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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 08:59

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 4 de abril de 2012

 

La semana pasada, el doctor Juan Manuel Ospina Restrepo fue noticia por su inesperada y controversial salida de la dirección del Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural (Incoder). Algunos manifestaron su indignación ante las declaraciones del Ministro de Agricultura sobre un supuesto desempeño mediocre del doctor Ospina y defendieron la competencia que este ha mostrado a lo largo de su vida pública, mientras otros celebraron la renuncia, pues, según ellos, es contradictorio que un miembro de la Casa Ospina se encargue de ejecutar megaproyectos para beneficiar a los pequeños agricultores. Algunos llegaron incluso a evocar el escándalo de «Fadul y Peñalosa», que, en 1969, produjo una de las mayores crisis del Frente Nacional, ante un negocio oscuro de compra de tierras del Incora a don Manuel Ospina Vásquez, padre del doctor Juan Manuel y concuñado del entonces presidente de la República, Carlos Lleras R. La ecuación para los mencionados juzgadores es simple: Ospina = latifundista = inhabilitado para desarrollar cualquier reforma agraria progresista.

Y el debate sobre la permanencia del doctor Restrepo en una posición clave a la hora de la compensar a tantos hijos sufridos de la patria no es nueva. Recuerdo, por ejemplo, que, hace unos meses, el expresidente Uribe, en entrevista radial, hablando sobre la polémica Ley de Tierras, manifestaba su sorpresa ante el hecho de que el doctor Ospina hubiera de implantar medidas en detrimento de los intereses de los finqueros, cuando él mismo hacía parte de una ilustre familia de empresarios del campo. Se refería, sin duda, al hecho de que el general Pedro Nel Ospina y don Bernardo Ospina V., abuelo y tío del doctor Juan Manuel, fueron los mayores protagonistas de la llamada Colonización antioqueña de Córdoba (y de otras regiones) y llegaron a acumular decenas de miles de hectáreas de las mejores tierras de Colombia, en haciendas famosas, como Marta-Magdalena, Túnez, Cañaflecha, Cuba, entre otras tantas, y a que sus hijos, unidos, lograron consolidarse entre los principales ganaderos y cafeteros del país.

Anécdota simpática es la que me contaba una tía abuela, acerca de una visita que ella y unas tías suyas hicieran a doña Carolina Vásquez de Ospina, viuda del general Ospina y, por muchos años, la mujer más rica de Antioquia: doña Carolina no habría parado de quejarse: «¡Que el impuesto predial estaba muy alto!», «!Que la carne había subido!»... Al salir, una de las tías exclamó: «¡Ya quisiera yo tener los problemas de doña Carolina: si tiene que pagar semejante predial, es porque tiene 30.000 hectáreas... y cómo se puede lamentar de que la carne subió... si es la mayor ganadera del país!».

Pero, volviendo al doctor Juan Manuel, no puede uno entender cómo haya quienes lo descalifiquen por el simple hecho de venir de una familia de hacendados. Además, si de orígenes familiares hablamos, ¿por qué ignorar que los Ospina han brillado siempre por su inteligencia, sus ganas de trabajar, su espíritu visionario, su reciedumbre moral, su prudencia y su increíble austeridad? ¿Y por qué aseverar tan tajantemente que un Ospina no puede estar del lado de los pobres, cuando son bien conocidas las realizaciones sociales de un Mariano Ospina Pérez, creador del Seguro Social y máximo propulsor de la Caja Agraria, y, menos conocidas, las de una Madre Concha Ospina, al frente del Patronato de María Auxiliadora; de Sofía Ospina de N. y Maruja Botero Ospina, con la Sociedad Benéfica Santa Ana, o de los Ospina Ospina, con la generosa Fundación Nuestra Señora de los Desamparados?

Porque la familia del doctor Juan Manuel no sólo ha sido de terratenientes. Basta con ver estos parentescos suyos:

- Nieto de Pedro Nel Ospina V., biznieto de Mariano Ospina R., y primo segundo de Mariano Ospina P., todos ellos presidentes de Colombia.

- Sobrino del exministro Pedro Nel Ospina Vásquez y del ilustre intelectual Luis Ospina V.

-Primo hermano del exsenador Alfonso Ospina O. y primo segundo del exministro Tulio Ospina P., de la escritora Sofía Ospina de N., del exalcalde de Medellín Jorge Botero Ospina y del cuasi-legendario jefe conservador paisa Luis Navarro Ospina.

-Bisnieto del exgobernador Eduardo Vásquez J., quien fue, a la vez, uno de los padres de la industrialización de Antioquia, y del empresario Emilio Restrepo Callejas, fundador, entre otras, de la primera gran textilera colombiana.

- Sobrino bisnieto del exgobernador de Antioquia y exvicepresidente de la República Camilo C. Restrepo y del escritor y excongresista Ricardo Restrepo C.

- Sobrino tataranieto de los exgobernadores Julián Vásquez C. y Gabriel Echeverri E.

- Esposo de la reconocida periodista María Elvira Bonilla.

Se nos acaba el espacio de hoy y se nos quedan en el tintero muchas consideraciones sobre este tema, pero valga la pena insistir en preguntarnos si no es injusta y desproporcionada la condena automática que tantos han imputado a Ospina por el hecho de representar una estirpe. ¿El engranaje de este caso puede, acaso, resumirse en una batalla en la que los «señores de la tierra» son, indefectiblemente, «enemigos del cambio social»? ¿La próxima renuncia que, por los mismos motivos, se demande al Gobierno será, en consecuencia, la del sobrino del doctor Juan Manuel, Pedro Nel Ospina Santa María, quien ocupa con toda diligencia la presidencia de Colpensiones?

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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 02:32

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 22 de febrero de 2012

 

Me alegra enterarme de que la Asamblea Departamental de Antioquia y la Academia Antioqueña de Historia se han animado a rendir especial homenaje a la memoria del expresidente de Antioquia y padre de la banca antioqueña don Luciano Restrepo Escobar, en estos días, cuando se cumplen 200 años de su nacimiento.

 Este es, por tanto, el mejor momento para ir publicando algunos apuntes de importancia sobre la vida de ese egregio patriota y empresario, cuya biografía, según el general Uribe Uribe, sería la historia misma de la Antioquia del siglo XIX.

 En el día de hoy, quisiera compartir con ustedes algunas informaciones acerca de los últimos días de don Luciano, las cuales, a pesar de los decenios, han permanecido completamente inéditas.  

 Cuando, el 28 de febrero de 1885, los conservadores nuñistas ganaron oficialmente la sangrienta y famosa guerra de ese año, no tardaron en apresar a don Luciano, el presidente de Antioquia, que se les había enfrentado con toda valentía en aras de salvar a un Partido Liberal traicionado por el nuevo Presidente de la República.   Don Luciano, que estaba en el poder desde 1881, tenía ya 73 años de edad y se hallaba delicado de salud.  Para liberarlo, los conservadores le impusieron la condición del pago de un comparto de guerra, a lo cual el depuesto mandatario se negó virilmente.

 Tal comparto fue fruto del Decreto 218 de cinco de marzo de 1885 que dictara el presidente Rafael Núñez, en el cual dispuso que los “rebeldes” antioqueños habrían de cancelar al Tesoro Nacional la suma de $2.000.000 y designó para la recaudación de los mismos al señor Julio Betancourt, quien sería remunerado con el 10% de dichos dineros.

 La siguiente es la transcripción original que en el archivo de la familia Restrepo se guarda de una conversación sostenida por esos días entre el mencionado señor Betancourt con don Fernando Restrepo, rico comerciante conservador muy allegado a don Luciano.:
“- Restrepo: Buenos días doctor. Como que está Usted muy ocupado…
- Betancourt: Estoy, es cierto; pero para usted siempre tengo tiempo. Siéntese Usted.
- Vengo a lo siguiente: tengo mucho interés por ver que el comparto de don Luciano se arregle y, aunque no estoy autorizado para arreglarlo, quiero servirles de intermediario a ver si llegan a convenirse en algo. Vamos a ver: ¿Cuánta es la rebaja que usted puede hacerle? ¡Vea que esa es una suma monstruosa!
- Ni un cuartillo. Esa suma por el contrario es muy módica. ¿Para él, que es el responsable de todos los males que sufre el Estado; de gastos de millones que cuesta esta guerra a la Nación? Antes va a irle muy bien, pues que con $60.000 sale (en efectivo).
- Pero no, eso no puede ser.  Es necesario que usted le haga una reducción de consideración.
- Absolutamente. Antes bien, que arreglen pronto eso, porque las cosas pueden ponerse peor y puede costarle 8 veces más.  Al señor (Carlos Coriolano) Amador le costará $100.000 el suyo, si no lo terminan de aquí al martes; y yo creo que los jóvenes Restrepos (los hijos de don Luciano) están poniendo inconvenientes para llevar a efecto ese arreglo.
- Usted me ha manifestado confianza y consideraciones que creo me autorizan un poco para molestarlo. Vamos a ver: dígame, en reserva, ¿a cuánto puede rebajarle el comparto?
- No le rebajo nada. ¿Vio usted la oferta? ¡$24.000!  Porque estaba en su casa lo soporté.
- Hagamos una cosa: autoríceme a mí para arreglar esto.
- Sí, lo autorizo por $80.000”.

 Finalmente, a pesar de la negativa rotunda de don Luciano al pago del comparto, sus hijos (que habían tenido que esconderse, temiendo por sus vidas y por su propia libertad), prevenidos por el médico de la familia, decidieron sufragar la suma del rescate, con tal de que su padre pudiera irse a morir a casa.  Por dicho comparto, la familia tuvo que desembolsar un total de $100.000 (gran fortuna en aquel tiempo, si consideramos que una casa en un buen sector de la villa podía costar $2.000).

 Pocos días después, agonizante, don Luciano solicitó un sacerdote para que le suministrara la extremaunción. Pero, como los conservadores se opusieron tajantemente a que se le diera la absolución a un liberal y no permitieron que el presbítero ingresara a la residencia Restrepo, entonces, un conservador, amigo de don Luciano, convenció a un clérigo y lo ayudó a entrar por el solar de una casa vecina y de allí, por el techo, a la casa del moribundo, pudiendo así don Luciano expirar “en estado de gracia”, el 2 de julio de 1885, a las diez de la noche.

 

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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 02:29

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 15 de febrero de 2012

 

Los columnistas, periodistas, directivos y lectores de EL MUNDO estamos de luto con la noticia del fallecimiento del eminente amigo Fabio Villegas Botero, ocurrido en nuestra ciudad, el pasado 4 de febrero, a causa de una inadvertida y extremadamente veloz enfermedad.  Me cuentan que sus exequias, celebradas en la iglesia de Santa Teresita, por su primo político el Pbro. Eugenio Londoño, fueron especialmente solemnes  y sentidas y que a ellas asistieron, profundamente acongojados, no solamente sus familiares y amigos más cercanos, sino también sus compañeros de la Academia Antioqueña de Historia y sus alumnos del Politécnico Jaime Isaza Cadavid.

 Como expresé en otra columna, siempre consideré un privilegio ser compañero en estas páginas de un humanista tan erudito, tan inteligente y tan aguerridamente abanderado de la causa de los desposeídos y de aquellos que no tienen voz.

 Esta semana, mi eterno consejero el abogado y filósofo Antonio Cuartas Arango, cómplice intelectual de Fabio durante muchos años, estuvo recordándome los momentos clave de la vida de este noble amigo que nos deja:

 Nuestro amigo Fabio nació en Sonsón, el 28 de junio de 1928, en el seno de una tradicional familia de esa egregia ciudad.  A los quince años de edad, sintiendo ya el llamado al sacerdocio, ingresó a la Escuela Apostólica de los jesuitas, en Albán, Cundinamarca.  Pasó, luego, bajo la dirección de los recordados presbíteros Eduardo Ospina y Félix Restrepo, a estudiar Humanidades en el Colegio del Sagrado Corazón, que mantenía esa misma comunidad en Santa Rosa de Viterbo, y, terminados sus estudios secundarios, ingresó a la Pontificia Javeriana, donde se licenció en Filosofía y Teología.

 Culminada la formación requerida para la ordenación sacerdotal, fue enviado por la Compañía de Jesús a los Estados Unidos, a estudiar Inglés, y, algunos meses después, fue escogido para viajar a Tokio, Japón, como asistente y asesor del célebre Padre Pedro Arrupe,  quien, años más tarde, como Superior General de los Jesuitas, ejercería liderazgo mundial, revolucionaría “la Compañía” y sería recordado como el último “Papa Negro”.  

 En Tokio, Fabio hubo de aprender la lengua japonesa y se especializó en Economía, en la Universidad Sofía (la más importante de los jesuitas en el Mundo Oriental), en la cual tuvo la oportunidad de dictar conferencias ante la presencia del emperador Hirohito, quien asistía a esa universidad para recibir clases de Cultura Occidental.

 Tras varios años en el Imperio del Sol Naciente, a finales de los 50, el Padre Arrupe lo manda de regreso a Colombia.  Es entonces cuando funda la residencia de los jesuitas en Buga y, en compañía del padre Francisco Javier Mejía (verdadera autoridad en asuntos sociales), crea la Universidad Obrera del Valle del Cauca. 

 Pasa, posteriormente,  a ser superior de la residencia de San Pedro Claver, en Cartagena, que administra la iglesia y el museo del mismo nombre (actualmente, en manos del padre Tulio Aristizábal).  Allí, vive una crisis vocacional y, con dispensa del Padre Arrupe, se retira temporalmente de sus oficios apostólicos y acepta un ofrecimiento para gerenciar la Editorial Bedout en el Caribe.

 Este período de “paréntesis” no duraría mucho, ya que, poco después, renuncia definitivamente al sacerdocio y contrae matrimonio con la pintora (y también ex religiosa) Oliva Londoño Franco, hermana de Francisco Luis Londoño, quien trajera la IBM a nuestro país.

 El cese de sus actividades sacerdotales no fue impedimento para que siguiera estrechamente unido durante el resto de su vida a la Iglesia Católica.  Ya casado, y residiendo en Medellín, comienza un segundo doctorado, esta vez en Teología, en la Universidad Pontificia Bolivariana.  Es un período en el cual refuerza su apoyo a la llamada Doctrina Social de la Iglesia y crea vínculos de amistad con el polémico sacerdote brasileño Clodovis Boff, uno de los precursores de la Teología de la Liberación.  Años más tarde, sostendría fecundo intercambio epistolar con el cardenal primado de Honduras, Óscar Rodríguez Madariaga, “papábile” y uno de los máximos exponentes del “ala humanitaria” de la Iglesia.  Fue esta misma “onda” la que inspiró el “Viacrucis social”, que, los Viernes Santos, durante más de veinte años, transmitió Fabio por la emisora Ecos de la Montaña.

 Volviendo a las múltiples vocaciones de Fabio, debemos resaltar su trabajo como escritor, que tantas satisfacciones le trajo.

 Ganó, en 1966, el Premio Nacional de Filosofía, con un ensayo sobre Fernando González  (esta sería la base para su libro “Fernando González, teólogo”, que sería publicado 30 años más tarde).  Fue también ganador, en 1995, del Premio Nacional de Cultura, que le concedió el Consejo de Medellín.

 Entre sus volúmenes publicados, destacan: “Ricos y pobres” (1986, en el cual se refiere, entre otros temas, a “la pobreza de los jesuitas”), “La familia latinoamericana del nuevo milenio” (1994), “Kalendarium Mundi” (1995, con su magníficamente elaborada propuesta para un nuevo calendario mundial), “Derechos y deberes humanos” (1998), “El alma recóndita del pueblo antioqueño” (1998, acerca de la idiosincrasia y los orígenes nuestros.  Esta obra ha sido escogida por la Gobernación de Antioquia como uno de los libros que tendrán divulgación especial el año entrante, durante la celebración del bicentenario de la Independencia de Antioquia),  “La Colonización Antioqueña.  Formación de un pueblo católico judío” (2002) y “La saga inquietante” (2005, en el bicentenario del nacimiento del presidente Mariano Ospina Rodríguez).

 Otros medios que encontró para difundir su trabajo humanístico fueron el periodismo de opinión, que ejerció semanalmente, durante aproximadamente tres lustros, en nuestro diario EL MUNDO, y la docencia universitaria, primero en la Universidad Eafit y luego en el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, establecimiento este último en el que dictaba dos materias en el momento de su fallecimiento.

 También hizo gala de su vasta cultura y de su clara agudeza mental en las distinguidas instituciones que se preciaron de tenerlo entre sus miembros más activos.  De  mano de su amigo Jaime Pinzón Pinzón (inolvidable columnista de EL MUNDO) ingresó a la Academia Antioqueña de Historia, de la cual era no sólo miembro de número, sino también vicepresidente, en el momento de su deceso (dado que su hermano Luis Javier fue presidente de la Academia, este es talvez el único caso en que dos hermanos han llegado a las más altas posiciones de esa, la máxima entidad guardiana de la historia de Antioquia).

 Fue también miembro del Centro de Historia de Santa Fe de Antioquia, de la Sociedad Santanderista de Antioquia y de la Academia Antioqueña de Letras.  En estas dos últimas, me tocó compartir con él y fui testigo de sus inigualables gracia, como tertuliador, y contundencia, como argumentador.

 En nombre de los columnistas de EL MUNDO, extiendo mis sentimientos de condolencia y solidaridad a su viuda, doña Oliva, a sus hijos, Alejandro y Carolina; a sus nietos, Miguel, Amalia, Manuel y Francisco, y a sus hermanos.

 Como dice su amigo Antonio Cuartas Arango:  “Antioquia recordará a Fabio Villegas como un hombre que amó a la Iglesia y a los humildes, hasta el fin”, y, como escribiera Fabio mismo en uno de sus últimos artículos: “La muerte es un paso a más y mejor vida, y en los seres humanos, el paso a su total espiritualización (…) La muerte no es un fracaso, sino, por el contrario, un camino que nos lleva a la cumbre, que eleva toda la materia, todos los vivientes, toda la humanidad a la verdadera vida, a su auténtica realización”.

 

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2 junio 2012 6 02 /06 /junio /2012 02:26

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 25 de enero de 2012

 

Gustó mucho la columna que hace unas cuantas semanas, en homenaje al fallecido genealogista Iván Restrepo Jaramillo, publicamos sobre los antepasados del golfista Camilo Villegas Restrepo. Recibí mensajes de diversos lectores, en los cuales manifiestan interés por conocer más acerca del origen y relaciones familiares de personajes sobresalientes en las diversas ramas de la vida pública nacional. Como a mí también me parece fascinante esta temática, quisiera darme el permiso para escribir de vez en cuando análisis de tal enfoque, y, dado que ahora está de moda en Medellín el examen de todo lo relacionado con las nuevas administraciones municipal y departamental, me gustaría comenzar publicando una breve serie sobre las familias de los líderes que han entrado a comandar nuestra comunidad desde el pasado primero de enero. Empezaré por el doctor Juan Esteban Calle Restrepo, nuevo gerente de EPM.

 En el árbol genealógico del nuevo gerente de las Empresas Públicas de Medellín, descuellan parentescos como los siguientes:

Es hijo de Jaime Calle Garcés, gerente, por muchos años, de Zenú.

Nieto de Cipriano Restrepo Jaramillo, presidente fundador de la ANDI, embajador en Estados Unidos y presidente de Coltabaco.

Sobrino nieto del eminente intelectual Gonzalo Restrepo Jaramillo, ex ministro de Guerra y de Relaciones Exteriores, senador y embajador en Washington.

Sobrino nieto de Juan Guillermo Restrepo Jaramillo, ex ministro de Agricultura y de Comercio y ex alcalde de Medellín.

Sobrino nieto del padre Juan María Restrepo S.J., quien fuera, en Roma, secretario privado del Cardenal Paccelli, futuro Pío XII.

Sobrino nieto del ex presidente de Tejicóndor Eliseo Restrepo J.

Sobrino nieto político del exrector de la Universidad de Antioquia Alberto Bernal Nicholls.

Sobrino nieto político de don Gonzalo Mejía, emblemático empresario de Antioquia.

Sobrino nieto político del ex gobernador de Antioquia, ex congresista y fundador de Comfama Alfonso Restrepo Moreno.

Biznieto del reconocido empresario y congresista antioqueño Nicanor Restrepo R.

Sobrino biznieto del ex presidente de Colombia Carlos E. Restrepo.

Excuñado de Juan Carlos Echavarría, presidente de Vestimundo e hijo del inolvidable industrial Carlos Manuel Echavarría.

Primo hermano de Dan Restrepo, asistente especial del presidente Barack Obama y director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

Su madre, María Eugenia Restrepo Vélez, prima hermana de la excanciller y actual secretaria general de UNASUR María Emma Mejía Vélez.

Su madre es también prima hermana del exgobernador de Antioquia y líder empresarial Nicanor Restrepo Santa María.

Prima hermana, además, del exministro de Trabajo Juan Gonzalo Restrepo Londoño, padre del actual presidente del Éxito, Gonzalo Restrepo López y de la escritora María Cristina Restrepo.

Otro primo hermano de ella es el empresario y ex embajador Eliseo Restrepo L.

También es prima hermana del exministro Andrés Restrepo Londoño.

Prima hermana de Jorge H. Restrepo, fundador de Flamingo. 

El abuelo materno del doctor Juan Esteban era primo del ex ministro y ex embajador en Estados Unidos Douglas Botero Boshell (consuegro del ex presidente Virgilio Barco).

También es sobrino biznieto político del exgobernador de Antioquia Baltazar Botero Uribe.

Sobrino biznieto político del exministro de Gobierno y ex congresista Alejandro Botero Uribe.

Su tatarabuela, Juana Restrepo Maya, era hermana del tres veces ministro Vicente Restrepo e hija de don Marcelino Restrepo y Restrepo, uno de los diez principales empresarios antioqueños del siglo XIX.

Semejante listado de conexiones con personas de mérito que han cumplido con excelencia funciones de la más alta importancia nos lleva a pensar que el nuevo gerente de EPM, además de una formación completísima y una hoja de vida impecable, tiene en los genes la vocación de servicio a la comunidad, el talento y la inteligencia necesarios para la debida conducción de la empresa más querida por los antioqueños. Confiamos en que, en esta oportunidad, los factores genéticos no fallen y los resultados sean los mejores.

 

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:59

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 18 de enero de 2012

 

 

Hoy, 18 de enero, se están cumpliendo 150 años del fallecimiento de uno de los presidentes más olvidados de la historia de los Estados Unidos: John Tyler.  A pesar de que su gobierno no pasó con gran brillo a los anales de la historia, vale la pena repasar su interesante caso. 

Tyler, electo vicepresidente en 1840, ascendió al poder, tras el deceso de William Henry Harrison, el 4 de abril de 1841. Harrison murió  un mes después de asumir el poder, a causa de una neumonía producida por el hecho de no haber llevado puesto abrigo mientras pronunciaba su discurso de posesión, que duró más de dos horas, al aire libre, en el frío mes de marzo.  El suyo sería el gobierno más breve de la historia de los Estados Unidos.

Antes de continuar con Tyler, es interesante comentar que Harrison vivió en Colombia.  En 1828, fue nombrado ministro plenipotenciario en nuestro territorio (en ese tiempo, la Gran Colombia).  Dice su biógrafo James Hall que Harrison encontró una Colombia en profundo estado de confusión, donde el gobierno estaba deviniendo en dictadura militar y donde los ciudadanos ignoraban sus derechos y actuaban muchas veces como si no tuvieran ley: un país al borde la anarquía.  Decepcionado por la “hipocresía” de los patriotas neogranadinos, regresó a los Estados Unidos al año siguiente.  Un par de meses más tarde,  dirigió a “el Libertador” una extensa misiva, en la cual lo invitaba a implantar en nuestra tierra los valores de la libertad y la democracia.  Un nieto de Harrison, Benjamin, también llegó a la presidencia de los Estados Unidos, en 1889.

Volviendo al ascenso de Tyler al gobierno de la potencia americana, se trata de un episodio marcado por la incertidumbre.  Muerto Harrison, Tyler corrió a prestar juramento como Presidente titular, aunque muchos eran partidarios de que el suyo fuera ser un gobierno interino.  Esta era la primera vez que un presidente de los Estados Unidos fallecía en uso del poder y no se habían determinado suficientemente los procesos de sucesión (posteriormente, dado el alto número de presidentes estadounidenses muertos en funciones -8, en total-, se promulgaría la XXV Enmienda de la Constitución Americana).

Aunque del gobierno de Tyler los estadounidenses celebran el hecho de que logró la anexión de Texas (que se había independizado de México en 1836), tal vez lo más recordado de su mandato es que, una vez en el poder, se apartó radicalmente de los intereses y del programa de aquellos que lo habían elegido en dupla con Harrison.

Tyler había llegado a la vicepresidencia por el partido de los “Whigs” (de derecha liberal),  gracias, justamente, a su vigorosa oposición a los líderes del partido Demócrata (del cual había desertado años atrás).  Pero, cuando fue ungido presidente, de manera sorprendente, entró en contradicción con la gran mayoría de las propuestas de sus copartidarios, que, como es lógico, esperaban que el mandato de Tyler fuese coherente con el discurso de quienes lo eligieron. 

Debido a un veto suyo a las propuestas económicas liberales de los Whigs, su gabinete en pleno (el mismo de su antecesor, Harrison) presentó su renuncia y demandó la dimisión del mandatario.   Como esta no se produjo y Tyler se “atornilló” en la Casa Blanca, los Whigs lo expulsaron oficialmente de la colectividad, en septiembre de 1841. Tyler se convirtió, entonces, en un presidente sin partido.

Su negativa a gobernar de conformidad con la ideología Whig desembocó en la primera proposición de “Impeachement” (o moción de censura) contra un presidente de los Estados Unidos.  Gracias a sus maniobras políticas, tal proyecto se hundió y Tyler pudo seguir en el poder, hasta 1845.   La bancada Whig en el parlamento, no obstante, impediría gran parte de los nombramientos de Tyler en el gabinete y, dado que dos jueces de la Suprema Corte habían fallecido y que al Presidente correspondía presentar los nombres para sucederlos,  el Congreso rechazó repetidamente a los candidatos propuestos por Tyler.  No fue sino hasta el último mes de su gobierno, que el Congreso aprobó las dos designaciones.  ¿Nos suena familiar este episodio?

Por esos días, ya cincuentón, se casó, por segunda vez, con una veinteañera, Julia Tyler, quien se hacía llamar la “Presidentesa”.  Dicen que ella fue la verdadera primera “primera dama” de la historia americana.  Mientras tanto, Tyler era apodado “Su Accidencia”.

Y como tal, como un simple accidente sin importancia en la historia americana, es recordado Tyler por los pocos que aún retienen su nombre.

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:56

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 4 de enero de 2012



Hoy, 4 de enero, el director de cine español Carlos Saura está cumpliendo 80 años de edad. Sea esta la ocasión para hacer un somero recorrido por la vida de este maravilloso creador neorrealista, que ha fascinado al mundo con sus evocaciones mágicas, al mejor estilo de Buñuel.

Hijo de Antonio Saura, abogado, y de Fermina Atarés, pianista que le inculcó la pasión por las artes, nació en Huesca, el 4 de enero de 1932. Su familia paterna es de origen marroquí, y la materna, sefardita. Tras pasar su infancia entre Cuenca (a la cual dedicará, en 1958, un documental que fue premiado en el Festival de San Sebastián), Barcelona y Valencia, terminada la Guerra Civil, se traslada a Madrid, donde completa sus estudios superiores.

Apasionado por la fotografía, entró al mundo de las artes de la mano de su hermano Antonio, quien devendría célebre pintor. A los 18 años, expone sus primeras obras en una exposición colectiva, y a los 20, abandona sus estudios de Ingeniería y se matricula en una escuela experimental, el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde, cuatro años más tarde, se graduó en Dirección, con el documental “La tarde del domingo” como trabajo de grado.

De 1957 a 1965, trabaja como profesor en el mismo instituto y realiza varios cortometrajes, incluyendo uno dedicado a su hermano Antonio. Su primera película data de 1959. Se trata de “Los golfos”, sobre un grupo de jóvenes «inadaptados» de los suburbios de Madrid, uno de los cuales sueña con convertirse en torero y salir de la miseria. La película, rodada en exteriores con cámara de mano, se inspira en modelos del neorrealismo italiano y del “cinéma vérité” francés. A causa de la censura franquista, la obra debe esperar dos años para poder ser presentada en las salas españolas. En 1963, Saura presenta “Llanto por un bandido”, drama de época ambientado en el siglo XIX. Por esos días, junto a otras figuras del nuevo cine español, se une para promover el regreso de Luis Buñuel a España.

De 1965  es “La caza” (premiada en el Festival de Berlín), con la que comienza a diferenciarse su estilo, a la vez lírico y documental, y se inicia su colaboración con el productor Elías Querejeta. Esta sociedad director-productor se mantiene estable durante decenios, basada en una relación de confianza y del máximo respeto a la libertad de expresión.

El segundo encuentro decisivo en la vida artística de Saura es el que tuvo con la actriz Geraldine Chaplin, hija del inmortal “Charlot” y nieta del Nobel de Literatura Eugene O’Neill. Ella se convirtió en musa y protagonista de muchas de sus películas, desde “Peppermint frappé” (premio en el Festival de Berlín, 1968), hasta “Stress es tres, tres” (1968), “La madriguera” (1969)  y “Ana y los lobos” (1972). La relación artística se transforma en una larga relación sentimental de la cual nacería, en 1974,  Shane, uno de los siete hijos del director. De su unión con la hija de Charlie Chaplin, surgen también “Cría cuervos”, que, en 1976, ganó el Premio Especial del Jurado, en Cannes; “Elisa, vida mía” (1977),  “Los ojos vendados” (1978) y Mamá cumple 100 años (1979, premiada en el Festival de San Sebastián).

En 1981, “Deprisa, deprisa”, tras reñida contienda, se alza con el “Oso de Oro”, del Festival de Berlín. Dedicados a la música y la danza son sus filmes “Bodas de sangre” (1981), “Carmen” (1983, Premio del Jurado del Festival de Cannes),  “El amor brujo”  (1986), Flamenco (1995) y Tango (1998). Acerca de los Juegos Olímpicos de Barcelona (1992), es su “Maratón”, documental oficial de esas olimpiadas.

Tres producciones de Saura han sido nominadas al Oscar en la categoría Mejor Película Extranjera: “Mamá cumple 100 años”, “Carmen” y “Tango”. Por su parte, en los Premios Goya, han triunfado “¡Ay, Carmela!” (1990, 13 premios), “Goya en Burdeos” (1999, 5 Goyas, más el gran premio del Festival de Montreal),  “Buñuel y la mesa del rey Salomón” (2001), “Salomé” (2002), “Iberia” (2005) y “Fados” (2007).

El espacio no nos alcanza para mencionar los títulos de la obra literaria de Saura, que ha publicado más de una docena de libros de novela, guiones y de fotografía. En la actualidad es considerado no sólo como uno de los clásicos de la historia del cine contemporáneo europeo, sino como aquél que ha sabido traducir al lenguaje cinematográfico la oposición a la dictadura franquista y la evolución de la sociedad española durante la transición democrática.

 

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:53

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 28 de diciembre de 2011

 

 

En este 2011 que termina, el poeta Víctor Cardona Rojas está celebrando sus 90 años de edad.  Los cumple lleno de vigor espiritual, de lucidez mental y fortaleza física, aunque entristecido por una dolencia ocular que le ha impedido últimamente dar rienda suelta a sus dos grandes pasiones: la lectura y la escritura.

Cardona Rojas es uno de los casos más interesantes en cuanto a creadores poéticos antioqueños.  Nacido en Amalfi, en 1921, siendo muy joven se trasladó a Medellín, donde desempeñó toda suerte de oficios para sobrevivir: desde mesero en un café en el que don Pablo Tobón Uribe le dejaba propinas equivalentes al triple de lo que había consumido, hasta operario textil en Coltejer, empleo que ocupó durante 36 años y que le permitió sacar adelante a su familia.

Durante ese lapso, su visión no se limitaba a los confines de aquella ilustre industria de los paisas, sino que se acrecentaba cada día con la lectura de los grandes maestros de la literatura, especialmente de los franceses y de los clásicos de la lengua española.  Y un día, la acumulación de imágenes poéticas leídas y vividas estalló en una interminable caravana de creaciones propias, que Cardona Rojas guardó para sí mismo.  Pero, mientras su fecunda lira poética permanecía inédita, su producción ensayística era divulgada con frecuencia en periódicos y revistas, especialmente en el suplemento cultural de El Colombiano, en el cual colaboró durante muchos años.  Pocos lectores habrían podido imaginar que el autor de tan eruditos textos era un modesto operario de Coltejer y un esforzadísimo padre de familia sin relación alguna con la élite intelectual de nuestra Bella Villa.

Pasaron lps decenios y, finalmente, nuestro protagonista tuvo derecho a jubilarse.  En esos días, cuando su inspiración lírica vibraba con toda intensidad, se sentó, por curiosidad, a revisar su obra poética… ¡y se llevó la sorpresa de que tenía escritos catorce libros!  Desde entonces, se propuso publicarlos y vivir a plenitud su comunión con la musa Polimnia. 

Llegaron así las ediciones de sus primeros volúmenes, entre los que resaltan Testimonio (de poesía social, que le mereció el sentido elogio de Su Santidad Juan Pablo II), Las flores del bien (contradiciendo el eterno pesimismo de los “Poetas malditos”), Etapas de angustia y soledad (que le surgió tras el duelo del fallecimiento de su esposa) y Mosaico poético, extensa colección de sonetos publicada por el Congreso de la República.  Este último fue el primer libro que conocí del maestro Cardona Rojas.   Me lo obsequió cuando yo tenía 12 años de edad y era conocido en nuestra comunidad como “el Niño Poeta”.  Quedé, entonces, sumamente admirado por la maestría con que Cardona daba vida a sonetos de todas las estirpes, dedicados no solo a los más encumbrados sujetos poéticos, sino también a los más cotidianos objetos de nuestra vida. 

Comencé a ver a Cardona Rojas con gran frecuencia, ya que ambos acudíamos a los mismos grupos de debate literario, especialmente el Centro Literario Antioquia y la Tertulia del Cuarto Piso. Poco después, fue uno de los poetas que me acompañaron cuando tuve la idea de fundar la Academia Antioqueña de Letras.

Pero, hace ya más de un decenio, cuando me di cuenta de que la vida eran no sólo recitales poéticos y discusiones sobre grandes autores y de que tenía que dedicarme a sacar adelante mi carrera universitaria, Cardona Rojas se me perdió de vista y no volví a saber de él. 

Hoy, tantos años después, me entero de que su apostolado del verso siguió fulgiendo con la misma potencia, de que ganó premios de poesía en Chile y en Colombia (el Premio Nacional “Marco Fidel Suárez”, nada menos), de que continuó dando vida a libros (hoy tiene seis publicados y veinte inéditos) y de que la comunidad de Envigado, donde ha residido la mayor parte de su vida, ha sabido reconocer sus innegables méritos y lo ha exaltado como “Decano de los Poetas” y “Envigadeño Ejemplar”.

Cómo me alegra recibir tan felices noticias y saber que, a sus 90 años, sigue tan vivo el torrente de su poesía.  Los dejo con una bella muestra de la misma:

“¡Oh, sultana romántica y hermosa!/ Medellín, Medellín, notable villa./ Heredaste la gracia de Castilla,/ tienes la arquitectura de la rosa.

Del vergel antioqueño eres la diosa/ y de toda Colombia, maravilla:/ eres aristocrática y sencilla,/ activa, progresista y valerosa.

Tierra de arte, decoro y poesía,/ eres hospitalaria, noble y pía,/ tierra que con orgullo te levantas.

Por eso, emocionado, yo te evoco/ y, con temor, tus sacras galas toco/ y me inclino, sumiso, ante tus plantas”.

 

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:51

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 21 de diciembre de 2011



Los genealogistas colombianos estamos de luto con la noticia de la muerte de Iván Restrepo Jaramillo. Amigo afable y verdadero enamorado del estudio de las genealogías, Iván fue el ejemplo vivo del acucioso investigador que logra armar las más difíciles urdimbres familiares, para después poner ese conocimiento al servicio de la comunidad.  Personalmente, desde hace años, consulto casi todos los días la maravillosa red de datos genealógicos que Iván mantenía en Internet, en la cual figuran más de 200.000 personas. 

En dicha página inmensa, que tiene asiento en Geneanet, uno puede no solamente despejar dudas sobre sus propios orígenes familiares, sino también formar con facilidad árboles genealógicos de nuestros conciudadanos.

Ejemplo de lo extraordinario que es tal sitio web es que, la semana pasada, cuando, tras años sin jugar en Medellín, el golfista paisa Camilo Villegas realizó sendas proezas deportivas en nuestra Bella Villa, por simple curiosidad, busqué su nombre en la página de Iván… y miren la cantidad de parientes sobresalientes que le encontré:

Es sobrino nieto del ingeniero y empresario Peter Santa  María A., alma de la Escuela de Minas y uno de los fundadores del Idea, Eafit y la EIA.  Este es el abuelo materno del actual ministro de Minas, Mauricio Cárdenas Santa María, y de la embajadora en Japón, Patricia Cárdenas S.

Sobrino nieto del recordado empresario Tomás Santa María A., presidente, por decenios, del Ley, fundador de Cadenalco y abuelo de Pedro Nel Ospina Santa María, expresidente de Bancafé y actual presidente de Colpensiones.

Sobrino nieto político del exalcalde de Medellín y exministro de Agricultura y de Comercio Juan Guillermo Restrepo Jaramillo.

Sobrino biznieto de don Germán Saldarriaga del Valle, fundador de Pintuco y de la Cacharrería Mundial.

Su madre es prima hermana del exgobernador de Antioquia y líder empresarial Nicanor Restrepo Santa María, del expresidente de Colcafé Carlos E. Restrepo S., de los cónsules Juan Esteban y Gabriel Restrepo S. y de las esposas del exministro de Hacienda Édgar Gutiérrez Castro y del exgerente de la Federación Nacional de Cafeteros Jorge Cárdenas Gutiérrez.

Su abuelo materno, el ingeniero y exgerente de Pintuco Luis Guillermo Restrepo Saldarriaga, primo hermano del banquero Jorge Londoño Saldarriaga y sobrino político de doña Elvira Concha de Saldarriaga, hija del expresidente José Vicente Concha y hermana del cardenal Luis Concha C.

El doctor Luis Guillermo es también sobrino biznieto del cuatro veces ministro Vicente Restrepo Maya.

La abuela materna de Camilo Villegas, doña Celina Santa María, es biznieta del expresidente Pedro Alcántara Herrán, a su vez hermano del arzobispo de Bogotá Antonio Herrán Zaldúa y primo hermano del también presidente de Colombia Francisco Javier Zaldúa.

Doña Celina es también tataranieta del cuatro veces presidente Tomás Cipriano de Mosquera, a su vez hermano del arzobispo de Bogotá Manuel José Mosquera y del también presidente Joaquín Mosquera.

La esposa del general Tomás Cipriano (apodado “Mascachochas”) era tía del presidente Julio Arboleda, a su vez suegro del presidente Jorge Holguín M.

La abuela materna de Camilo es también biznieta del exgobernador de Antioquia Alejo Santa María B., quien, con su esposa, doña Marica Barrientos, conformó una de las más notables familias medellinenses de su tiempo.  El gobernador Alejo era hijo del también gobernador Juan Santa María I., quien fuera uno de los mayores empresarios y colonizadores antioqueños del siglo XIX y tío del alcalde de Bogotá, senador y uno de los seis hombres más ricos de la Colombia de entonces Raimundo Santa María T., a su vez abuelo de don Andrés de Santa María, padre del Impresionismo en Colombia.

Con semejantes antepasados, nada raro que Camilo haya descollado desde tan niño por su inteligencia y su “savoir faire” para llevar a cabo las mejores jugadas.  Y que nadie diga que está donde está por “roscas” o apellidos, ya que, en las más altas ligas del deporte mundial, los resultados son lo que cuenta y no influye para nada el ser, por ejemplo, descendiente de uno o varios antiguos presidentes de un país que está apenas en vía de desarrollo.

Y, en cuanto a la red genealógica virtual de Iván Restrepo, es urgente que algún otro perito se haga cargo de ella.  No podemos perder semejante tesoro, al cual Iván dedicó tantas horas y tantas energías.   Iván nos hará muchísima falta, pero, afortunadamente, su trabajo sigue vivo, contribuyendo al tejido de nuestra historia.

 

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:46

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo,7 de diciembre de 2011


Los seres humanos consideran el trabajo como una actividad fatigante pero necesaria que no solamente los provee, a ellos y a sus familias, de los bienes necesarios para sobrevivir, sino que también les permite gozar de un nivel de vida superior al que tendrían si no trabajaran.

Hay quienes sueñan con ganar la lotería para poder jubilarse anticipadamente, mientras otros cuentan los días que les faltan para recibir la carta de jubilación aprobada que les permitirá llevar la vida de descanso con la que han fantaseado durante años…

Sin embargo, hay muchas personas mayores, llenas de lucidez y energía, que, a pesar de tener derecho a una pensión, no están interesadas en jubilarse ni en vivir sin sentirse “útiles”.  Son personas que viven en “eterno aprendizaje”, aman verdaderamente el trabajo y prefieren continuar sirviéndole a la comunidad hasta la muerte, hasta que la salud física y mental les permita continuar o… ¡hasta que las políticas gubernamentales los obliguen a retirarse!

El mes pasado, el gobernador electo, Sergio Fajardo Valderrama, anunció que su secretario de Gobierno sería el ex congresista liberal Iván Marulanda.  Poco después, hizo público que a cargo de la Secretaría de Educación estaría el ingeniero y ex vicerrector universitario Horacio Arango M. Pero, hace pocos días, el doctor Fajardo se lamentó de tener que reemplazar dichos nombres, dado que, por las llamadas “inhabilidades de edad”, estos capacitados profesionales no podrían ser vinculados a la administración departamental.

Esta inhabilidad que consigna nuestro ordenamiento jurídico (Decreto - ley 2400 de 1968, Decreto Reglamentario 1950 de 1973, Ley 27 de 1992) consiste en que ningún ciudadano mayor de 65 años de edad puede ejercer cargos públicos de la rama Ejecutiva en los niveles nacional, departamental, distrital y municipal, ni en sus entidades descentralizadas, en las asambleas departamentales, concejos municipales y distritales y juntas administradoras locales.  Queda, sin embargo, por fuera de tal impedimento quien funja como ministro de Estado, director de departamento administrativo, superintendente, viceministro, secretario general de ministerio o departamento administrativo, presidente, gerente o director de establecimientos públicos o de empresas industriales y comerciales del Estado, miembro de misiones diplomáticas no comprendidas en la respectiva carrera, secretario privado de los despachos de estos funcionarios, y, por supuesto, todo aquel que sea elegido por voto popular.

Tras considerar esto, vale la pena preguntarse por qué para nuestra legislación un “adulto mayor” puede ser apto para desempeñarse como ministro o embajador, o como concejal o diputado, pero no, para ser, por ejemplo, secretario de Gobierno departamental. 

¡Es increíble que un Estado cuasi-liberal, como el nuestro, contemple esta clase de prejuicios absurdos! En mi concepto personal, el veto a quienes trabajen más allá de la “supuesta” edad  de jubilación no debería permitirse, ni mucho menos institucionalizarse.

Aunque nuestros legisladores seguramente habrán tenido en cuenta que después del sexto decenio de vida se presenta muchas veces disminución de algunas capacidades funcionales (como la fuerza muscular, la velocidad de asimilación y procesamiento de la información y la capacidad de respuesta), esta minoración varía de un individuo a otro (dependiendo no sólo de factores genéticos, sino también de otros de orden intelectual) y en muchas ocasiones resulta imperceptible (mucho más en la actualidad, cuando la esperanza de vida cada vez es más alta y la etapa de “vejez terminal” se aplaza cada vez más).  Además, se ha probado que, a dicha edad, el ser humano presenta un crecimiento de otras capacidades, como la precisión, la fiabilidad y el sentido de responsabilidad, amén de la riqueza en sabiduría, que sólo aportan los años.

En Canadá, donde habito, y en muchos países europeos, el índice de ancianos en el mercado laboral es cada vez mayor y se prevé que dentro de poco, dada la baja tasa de natalidad, los representantes de la “edad de oro” que trabajen dejarán de ser casos excepcionales y pasarán a ser la regla. 

El espacio de hoy se me acabó y me queda todavía mucho por decir sobre este tema.  Espero que la mencionada historia del gabinete departamental que no pudo ser por razones de discriminación de edad, estimule a alguno de nuestros honorables congresistas para que presente un proyecto de ley que logre corregir la inconveniente legislación actual al respecto.

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18 mayo 2012 5 18 /05 /mayo /2012 04:42

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 30 de noviembre de 2011

 

Por estos días, en el ámbito cultural de la ciudad, está sonando de nuevo el nombre del fallecido bailarín, coreógrafo, escritor, actor, dibujante y matemático Jorge Holguín Uribe.  Esto gracias al homenaje múltiple que a este artista están rindiendo Tragaluz Editores, a través de la publicación de “Las Danzas Privadas”, y el Teatro Matacandelas, que acaba de estrenar la obra del mismo nombre, en “22 transfusiones”.

Esta idea ha salido adelante con el respaldo del Ministerio de Cultura y de la Alcaldía de Medellín, que la han premiado con sendas becas, y de entidades como Confiar, que le apostaron a la difusión de la magnífica producción creativa de este polifacético artista nuestro.

Con la intención de escribir una columna sobre la mencionada pieza del Matacandelas, me comuniqué con la madre de Jorge, mi amiga y colega columnista Mariluz Uribe de Holguín.  Mariluz hubo de confesarme que no podría suministrarme mucha información acerca de la obra, ya que, como ella no solo no vive en Medellín, sino que actualmente se encuentra en el exterior, no ha conocido el libreto, ni el montaje, ni estuvo en los ensayos, ni ha podido ver la pieza, ni conoce el libro nuevo.

Me dijo, sin embargo, que la entusiasma saber que, después de tantos años, el Matacandelas y Tragaluz hayan emprendido este proyecto para divulgar en su propio país el trabajo de un artista que es más conocido en el extranjero, por haber vivido casi la mitad de su vida en Israel, Canadá y Dinamarca.

Pero, a pesar de que no pudimos profundizar en el tema de la recién estrenada obra teatral, Mariluz me ilustró sobre varios detalles de la vida de su hijo. Me contó que, en su niñez, cuando Jorge ya había empezado a escribir, sus padres tenían que vivir preparados para responder a sus inusitadas y profundas preguntas: "¿Por qué no se ha quemado el infierno, si es de candela?", "¿A dónde fue José, si murió antes de Jesús y éste no había abierto el Cielo?"… Y me confirmó que la pasión por las artes escénicas le llegó muy temprano en la infancia, acaso después de haber visto, en París, el ballet “El pájaro de fuego”, de Stravinsky, y de haberse centrado en hacer marionetas.

A los 16 años, ya bachiller, ingresó a la facultad de Arquitectura.  Pero, frustrado porque un profesor le aplastaba sus maquetas, una noche oyó a una amiga judía decir que se iba a estudiar a Jerusalén,"dónde sí se respetaba a la gente". Esa misma noche, Jorge armó viaje para Israel.

Luego de pasar un año en un kibbutz, (experiencia que le serviría de inspiración para muchas obras), regresó al país y se inscribió en Matemáticas en la Javeriana. Al terminar su carrera y luego de haber sido profesor universitario y de hacer algunos estudios en la Argentina, viajó a Vancouver, Canadá, donde, en 1980, obtuvo una maestría en la Simon Fraser University.

Allí mismo, ya convencido de que su verdadera vocación estaba en los escenarios, se inscribió en la Facultad de Artes de la Representación y, con su amiga la bailarina Kathryn Ricketts, creó su primera compañía de danza moderna, fiel a los conceptos de Martha Graham y Pina Bausch.

Allá, empezó a bailar profesionalmente, a componer coreografías y a escribir sus “Danzas privadas”.

Después de una temporada en la Medellín de su familia materna y de otra en Alemania, se instaló en Dinamarca, donde continuó con la fotografía, la pintura, el dibujo y la escritura y fundó su compañía de Danza-Teatro, con la cual vino a Colombia y se presentó en muchos otros países, incluyendo Egipto.

En Copenhague, donde además se desempeñaba como agregado cultural ad-honorem de la embajada de Colombia, cayó enfermo, a los 34 años de edad. Durante sus días de hospital, escribió “Pafi, el virus y yo”, el más dramático de sus nueve libros, el cual inspira en parte la obra que ahora presenta el Matacandelas.

Falleció el 3 de noviembre de 1989, a los 36 años de edad. Después de la ceremonia de incineración, se hizo una fiesta para celebrar su vida.

Volviendo a la obra de “Las danzas privadas”, dice Mariluz: “El que vaya a ver la obra que se prepare, pues es posible que se ría mucho al comienzo, pero más de un espectador ha salido llorando, según me cuentan. Menos mal que a la salida uno se puede tomar en el bar un ron con el director Cristóbal Peláez; los demás actores, como Juan David Toro, que encarna a Jorge, y Ángela, que puso la música; María Claudia, que se encargó de la coreografía; Pilar Gutiérrez y Juan P. Serna, que dirigieron el libro, y los técnicos, sin los cuales ‘No habría podido ser verdad tanta belleza’".

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