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Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:19
El Mundo, 8 de Febrero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El próximo martes, 12 de febrero, a las 6:30 PM., en la Biblioteca Pública Piloto, María Clara Ospina Hernández presentará ante el público antioqueño la segunda edición de su poemario “Caligrafía del viento”.

La primera edición del libro, que salió a la luz en enero del año pasado y fue lanzada en Colombia y en los Estados Unidos, se agotó en pocos meses y mereció encendidos aplausos de las autoridades intelectuales del país.

Y no es raro que María Clara nos entregue, en esta oportunidad, un trabajo de excelencia, pues sus libros anteriores también han sido prueba de su talento y capacidad y han obtenido gran aceptación del público latinoamericano, especialmente el primero de ellos, “Protagonistas de la democracia”, en el cual compiló una serie de incisivas e inteligentes entrevistas que logró en persona con 17 presidentes de América Latina.

“Doña Bertha”, la oportuna y exhaustiva biografía que escribió sobre su madre, la aguerrida ex primera dama Bertha Hernández de Ospina, fue uno de los libros más comentados de Colombia, en 1998.

Recordamos, además, las valientes y lúcidas columnas que escribe. La sensatez y perspicacia de sus reflexiones han merecido que su rúbrica semanal haya sido acogida y divulgada por importantes diarios hispanoamericanos, como El Nuevo Herald, de Miami; La Nación, de Santiago de Chile; Libertad Digital, de España; El Colombiano, El País, El Nuevo Siglo y el Diario del Huila, de Colombia, y algunos periódicos centroamericanos.

De espíritu explorador, María Clara es una viajera infatigable que le ha dado ya varias veces la vuelta al Orbe. Sobra decir que, en sus interesantes travesías, se le hace muy útil el hecho de que, además del Español, domina el idioma inglés y puede manejar con habilidad el francés, el italiano y hasta el alemán.

Buena parte de este nuevo libro, “Caligrafía del viento”, contiene las emotivas impresiones líricas de esta poeta, acerca de los sugestivos y conmovedores lugares que ha visitado: desde la Antártida, hasta Nepal; desde Marruecos, hasta el océano Índico; hasta el lago Titicaca, hasta el pintoresco Salento, en el Quindío...

Casi todos los miembros de la familia Ospina han cumplido alguna función a favor del país y de la comunidad, en distintas áreas, desde sus posiciones de trabajo. Vale la pena mencionar a Mariano Ospina Rodríguez, Pedro Nel y Tulio Ospina V., Mariano y Tulio Ospina P., Luis Navarro Ospina, Luis Ospina V., Alfonso Ospina O., Jorge Botero Ospina, Juan Manuel Ospina R. y Mariano Ospina H.

Los estudiosos de la Historia Colombiana que han escudriñado y expuesto la vida y los méritos de los grandes hombres que ha producido esta familia, están en mora de hacer lo mismo con sus mujeres sobresalientes, como doña Enriqueta Vásquez de Ospina (estratega de la fuga y salvación de su esposo, el depuesto presidente Ospina Rodríguez e impulsora de que esta familia se convirtiera en la primera gran cultivadora de café en el país); la ejecutiva madre Concha Ospina, fundadora del Patronato de María Auxiliadora; la audaz y enérgica líder conservadora Bertha Hernández de Ospina, o la deliciosa escritora Sofía Ospina de Navarro, tía de María Clara y de quien muy seguramente heredó las dotes literarias.

Todos sabemos que, sin el respaldo del Partido Conservador, habría sido muy difícil la consolidación de muchos de los programas de la administración Uribe Vélez. Como, en los últimos meses, he escuchado varias veces el rumor de que es muy posible que haya un próximo cambio de canciller, creo no equivocarme al postular para el haz de candidatos a este cargo a la inteligente y bella María Clara Ospina, quien, además de ser biznieta del fundador del conservatismo colombiano, llena, sin duda, todos los requerimientos para representar al país, mejor que nadie. Encantadora en su trato y exquisita en su presentación personal y en sus modales, es, a la vez, una aguda analista política, que, además de los valores morales y éticos que aprendió de sus padres, tuvo el privilegio de ser formada en algunas de las mejores instituciones educativas de los Estados Unidos y Europa (es administradora de Empresas). De su savoir faire nadie podría desconfiar, más aún cuando ya se ha desempeñado, durante años, como diplomática y como sagaz periodista. Tiene un formidable manejo del lenguaje, es evidente su amor de patria ¡y además es políglota!

Volviendo a sus poemas y a la invitación abierta a todos ustedes, para asistir a la presentación de su nuevo libro, transcribo el siguiente comentario del cultísimo ex presidente López Michelsen, quien, no obstante sus desacuerdos políticos con doña Bertha, fue un abierto admirador de la obra poética de María Clara: “Los colombianos tenemos fama de poetas y sin embargo contados son quienes ostentan nuestros colores. María Clara Ospina constituye una excepción, por la manera como transmite los más heterogéneos sentimientos, en un castellano impecable, con un juego de palabras sorprendentemente original y moderno”.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=76159&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=892

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:17
El Mundo, 1 de Febrero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Apropósitodel sesquicentenario del nacimiento de don Tomás Carrasquilla, he estado releyendo sus fascinantes obras, y he comenzado este recorrido con la magistral “La marquesa de Yolombó”, tal vez la mejor novela que se ha escrito en Antioquia.

Esta obra inmensa narra la historia de doña Bárbara Caballero y Alzate, Marquesa de Yolombó, quien supuestamente vivió entre los siglos XVIII y XIX y fue gran empresaria aurífera del Nordeste Antioqueño.

Describe deliciosamente las costumbres antioqueñas de aquellos tiempos y hace mención, además, de importantes sucesos históricos, tanto de las vidas de los reyes europeos, como del desarrollo de la Independencia de Colombia.

Carrasquilla, magnífico en sus descripciones, muestra detalladamente el ambiente religioso, económico y social de la época; la vida de los nobles y los esclavos; critica a la sociedad enredadora y pacata, y hace una apología al trabajo manual inteligente con el cual los antioqueños, hijos de españoles, explotaron sus tierras y se enriquecieron, a la par que sembraban el progreso en las regiones.

Siempre genial, en su papel de narrador omnisciente ostenta su maestría y exquisitez en la utilización del idioma; mientras que en los diálogos, hace una viva réplica del lenguaje campesino (paleto) de los habitantes de Antioquia de la época, el cual varía según la condición del personaje, ya sea el español venido a América, el campesino antioqueño, el esclavo o el intelectual. Cuando Kurt Levy vino por primera vez a Colombia, para ahondar sus estudios sobre Carrasquilla, llegó primero a Barranquilla, y allí no encontró a nadie que hablara parecido a los personajes de don Tomás; siguió luego en travesía por varias poblaciones ribereñas del Magdalena, y tampoco encontró muestra alguna del estilo verbal en referencia, pero cuando ya estaba desolado, con deseos de devolverse a Canadá, pensando que había perdido el tiempo... llegó a Antioquia, y se maravilló al ver que aquí todavía guardamos el tesoro de las formas lingüísticas que don Tomás se propuso inmortalizar.

Para la escritura de la novela, don Tomás tuvo como fuente principal a su bisabuelo materno, don Martín Moreno Caballero, quien presenció los sucesos descritos en el relato. Con respecto a esto, escribió que: “Dirá usted que de dónde y cuándo saqué yo tanta cosa y tantas vejeces. Le diré: alcancé a mi padre Martín, tanto, que yo tenía 11 años, cuando él cumplió 97. Yo vivía pegado a él como un perrito. Mi abuelo Naranjo, sin haber sido testigo presencial de esos episodios, vivió enterado en todo y por todo; era viejo inteligente, erudito y de mucha lectura... me encargó, eso sí, que ya que me había metido a novelista, novelara algo sobre Yolombó y su marquesa”.

El autor, cosa extraña en su tiempo, repudia el machismo característico de entonces, al narrar cómo una dama joven y noble, a pesar del escándalo social, se dedica al trabajo duro y logra convertirse en la mujer más rica de la región; aprende a leer, cosa inadmisible en una mujer virtuosa; y rompe con frecuencia los paradigmas impuestos. Carrasquilla es un espíritu liberal y muy irónico, pero muy respetuoso de Dios. Puede relatar del modo más simpático las cosas más trascendentales...

Para un antioqueño regionalista, esta sola lectura sería suficiente para justificar su orgullo paisa...

En 1928, Barba Jacob escribió sobre Carrasquilla: “Lo considero como la más brillante personalidad en nuestra novela y como uno de los más altos exponentes de este género literario en los pueblos latinos del Nuevo Mundo”. Palabras muy justas estas del mayor poeta de Antioquia, para el mayor de nuestros novelistas. Y, curiosamente, a pesar de que Barba residió casi toda su vida en el exterior, mantuvo buena amistad con don Tomás, con quien se dice que compartía costumbres sexuales, aunque el novelista no era desenfrenado como el poeta.

En este sesquicentenario debemos también exaltar al investigador Kurt Levy, quien fue el principal difusor de la obra de Carrasquilla en el mundo. Como Levy estaba tan enamorado de Antioquia, pidió que sus cenizas reposaran en esta tierra, y, cosa que casi nadie sabe, éstas se encuentran en un cajón del escritorio del benemérito doctor Jorge Rodríguez Arbeláez. Sea, pues, esta la ocasión para que el gobierno de Antioquia y la industria privada se unan para hacerle una tumba-monumento. Se lo cuento al oído, doctor Adolfo Arango, ya que usted se ha lucido, en su auto-impuesta tarea de promover el culto a la memoria y a la obra de su eminente tío.

El ex presidente Alberto Lleras, con toda razón, expresó: “¿Por qué Carrasquilla no tiene la admiración popular que debiera, por qué no se conoce su obra en todas partes, por qué no se destaca señera de nuestras letras, el náufrago asombroso del Siglo de Oro que cuenta los más admirables relatos de nuestra raza, en nuestra lengua, con nuestros sentimientos? En las Letras Españolas, son bien pocos los que lo alcanzan y no me atrevería a decir que algunos lo superen”.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=75492&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=885

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:15
El Mundo, 25 de Enero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Hasta el próximo miércoles, 30 de enero, estará abierta al público la exposición del maestro Horacio Arbeláez, en el Museo de la Universidad de Antioquia. Esta muestra, inaugurada en noviembre del año pasado, cierra con broche de oro la exitosa serie de presentaciones de la obra de este maestro, en el 2007, la cual incluyó exhibiciones en Europa y en los Estados Unidos.

De las paredes de los dos primeros pisos del museo, cuelgan cerca de 200 obras, en las cuales Arbeláez desarrolla metáforas visuales sobre temas de crítica social, Ecología y sicología de la mujer.

Mientras su obra ecológica ya había sido presentada al público nacional e internacional, en más de 25 muestras individuales y colectivas y ha merecido el elogio de altas personalidades del mundo, como los presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez; la que denuncia los despropósitos y la bufonería de nuestra historia política había sido desarrollada, desde hace 30 años, en el estudio del pintor, con gran sigilo y reserva, y nunca se había expuesto, pues, según el artista, no había encontrado una galería que garantizara el ambiente de reflexión social necesario para la asimilación de estas obras.

Así, pues, gracias a la Universidad de Antioquia, Alma Mater del intelecto antioqueño y del análisis de nuestros conflictos, los medellinenses podemos aprehender, por primera vez, ésta que se proyecta como una de las producciones artístico–políticas más sólidas y contundentes del Arte Colombiano.

La obra política de Arbeláez, que desentraña cuestiones que nunca pasarán de moda, debe generar en nuestros curadores y catedráticos del Arte un examen paralelo al que ha surgido en torno a las creaciones de la fallecida pintora Débora Arango, quien ha sido considerada, desde su reivindicación, en los años 80, como la máxima artista política colombiana.

Así como, después de tantos años de encierro y de señalamiento, la obra crítica de Débora ha recibido la debida divulgación y la pertinente inclusión en la agenda de investigación y análisis de quienes buscan preservar y exaltar lo principal de nuestro acervo artístico, el fruto pictórico de las inquietudes sociales de Horacio Arbeláez, ha de ser verdadera revelación para estos estudiosos y debe, sin duda alguna, incluirse en esta exclusiva nómina.

A pesar de dominar la academia y la Historia del Arte, Arbeláez rompe con el estilo académico y, en muchas ocasiones, se conecta con el terreno del surrealismo, por la prolija simbología de su contenido que, a pesar de enfocar, con tanto fragor e ironía como Goya, temas dramáticos de la miseria humana, se sublima por la fuerza de sus colores, que hacen de él un “quijote del color”, como lo llamó una vez un titular de un prestigioso diario.

Pero, aunque el pintor admite que ha sido influenciado por diversas escuelas artísticas, como el Abstraccionismo Político Alemán, el Fauvismo, el Cubismo, el Expresionismo Abstracto, el Surrealismo y, tal vez, un poco del Nacionalismo Mexicano y del ingenuismo del Naïf, su obra ha sido, ante todo, el resultado de la fusión de sus profusos estudios, durante 50 años, en áreas tan diversas como Sicoanálisis, Sociología, Filosofía, Cosmobiología, Pensamiento Urbano, Yoga, Danzas y Lenguas Arcaicas.

Mauricio Hincapié, director de Artes Visuales del Museo Universitario, acota que Arbeláez, lejos de estar moralmente encasillado, no facilita soluciones conceptuales en su obra, sino que crea inquietudes y reflexiones en el espectador, quien decodifica las composiciones a su manera, dependiendo de sus propias vivencias, de su microuniverso. Añade que “el trabajo de Horacio ha sido difundido en nuestro medio, pero sus mayores logros los ha obtenido en el campo internacional, por la discreción y selección de los espacios expositivos, que siempre deben ser amplios, en cuanto al manejo social del Arte”.

El singular “Expresionismo político” de Horacio Arbeláez, sondea materias de interés universal, como las de la paz, la vida popular urbana, la justicia y el nacionalismo. El pintor dice que su pretensión “No es la de volver la obra de arte un fetiche, sino hacer énfasis en que este debe tener una obligación ético-estética, para que las futuras generaciones puedan hacer a posteriori una lectura de la guerra que nos ha aquejado y de sus resultados imprevisibles”.

La poeta Conny Rojas, una de las principales propulsoras del artista, afirma que: “Partiendo de un buen juicio de apreciación sobre la obra pictórica y a la vez inédita de Horacio Arbeláez, de ahora en adelante cualquier observador podrá deducir fácilmente que este artista es un claro y fiel testimonio del Arte Contemporáneo como expresión de vida, con un gran sentido interior que se inclina hacia un humanismo ilimitado”.

Invito, pues, a todos mis lectores a que aprovechen esta semana, para visitar esta extraordinaria exposición.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=74903&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=877

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:13
El Mundo, 18 de Enero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El año pasado, este columnista expuso, ante el honorable Concejo de Medellín, 20 propuestas que, de materializarse, mejorarían muy significativamente la fluidez del tráfico vehicular del Valle de Aburrá, sin tener que talar ni un solo árbol.

Ahora, meses después, cuando estudios de la mayor seriedad han confirmado la gravedad de la situación de contaminación en este estrecho valle, cuya polución supera, con amplísimo margen, todos los límites permisibles de precaución (especialmente por la mala calidad del combustible que nos venden y por nuestra particular topografía), el Colectivo Ecológico de Antioquia y su dirigente Julio Jiménez, aprovechando el cambio de año y de alcalde, han formulado una serie de proyectos, en espera de que el alcalde Salazar se muestre más consciente y ejecutivo que su antecesor, por este urgente tema.

En la comunicación que han dirigido al burgomaestre, destacan los siguientes puntos:

Comprar los clubes El Rodeo y Campestre, para hacer grandes parques públicos arborizados.

No abrir más vías a expensas de zonas verdes. Construir otros metrocables y hacer que el Metroplús sea movido por hidroelectricidad. Tranvía eléctrico por la 80 y otras vías.

Comprar manzanas enteras para más parques arborizados, en toda la ciudad.

Implementar “Inspecciones Urbanas” y fortalecer las Inspecciones de Policía, para hacer cumplir todas las normas sobre protección de espacio público, manejo de negocios, ruido, seguridad, construcciones, etc.

Promover parqueaderos en altura, especialmente en las proximidades de las estaciones del Metro (ya está el acuerdo 222 de 2007 que da estímulos a los particulares que los construyan) y tomar medidas para que los carros vayan a ellos, en vez de estacionarse en las vías y zonas verdes.

Recuperar todas las zonas verdes modificadas por particulares al frente de sus inmuebles y cobrarles esta recuperación.

Mantener impecables el pavimento y la señalización en las vías. Los trabajos de este mantenimiento deberán desarrollarse en las noches.

Establecer horarios escalonados en empresas y establecimientos educativos, para evitar congestiones de tránsito y en el Metro en horas pico.

Limitar y reglamentar la construcción de nuevos edificios y obligar a los centros comerciales a dejar el 50% de su terreno en zonas verdes.

Sacar los buses del Centro y peatonalizar y arborizar el mayor número de sus vías.

Exigir a Ecopetrol un combustible de excelente calidad para nuestra ciudad o importarlo hasta que la empresa nacional lo produzca óptimo.

Reducir al mínimo la contaminación del aire por vehículos, industrias y empresas, con fuertes multas por incumplimiento.

Hacer lo necesario para que se construya cuanto antes la variante de la Troncal Occidental de nuestro país, entre La Pintada y Puerto Valdivia, que ahorraría el cruce de más de 2.000 vehículos diarios por nuestro valle.

Establecer un sistema de reciclaje organizado y efectivo.

Construir nuevos puentes sobre el río Medellín y optimizar la malla vial de la ciudad, con rutas directas de buses y paraderos fijos obligatorios.

Reestructurar la entidad del Área Metropolitana, para que sea un ente verdaderamente dedicado a la protección del Medio Ambiente y no gaste su presupuesto en realizar daños ambientales irreversibles como la destrucción del parque lineal de la Regional, donde se gastarán 36.000 millones de la Sobretasa Ambiental.

Ampliar el Pico y Placa durante todo el día e impulsar el uso de las ciclovías y ampliar su cobertura.

Chatarrizar vehículos viejos. Establecer varios días sin carro al año.

Implementar masivamente fuentes limpias de energía como la solar aprovechando que tenemos luz de sol, todo el año.

Establecer horarios para el transporte pesado, especialmente en horas de la noche.

Crear un puerto seco en el Sur y utilizar la línea férrea existente al lado río para el transporte de carga.

Establecer trenes de cercanías conectados con el Metro.

Construir parqueaderos cercanos a las estaciones del Metro conectados a ellas con puentes peatonales.

Establecer peajes urbanos.

Crear nuevos polos de desarrollo para tratar de desinflar la ciudad.  Medellín no puede seguir creciendo desproporcionadamente, mientras el resto de los 63.000 kilómetros cuadrados de nuestro departamento siguen estancados.

Como vemos, pues, son muchas las medidas y reglamentaciones a las que debería acudir la Administración, para evitar el desastre ecológico y cumplir con la protección al sagrado derecho constitucional a un ambiente sano y a una buena calidad de vida de los millones de habitantes de Medellín. Nuestros estudiantes y los representantes de las nuevas generaciones, que tendrán que padecer las consecuencias del caos climático global y de la pérdida de la capa de ozono, sufrirían un poco menos.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=74310&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=870

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:11
El Mundo, 11 de Enero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El próximo 20 de enero, Norella Marín Vieco “entregará el bastón de mando” del Teatro Pablo Tobón Uribe, luego de 19 años de luchas, en las cuales esta incansable gestora y culturófila demostró que sí se puede fomentar la cultura más elevada, aún en un medio como el nuestro, tan hostil para las altas manifestaciones artísticas.

A lo largo de esos dos decenios de “construcción ética, desde la estética”, Norella Marín no flaqueó en su empeño por “malacostumbrar” a nuestro público, al conseguir los esquivos recursos financieros y asumir las difíciles tareas de relaciones públicas para que nuestra ciudad pudiera nutrirse de espectáculos culturales de la más alta categoría intercontinental.

Aparte del trabajo con orquestas y solistas y del apoyo que brindó siempre a directores de Teatro y de Ópera, hizo especial énfasis en fomentar en la ciudad la pasión por la belleza de la Danza Clásica. Recordamos con fruición las presentaciones del Ballet de Bulgaria, por ejemplo, o del de de Kiev, o del Flamenco de Madrid, o del de San Petersburgo o de otras maravillosas compañías de los principales teatros de Rusia, Argentina, Cuba y los Estados Unidos.

Anteriormente, había demostrado ya ser una inteligente materializadora de proyectos culturales, cuando dirigió el departamento de estos asuntos, en el Instituto de Integración Cultural – Quirama y cuando fue llamada por el doctor Ignacio Cadavid, entonces rector de la Universidad de Medellín, para fundar y dirigir el gran teatro de la misma, el cual, bajo su batuta, se convirtió en tal vez el mayor ente promotor de Cultura en la zona occidental de Medellín, con programas artísticos de excelencia, enfocados, en muchas ocasiones, para los habitantes de lugares deprimidos de la ciudad.

Esta consagración a la propulsión de la Cultura, que ha sido el eje de su ruta, la tiene definida en su ADN y la reforzó en el santuario cultural en el cual se crió: el hogar de su padre, el violonchelista Alberto Marín Vieco, hermano del genial escultor Jorge, sobrino del maestro Carlos Vieco y yerno de su tío, el escultor Bernardo. Vieco por partida doble, Norella pertenece a la inefable estirpe que se constituyó en la familia de mayor significación en el progreso de las Artes de Antioquia, en el siglo XX. No es gratis, entonces, que sus hermanos, Hernando y Álvaro Marín, también se hayan dejado poseer por el gen cultural que vibra en su esencia.

Y aparte del don de fundar y dirigir para el desarrollo cultural, Norella no puede ocultar su talento musical. Ha probado ya ser una excelente cantante, cuando la vimos interpretar soberanamente algunos tangos en varios musicales, que no sólo le valieron el aplauso de los medellinenses, sino también el del público del Festival Iberoamericano de Teatro y de diversos países del Continente.

Y, justamente, la música es el universo en el que tiene pensado centrar sus energías. Aparte de las cátedras que regenta, de Historia de la Música y Apreciación Musical, en Eafit, y del diplomado en Historia que adelanta, está preparando la grabación y lanzamiento de un nuevo disco, en el cual interpretará algunas de las canciones latinoamericanas que más le llegan al alma.

Según ella, ya es hora de sacar tiempo para leer y escuchar música, con su esposo, el ex alcalde de Medellín Jaime Tobón V., y para gozar de la naturaleza y de la prole, en su casa de El Retiro.

Su esperanza es que el teatro pueda seguir avanzando, con la misma dignidad y creatividad con que ella lo dirigió, administró y representó y que, en manos de la comunicadora y administradora de Empresas Cristina Restrepo, la nueva directora, puedan concretarse los proyectos y programas que ella dejó trazados, como aquel de “Desafío de un sueño”, que, de realizarse, sería el más formidable empujón a los procesos culturales y artísticos, en el centro de la ciudad.

Gracias, Norella, en nombre de toda la ciudad. ¡Pocos como tú!

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=73763&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=863

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:10
El Mundo, 4 de Enero de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Como muchos guardamos la ilusión de que el nuevo alcalde de Medellín sea abierto y receptivo, ante las propuestas positivas de programas distintos a los que guiaron la anterior administración, me atrevo a sugerirle la conveniencia de convocar a un grupo de sobresalientes personajes de nuestras Artes y Letras, de diferentes vertientes ideológicas

Para constituir una Veeduría Cultural de la ciudad, que vigile la aplicación y el empleo de los recursos del Municipio que se destinan para el fomento y la promoción de la Cultura. Esto es indispensable, para que no se repitan los errores que hicieron que fuera tan desafortunado el resultado de la administración Fajardo, en estas cuestiones.

Durante la anterior alcaldía, que afirmó sin cesar que las “Pirámides” son una obra de Arte, quedó muy claro que ni el alcalde Fajardo ni sus funcionarios, que continúan al frente de la Secretaría de Cultura Ciudadana, tienen idea de lo que es Cultura. Si por los antropólogos nos regimos, cultura se le puede llamar a toda manifestación humana. En ese caso, ¡esa administración no pasó de la cultura de la rumba!

Para comenzar, la entidad piloto de los procesos culturales debería llamarse Secretaría de Cultura y no de Cultura Ciudadana, que es algo muy distinto. La Cultura, vector fundamental para la civilización de un pueblo, ¡no debe estar supeditada a algún programa especial de Civismo o de Buena Vecindad!

La alcaldía de Fajardo disminuyó altamente el apoyo económico a las expresiones de la Alta Cultura, como la Ópera y el Ballet, y no sólo les quitó su respaldo, sino que se dedicó a obstaculizarlas, al no concederles, en muchos casos, las exenciones tributarias que tradicionalmente se les han dado, y por eso, diversas entidades, como el Teatro Pablo Tobón, tuvieron que cancelar eventos de la mayor categoría cultural internacional.

Pero esa administración, paralelamente, dispuso miles de millones para el estruendoso festival de rock Altavoz y para organizar, dentro del proyecto de “Medellín, la más educada”, “programas culturales”, para el público del nivel intelectual más bajo. Y la tal cultura era de reggaeton, vallenatos, música carrilera y de despecho, por parlantes ensordecedores. Esto se desplegó por todos los parques y barrios de Medellín. Y quedaron felices, convencidos de que eso era cultura.

Con el populismo de querer atraer al pueblo, por medio de la rumba, en vez de pasar a mejorar la calidad de su cultura, lo único que hicieron fue crearle la idea de que la única manera de ser feliz es con juerga y fomentar que la gente de los estratos bajos se quede en ese nivel y que nunca llegue a conocer los horizontes culturales más depurados.

¡Que la alta cultura no es para el pueblo raso! Esa es una aseveración inadmisible, sobre todo en Medellín, donde, desde la administración Naranjo, se ha vivido el maravilloso logro de la Red de Bandas y Escuelas de Música, gracias al cual miles de nuestros niños más humildes se han enamorado y entregado a la Música Clásica, en vez de enviciarse a las drogas o enfilarse en otra clase de bandas. Esta es la senda que debe guiar la masificación popular de la cultura: Alta Cultura para todos, para lograr la paz.

Fajardo dirá que hizo convocatorias para premiar proyectos, en las distintas áreas de la Alta Cultura. Y es verdad, pero lo hizo porque no le quedó más remedio, pues se debió a que Asencultura, luego de que citó a unas grandes asambleas con los trabajadores de la cultura, los aunó para pedir que los cuantiosos dineros del Municipio destinados legalmente a apoyar las Artes y la Literatura, no siguieran siendo adjudicados a dedo, a los amigos del gobierno, sino a través de convocatorias y concursos. Finalmente, a la Alcaldía no le quedó más remedio que aceptar. Y a pesar de esto, hubo incidentes de abuso en las premiaciones, que se ventilaron públicamente.

Posteriormente, la Alcaldía no se preocupó por destacar a los ganadores de estas convocatorias ni por divulgar estos reconocimientos. Paradójicamente, en muchas de las llamadas “fiestas culturales”, realzaban mejor a deportistas, cómicos, etc.

Sobre el “embuchado” que resultaron ser los parques bibliotecas (que no son ni lo uno ni lo otro), ya escribí 2 columnas... y sobre el gran evento cultural de ese cuatrienio: el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua, sólo puedo decir que, por las directrices logísticas de la Alcaldía, Medellín desperdició la oportunidad más increíble que ciudad alguna pueda tener, para enseñar al mundo, a través de la masiva cifra que alcanzan los medios de comunicación, una muestra de su propia cultura, en esta oportunidad, su Literatura. Como se olvidaron de presentar a los propios escritores antioqueños, resulta que los académicos, escritores, visitantes ilustres y prensa internacional se fueron creyendo que aquí hay sólo 2 ó 3 creadores literarios (los de Planeta). Les dejo la reflexión final a mis lectores, pues yo ya no tengo espacio. Espero que les resulte obvia.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=73180&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=856   

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:07
El Mundo, 28 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

En este diciembre, en el que se celebra el cincuentenario del sufragio femenino en nuestro país, se ha hablado (aunque no tanto como se debería) sobre el meritorio trabajo de Esperanza Arboleda, Josefina Valencia, Berta Hernández, María Currea, Rosita Turizo y otras mujeres decisivas en la lucha por la igualdad de género en Colombia, pero creo que también vale la pena evocar someramente la gran historia del Feminismo y exaltar a sus máximas activistas.

Aunque, desde la Antigüedad, se dieron casos de mujeres excepcionales que sacudieron las represiones sexistas del medio en que vivieron (guerreras, como las “Amazonas”; escritoras, como Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz; pintoras del Renacimiento; intelectuales, como Eloísa), estos ejemplos ocasionales no lograron crear corrientes significativas que obtuvieran algún efecto modificador en la Historia
La lucha colectiva feminista empieza con la Revolución Francesa. “Libres” del absolutismo, los franceses vaciaron los principios de la Revolución, en la archifamosa “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, pero la mujer se sintió lesionada, pues tal proclamación no reivindicaba sus derechos ni hacía menos ingrata su posición en la sociedad.

Ellas no habían sido tratadas con aquellas “Liberté, egalité et fraternité” que promulgaba el nuevo orden, lo cual llevó a que un grupo de damas francesas, encabezado por Olimpia de Gougues (posteriormente, guillotinada), redactara, en 1792, la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”, en la cual no sólo pedían igualdad de derechos, como el de administrar sus propias haciendas, sino también igualdad de deberes ciudadanos, como pagar pena de prisión por el incumplimiento de los créditos, y la obligatoriedad de la prestación del servicio militar.

Estas primeras feministas fueron influenciadas por la pensadora británica Mary Wollstonecraft, quien, en 1792, publicó “La reivindicación de los derechos de la mujer”, obra en la que clamaba por la “razón”, exponía la noción de “derechos” y describía la infeliz situación de la mujer, quien, al no tener acceso a la educación, no podía pretender la independencia económica y desperdiciaba su enorme potencial.

Wollstonecraft equipara la posición sumisa y dócil de las mujeres de su tiempo a la de los esclavos. Dato interesante, ella fue la madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein (Wollstonecraft, sería, entonces, al mismo tiempo, la abuela de Frankestein y del Feminismo).

En 1882, nació en Manchester, Sylvia Pankhurst, quien dirigió, con su madre y su hermana, el movimiento a favor del voto femenino en Gran Bretaña y organizó reuniones de protesta y manifestaciones en pro de la causa. Cuando vieron que sus esfuerzos no tenían respuesta del gobierno, se hicieron sentir mediante acciones violentas dirigidas contra la propiedad, pero no contra las personas. Entre 1909 y 1914, más de 1.000 mujeres fueron arrestadas por delitos relacionados con el movimiento sufragista. Finalmente, en 1918, las mujeres mayores de 30 años obtuvieron el derecho al voto, en ese país.

Mencionamos brevemente a la norteamericana Jane Adams, una de las primeras mujeres médicas de los Estados Unidos, que presidió durante la I Guerra Mundial, la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad y realizó una gestión social memorable que la haría merecedora del Premio Nóbel de la Paz, en 1931.

Otra gran impulsora del cambio social fue Annie Besant, quien, tras separarse de su esposo, se dedicó a escribir sobre temas políticos, religiosos y sociales. Publicó, en 1877, un escandaloso libro en defensa del control de la natalidad, por lo que fue juzgada por obscenidad y perdió la custodia de su hija. Fue una de las primeras mujeres universitarias de su país y, en su afán de conseguir la ampliación de los derechos femeninos, fundó el periódico “The Link”. En 1888, ayudó a organizar una exitosa huelga para mejorar las condiciones laborales de las mujeres en una fábrica de cerillas. Después de cumplir 40 años de edad, siguiendo a otra gran revolucionaria, María Blavawsky, viajó a la India, conoció la Teosofía y se constituyó, con Krishnamurti, en su líder mundial. Su última causa fue la independencia de la India, donde es considerada heroína nacional.

En los decenios de 1950, 60 y 70, los movimientos feministas alcanzaron gran notoriedad y muchas de sus reclamaciones fueron incorporadas a las legislaciones de los países desarrollados y aceptadas como justas, por buena parte de la sociedad.

De los adelantos de las mujeres, desde entonces, en la vida social, política, empresarial y artística, somos todos testigos. La mujer ha posicionado un liderazgo mundial y hoy sería inconcebible la conducción de cualquier organización, en cualquier campo, sin el aporte inteligente de ellas. Y todo gracias a las visionarias a quienes hoy rendimos tributo.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=72804&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=851

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:06

La ex primera dama de Colombia Cecilia Caballero de López, Jorge Rodríguez Arbeláez
y Sergio Esteban Vélez



El Mundo,  21 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Forjador de utopías, consagrado humanista, modelo de caballerosidad, señorío, rectitud y desinterés: así es Jorge Rodríguez Arbeláez. Este quijote paisa, está cumpliendo hoy, 86 años de edad. Queremos aprovechar su cumpleaños, para recordar, muy velozmente, sus principales realizaciones.

Abogado, de la Universidad Nacional, no ejerció su profesión, pues desde muy joven, se dio cuenta de que lo suyo era el civismo. Justamente, en sus días de estudiante, conoció al Presidente López Pumarejo y se sintió identificado con sus esfuerzos para la modernización del país y el pago de la deuda social, por lo cual se convirtió en uno de sus grandes colaboradores y amigos, no obstante la diferencia de edades. Luego de que López, el gran presidente colombiano del siglo XX, fuera presidente de su tesis de grado, el joven abogado viajó con él a Nueva York, como miembro de la delegación de Colombia en la primera reunión de la ONU.

A su regreso a Bogotá, descolló en los círculos comerciales e industriales de la Capital y, todavía muy Joven, fue miembro de las juntas de las Droguerías Nueva York y los Almacenes Ley, entre otras, y fundador y presidente de Inducartón y de Oleaginosas Risaralda. Presidió también el Comité de Comercio de Bogotá.

Con el pensamiento de especializarse en Europa para servir en Colombia, viajó a Londres, en los 50, para estudiar Ciencias Sociales, Políticas y Económicas, en The London School. Luego, realizó cursos de preparación en las exclusivas aulas de Harvard University y M.I.T., en Boston, y otros varios en las universidades de New York y Pensylvania.

En 1960, el doctor Rodríguez y su esposa, doña Helena Canal, se establecieron en Medellín. Aquí, además de pertenecer a varias juntas directivas, el doctor Jorge regentó cátedras en las universidades Pontificia Bolivariana, de Medellín y de Antioquia. Esta última lo designó, en 1962, decano de la Facultad de Ciencias Económicas, mientras, a la vez, Rodríguez ejercía como presidente del Instituto Colombiano de Planeación Integral, de Codesarrollo y del ICSO, de los que había sido cofundador.

En 1967, funda y preside la Fundación Colombiana para la Cultura Superior, y en 1968, lleva a cabo su obra maestra: el Instituto de Integración Cultural, creado con el objeto de “fomentar la investigación y la enseñanza a nivel de postgrado, difundir la ciencia y la tecnología, dar adecuada formación a científicos y humanistas e intercambiar información entre Colombia y los países latinoamericanos, para propender por una cultura auténtica que contribuya a la integración de la región formada por América Latina”.

Demostrando su desprendimiento, en pos de la cultura, el doctor Rodríguez y su esposa donaron al instituto su bellísima finca de 112 cuadras, en Rionegro, con su elegante casona republicana, donde se consolidó el Recinto de Quirama, oasis de la cultura en Antioquia.

Además de remodelar y mantener la hermosa casa antigua, el doctor Rodríguez construyó en aquellos predios varias obras importantes como un observatorio astronómico, auditorio, capilla, biblioteca y edificios de habitaciones, para los asistentes a los certámenes. Quirama ha sido sede miles de encuentros, seminarios y congresos de toda índole, y editora de revistas y documentos de interés intelectual.

El Instituto se convirtió, bajo su dirección, en el Colegio Altos Estudios de Quirama, avanzado centro de investigación cultural y científica y de formación de dirigentes.



En la foto: Olga Elena Mattei, Sergio Esteban Vélez,
Jorge Rodríguez Arbeláez  y Patricia Peláez Restrepo,
durante la ceremonia de imposición de la Cruz de Boyacá
al doctor Rodríguez Arbeláez.  Quirama, 2004




Luego de la jubilación del doctor Rodríguez, a sus 82 años, hoy en día, en Quirama, se está consolidando la instalación del Parque Tecnológico de Antioquia, para la estructuración del cual las dos gobernaciones Gaviria Correa han destinado su apoyo económico y su interés y energía.

Jorge Rodríguez ha sido cofundador de otras entidades, como Finsocial, Federar, la Corporación de Papeleros y la Fundación Colombiana de Oftalmología. En 1980, presidió la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia y organizó la V Convención Científica Nacional.

Cristiano convencido, ha sido comendador y presidente de la Orden del Santo Sepulcro y la Orden de San Gregorio Magno y fue miembro del Consejo Cultural de la Arquidiócesis de Medellín.

En busca del establecimiento del federalismo en Colombia, ha presidido la Corporación Pro Régimen Federal y fue miembro de la Comisión Asesora para la Reforma de la Constitución, en 1977. Publicó el libro “Federalismo Moderno”, y tiempo después, creo el Grupo de Estudios Constitucionales de Quirama.

Humanista integral, es miembro de la Academia Colombiana de Historia, de las academias de Historia de Antioquia y de Santa Fe de Antioquia, la Academia Antioqueña de Letras, y las sociedades Santanderista y Cordovista.

Este patriarca es, sin duda, uno de los más preciados valores de Antioquia y uno de los mayores promotores de la cultura, la ciencia y la tecnología en Colombia. No conoce las palabras descanso y desesperanza. Su obra ha marcado un hito en la historia de nuestra cultura, por lo cual se ha ganado un puesto entre los grandes antioqueños del Siglo XX.

 

 



http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=72415&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=845

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:04
El Mundo, 13 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Antes de que se nos acabe el 2007, vale la pena recordar que, este año, se celebran los 140 años del fallecimiento del gran poeta francés Charles Baudelaire y el sesquicentenario de la publicación de su inmortal obra “Las flores del mal”, considerada por diversos estudiosos como la semilla de la Poesía Moderna (que no del Modernismo “rubendaríaco”, como decía Silva).

Nacido, en París, el 9 de abril de 1821, en la mediana burguesía francesa, Baudelaire, partió en dos la historia de la Poética de Occidente: se alejó del adornado lirismo y manierismo de su tiempo, para consolidar un estilo conciso, crudo, en extremo verista y provocador, que daría inicio a las formas contemporáneas.

Y su obra no podría ser de otra forma, pues su personalidad, exhibicionista y hondamente exis-tencialista, su espíritu reformador y su ideología librepensadora le impedían encerrarse en las sólidas cortapisas de su época.

Poeta maldito, diabólico, sacrílego, apologista del dolor... son los epítetos que suelen adjudicársele. Pero, ¿Porqué la sociedad lo ubica en ese estrato? Tal vez, por su extravagancia y su estilo de vida caprichoso. Se teñía el cabello de un color azul verduzco; era insolente, avieso y turbulento. Pasaba días enteros en los burdeles; consumía altas dosis de opio y de hachís; estuvo en los tribunales, por el delito de Sodomía (aunque era más heterosexual que homosexual), salía a la calle con una estola de plumas y otras prendas pasadas de moda... Respondía a los elogios con insultos y dilapidó su mediana fortuna en la embriagadora bohemia que acabaría con su vida.

Aparte de poeta, fue un avezado crítico de Arte, Literatura y Música (él fue quien introdujo a Wagner en Francia).

En junio de 1857, se publicó su obra cumbre, “Las flores del mal”, conjunto de poemas que comenzó a escribir a los 23 años de edad. La obra expresa su sentimiento de inconformidad social y su infinita melancolía. Su poesía fue despreciada, pues la gente no conseguía apreciar la belleza de la exaltación de lo cotidiano, de lo feo, de lo común, que fue precisamente lo que Baudelaire hizo. Su ruptura con las formas poéticas tradicionales, su marcada ironía y sus desgarradoras descripciones erótico-sicológicas lograron enfurecer a la gente.

El rechazo a la publicación de este libro produjo que los ejemplares de la obra fueran confiscados y que el autor fuera acusado por obscenidad, ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres. Las autoridades judiciales sentenciaron a Baudelaire y a su editor con multas y con la exclusión obligatoria de siete poemas de la obra, en los cuales describía con crudeza y naturalidad lo que ocurría en el submundo de París (bohemio, corrupto y libertino) que la sociedad pretendía ignorar.

Y el espíritu de Baudelaire quería justamente escandalizar, atormentar a los de su clase y hacer que las dignas damas se santiguaran, ante lo que reflejaba sus más bajas pasiones. De aquí justamente viene la frase de “Épater la bourgeoisie”.

En relación con la severa censura que sufrió “Las flores del mal”, Baudelaire recibió una carta del gran Víctor Hugo, en la cual le decía: “Usted ama lo bello. Deme la mano. Y en cuanto a las persecuciones, son grandeza. ¡Coraje!”.

“¿Qué es poesía?: el pensamiento divino hecho melodía humana” escribe Barba Jacob en su “Canción de la Alegría”. Baudelaire es famoso por su poesía innovadora y exaltadora de lo catalogado como no bello, pero muchos no saben que fue un maestro del soneto, técnica que desde los tiempos de Petrarca es la mayor prueba de talento para los poetas, consistente en describir un mundo en catorce versos (como decía Valencia).

El buen manejo del soneto le da al poeta la autoridad suficiente para innovar y crear cambios poéticos, del mismo modo que un pintor abstracto debe primero dominar lo clásico para después experimentar y llegar al estilo que lo hará reconocer como artista.

Este es el fenómeno que encontramos en Baudelaire, quien escribIó sonetos perfectos y obras de gran respeto a la preceptiva literaria (lo cual lo constituye en el último de los grandes románticos), para luego recrearse en los paraísos del Simbolismo, del verso libre y hasta de los nunca antes conocidos poemas en prosa.

Estos últimos comprenderían un libro que fue publicado después de la muerte de Baudelaire y que es el más antiguo antecesor de la poesía concreta, narrativa, sin restricciones y antilírica que hoy impera; la cual no concuerda del todo con aquella “celeste música de pensamientos” de la que hablaba don Miguel Antonio Caro.

Baudelaire falleció, el 31 de agosto de 1867, y fue sepultado en el cementerio de Montparnase. Creemos nosotros que hubiera preferido ser enterrado en Pére Lachaise, donde yacen muchos de los grandes irreverentes como Oscar Wilde, Marcel Proust y Jim Morrison.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=71861&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=836

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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:03
El Mundo, 6 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

En medio del proceso de “Justi-cia y Paz”, en los últimos meses, los jefes de las autodefensas, y especialmente algunos de altísima creatividad criminal, han hecho escalofriantes confesiones (aparte de todas las demás atrocidades que conocemos, pero que no han sido declaradas hasta el momento) que hacen ver como insignificantes los hechos bélicos, sangrientos y criminales que han inspirado grandes obras de Arte como Guernica, de Picasso, y los sobrecogedores “Fusilamientos”, de Goya.

Estas confesiones, sumadas a las pruebas de supervivencia de algunos secuestrados, que, la semana pasada, hicieron conocer las FARC, y que nos hielan el alma y son, a pesar del silencio de sus protagonistas, el más hondo alarido de protesta por las inconcebibles torturas de aquellos asesinos, me hacen, sin embargo, evocar la obra de los extraordinarios grabadores europeos Jacques Callot y William Blake, que demostraron haber tenido la suficiente lucidez para representar la traumática realidad que les tocó vivir.

“Miserias y desgracias de la guerra”, es el título de la colección de dolorosos grabados del francés Jacques Callot (1592 – 1635). Presunto encargo del rey Luis XIII y de su poderoso consejero, el cardenal Richelieu, en pos de profesionalizar el ejército francés y dejar constancia del drama doloroso que vivió Francia durante la Guerra de los Treinta Años, estos grabados, de tanta vigencia para una Colombia que se desangra, muestran las batallas, las crueldades cometidas por los soldados, los saqueos en el campo y en la ciudad, el retiro de las tropas, los tremendos castigos que imponía el código penal, los fusilamientos, la hoguera, el furor de la muchedumbre, la situación de los enfermos y heridos que dejó la guerra, las revueltas que trajo el fin de la beligerancia, los inútiles tratados de paz y la corrupta distribución de recompensas.

Tal vez, el más famoso de estos grabados es aquel que hace ver un árbol, del cual penden unos treinta ahorcados, imagen siniestra que nos llega al tuétano y que podría complementarse con la frase de don Quijote a Sancho, cuando, al aproximarse a Barcelona, se toparon con los cadáveres de los ahorcados: “Aquí cada árbol tiene su racimo”.

Tan desconcertante como la obra de Callot es la del inglés William Blake (1757 – 1827), quien, aunque notable impresor, grabador e ilustrador, es mucho más famoso por sus poemas, que lo consagran como uno de los grandes de su generación. Su espíritu, onírico y poético, estaba muy conectado con lo metafísico.

Poco antes de la Revolución Francesa, el capitán John Gabriel Stedman viajó a Surinam, la incipientemente colonizada Guayana Holandesa, y pudo ser testigo de las aberrantes violaciones a la dignidad humana, que cometían los holandeses contra sus esclavos y que los hicieron merecedores de gran reputación como esclavistas desalmados. El capitán se acercó tanto a los negros, que llegó a enamorarse de una esclava llamada Joanna y, para dar a conocer los sufrimientos grandísimos de estas personas, escribió un libro estremecedor.

Una vez en Europa, ningún editor quiso imprimir la obra y tuvo presentarse la ayuda de un mentor, radical defensor de los derechos humanos, para hacer de público conocimiento la obra, para lo cual solicitó a Blake la realización de las ilustraciones en grabados, cuya denuncia de las prácticas monstruosas de los dueños de las plantaciones en contra de sus esclavos, sirvió de apoyo a las campañas antiesclavistas de la época y a la promulgación de la abolición de la esclavitud en Europa (para entonces, Gran Bretaña era una fuerte promotora del esclavismo).

Blake, que anteriormente había ilustrado otras obras relevantes, demostró su excelencia en los 16 grabados de este libro, en los cuales comenzó enseñando la naturaleza de la región, hasta llegar al tema de los negros y de los terribles castigos a los cuales eran sometidos, muchas veces por sus propios hermanos de raza, que fungían como capataces.

Y muchos otros pintores (el mundo, duele decirlo, no ha tenido un solo segundo de sosiego). han dejado testimonio de la pesadilla de las guerras de sus pueblos, a través de obras que son hoy consideradas entre las más grandes de la Historia del Arte. Gracias a la denuncia de estos artistas, algunos de los más aterradores hechos históricos han trascendido y han sido aprehendidos por millones de personas... Pero, paradójicamente, más poderoso es el subfondo oscuro del ser humano que, a pesar de estas lecciones, sigue empeñado en la incomprensible lógica de la guerra.

Después de recordar, a través de las memorias del Arte, las horribles crueldades y matanzas de la humanidad, en épocas ya “civilizadas”, me reafirmo en mi terror de que las maldades de los forajidos terroristas colombianos hacen palidecer a los más sanguinarios torturadores.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=71343&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=828

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