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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 10:22

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

 

El pasado domingo, el omnisciente Juan Paz publicó la nota «Uribe vs. Arizmendi», en la que se refiere a los supuestos orígenes de «la enemistad del expresidente Uribe y el periodista Darío Arizmendi».

Esto me hizo recordar una historia que, en su momento, me llenó de tristeza y de decepción.

Octavio Arizmendi Posada, hermano de Darío, fue uno de mis mejores amigos y su muerte es una de las que más he lamentado. El doctor Arizmendi, con su prestancia moral, fue quien se encargó, meses antes de las elecciones del 2002, de aunar al conservatismo antioqueño en torno a la figura del candidato Álvaro Uribe Vélez.

La popularidad del candidato subió a velocidad inusitada y su victoria en las elecciones de ese mayo fue avasalladora.

Semanas más tarde, tomando el té con el doctor Octavio en su casa Astorga (del Opus Dei), me cuenta que el presidente electo acaba de ofrecerle la embajada ante la Santa Sede. Lo noté tan entusiasmado, que me convencí de que pronto estaría él fungiendo en ese cargo, para el cual estaba «mandado a hacer».

Y cuán sorprendido quedé cuando me enteré de que el doctor Octavio había declinado la oferta. Para ese entonces, el Presidente de la República ya había asumido el mando, y nuestro querido doctor Octavio había asistido a su acto de posesión.

Supongo que la razón por la cual nuestro amigo se abstuvo de aceptar ese nombramiento fue el hecho de que presentía la enfermedad que poco después lo llevaría al sepulcro, o de que ya se la habían anunciado (aunque lo guardó en el mayor secreto). Se le notaba, sin embargo, sereno y satisfecho, talvez porque, aunque él mismo no representaría al país en la diplomacia, sus hermanos sí desarrollarían tal función. Durante ese primer gobierno de Uribe, Hernán Arizmendi Posada fue cónsul general en Houston, y en el consulado en Madrid estuvo Adriana Mejía (esposa de Ignacio Arizmendi, el gran historiador).

En cuestión de meses, el doctor Octavio estaba ya sumido en la depresión profunda que lo acompañó hasta su muerte. Más tarde, nos enteramos de su cáncer terminal.

Mi amiga la poeta Olga Elena Mattei y yo creímos que se hacía imperiosa la necesidad de que el gobierno nacional rindiera entonces homenaje de admiración y gratitud a nuestro amigo enfermo, aquél que fuera el más recordado de los gobernadores de la Antioquia de los años 60, aquél que, como ministro de Educación, fundara Colcultura, Coldeportes, Colciencias, el Icfes, y que más tarde fuera el gran líder forjador de entidades como la Universidad de la Sabana y el Convenio Andrés Bello.

Olga Elena y yo enviamos cartas a la Presidencia de la República solicitando que al doctor Octavio le fuera impuesta la Cruz de Boyacá y explicando los motivos por los cuales debía actuarse con urgencia. No recibimos respuesta.

Poco después, en una Feria del Libro, me encontré por casualidad con el doctor José Obdulio Gaviria. Le dije: «Doctor José Obdulio, necesito un favor importantísimo». «Dígame, poeta», respondió él. Le conté, entonces, que al doctor Octavio le quedaban pocos días de vida y le rogué que intercediera ante el gobierno para que fuera condecorado con la Cruz de Boyacá, como homenaje último, en nombre de la nación entera. Le dije que no era necesario organizar banquetes ni ceremonias para esta condecoración. Que era simplemente cuestión de que el Presidente o la Canciller le impusieran la «orden» en su lecho de muerte. La respuesta, gentil y generosa, del doctor José Obdulio fue: «Poeta, el doctor Octavio tendrá la Cruz de Boyacá el lunes». Luego corrigió: «No, el lunes no. El martes, que el Presidente viene a Medellín».

Y pasaron el lunes y el martes, y las semanas y los meses... y no se hacía efectiva la promesa.

En noviembre del 2004, en la ceremonia de imposición de la Cruz de Boyacá al doctor Jorge Rodríguez Arbeláez, me acerco al Presidente de la República, con la reverencia que siempre le he tenido, y le recuerdo que el doctor Octavio todavía está vivo y consciente, aunque está agonizando. Hago énfasis en que todavía es tiempo de exaltarlo con la más alta condecoración de la patria, en que lo importante es que él se vaya a la tumba con el recuerdo de ese honor. El Presidente me hace entender que está enterado de las peticiones que Olga Elena y yo hemos hecho y me dice, palabras más, palabras menos: «Ya para qué». Y cuando replico, insistiendo en la importancia de esta recompensa al doctor Octavio, el Presidente reitera su «Ya para qué» (no recuerdo sus palabras exactas).

Una semana más tarde, el doctor Octavio entrega el alma al Señor.

Y, a los pocos días, el Presidente ofrece en Palacio gran homenaje póstumo a Octavio Arizmendi, con presencia de sus hermanos y sobrinos.

Hoy, ante la evidente antipatía entre el expresidente Uribe y Darío Arizmendi, me pregunto si el doctor Octavio pudo ser víctima de la misma o si, por el contrario, la historia que acabo de narrar tuvo algo que ver en la explosión de tal animadversión.

 

El Mundo, 23 de mayo de 2012

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27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 10:17

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 17 de mayo de 2012

 

Hace dos semanas, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue noticia en todo el continente al ser seleccionado como el nuevo ganador del Premio Reina Sofía de Poesía Latinoamericana. Este galardón, el más prestigioso de la poesía en español, le llega tras un largo período de tensiones políticas, en el cual hubo de pronunciarse en contra de los excesos de Daniel Ortega y de distanciarse para siempre del Frente Sandinista, que tanto daño le ha hecho a su país.

Sea pues este el momento para recordar a ese poeta que, dato que pocos saben, es paisa de corazón. Lo conocí en el año 2005, en una visita poética suya a esa Medellín que lleva en el alma.

Fueron seis las ocasiones en las que pude conversar con él. La entrevista más larga ocurrió el miércoles 29 de junio de ese año. Hablamos entonces de poesía, de su familia (de ricos comerciantes y de excelsos poetas), de grandes personajes de la Historia, de la situación colombiana, y, por supuesto, evocamos algunas anécdotas de su vida ampliamente divulgadas. La noche anterior, yo le había entregado un cartapacio con mis poemas más recientes. Cuál no sería mi sorpresa cuando, durante esta conversación, el eminente poeta me hizo varios comentarios sobre esas nuevas producciones. Felizmente, salí muy bien librado de su juicio, siempre implacable; aunque me dejó claro que no estaba de acuerdo con que en uno de mis poemas "históricos" yo insinuara que san Agustín era "homosexual". Ya podrán ustedes imaginar la emoción que sentí al darme cuenta de que semejante leyenda viva de las letras hispanoamericanas !se había pasado la noche concentrado en la lectura de los sencillos versos de este principiante paisa!

Regresando a la conversación, uno de los temas centrales fue su vida en Antioquia, los cuatro años que vivió en el Seminario "Cristo Sacerdote", de La Ceja, cuando se preparaba para el sacerdocio. Este período fue fundamental en su vida y en su obra.

En Medellín, gozó de la amistad de un exquisito ramillete de intelectuales y artistas, como Manuel Mejía Vallejo, Leonel Estrada, María Helena Uribe de Estrada, Justo Arosemena, Olga Elena Mattei, Darío Ruiz Gómez y William Agudelo. Con este último, quien lo acompañó en su regreso a Nicaragua, y desde entonces es su más fiel amigo y compañero, fundaría la Comunidad de Nuestra Señora de Solentiname, que se convertiría no sólo en su "santuario personal", sino también en uno de los principales fortines del Frente Sandinista.

Sin embargo, nuestro protagonista no siempre fue izquierdista. Juan Goytisolo comentó alguna vez que Cardenal, mientras vivió en España, fue un franquista fervoroso. Hoy, este poeta prefiere no hablar de esos temas. Pero en lo que sí insiste es en que el suyo ha sido un "comunismo cristiano". Ateo, nunca.

Y como tal, como un místico científico-humanista, prefiere ser recordado. Ya casi nada le queda del ímpetu "misionero" que ostentaba durante su intenso paso por la política, en aquellos siete años en los que, luego de la caída del dictador Somoza, fungió como ministro de Cultura.

Recuerdo que en esos días en que lo vi en Medellín, asistí a un par de lecturas poéticas suyas. Inolvidable ser testigo de la ovación que recibió cuando leyó su "Oración por Marilyn Monroe", que conmoviera al mundo entero en los años sesenta. Y ese poema, no podemos olvidarlo, fue escrito en nuestra Antioquia, y su primera edición, en 1965, fue obra de nuestro Manuel Mejía V. y de La Tertulia, del mismo modo que la primera edición de sus reconocidos "Salmos" fue publicada por la Universidad de Antioquia, en 1964, con prólogo de Jorge Montoya Toro.

Y allí, a la U de A, volvió el maestro Cardenal en aquella visita a nuestra "Tacita de Plata". Ofreció la conferencia "Somos polvo de estrellas", de tema científico, el cual siempre le ha apasionado. Sus inquietudes sobre estas temáticas han quedado plasmadas en numerosas ponencias en todo el mundo y en volúmenes poéticos, como su obra cumbre, "Cántico cósmico" (1989), inspirada, cómo no, en la "Pentafonía" (posteriormente, "Cosmofonía") que había publicado su gran amiga la antioqueña Olga Elena Mattei un cuarto de siglo antes, precisamente en el tiempo en que el entonces seminarista Cardenal solía hospedarse en la bella casa repleta de arte que Mattei compartía con su esposo, el escultor Justo Arosemena.

Y, como el título mismo de la conferencia mencionada, el aura de este poeta fue en esos días (y sigue siendo, según me cuentan) la de una asceta, en un estrato más allá del bien y del mal, de elevación metafísica y ensimismamiento, un tanto alejado de lo que lo circunda y talvez, como Santa Teresa, "muriendo por no morir". Tal vez esto se deba, no sólo a su tan pregonada experiencia espiritual, como sacerdote y novedoso teólogo, sino también al sabor amargo que le han dejado las decepciones de los resultados nefastos de esa revolución "cristiana", en la que tanto confió.

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 15:12

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 9 de mayo de 2012

 

Hace pocos días, en el recinto del Concejo de Medellín, gracias a proposición del concejal Santiago Martínez, fueron homenajeadas como "Mujeres emblemáticas de Antioquia" nuestras admiradísimas amigas Dora Ramírez, pintora, y Olga Elena Mattei, poeta.

En tal acto solemne, al cual asistieron sobre todo representantes de entidades culturales de la ciudad, la poeta Mattei agradeció semejante honor y manifestó sentirse sobrecogida al recibir el trato de "Mujer emblemática de Antioquia", que, durante su juventud, había sido concedido a dos mujeres excepcionales de nuestro departamento que ella ha reverenciado desde siempre: Sofía Ospina de Navarro y Luz Castro de Gutiérrez.

Por su parte, la maestra Dora Ramírez se mostró complacida y emocionada, aunque en esta ocasión su forma de dar las gracias no fue la misma que en el homenaje anterior que le había rendido el Concejo: bailando tango.

Para rematar con broche de oro, la poeta Ángela Penagos Londoño, presidenta de la Red de Mujeres Artistas y del Concejo de Cultura de El Poblado, ofreció un recital con los mejores poemas de su nuevo libro.

Me cuentan que, durante el acto, las mujeres poetas presentes hicieron evocación de la poeta Piedad Morales y lamentaron su fallecimiento, ocurrido pocos días antes. Sumamente apreciada en la comunidad poética de la ciudad, Morales, a pesar de su juventud, ya había resultado vencedora en algunos concursos de poesía y era una de las esperanzas de la nueva poesía femenina de Antioquia.

Me alegra enterarme de que las entidades públicas se estén animando a hacerles justicia a estas mujeres de la más alta valía, que se han destacado de manera extraordinaria por su labor cultural en nuestro medio. La una, la más importante de las mujeres artistas plásticas vivas de Antioquia; y la otra, la mejor, más prolija y más innovadora mujer poeta de nuestro departamento.

El punto negro: la nula respuesta de los medios. Como decíamos en otra ocasión, es imperdonable que la prensa se empeñe en ignorar eventos como este, cuando, de cualquier manera que se mire, tiene suficiente importancia ante la comunidad el hecho de que se premie y se estimule a las mujeres que han dedicado su vida a aportar obras valiosas a nuestro acervo cultural.

***
Otra mujer meritoria es nuestra amiga María Cristina Arango de Tobón, la infatigable presidente del Patronato de María Auxiliadora. Ella nos escribe, acerca de nuestra columna "De Juan Manuel Ospina y el Incoder", para hacernos unas precisiones: "Mencionas a la Madre Concha Ospina y dices que estaba al frente del Patronato de María Auxiliadora. Te cuento bien la historia: Sor Concha Ospina, religiosa salesiana, era hija de Mariano Ospina Rodríguez y Enriqueta Vásquez. Fue una de las pioneras de la comunidad salesiana en Medellín, educadora destacada que hizo el programa de bachillerato que se siguió por muchos años. La Madre Concha, como se le conoció, fundó la Casa Taller María Auxiliadora en el barrio Buenos Aires, con el fin de enseñar a la población femenina tareas domésticas de hogar, como lavar ropa fina, aplanchar, y cocinar, con el ánimo de que aprendieran bien un oficio y pudieran dedicarse a estas labores para su sustento y el de sus familias.

Una de las sobrinas de la Madre Concha, doña María Ospina de Ospina, esposa de Pedro Nel Ospina, el hijo del General, fue, en 1952, una de las socias fundadoras del Patronato de Damas de María Auxiliadora, para secundar a la señora María Isaza de Uribe en esta obra de apoyo a los salesianos. Con el paso de los años, el Patronato de Damas cambió su nombre y hoy, cuando se apresta a celebrar, en agosto, los 60 años de vida se llama Fundación Patronato María Auxiliadora".

Muchas gracias, querida y admirada María Cristina, por las instructivas aclaraciones y todas las felicitaciones por tan significativo aniversario.
***
Y, también para comentar una columna, en esta ocasión la de la semana pasada, nos escribe la profesora Beatriz C. Mejía: "Todo el país notó la equivocación de Shakira al cantar el Himno Nacional de Colombia y muchos la critican todavía. ¿Pero quién no se ha equivocado? No se ha hecho tanto escándalo a la equivocación del presidente Obama cuando, en lugar de decir islas Malvinas (Falkland, en inglés), dijo islas Maldivas (en el océano Índico). Nadie ha criticado la traducción que hizo el presidente Santos al decir que Obama estaba ‘excitado con las negociaciones’ (en inglés, ‘excited’), cuando debió traducir ‘Obama está emocionado, entusiasmado, ilusionado, ansioso, deseoso’. ¡Ah! dejemos ya tranquila a Shakira y en cambio leamos y comprendamos el mensaje tan lindo que transmitió en el discurso que ella pronunció cuando se entregaron los títulos de las tierras".

Qué bueno que la profesora Mejía nos haga partícipes de su refinado filtro de gazapos.

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 15:09

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 2 de mayo de 2012

 

Una mujer extraordinaria merecidamente exaltada la semana pasada es la inefable doña Lucila González de Chaves. El homenaje, celebrado en el auditorio de la Cámara de Comercio de Medellín, fue, en buena hora, iniciativa de nuestra amiga la siempre activa poeta, declamadora y gestora cultural María Cecilia Estrada.

Cuando uno piensa en doña Lucila, viene a la mente la imagen de la incansable defensora de la lengua española; de la educadora inteligente que, a pesar de su erudición, se situaba en el nivel de los alumnos para dar a entender con toda facilidad los sujetos más complejos de nuestro idioma; de la eminente conferencista luchando obstinadamente por que el estudio del lenguaje tuviera escaño preponderante en todos los estadios de la comunidad; de la consagrada columnista que, a través de los decenios, fue incomparablemente clara y eficaz a la hora de resolver las dudas y dificultades de nuestra gramática; de la autora de libros didácticos que han guiado a miles de jóvenes colombianos por los senderos de las letras y del uso correcto del castellano.

No conozco en la historia de Antioquia un caso tan loable de apostolado al culto al buen decir. Doña Lucila es la persona que con mayor energía y “savoir faire” ha sembrado en el terruño paisa el interés por la gramática, en aras de que la reputación de nuestro pueblo de hablar “el mejor castellano” no sea sólo una entelequia. Gracias a ella, muchos han entendido que, si quieren tener una “buena imagen”, de nada sirve calzar los zapatos más costosos o conducir el auto más lujoso, si, cuando abren la boca, el habla pobre y descuidada denota sólo la ausencia de una educación esmerada. ¿A los que quieren “ascender en sociedad”, de qué les sirve gastar millones en su apariencia física, si no invierten ni un segundo en aprender a hablar como personas cultas y si su ortografía es comparable apenas con la de aquellos que no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela durante más de un par de años y que tampoco pudieron aprender en el hogar, por ser hijos de analfabetos?

A mis trece años de edad, cuando yo era “el Niño Poeta”, preocupado por esta misma problemática y al ver la falta de acción en Medellín de la Academia Colombiana, se me dio por fundar la Academia Antioqueña de Letras. A su seno, fueron llegando, lentamente, intelectuales y autores emblemáticos de Antioquia, como monseñor Juan Botero Restrepo, Joaquín Vallejo Arbeláez, Jorge Rodríguez Arbeláez, Octavio Arizmendi Posada, José Gutiérrez Gómez, Agustín Jaramillo Londoño, Leonel Estrada, Olga Elena Mattei, Rocío Vélez de Piedrahíta y María Helena Uribe de Estrada. Recuerdo especialmente que, cuando la academia llevaba apenas dos meses de fundada, decidimos realizar el primer acto público significativo: un homenaje a doña Lucila González de Chaves, la gran gramática de Antioquia.

Hoy, quince años más tarde, me complace saber que doña Lucila sigue escribiendo libros y predicando el amor por nuestra lengua, y, sobre todo, me llena de entusiasmo enterarme de que los organismos culturales de Antioquia le rinden el tributo que todos le debemos. Lo que queda en suspenso es el momento en que nuestras autoridades gubernamentales se animen a imponerle sus más altas condecoraciones, que ella merece como pocos. ¿Qué tal si, para comenzar, la Secretaría de Cultura de Medellín publica una antología de las mejores y más útiles columnas de la maravillosa “Funcionalidad del idioma”, de doña Lucila?

 

Apostilla: Formidable la página web de doña Lucila, lucilagonzalezdechaves.com Vale la pena visitarla.
***
Post scriptum: No podíamos creerlo cuando vimos el video que muestra que, durante la pasada Cumbre de las Américas, luego de que Shakira interpretara nuestro Himno Nacional (con vergonzosos olvidos y tropiezos, imperdonables en alguien nacido y criado en Colombia), estallaron en aplausos todos los jefes de Estado presentes, empezando por el presidente Santos.

Es inconcebible que en una cumbre en la cual se supone debían primar el protocolo y la solemnidad se haya irrespetado de ese modo una regla tan básica como esa, que todos hemos aprendido desde niños, que enseña que no debemos aplaudir después del Himno Nacional ni de los cantos en las celebraciones religiosas, así provengan de la voz más sublime.

Impresionante tal “desliz” de estos líderes del continente, acostumbrados a paradas militares y a toda clase de actos diplomáticos e institucionales, y aconsejados siempre por implacables jefes de protocolo. Y, peor aún, ¡decepcionante que, después de tantos días, este columnista sea la primera persona en comentarlo en los medios de comunicación!

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 15:03

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 12 de abril de 2012

 

A raíz de una columna que publiqué hace unas semanas, en la cual mencionaba las virtudes de Montreal e invitaba a los alcaldes de Colombia a estudiar los procesos de esta ciudad, en aras de la consolidación cívica, física, social y ambiental de nuestras áreas urbanas, recibí algunos comentarios de personas que no gustan de las comparaciones, sobre todo cuando lo nuestro no sale vencedor. En respuesta a estos lectores, quisiera presentar esta lista que he elaborado, ya no de factores que hacen de diversas ciudades del "Primer Mundo" modelos a imitar, sino de las numerosas y positivas similitudes que, en este caso, nuestra Medellín llega a tener con la Montreal protagonista de la columna mencionada:

Montreal es la principal ciudad no capital en el mundo francófono (más de 35 países). Medellín es la principal ciudad no capital hispanófona de Suramérica, y tercera en el conjunto global de la Hispanofonía (más de 20 países).

Son ciudades con similar número de habitantes. Montreal cuenta con, aproximadamente, 1.700.000 residentes y es centro de una región metropolitana de alrededor de 3.900.000 personas. En Medellín, moran más de 2.360.000 personas, y en su área metropolitana, aproximadamente 3.600.000.

La superficie espacial de ambas ciudades es similar: 382 km2 la de Medellín, y 365 km2, la de Montreal.

Son ciudades de edades similares: El primer asentamiento francés en Montreal tuvo lugar en 1611 y la ciudad fue fundada oficialmente en 1642; mientras que la primera fundación de Medellín, como aldea de españoles, se produjo en 1616, pero se tiene a 1675 como año oficial de su constitución como villa.

Tanto Montreal como Medellín fueron las ciudades pioneras del desarrollo industrial de sus respectivos países y fueron consideradas durante largos períodos como el corazón industrial de los mismos. De estas dos ciudades depende en significativa medida la historia del progreso económico de sus naciones.

En la actualidad, ambas son consideradas como grandes centros de desarrollo industrial, comercial y tecnológico de sus países, con un sobresaliente liderazgo en artes, cultura, política, comunicaciones y emprendimiento. Montreal es la segunda mayor ciudad del Canadá y Medellín, segunda de Colombia.

Son ciudades con especial enfoque presupuestal en el fomento a la cultura y en demoler las barreras sociales a través del acceso gratuito a las artes a personas de todas las condiciones y clases sociales.

Ambas se destacan por el estímulo al espíritu de innovación.

Medellín se precia de ser una metrópolis universitaria, con más de 130.000 estudiantes de educación superior, en más de diez universidades de notoriedad. La región metropolitana de Montreal (superada sólo por Minneapolis) es la segunda aglomeración urbana norteamericana con mayor número de estudiantes universitarios "per cápita": más de 170.000, en sus once establecimientos universitarios, cuatro de ellos de prestigio internacional.

Medellín y Montreal comparten el interés por la investigación científica universitaria.

Ambas descuellan por la cantidad y belleza de sus templos católicos.

Sus gentes comparten un arraigado sentido idiosincrático de identidad regional. En ambas regiones han surgido activos movimientos por la descentralización o separación de sus países. En Antioquia, se habla con frecuencia de la supremacía y la gloria del "País Paisa" y se canta el Himno Antioqueño con mayor entusiasmo que el Himno Nacional. Mientras tanto, en el Quebec se ha formado un movimiento nacionalista de alcance similar al de los vascos, los escoceses y los catalanes, entre otros.

Ambas ciudades sufren la necesidad de combatir la ignorancia del mundo ante sus realidades. La mayoría de los colombianos ignoran el hecho de que existe una vasta región francófona que está incluida en la denominación geográfica que une a tres países con el solo nombre de Norteamérica. Nuestra gente piensa solamente en Estados Unidos y en el idioma inglés cuando se menciona a América del Norte. Al mismo tiempo, la mayoría de los canadienses desconocen el hecho de que en América Latina hay ciudades no capitales con el nivel de dinamismo y desarrollo económico y tecnológico de Medellín.

La provincia del Quebec es líder internacional en economía forestal e industria maderera sostenible. Antioquia, tras la creación del RIA, avanza hacia el mismo objetivo.

Tanto Montreal como Medellín son las ciudades centrales de regiones de importante producción hidroeléctrica en sus respectivos entornos (en el caso del Quebec, es potencia norteamericana en la materia). Hydro-Québec es, para la gente de esa provincia, una compañía tan emblemática como lo es EPM para los medellinenses.

Ambas ciudades son líderes internacionales en sistemas de transporte público sostenible (en el 2010, la Sociedad de Transporte de Montreal fue galardonada por la American Public Transportation Association como la mejor sociedad de transporte de Norteamérica. Mientras tanto, Medellín acaba de ser premiada con el International Sustainable Transport Award).

Como podemos ver, es impresionante el número de factores que nos unen. Sea, pues, tarea de los gobiernos aprovecharlos al máximo. Espero que, en esta ocasión, hayan quedado satisfechos mis cordiales y criticones corresponsales.

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 14:57

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 28 de marzo de 2012

 

Los empresarios y los medios de comunicación de Medellín han estado celebrando la inclusión de nuestra ciudad, por parte de la revista The Economist, en la exclusivista lista de las 120 ciudades más competitivas del mundo.

Al mismo tiempo, nos llega la noticia de que la "Tacita de Plata" acaba de ser elegida para ocupar la vicepresidencia del Cideu, la red internacional de ciudades dedicadas al desarrollo estratégico urbano.

En Canadá, donde me encuentro, la verdad es que Medellín no resulta un nombre familiar (excepto, en general, para quienes se interesan por la historia truculenta de la mafia internacional o de los grandes conflictos violentos del mundo). Por eso, no fue para mí sorpresa el hecho de que, cuando comenté las anteriores noticias con un grupo de amigos canadienses, ninguno supiera qué era Medellín. Me puse, en consecuencia, a reflexionar acerca de los nuevos triunfos internacionales de nuestra villa y de cómo esta, sin ser una metrópolis propiamente turística, podría aprovechar el nuevo impulso que la administración municipal le está dando a la cuestión internacional, para captar el interés de los inversionistas y turistas del Canadá.

Pensé, entonces, en las crecientes cifras de canadienses, especialmente jóvenes, que deciden realizar pasantías de varios meses en Suramérica para conocer mejor la lengua castellana y la cultura latinoamericana. Medellín reúne las condiciones para convertirse destino preferencial para esta población. Además de ser una ciudad sumamente rica a nivel de patrimonio cultural y ambiental y de recurso humano incomparablemente caluroso, ofrece un español de excelencia catalogado entre los mejores del mundo.

Medellín, la ciudad de Botero y la segunda capital del Tango, cuenta con toda la variedad y el brillo del folclor paisa, entretenimiento de alto nivel y eventos que resultarían fascinantes para los nórdicos canadienses. Valga la pena mencionar la Feria de las Flores o las festividades navideñas, siempre iluminadas por alumbrados de primera categoría mundial. Además, ofrece al turista una moderna infraestructura hotelera y los recursos tecnológicos necesarios para que se sienta en toda comodidad.

Medellín resultaría un excelente destino para aquellos canadienses que huyen cada año del rudo invierno, buscando un clima más acogedor. Su viento suave y su clima templado harían de la elección de esta ciudad una solución salomónica para quienes, perturbados por el frío extremo, tampoco se sienten cómodos en el calor extremo de las grandes ciudades turísticas del Caribe.

Otra particularidad de muchos canadienses es su pasión por la naturaleza y por conocer sitios inéditos y pintorescos. En este aspecto, las oportunidades que ofrecen Medellín y su región circundante son enormes. ¿Y qué tal conjugar todo esto con programas de enseñanza del español o de literatura colombiana o de tango y danzas folclóricas u otros módulos prácticos relacionados con las artes?

Además de motivaciones turísticas y de investigación social y cultural, Medellín, en cuanto a oportunidades de negocios, tiene mucho qué ofrecer a los canadienses. Canadá y Colombia han sellado hace poco un Tratado de Libre Comercio que le ha abierto a nuestro país las puertas para un intercambio multisectorial con dicha nación nórdica, el primer país importador "per capita" del mundo. Desde hace unos meses, el 98% de las exportaciones colombianas no pagan aranceles a la hora de entrar al Canadá. Este convenio resultará de gran ayuda a la hora de posicionar los productos de Medellín en Canadá, ya que facilitará no sólo el comercio de nuestros textiles y confecciones y el de las flores de Santa Helena, entre otros, sino también el de nuestros productos artesanales, y, en menor monto, pero de gran calidad en el diseño y la cualidad, las líneas de joyería y accesorios inspiradas en nuestra iconografía indígena antigua.

Una de las mayores ventajas en el puntaje de Medellín como ciudad competitiva es el factor de que la moneda permite que sus precios sean bastante bajos para alta calidad y esto es algo generalizado para toda clase de productos y servicios.

Y hablando de servicios de Medellín, es de suma importancia mencionar que esta ciudad es líder latinoamericana en intervenciones quirúrgicas de excelencia (en trasplantes, cirugía estética y de otras especialidades) y que sus principales centros hospitalarios gozan de prestigio internacional. La práctica en esta área lleva ya varios años de gran éxito y cuenta con amplia clientela extranjera. Este elemento jugaría un papel clave a favor nuestro a la hora de impulsar en el Canadá eventuales programas de turismo con fines médicos, precisamente, porque, al parecer, los ciudadanos canadienses no están enterados de las oportunidades que en este renglón ofrece nuestra ciudad.

Y en cuanto a los servicios de odontología, que no están cubiertos por el sistema público canadiense del seguro médico, Medellín podría ofrecer tratamientos de avanzada a un costo sumamente económico que justificaría el viaje hasta nuestra ciudad.

En otras palabras, mientras Medellín tiene mucho qué recibir de Norteamérica, también tiene mucho qué ofrecer. Los principales divulgadores de Medellín en el mundo serán los turistas que nos visiten, nos conozcan y se enamoren de nuestro territorio y su gente.

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 14:51

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 21 de marzo de 2012

 

Mucho me ha entristecido la noticia del fallecimiento de ese gran patriarca antioqueño que fue don Luis Mejía Arango. Desde hace algunos años, perdí el contacto con él, pero nunca dejé de recordarlo con simpatía y amistad.

Para mí, don Luis será siempre sinónimo de gallardía, caballerosidad y gentileza. De distinguida presencia, era también humilde y sabio. Siempre amable con todo el mundo, sin importar clases sociales.

Tuvo el privilegio de ser hijo de don Gonzalo Mejía, "Don Gonzalo de Antioquia", quien fuera el símbolo del antioqueño progresista y visionario de la primera mitad del siglo XX.

Todavía guardo como un tesoro una biografía de "Don Gonzalo" que don Luis me regaló en una de mis fiestas de cumpleaños. Al leerla, comprendí las dimensiones del trabajo de ese titán. Don Gonzalo, el pionero de la aviación comercial en Colombia, el constructor de los imperdonablemente demolidos Teatro Junín y Hotel Europa, el creador de los modernos "aerodeslizadores" del río Magdalena, el forjador de la primera gran empresa de taxis de nuestra ciudad, el padre del aeropuerto Olaya Herrrera y, sobre todo, el alma de la ejecución de la Carretera al Mar (que hoy lleva su nombre), la cual hizo realidad el sueño paisa de llegar al océano y facilitó sobremanera la "colonización" y desarrollo de nuestro Urabá.

Una hermana de don Gonzalo, doña Ana Mejía, se había casado con un hermano de mi bisabuelo, Camilo C. Restrepo, quien, cuando, en 1930 (como vicepresidente de la República) había de asumir el poder ejecutivo, prefirió abstenerse de aceptarlo, por no crear una crisis nacional. Precisamente, ese fue el tema de mi primera conversación con don Luis, cuando yo era todavía un adolescente.

Por ese entonces, don Luis ya se había desligado, desde hacía muchos años, de los novedosos y arriesgados negocios que emprendió a lo largo de su vida, y podría decirse que, además de su familia (a la que adoraba), el centro de su vida era el Club Unión, la misma institución que ha venerado desde siempre la figura de don Gonzalo Mejía y que ha bautizado en su honor uno de sus salones.

Recuerdo que, todas las mañanas, mientras el exministro Joaquín Vallejo leía la prensa nacional entera en el corredor de la fuente del club (muy cerca del retrato al óleo de don Gonzalo), don Luis se reunía en el bar con un variado y locuaz grupo de contertulios, casi todos liberales, que discutían deliciosamente sobre la política de entonces, las noticias más importantes de la villa y, sobre todo, recordaban los tiempos de oro de ese Club Unión añorado. Todos los anteriormente mencionados (incluyendo a este columnista, que se entrometía de vez en cuando en tal tertulia) sólo tomábamos tinto, que era gratis, lo cual despertaba la ojeriza de un gerente malaleche. En el resto del inmenso edificio, era casi siempre nula la presencia del ser humano (con excepción, por supuesto, del personal).

Pero, contrario a sus amigos, que podían ser 10, 20 ó 30 años menores que él, los cuales al mediodía se iban a almorzar a sus casas, don Luis se quedaba en el club, nadando. ¡Nadaba dos horas diarias, a los noventa y tantos años (su padre lo hizo, hasta después de los 80)! No he conocido a nadie de su edad con tanta resistencia a la hora de practicar deportes. Esas mismas fuerza y longevidad han caracterizado también a sus hermanos, todos los cuales han superado la barrera de los 90 años de edad.

Cuando la sede del club fue vendida y convertida en centro comercial, a don Luis le fue arrebatado un pedazo del alma, de los recuerdos de toda una vida en ese que fuera por más de un siglo el recinto sagrado de la dirigencia antioqueña. Ya sin el Club Unión, no valía tampoco la pena conservar su cómodo apartamento de siempre, en Caracas x Sucre, y se unió al club dominante de aquellos que hubieron de privarse del placer de vivir en los maravillosos edificios construidos en el centro de nuestra ciudad hace medio siglo. Afortunadamente, este cambio no le quitó a don Luis las ganas de vivir, y siguió nadando todos los días, bajo el potente sol del mediodía, en un hotel de lujo vecino a su nuevo apartamento, en el sector de El Poblado. Ignoro qué tanto habrá aprovechado la nueva sede del Unión, inaugurada ya hace cinco años.

Una de las cosas que con más cariño recuerdo de don Luis es su permanente buen sentido del humor hasta para reírse de sí mismo. Decía, por ejemplo, que nunca tuvo "nombre ni apellido", porque: "Nací siendo ‘el hijo de don Gonzalo’ y terminé como ‘el papá de María Emma’". Jocosamente, afirmaba: "Mi papá le dio su fortuna entera a Antioquia, especialmente a la Carretera al Mar. Si no lo hubiera hecho, yo sería rico, de los del Sindicato (Grupo Empresarial Antioqueño)".

Siendo el hijo de don Gonzalo, don Luis tuvo la oportunidad de conocer a la mayoría de los colombianos importantes de la primera mitad del siglo XX. Tenía una memoria prodigiosa. Recordaba las particularidades y las razones de notabilidad de cada uno de los personajes sobresalientes de la Medellín de su época. Con la partida de don Luis Mejía Arango, se va no sólo uno de los últimos verdaderos "gentlemen" de Antioquia, sino también una biblia de recuerdos del Medellín de aquellos tiempos. Paz en su tumba.

Apostilla: No podía creerlo cuando, leyendo el comunicado de una agencia de noticias (United Press International) sobre el fallecimiento del padre de la secretaria general de Unasur, María Emma Mejía, al referirse a don Luis Mejía Arango, ¡copiaron entera la biografía del exministro paisa Juan Luis Mejía Arango! La información, con tamaño error, fue reproducida por numerosos medios, especialmente del Paraguay.

 

 

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 14:45

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 15 de marzo de 2012

 

La semana pasada fui invitado por el Consejo de Relaciones Internacionales de Montreal (Corim) a asistir a una importante exposición acerca del liderazgo cada vez mayor de Montreal y de su región, el Quebec, en el campo internacional de las artes y las letras.

Una vez más, quedé sorprendido ante la curia con la cual Montreal, muy especialmente a través de entidades tan activas como el Corim, ha sabido hacerse en el mundo a una marca de "ciudad ejemplar".

En el campo de la cultura, en el cual se enfocó el mencionado evento, hay que mencionar que Montreal es la ciudad de mayor dinamismo cultural del Canadá. Cuenta con más de 30 museos y en ella tienen lugar más de 100 festivales.

Montreal, y su provincia, el Quebec, son sede de algunas de las más prestigiosas compañías circenses del mundo, incluyendo el Circo del Sol. Cuenta, además, con la Escuela Nacional de Circo, única institución de formación superior en Artes Circenses en América del Norte.

Es una ciudad que ha conservado y aprovechado su patrimonio histórico y arquitectónico, que la hace acreedora al título de "la ciudad más europea de Norteamérica".

Pero, si de otras temáticas hablamos, en todas ellas queda también claro que la impecable imagen internacional de Montreal ha sido bien ganada:

Canadá, especialmente Montreal, es admirado mundialmente en materia de defensa de derechos humanos. Es, además, una sociedad que ha logrado superar sustancialmente los prejuicios y la discriminación por motivos de género, raza, religión u orientación sexual, entre otros (Canadá ocupa el primer puesto entre los países del G7 en cuanto a igualdad de oportunidades).

Montreal brilla en el ámbito internacional como abanderada de la multiculturalidad (acoge alrededor de 120 culturas en su territorio).

Es una de las ciudades más seguras del mundo. Por añadidura, en esta ciudad, la gente no teme al policía, sino que lo ve como un amigo o como una persona confiable y decente cuya función es proteger a la comunidad.

Es reconocida en el mundo como "ciudad solidaria", reputación que ha crecido significativamente desde la Cumbre de Montreal, en el 2002, cuando determinó sus principales planes en relación con este sujeto.

Es la tercera región metropolitana de América con mejor calidad de vida, y, en cuanto a Infraestructura, Montreal es segunda en Norteamérica.

Es la ciudad de mayor práctica bilingüe en el Canadá. Y es también la más trilingüe, con un 18% de la población que domina al menos tres idiomas.

En cuanto a liderazgo en temas medioambientales, Montreal cuenta con el "Mercado Climático de Montreal", creado por la Bolsa de Montreal y el Chicago Climate Exchange, el primer sistema de intercambio de cuotas de emisiones de gas en lo relacionado con el efecto invernadero. Así, han desarrollado en Canadá un sistema importante de "finanza" y regulación de emisiones de carbono.

Además, Montreal fue gestora del Protocolo de Montreal, el cual, hasta el momento, ha sido firmado por 196 países; esto lo convierte en el primer protocolo ambiental que ha alcanzado ratificación universal.

Esta metrópolis, sede de los Juegos Olímpicos de 1976, goza de la cultura de una muy significativa comunidad de conductores de vehículos automotores que han adoptado una conducta de respeto al peatón y de abstinencia del consumo de bebidas alcohólicas en el momento de conducir. Es también una ciudad con avanzados y numerosos recursos disponibles para facilitar la vida de los discapacitados de toda índole.

Cuenta con un consolidado y moderno sistema de reciclaje y de reutilización de materias residuales, cuyo éxito ha dependido en buena medida de la consciente colaboración de los ciudadanos.

Por lo demás, Montreal, con Toulouse y Seattle, es una de las capitales mundiales de la industria aeroespacial y, al mismo tiempo, es la Capital de la Aviación Civil Internacional.

Está posicionada como la segunda "ciudad de la ONU" en Norteamérica (por ser sede de la OACI y del Instituto de Estadística de la Unesco) y acoge más de 60 organizaciones internacionales.

Y, como si fuera poco, recientemente fue señalada como la segunda gran metrópolis norteamericana con mejor desempeño a la hora de salir de la recesión económica mundial.

A los colombianos nos sería conveniente aprender de Montreal, en aras de la consolidación de nuestras grandes ciudades como metrópolis cambiantes que puedan avanzar a pasos agigantados hacia la paz y la equidad.

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 14:42

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 8 de marzo de 2012

 

Hace un par de semanas, en el marco del bicentenario del nacimiento del último presidente del Estado Soberano de Antioquia, don Luciano Restrepo, recordábamos el dramático episodio de su "retención" y muerte, tras la Guerra de 1885.

Hoy, con motivo del Día Internacional de la Mujer, quisiera compartir con ustedes una interesantísima carta que el mencionado presidente Restrepo enviara a su hija mayor, María Concepción, la víspera del matrimonio de ésta, en marzo de 1872, con el empresario y hombre cívico Carlos Restrepo Callejas.

Del texto manuscrito (absolutamente inédito), que guardaba en su casa mi fallecida pariente Sofía Escobar de Gil Sánchez, transcribo estos fragmentos, que resultan de la mayor pertinencia a la hora de reflexionar acerca de la evolución del papel de la mujer en la sociedad y de la consolidación de sus derechos, en menos de una centuria:

"Mi querida hija María Concepción:
(…) En tan solemne circunstancia creería faltar a mi deber si no te diese algunos consejos e hiciese algunas advertencias, que, hijas de la experiencia, juzgo pueden auxiliarte y servirte de guía en el curso de tu existencia.

En primer lugar debes ser siempre muy aseada en tu persona y limpia en tu vestido: esto no solo por la salud y por propia estimación de sí, sino porque sostiene la ilusión del marido, a lo cual la mujer debe aspirar más cada día.

Sé armónica con los gastos domésticos, sin ser miserable, pues tan vituperable es el despilfarro, como la tacañería. Debes, pues, medir y pesar lo que compres y no confiar la llave de la despensa a los sirvientes.

Jamás, nunca tengas ninguna cosa reservada para tu marido y complácelo en todo: estudia su corazón y adivina, si es posible, sus pensamientos para que te anticipes a llenar sus deseos.

Procura prestarle oportunamente esos pequeños cuidados que tanto agradan al hombre, como peinarlo, ayudarle a arreglar su barba, vestido, etc.

Emplea toda tu dulzura en calmarlo cuando esté molesto, en aliviarle cuando esté sufriendo, haciéndole oportunas y suaves reflexiones, y jamás lo contraríes abiertamente, pues con la maña te será fácil traerle siempre a razón o levantar su espíritu abatido.

Sé resignada con tus enfermedades naturales y con todo trabajo que Dios te mande: el mucho quejar atormenta o molesta a los que nos rodean y no mitiga nuestras dolencias ni disminuye nuestras penas.

(…) Sé amable y buena con todos los miembros de la familia de tu marido, segura de que en esto le complacerás.

(..) Nunca exijas nada de tu marido, ni le pidas te lleve a ninguna clase de diversión. Cuando creas conveniente que se haga alguna cosa indícaselo.

(...) Nunca salgas de casa sin que tu marido sepa a dónde vas y procura volver antes de las horas en que él acostumbra entrar.

La mujer casada no debe frecuentar las iglesias y solo debe ir a ellas a cumplir con los deberes que la religión le impone y de vez en cuando a alguna solemnidad. No hay nada más impropio que una madre de familia devota.

Tu marido debe elegir el sacerdote que dirija tu conciencia y no debes confesarte a menudo como lo hacen la mayor parte de las mujeres. Es conveniente que el director espiritual sea viejo y respetable, bien conocido.

(..) Procura conversar con tu marido sobre sus negocios y atender mucho a lo que te diga, pues esto, en caso de enfermedad o muerte de él, puede serte muy útil.

Después de Dios en el cielo, el marido en la tierra: no debe pensar la mujer sino en la dicha de él, sacrificando la suya si fuere preciso.

Establece orden y método en todos tus trabajos domésticos, igualmente que los de tus sirvientes y no olvides que las llaves deben tener un puesto determinado.

Si Dios te da hijos, sé buena y cariñosa con ellos, sin mostrar jamás preferencia por ninguno.

Si tu marido por desgracia llegare a extraviarse alguna vez, tolera y aprovecha aquellos momentos de confianza íntima que hay entre los casados para hablarle, haciéndolo siempre con muy buen modo y dulzura.

Jamás des cabida en tu corazón a los celos: esta pasión hace de la vida conyugal un infierno y una mujer que se estime no debe descender hasta la humillación de darlos: ella debe creer que su marido es el mejor hombre del mundo.

Sé caritativa con arreglo a tus facultades y siempre de acuerdo con tu marido.

(…) Después de la bendición de Dios recibe la mía; por que Él te guíe y seas dichosa son los ardientes votos de tu padre que con el corazón te quiere.

Luciano Restrepo".

¿Podrán mis distinguidas lectoras creer que, en el siglo XIX, don Luciano sobresalió como un dirigente "ultraliberal" y "de avanzada"?

 

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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 14:30

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 1 de marzo de 2012

 

Así como Wagner, en su Parsifal dramático, nos muestra a los caballeros de la mesa redonda que buscaban el Santo Grial; o los novelistas del Romántico, que describen a los desesperados en busca del amor; o santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, que mueren porque no mueren, porque no pueden estar con su Amado; así, los inquietos "adictos al conocimiento" viven en perenne desazón por encontrar la omnisciencia. Todo lo ensayan, lo practican, lo invierten, lo reconstruyen, con tal de que cruja el madero de su ansiedad de gnoos. Sabemos que cada ser humano urde su propio camino por las sendas de la información, hacia la formación de una conceptualización propia del mundo. Pero es innegable que hay algunos que sufren mucho más por el conocimiento y la cultura (científicos, humanistas, artistas...) y que no pocas veces han enloquecido o se han apartado del mundo por esta misma búsqueda, o han terminado suicidándose, al no encontrar en la Tierra el verdadero conocimiento, o han sido profundamente infelices, por ese mismo vacío insondable de sus fueros hambrientos de respuestas.

Muestra de aquel peregrinar de muchos es un antipoema que el autor de esta columna escribiera hace unos años, decepcionado ante la conciencia de su propia e irremediable ignorancia:

"¿Es de este mundo la verdadera riqueza?/ Acércate al conocimiento/ para sumirte más en las tinieblas./ Las letras/ (camino interminable, piso de clavos)/ forman un agujero/ perenne/ en la conciencia/ un abismo en el fuero/ un vacío insondable que atormenta/ daña la digestión/ y el sueño ahuyenta./ El animal satisfecho/ come, duerme,/ logra sexo/ y defiende con las garras/ su territorio sin techo. / Lo mismo el hombre primigenio: / contento con sus raíces/ sólo les teme a las bestias./ Por eso yo te pido que comprendas/ mi excéntrica demencia/ convertida en poemas./ ¡Yo sólo soy aspirante/ a sorber/ sopa de letras!".

Burla y sarcasmo similares hacia el grito infinito del intelecto por nutrirse con las verdades finitas de la vida están plasmados, aunque con lejanamente superiores exquisitez y gracia perversa, en el poema "Psicopatía", de José Asunción Silva, o en el perversillo de la España de Oro "Cuentan de un sabio que un día..."; o en la feliz cuarteta de Nora Elena Restrepo de San Juan: "El ignorante cree que lo sabe todo", o en la archifamosa cita de Sócrates, ante el oráculo de Delphos: "Sólo sé... que nada sé". O en la cita de Erasmo, en su "Elogio de la estulticia": "Pero, si bien es innegable que no saben absolutamente ni una palabra, esto no es obstáculo para que digan que lo saben todo".

El conocimiento ha sido aproximado tanto a un "todo", que incluso hay una corriente que señala que éste es un ente divino, equivalente a los dioses de los creyentes. Bien recordamos la interesante figura de la Noosfera, de la que hablaba el jesuita Theilhard de Chardin y aquella de la Noocracia, de Vernadsky.

El amor por el conocimiento y su búsqueda han sido los orígenes de todas las disciplinas. Pero el conocimiento depende del pensamiento. "El pensamiento mío es mi yo mismo", escribe nuestra amiga Olga Elena Mattei. ¿Y cómo se aprehende el conocimiento, del que deriva el pensamiento? Por los medios de comunicación. Incluso los que dicen que han recibido el conocimiento de los dioses, encuentran allí mismo el "medio" transmisor. La vida misma, que nos enseña tantas cosas y que inscribe en nuestras células nerviosas miríadas de vivencias, que traen vibraciones y sentimientos individuales, sería el máximo medio de conocimiento o de comunicación íntima.

La manera en que opera nuestro conocimiento depende de cómo se tejen nuestras emociones, de las visiones que se forman en el cerebro al tratar cada tema, de las respuestas automáticas que nos genera cada cosa que ha tenido contacto con nuestros sentidos.

Y ahora, después de tantos cambios en la esencia misma de los seres humanos y de su forma de pensar y de comunicarse, hemos llegado a una etapa de entropía. Con la llegada de las nuevas tecnologías, estamos como ante la gran apertura de las puertas de la biblioteca del universo: todo lo conocido se puede aprehender con la mayor facilidad, en un inmensurable rizoma nunca soñado (la Internet). ¡Pero la verdad esencial seguirá siendo inexpugnable y la vida nunca nos alcanzará para asimilar ni una porción minúscula del todo!

Entonces hoy, cuando tenemos a la mano tan gloriosa capacidad de información, pero seguimos igual de desorientados en el mundo terreno, más valdría seguir el consejo oriental de "acostarnos, en posición de estrella, para encontrar adentro la dicha inefable de la omnisciencia".

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