermo, como a las 7:15, cuando están mostrando la parte de las noticias malas, en el televisor.  Tengo 8 hijos y en mi rincón en el mundo, que es mi casa, en La Castellana (Bogotá), he tratado de generar un ecosistema sensible alrededor de la escritura, con pájaros, palomas, tortugas y mucha gente que me ama.  Ese es el entorno afectivo que me permite escribir.

 

¿Qué siente, al ver que “Lara” es uno de los libros más vendidos del país? ¿Alguna vez, pensó que se podía vivir de la Literatura?

 Esa pregunta está muy buena.  Me da mucha alegría.  Pienso que esta es una novela necesaria, porque para los jóvenes, la figura de Lara se ha ido perdiendo y para ellos, este libro recrea un contexto histórico y unos personajes que fueron muy importantes, en un momento.

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
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