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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

24 mayo 2010 1 24 /05 /mayo /2010 00:33

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 21 de abril de 2010

 

La columna “El escándalo de los curas”, de Ernesto Ochoa Moreno (El Colombiano, 10 de abril) es el último colmo.   Ochoa insinúa que las incontables violaciones de sacerdotes católicos a niños (aparte de las relaciones de clérigos con personas adultas) son producto de un complot del comunismo y de la masonería, que habrían infiltrado a la Iglesia para desacreditarla.  Según el columnista, la base de estos comentarios sería un rumor que escuchó en los años 60.  ¡Y Ochoa considera que un chisme tan ridículo amerita ser considerado en una columna entera!

 

Según esta absurda tesis, algunos lectores podrían entender que miles de sacerdotes, incluyendo a numerosos obispos, a cardenales (como Darío Castrillón) y hasta al hermano del Papa y al Papa mismo, ¡serían infiltrados del comunismo y se habrían dedicado a violar niños o a encubrir a los violadores, durante decenios, con el solo propósito de hacerle daño a la Iglesia!

 

En su afán por exonerar a la Iglesia de toda responsabilidad, Ochoa Moreno, carmelita en retiro, acude al manido recurso de echarles la culpa a otros y presenta argumentos de la misma categoría de los del obispo de Tenerife, monseñor Bernardo Álvarez, quien, según el diario El Mundo, de Madrid, sugirió que los culpables de estas violaciones ¡eran los niños!

 

Las anteriores aseveraciones de Ochoa son tan inusitadas y rebuscadas, que no merecen que me extienda en controvertirlas.  Sin embargo, no puedo dejar de referirme a otras “perlas” de la mencionada columna que nos reafirman en la idea de que el señor Ochoa se quedó en el Medioevo.


El texto está plagado de expresiones homofóbicas generalizantes como hablar de "homosexuales, que corromperían la moralidad del clero", lo que equivale a decir que los homosexuales, por el hecho de serlo, son corrompidos.  El señor Ochoa se da el lujo de ignorar a la OMS y a los científicos más importantes del mundo, quienes, desde hace más de 30 años retiraron la homosexualidad de la lista de ¨trastornos mentales¨.


El columnista también habla de " conductas homosexuales, traducidas en actos carnales repudiables ".  No habla de pederastia, sino que asegura que lo que es repudiable son las "conductas homosexuales".  ¡Como si todos los homosexuales fueran pedófilos! ¡O como si los heterosexuales, por serlo, automáticamente quedaran por fuera del riesgo de ser pederastas  o violadores!

 

"Ese recibir seminaristas echados de otros seminarios por sus tendencias homosexuales y afeminamiento, acabó creando situaciones explosivas y escandalosas", dice Ochoa Moreno.  Ataca así nuevamente la tendencia homosexual, y no el delito de las violaciones, y, además, le suma a la "perversidad" el afeminamiento, ¡cómo si todos los afeminados fueran homosexuales!  !O como si todos los homosexuales fueran afeminados!  ¡O como si todos los afeminados fueran pederastas! No hay derecho a tanta ignorancia.


Por lo demás, dice que el error de los seminarios estriba en haber recibido a seminaristas homosexuales, ignorando los numerosos casos de sacerdotes heterosexuales que han violado niñas y que han sido reconocidos por tener mujeres amantes.  Sin hablar de los que mantienen esposas, sin revelarles su verdadera identidad.  Ejemplo muy representativo de esta clase de religiosos es el padre Marcial Maciel, fundador de la multimillonaria comunidad de los Legionarios de Cristo.

 

Durante su sacerdocio, Maciel tuvo simultáneamente en secreto dos “esposas” engañadas, con las cuales procreó cuatro hijos, que ignoraban también que él era sacerdote.  De estos hijos, abusó sexualmente de dos, cuando eran niños, así como abusó de numerosos seminaristas, según  ha sido divulgado por todos los noticieros del mundo.  Por lo demás, plagió el "Salterio de mis días", libro base de su comunidad, el cual copió de un sacerdote español.  Y, como si fuera poco, ¡es sospechoso de haber envenenado a su tío el obispo Rafael Guizar y Valencia!  Todo esto, sin mencionar los desfalcos de los que se habla...

 

El caso de Maciel, que siempre fue protegido por Juan Pablo II, demuestra que el problema actual del clero no es sólo de homosexualidad y que no es justo que la depravación se asocie sistemáticamente con esta preferencia sexual.
"Vaca ladrona no olvida el portillo", dice también don Ernesto, al hablar de los homosexuales en la Iglesia.  ¿Entonces, los heterosexuales, sí olvidan el portillo?  ¿Dejan de ser entes sexuales por haberse entrado a curas? ¿Las violaciones que cometen son menos graves?


Una semilla de corrupción no se extirpa tergiversando la verdad. Ese artículo no tiene justificación alguna.  Ochoa Moreno, en vez de publicar columnas que fomentan la desinformación y la intolerancia, debería unirse a la campaña de Monseñor Juan Vicente Córdoba, secretario general de la Conferencia Episcopal Colombiana, quien ha hecho un llamado para que los fieles colombianos denuncien las agresiones sexuales que hayan sido perpetradas por representantes de la Iglesia.  Este es pues el momento para responder al llamado de ese pastor y presentar ante la justicia civil los casos que han tenido lugar en nuestro país, los cuales se han mantenido en los más indignantes silencio e impunidad.

 

¿Quién en Medellín no conoce el caso de algún curita “muchachero”?  Entonces, bien haríamos todos aquellos a quienes nos consta la veracidad de la historia de uno o varios padrecitos “manoseadores”, si acogiéramos la petición de Monseñor Córdoba y acusáramos a estos religiosos a través de los medios pertinentes.  Sin duda alguna, haríamos un servicio invaluable, en pos de la depuración de nuestras diócesis.

 

 Link El Mundo

 

 

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24 mayo 2010 1 24 /05 /mayo /2010 00:28

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 14 de abril de 2010

 

Recientemente, tuve el honor de ser escogido para prologar la investigación “Pinceladas sobre la cultura frontineña”, a través de la cual el escritor y líder de ese ilustre municipio Carlos Alberto Díaz López explora y presenta la riqueza cultural de la cual se enorgullecen sus habitantes.

 

Frontino es, por derecho, de gran significación en el desarrollo del Occidente Antioqueño y de la antioqueñidad misma. Y sí que es meritoria la empresa de rescatar la historia y la cultura de ese municipio, pues, como nos escribía hace poco el historiador frontineño Germán Suárez Escudero, el primer conglomerado español de la provincia de Antioquia floreció a partir del 7 de septiembre de 1542, en el valle de Nore, hoy sector de Manguruma del municipio de Frontino. Vale la pena destacar, además, que en Frontino se establecieron el primer hato lechero y el primer cultivo de caña de azúcar de nuestro departamento. Y no puede olvidársenos que de este municipio han surgido humanistas e intelectuales de la talla de Guillermo Gaviria Echeverri (alma y cerebro de este diario), Hernán Toro Agudelo, José María Rodríguez Rojas, Héctor Cadavid Elejalde, Andrés Nanclares Arango, Diego León Arango, Ramón Elejalde Arbeláez y el ya mencionado Germán Suárez Escudero.

 

Esta obra complementa la excelente Monografía de Frontino, que publicó hace unos años el eminente hombre público y columnista de EL MUNDO Ramón Elejalde Arbeláez, con la particularidad de que el trabajo de Díaz López se enfoca netamente en el panorama artístico y cultural de la ciudad del Cerro Plateado.

 

A lo largo de casi 400 páginas, Díaz expone una selección de lo más destacable de los aportes que frontineños han hecho a las artes y a las letras y nos abre a la vez un variado abanico de las tradiciones culturales y folklóricas de su pueblo, al estilo del “Testamento del paisa”, de nuestro amigo Agustín Jaramillo Londoño.  El autor, nutrido por el modelo del libro “Hilando memorias” (sobre los artistas bellanitas), comenzó esta investigación, en enero del 2003, impulsado por el ánimo de dar a conocer el valor de tantos frontineños que, a pesar de estar llenos de talento, son ignorados.  Así, Díaz se sentó a sondear toda la bibliografía existente al respecto y procedió a contactar a los personajes que aún estuvieran con vida.  Y su satisfacción creció, a medida que se iba ampliando su registro de frontineños de excelencia en la poesía, la música, la pintura, la danza, el teatro y en otros géneros, como la trova y la artesanía. ¡Más de 250 personajes! Muchos de ellos no residen en Frontino, desde hace años, por lo cual el papel de Díaz fue doble, pues, además de divulgar el trabajo de los mejores representantes culturales de ese municipio, se encargó de acercarlos nuevamente al mismo y de invitarlos a interesarse más por los procesos artísticos que en esa tierra están desarrollándose. 

 

Este apostolado de Díaz en pos de que Frontino “recupere” a muchos de sus hijos más valiosos se ha materializado en innumerables actividades de integración cultural organizadas por él  durante su gestión a cargo de la Biblioteca Municipal “José María Gaviria Vélez” y del Centro Cultural del municipio.  Y ya que mencionamos este activo centro, conviene mencionar que lleva el nombre de Gabriela White de Vélez, la inolvidable dirigente cívica y social frontineña, vilmente secuestrada y asesinada, madre de la actual Ministra de Educación, quien también es hija de ese municipio (como de origen frontineño es también el mejor de los actuales candidatos a la Vicepresidencia de la República, el ex gobernador Aníbal Gaviria Correa).

 

Del libro de Díaz, me parece importante destacar la manera en la cual resalta el papel de la mujer en la cultura de Frontino.  Personalmente, me emocionó volver a leer los poemas de Irene Gaviria de Elejalde y Leontina Sanín, quienes, a pesar de su innegable altura poética, han sufrido el olvido y la falta de interés de nuestros conciudadanos por la cultura.

 

Este libro, en algunos de sus capítulos, es a la vez mosaico de las vidas de poetas y escritores, y una antología de lo más relevante de la literatura escrita por hijos de ese municipio. Y sería necesario que en esas mismas páginas figurara el propio autor, Díaz López, quien también es poeta.  De su estro, son fruto los poemarios publicados “Donde acaba el silencio” (2002) y “En el otro lado del espejo” (2007) y otros que aún no han visto la luz. 

 

Y la literatura ha sido solamente un renglón en el espectro de actividades culturales de Díaz, a quien, a pesar de su juventud (34 años), el tiempo le ha alcanzado también para profundizar en la composición musical, la Pintura, la Fotografía y el Teatro. Díaz ha fomentado con energía cada una de estas vertientes del arte, a través, no sólo del trabajo en el Centro Cultural del municipio, que ya mencionamos, sino también mediante la creación de grupos de Poesía y de Teatro y al escribir numerosos artículos en publicaciones nacionales e internacionales, entre las que se cuenta EL MUNDO, en cuya separata Antioquia podemos leer sus notas, quincenalmente.

 

En el momento, cuando ya ha culminado el proceso de escritura de la obra,  Carlos Alberto Díaz se está encargando de conseguir las fotografías e ilustraciones necesarias, en pos de que este trabajo pase a imprenta lo más pronto posible.  Ojalá el autor pudiera encontrar prontamente uno o varios editores patrocinadores, para que  veamos publicado su libro en el próximo mes de agosto, cuando se celebren los 160 años de su constitución en distrito parroquial.

 

(Link El Mundo)

 

 

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24 mayo 2010 1 24 /05 /mayo /2010 00:19

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 7 de abril de 2010

 

En estos días en que nuestro país ha sido proclamado ganador absoluto de los Juegos Suramericanos, vale la pena recordar a un antioqueño que, hace más de cuarenta años, abrió el camino para que fueran posibles los triunfos deportivos que nos enorgullecen actualmente.  Octavio Arizmendi Posada, quien hace poco cumplió 75 años de nacido y 5 de fallecido, se ha ganado un lugar en la historia de Colombia, gracias a la fuerza ejecutiva con que materializó sus sueños de educación y equidad para los colombianos.  Una de esas ideas fue la creación de Coldeportes, la cual el doctor Octavio llevó a cabo, en compañía del presidente Carlos Lleras Restrepo, en 1968, cuando se desempeñaba como ministro de Educación. 

 

Las gestiones que en ese momento adelantó el doctor Octavio, quien permaneció en el Ministerio hasta 1970, se tradujeron en resultados tan importantes como la realización de los Juegos Panamericanos, en Cali, en 1971.  Desde entonces, y gracias a los lineamientos marcados por el doctor Arizmendi, Coldeportes se ha encargado de las políticas deportivas del país y ha tenido a cargo la conducción de las federaciones deportivas y la organización de eventos como los Juegos Deportivos Nacionales, que tienen lugar cada cuatro años.  Actualmente en casi todos los municipios colombianos hay por lo menos una obra construida por Coldeportes.

 

 

La visión del doctor Octavio respecto del fomento al espíritu deportivo en nuestra nación le merecería, años más tarde, diversos reconocimientos, como la máxima condecoración al mérito deportivo que le impuso el presidente Misael Pastrana Borrero.

 

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Sergio Esteban Vélez, Édgar Gutiérrez Castro y Octavio Arizmendi Posada 

 

Pero Octavio Arizmendi no limitó sus esfuerzos a trabajar por el desarrollo del deporte en Colombia, sino que, durante su gestión como ministro, trazó un derrotero de excelencia que exaltaba la cultura, la ciencia y el deporte como elementos esenciales para el progreso y la civilización de nuestra patria.  Fue así como, paralelamente a la creación de Coldeportes, fue también fundador de Colciencias y de Colcultura (actual Ministerio de Cultura).  

 

Vale la pena comentar que de su ministerio son hijos, además, obras como el Icfes, los Inem y los Fondos Educativos Regionales.  

 

Cuando el doctor Arizmendi llegó al Ministerio de Educación, apenas contaba 34 años de edad.  Y a pesar de su juventud, ya ostentaba una prolija lista de ejecutorias, en la Federación Nacional de Cafeteros, en el Congreso de la República y, muy especialmente, en la Gobernación de Antioquia.  Nombrado Gobernador, en 1965, por el presidente Valencia, su primer año de administración dio tan buenos resultados, que el presidente Lleras Restrepo, cuando ascendió al poder, en el 66, lo mantuvo en el cargo, a pesar de que en la época los alcaldes y gobernadores (que generalmente no duraban mucho en sus posiciones) casi siempre entregaban a sus cargos cuando se posesionaba un nuevo presidente.  Las dos gobernaciones del doctor Arizmendi serán recordadas por haber insistido en que “Por Colombia, los antioqueños podemos hacer más”.

 

La importancia de los proyectos del doctor Octavio, sumados a su liderazgo, su don de gentes, su disciplina y su inteligencia hicieron que el presidente Lleras lo llamara luego al Ministerio de Educación.  Y, según los resultados que mencionamos en la primera parte de esta columna, hay consenso en que su desempeño en este ministerio es uno de los más relevantes y memorables en la historia de la educación en Colombia.

 

Después del Ministerio, la preocupación principal de nuestro personaje siguió siendo la educación.  Fue entonces cuando puso manos a la obra y fue el motor del establecimiento del Convenio Andrés Bello, del cual fue el primer secretario general, y de la Universidad de la Sabana, la cual fundó con un grupo de laicos del Opus Dei, comunidad espiritual a la que perteneció desde sus años de estudiante de Derecho en la Universidad de Antioquia (fue el primer antioqueño en el Opus Dei).   

 

Academia Octavio y Agustin

Agustín Jaramillo Londoño, Octavio Arizmendi Posada

y Sergio Esteban Vélez

 

Tras una rectoría de quince años, al cabo de los cuales entregó a La Sabana convertida en una de las universidades más reconocidas del país, el doctor Octavio se radicó de nuevo en la tierra antioqueña, donde siguió desplegando su liderazgo en numerosas asociaciones y grupos de estudios educativos, económicos, culturales, históricos y religiosos.  Asimismo, tuvo más tiempo para consagrarse a la investigación y a la creación de los numerosos libros de los cuales fue autor.

 

Club Campestre 21Fue por esos tiempos, en 1997, cuando lo conocí. Recuerdo que lo contacté para pedirle que escribiera el prólogo de un libro de sonetos hagiográficos que yo acababa de escribir.  Desde entonces, a pesar de la diferencia de edades (yo tenía 14 años), el doctor Arizmendi se convirtió en uno de mis más grandes amigos, consejeros y ejemplos de vida.  Cuando fundé la Academia Antioqueña de Letras, el doctor Octavio estuvo a mi lado, y se entusiasmó tanto con la idea, que aceptó asumir la presidencia de la entidad.  Juntos, la impulsamos, durante más de un lustro, hasta el 2004, cuando las condiciones de salud del ilustre ex ministro lo forzaron a retirarse de la vida pública.  Fallecería en noviembre de ese año, a sus 70 años de edad.

 

Gran vacío dejó en nuestra comunidad su deceso.  Cuánta falta nos hacen hoy su palabra sabia, su mente clara y la ecuanimidad con que sabía establecer las prioridades de nuestro pueblo.   

 

 

(Link El Mundo)

 

 

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 23:42

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 30 de marzo de 2010

 

Cualquier comunidad sentiría como propio el hecho de que uno de sus hijos recibiera la condecoración cultural más importante que otorga la capital de los Estados Unidos. Las autoridades y los medios se asociarían a un homenaje de tal importancia y le darían la divulgación que merece.  Pero, como en Medellín todo es al revés, nuestra ciudad no reaccionó de modo alguno, la semana pasada, cuando la Alcaldía de Washington D.C. concedió el Premio al Liderazgo “Visionario en Artes” al artista, arquitecto y dirigente cultural Félix Ángel, medellinense. Este año, cuando se celebran 25 años de ese galardón, Ángel resultó seleccionado, de entre más de 100 personajes postulados.

 

¡Es increíble e imperdonable que en nuestra ciudad no se haya publicado ni una palabra acerca de esta distinción de relevancia mundial que recibió un artista antioqueño! Y no habrá sido por desconocimiento, pues numerosos periodistas culturales fueron informados.   Para rematar, ni siquiera la Embajada de Colombia en Washington incluyó la noticia en su boletín informativo.  

 

Si se hubiera tratado de algún deportista que ganara una medalla en algún torneo internacional de “pipiripao”, estoy seguro de que serían muchos los periodistas que habrían difundido grandilocuentemente la noticia, exaltando que, por fin, ¡Colombia está en el mapa!  Pero, como ya lo hemos cantaleteado tantas veces en esta columna, para los medios de comunicación de nuestro país, la cultura será siempre la más despreciada e ignorada “cenicienta”.  

 

Cuando le preguntamos al artista homenajeado qué sentía ante semejante respuesta de su patria, nos dijo: “Me llamó un poco la atención el poco interés que le pone el país en general a estas cuestiones, pero, como ya estoy acostumbrado a la indiferencia de Colombia para con sus artistas, en realidad no me sorprendió, para nada.  La única forma como los medios registran noticias de esta naturaleza es cuando van asociadas a cuestiones de dinero, o de efectos de masa, como un concierto de Juanes y cosas por el estilo. De resto, la mala educación de la población colombiana le impide entender que gente como nosotros se dedique a labores que no dejan plata. Los medios se preguntan entonces para que van a registrar noticias como esas, me imagino”.

 

El mencionado reconocimiento a este paisa de talla mundial es un homenaje a su trabajo artístico (que ha presentado en más de 90 exposiciones individuales y 300 colectivas) y literario (cuatro libros y numerosos artículos y ensayos), y muy especialmente a la labor de gestión cultural que ha adelantado durante más de veinte años en la OEA en el BID y en la misma Alcaldía de Washington, donde ha ejercido como “Comisionado para las Artes y las Humanidades”.

 

Es de destacar que, como curador y director del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo, Félix Ángel ha logrado demostrar el papel trascendental de la cultura, como elemento fundamental para el desarrollo de los pueblos, y sensibilizar al público al respecto.  Desde la fundación del Centro Cultural, en 1992, Ángel ha sido responsable de la conceptualización y ejecución de los programas del mismo, de sus políticas administrativas, de la curaduría de las exposiciones internacionales que presenta y del mantenimiento y expansión de la colección de arte del BID (1.750 obras).

 

Bajo la dirección de Ángel, el Centro Cultural del BID ha prestado apoyo a muchos de los más talentosos artistas de América.  Además, ha asumido el reto de interrelacionar los patrimonios culturales de los 48 países miembros de esta importantísima entidad y ha logrado alcanzar atención internacional, divulgación y prestigio para tales riquezas, al presentarlas en Washington, desde donde las ha proyectado al mundo entero.

 

Entre los programas del Centro, destaca el de Desarrollo Cultural, que financia microproyectos culturales en todo el Continente.  Este programa ha apoyado a más de 460 organizaciones gubernamentales y culturales de 26 países de América.

 

Vale la pena mencionar también que Ángel ha logrado consolidar otros proyectos de envergadura, como el Programa de Exposiciones y el Programa Interamericano de Conciertos, Conferencias y Cine.  Hasta el momento, de estos programas han sido fruto más de 500 eventos.

 

Acerca de las actividades que ocupan actualmente a nuestro personaje, nos cuenta que, además de los programas regulares de su agenda, está coordinando una reunión de ministros de Cultura para septiembre, con el fin de constituir un foro en donde los ministros puedan indicar en qué forma la cultura se está manejando en los países y qué tipo de impacto sociológico, cultural y económico tienen sus políticas. 

 

Un colombiano que entiende la importancia civilizadora, aglutinante de la cultura, como base intelectual y política que se necesita para el desarrollo de los pueblos, y que trabaja exhaustivamente según esta premisa, ese es nuestro conciudadano Félix Ángel.

 

Punto aparte :  Y ya que hablamos del BID y de talentos paisas de exportación, aprovechamos para felicitar a nuestro amigo el joven escritor Jaime Espinal, quien acaba de ganar el Premio Hispanoamericano de Dramaturgia del Banco Interamericano de Desarrollo, con su obra "No problemo Amigo".   Esta pieza teatral, cuya publicación llevará a cabo el BID en los próximos meses, será además puesta en escena por el Thalia Spanish Theatre, de  Nueva York.  Estamos ansiosos por conocerla y por comentarla detalladamente en estas mismas páginas. 

 

(Link El Mundo)

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 23:37

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 23 de marzo de 2010

 

Que las marranadas son una forma sana y conveniente de integración comunitaria, dice Rocío Vélez de Piedrahíta, en su columna “Prohibir, prohibir, prohibir; obligar, obligar, obligar” (El Colombiano, 5 de marzo de 2010).

 

Doña Rocío se queja por el hecho de que el Gobierno Municipal haya prohibido la realización de marranadas y afirma que, con esta reglamentación, la Administración está acabando con una práctica que ha llenado de alegría a la gente de los barrios populares de nuestra ciudad.

 

Para la columnista, las marranadas no son un ritual de crueldad ni un acto de barbarie, sino una oportunidad maravillosa “para compartir, tertuliar, reír, disfrutar”.

 

La interdicción a la que se refiere es el Acuerdo Municipal 49 de 2003, por medio del cual el Concejo de Medellín  estipula que “queda prohibido en el Municipio de Medellín, el sacrificio de especies mayores (...) y menores, como porcinos, en la vía pública y predios privados no autorizados” y ordena la realización de “campañas masivas de educación ciudadana sobre el respeto a los derechos de los animales y sobre los métodos y formas adecuadas de sacrificio de estas especies, en las cuales se garanticen procedimientos con el mínimo de tratos crueles e innecesarios y el máximo de higiene y salubridad”.

 

La opinión de doña Rocío es que esta proscripción es “arbitraria y estrafalaria” y que a los habitantes de las comunas “les prohibieron pasar sabroso”.

 

Con Lina Botero, Antonio y Rocio

Antonio Cuartas Arango, Sergio Esteban Vélez, Lina Botero y Rocío Vélez de Piedrahíta

 

La semana pasada, estuve conversando al respecto con el concejal Álvaro Múnera, quien fue el ponente del mencionado acuerdo municipal.  El concejal me comentó que, muy a pesar de las añoranzas de doña Rocío (quien, según él, “vive en la época de las cavernas”), las marranadas han disminuido sustancialmente en nuestra ciudad y que son cosa del pasado los tiempos en que en nuestra área metropolitana se sacrificaban hasta 70.000 cerdos en cada Navidad.  En el pasado diciembre, por ejemplo, la Administración sólo recibió 22 denuncias de marranadas clandestinas.

 

Este líder cívico expuso varios casos que demuestran la violencia inmensa que se presenta en esta clase de eventos.  Comentó, por ejemplo, la historia de un cerdo al cual los vecinos de un barrio popular de Medellín vistieron de guerrillero, comenzaron a patearlo cuatro días antes del sacrificio, le introdujeron un taco de dinamita por el recto y lo encendieron, para después matarlo al enterrarle un destornillador.  La agonía, cargada de gemidos infinitos, fue muy larga, ya que fue difícil que la herramienta le alcanzara el corazón.    Sin duda alguna, esta será una escena indeleble para los niños que estaban presentes...  ¡Un cuadro que, según doña Rocío, es un inocuo modo de pasar sabroso y promover nuestras tradiciones!  ¿Cómo es posible que una persona que alguna vez fue nombrada con la misión de pacificar a nuestros actores violentos desestime en tal medida la nefasta influencia de la violencia en el seno familiar y social?

 

Habrá quienes la excusen alegando que no podemos exigirle mucho a una señora que, seguramente, carece de suficiente instrucción, pues, en los años veinte, durante la infancia de esa columnista, la educación a las mujeres era muy restringida y además no estaba de moda la formación respecto de la protección a los animales. 

 

Es cierto que en sus tiempos la educación a las mujeres era bastante reducida.  Sin embargo, doña Rocío tuvo el privilegio de crecer en una familia que daba a las mujeres el lugar que estas merecen; de modo que, además de las materias que tradicionalmente se enseñaban a las señoritas de la alta sociedad, como el piano y el francés, pudo sondear toda clase de temáticas intelectuales, hasta convertirse en escritora. 

 

Por lo demás, es cierto que a comienzos del siglo pasado no estaba de moda la ecología y que había mucha gente que no se daba cuenta de que los animales también sienten dolor y tienen derechos, pero esta autora se levantó en un hogar que respetaba profundamente a los animales.  No podemos olvidar que su abuelo materno, Camilo C. Restrepo (que también era el tío de mi abuela), siendo gobernador de Antioquia, fundó las Juntas Protectoras de Animales.

 

Y todo esto sin hablar de que, hasta las mujeres más pobres, recibían una formación religiosa que ubicaba a la caridad y a la compasión entre las mayores virtudes cristianas.

 

¿De dónde, entonces la falta de amor y misericordia de doña Rocío hacia los animales y su invitación a que se les someta a torturas? ¿Cómo podría justificarse? Porque no es la primera vez que nos encontramos con declaraciones suyas al respecto.  Recuerdo especialmente una columna periodística de hace dos años, en la cual ella describía la “apoteosis” de una tarde de toros y llegaba incluso a decir que se imaginaba a Dios disfrutando de esas “delicias”. ¿Serán argumentos de una persona en sus cabales sugerir que al Creador Supremo le produciría placer pasar horas en una plaza llena de borrachos contemplando cómo se tortura con sevicia a sus criaturas? 

 

Le dejo, pues, a algún psiquiatra la misión de interpretar científicamente el trasfondo de los criterios y de los valores de este valor local de nuestras letras.

 

(Link El Mundo)

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 23:10

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 16 de marzo de 2010

 

En los últimos días, algunos distinguidos líderes de opinión (entre los que se cuentan varios columnistas a los que admiro y aprecio sinceramente) han escrito sendos textos de apoyo a una campaña que ha emprendido un grupo de ciudadanos con el objetivo de impedir la continuidad de la difusión de la telenovela Rosario Tijeras.

 

Entre los argumentos que presentan estos activos personajes, se encuentran los siguientes:

 

-         Que la telenovela muestra el perfil de Medellín como el de una ciudad de pobreza, violencia y narcotráfico.

-         Que mediante esta clase de emisiones se hace una apología al delito que termina por influenciar negativamente la conducta de los jóvenes.

-         Que Rosario Tijeras es una clara exaltación de los antivalores.

 

Las anteriores aseveraciones no carecen de razón.  Pero, ya que se ha presentado el tema en la agenda de la opinión, quisiera exponer mis comentarios personales al respecto:

 

Es verdad que esta telenovela no muestra la cara “rosa” de Medellín, la del 20% que habita en barrios medianamente seguros.  No obstante, el hecho de que se lleve a las pantallas el registro novelado de un hecho histórico negativo que hemos tenido que padecer no es motivo suficiente para querer vetar una emisión.  ¿Qué pensaríamos si los alemanes hicieran protestas públicas para que no se difundieran películas sobre el genocidio nazi, puesto que se dañaría la imagen de su país?  ¿Y qué tal si los pueblos de Roma y de Israel utilizaran su poder para conseguir la censura a los filmes sobre la muerte de Cristo, ya que sus ancestros quedan muy mal parados?  ¿Habrá que cerrar los periódicos y los noticieros, para que no se sigan divulgando las noticias y las estadísticas que diariamente surgen de Colombia, las cuales,  en su inmensa mayoría, nos hacen quedar tan mal?

 

Recuerdo que algún entusiasta decía que debíamos trabajar para que los medios sólo mostraran aspectos positivos de Medellín, como los relacionados con Colombiamoda, Fernando Botero y Camilo Villegas.  Otros manifestaron su indignación, al ver que en algunos capítulos de la telenovela se mostraban emblemas de la ciudad, como el edificio Coltejer o la Plaza Botero, “como si la violencia fuera en Medellín entera”.  Luego de escuchar a estos últimos, se me vino a la mente el interrogante de que si el Coltejer, la Catedral Metropolitana y las esculturas de Botero pudieran hablar, cuán terribles serían las historias de homicidios, atracos, drogadicción y prostitución que nos contarían.

 

¿Podría alguien afirmar que Rosario Tijeras distorsiona la situación cotidiana de millones de habitantes de nuestra área metropolitana?  Al contrario:  la realidad es peor.  ¿Se nos olvida acaso que, pese a los esfuerzos de un antiguo alcalde por maquillar las cifras, Medellín está todavía entre las ciudades más peligrosas del mundo?

 

¿Y cuándo se ha visto a los habitantes de ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Miami hacer protestas masivas contra las violentísimas series gringas, que tanto los desprestigian?  Ellos tendrían más autoridad para hacerlo, porque esa clase de series sí exageran y muestran a las grandes metrópolis norteamericanas como si vivieran en constantes balaceras.

 

Pero, ya que hablamos de estas series, ¿por qué no aprovechar este momento “de efervescencia y calor” para que nuestros distinguidos líderes de opinión se unan en pos de una campaña nacional en contra de la violencia en la televisión, de donde sea que venga?  ¿Por qué no se protesta también por toda la otra panorámica de violencia que siempre han mantenido en la pantalla? Porque ¿de qué nos sirve censurar a Rosario Tijeras, donde se muestra la violencia local, si permitimos que se sigan transmitiendo tantas series y películas estadounidenses que constituyen verdaderas apologías al delito y son auténticas escuelas criminales que enaltecen a los malvados como héroes y enseñan a los espectadores toda clase de trucos para tener éxito en la realización de todas las acciones posibles en contra de la Ley?

 

Yo sería el primero en apoyar vivamente una campaña de este tipo.  Y pediría incluso que se revisaran las emisiones de dibujos animados, las cuales, desde hace años, me han sorprendido por su altísimo contenido de violencia, el cual, sin duda alguna, influye en el futuro comportamiento de los niños. 

 

En relación con esto, después de pasar más de un decenio escuchando hablar de actos espeluznantes del gobierno cuasitiránico de Hugo Chávez, por fin me entero de que ha tomado una medida cuasisensata:  cuenta la revista Semana que el mandatario vecino ha prohibido en su país el uso y la fabricación de juguetes y videojuegos con contenidos bélicos.  De ahora en adelante, según la revista, todo aquel que produzca o posea esta clase de artículos se expone a penas de hasta cinco años de prisión.  Si aquí, a los que promueven en los medios la violencia en todas sus manifestaciones les impusiéramos un castigo no tan excesivo como el de Venezuela, estoy seguro de que nuestras nuevas generaciones serían mucho menos agresivas.

 

Por el momento, lo más seguro es que RCN no interrumpirá la emisión de Rosario Tijeras. Pero, al ver el final trágico que tuvieron los protagonistas extraviados de otras narcoseries, como “El Capo” y “Las muñecas de la mafia”, quienes, por haber escogido el mal camino, terminaron muertos o en la cárcel, nos queda la esperanza de que esta telenovela (de la cual conocemos el triste desenlace) deje en los jóvenes la moraleja de que, como dice uno de los estribillos de la misma serie: “El que a hierro mata, a hierro muere”.   

 

(Link El Mundo)  

 

 

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 23:02

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 3 de marzo de 2010

 

La semana pasada, se clausuró, en Nueva York, la exposición “We are not made of sugar”, del artista antioqueño Mario Vélez.  Esta muestra individual, que ocupó la sala principal de la Bridge Gallery durante cinco semanas, es la segunda que presenta Vélez en el 2010, ya que, en enero pasado, la Etra Fine Art Gallery, de Miami, exhibió su muestra “Evidencias”, en el marco de la Feria Internacional de Arte de esa ciudad (MIA). 

 

El resultado de ambas exhibiciones ha sido de elogiosos conceptos por parte de los conocedores norteamericanos y de un muy significativo éxito comercial. 

 

Al enterarme de los recientes triunfos de este joven y talentoso pintor y dibujante paisa, me sorprende, una vez más, el mutismo de nuestra prensa, la cual, a pesar de que sigue con detenimiento cada gol o cada marca de nuestros deportistas en otros países, no se ha ocupado de divulgar el invaluable trabajo de representación de Colombia en el Exterior que hacen algunos de nuestros mejores artistas plásticos.  Esa misma queja me la manifestó algún día la maestra Ana Mercedes Hoyos, cuya obra se presenta en los principales museos y galerías de Norteamérica, Europa y Asia y merece los más altos comentarios de la prensa de esos lares, mientras que en Colombia es imperdonablemente ignorada por los medios. 

 

Mario Vélez está dejando en alto el nombre de nuestra patria en otras latitudes desde 1990, hace 20 años, cuando su trabajo fue laureado en el premio internacional “Oltre il Muro”, de Milán.  Y desde ese momento, cuando nuestro artista contaba solamente 22 años de edad, su obra no ha dejado de acumular honores y reconocimientos.

 

A través de más de dos decenios de maduración de una obra sólida e inteligente, Vélez ha logrado consolidarse como uno de los mayores valores de las nuevas generaciones de artistas colombianos.  Esto se demuestra al constatar la categoría de las salas donde su producción ha sido expuesta y al repasar la crítica positiva que ha recibido.  Personalmente, he escuchado de labios de pontífices del arte, entre ellos Eduardo Serrano, comentarios sumamente favorables sobre el trabajo artístico de Vélez. Otro de estos críticos implacables, Darío Ruiz Gómez, escribe lo siguiente acerca de las series que adelanta actualmente este creador: “Hay en la obra de Mario Vélez la presencia de una escasa virtud en un artista joven: la voluntad de lo clásico. No como el estancamiento en una receta plástica que ha contado con un éxito repentino sino como una capacidad de raciocinio que contra el alboroto generacional, va afirmando una lógica como método de investigación, una lógica que reconoce en la intuición un elemento de conocimiento decisivo para no renunciar a la sensibilidad que es la única vía para no alejarse de la tarea de construir una poética”.

 

A pesar de que apenas supera los cuarenta años de edad, Vélez ya ha presentado su obra creativa en 32 exposiciones individuales, en Colombia, Europa y Norteamérica.  Y en cuanto a las muestras colectivas, ha participado en más de 90, en distinguidas salas de ciudades colombianas como Medellín, Bogotá y Cartagena; y en metrópolis como Viena, Berlín, Múnich, Milán, Perugia, Tokio, Washington D.C., Miami, Los Ángeles, Oregón, México D.F., Guadalajara y Ciudad de Panamá.

 

Más de 35 de estas exhibiciones han tenido lugar en los países germánicos, con los cuales Vélez ha tenido íntima relación artística y espiritual desde 1992, cuando ganó una beca para estudiar en Viena.  Más tarde, regresaría a Colombia y se graduaría como Maestro en Artes Plásticas, en la Universidad Nacional; para después hacer una maestría en Berlín y especializarse en Nueva York.

 

Y a pesar de que no le faltaron atractivas ofertas artísticas en Europa, este enamorado de Colombia optó por trabajar desde su tierra.  Y aquí ha decidido vivir y cultivar su arte, mientras ha aprovechado para insuflar de pasión por la pintura a los cientos de alumnos que ha tenido, en las prestigiosas universidades de las que ha sido profesor.

 

Enviando nuestro saludo de congratulación a este artista promisorio, que ya es toda una realidad de nuestras artes, esperamos que los medios sepan ocuparse con mayor diligencia de las próximas exposiciones nacionales e internacionales que tiene programadas este poeta del color.

 

PUNTO APARTE:  Mis agradecimientos para los numerosos lectores que me han enviado mensajes de felicitación por el especial sobre el maestro David Manzur, publicado en EL MUNDO, el pasado viernes.  Para mí, ha sido especialmente satisfactorio poder rendir homenaje a tan alto representante de nuestras artes, cuando celebra sus ochenta años de edad.  Estos reconocimientos son supremamente necesarios para divulgar en nuestra comunidad, especialmente entre los más jóvenes, el trabajo extraordinario de nuestros personajes de mayor valía. 

 

Y, acerca de la pregunta que me hace uno de los lectores, es necesario aclarar que la imagen que se publicó en la portada del suplemento, donde aparece el maestro Manzur semidesnudo, no se trata de una vieja fotografía, sino que fue tomada hace pocos días, cuando el Maestro ya había cumplido ochenta años de edad. 

 

(Link El Mundo)

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 22:55

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 24 de febrero de 2010

 

“País de delfines”, fue el titular de carátula de la revista Semana de la semana pasada.  En el artículo, exponen el caso de algunos aspirantes al Congreso que contarían con la ventaja política de descender de ex presidentes de la República o de “mártires de la democracia”.  Dice que en las próximas elecciones “se pondrá en juego la estirpe de seis presidentes que han gobernado a Colombia en los últimos 75 años”.

 

Y, aparte de estos candidatos, la revista aborda el tema de las “dinastías” que han comenzado diversos mandatarios colombianos, muchas de las cuales han logrado consolidarse a través de las generaciones.  La revista menciona velozmente a algunos miembros de las familias López, Santos, Lleras, Ospina, Gómez, Rojas, Turbay, Barco y Gaviria, aparte de otras que, pese a que nunca han alcanzado la Presidencia de la República, han logrado constituirse en verdaderas dinastías regionales.  

 

Por otra parte, olvida a familias tan representativas como la del presidente Guillermo León Valencia.  Valencia heredó las banderas del conservatismo de su padre, el poeta Guillermo Valencia, quien fue dos veces candidato a la Presidencia.  Y sus hermanos también se nutrieron de esta influencia.  Su hermana Josefina fue la primera gobernadora y ministra de Colombia y fue también senadora y embajadora, y su cuñado Guillermo Nannetti Concha fue ministro, senador y embajador. 

 

En cuanto a los hijos del presidente Valencia, Ignacio fue senador y embajador y Pedro Felipe, también embajador.  En la actualidad, la actividad política de esta familia está en cabeza de Aurelio Iragorri, yerno del ex presidente, quien fue gobernador del Cauca y ocupa desde hace varios períodos un escaño en el Senado de la República.

 

Pero hay casos mucho más complejos de interrelaciones familiares en el poder.  La revista menciona, por ejemplo, que los Mallarino han dado tres presidentes de la República y, los Mosquera, dos.  Pero, si se tienen en cuenta los enlaces maritales, el resultado sería de cinco presidentes para los Mallarino y cuatro para los Mosquera.   En esta clase de estudios hay que tener siempre en cuenta los círculos  concéntricos, los cuales presentan esquemas como el siguiente:

 

-         Jorge Holguín Mallarino, quien fue dos veces presidente de la República era:

-         Hermano del presidente Carlos Holguín Mallarino.

-         Concuñado del presidente Miguel Antonio Caro (hijo de José Eusebio Caro, fundador del partido Conservador).

-         Sobrino del presidente Manuel María Mallarino.

-         Yerno del presidente Julio Arboleda, quien era sobrino político del cuatro veces presidente Tomás Cipriano de Mosquera, quien era hermano del también presidente Joaquín Mosquera y suegro del presidente Pedro Alcántara Herrán, quien a su vez era primo hermano del presidente Francisco Javier Zaldúa.

-         Consuegro del presidente Rafael Reyes, a su vez cuñado del presidente Euclides de Angulo.

-         Tío político del presidente Roberto Urdaneta A. (casado con Clemencia Holguín y Caro, hija del ex presidente Carlos).

-         Suegro de Eduardo López Pumarejo, hermano del dos veces presidente Alfonso López Pumarejo, padre del presidente López Michelsen.

 

Es necesario comentar que las ramas de poder de este sorprendente panorama se apuntalan mucho más cuando se contempla la “familia extendida” de cada uno de los personajes que acabamos de mencionar.  La lista de parientes de estos gobernantes que han ocupado las más altas posiciones del Ejecutivo y han sobresalido en la Diplomacia es tan larga, que no nos alcanzaría con media docena de columnas para hacer referencia a todos.  

 

Con semejante red de parentescos, no es extraño que, a pesar de que don Jorge murió hace más de 80 años, su familia mantenga aún una alta influencia en el gobierno.  Vemos, por ejemplo, que todavía están activos en el poder algunos de sus descendientes, como son la actual embajadora en Brasil, María Elvira Pombo Holguín; la secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López Obregón; María Ángela Holguín, dos veces embajadora durante el presente gobierno; Mauricio Ramírez Koppel, director de INVIAS de este gobierno; el ex ministro y ex gerente del Banco de la República Miguel Urrutia Montoya, y el ex alcalde de Bogotá y ex embajador Diego Pardo Koppel.  Y vale la pena mencionar que sobrino biznieto de don Jorge es el ex ministro y ex gobernador Carlos Holguín Sardi (a la vez hijo y nieto de gobernantes del Valle), cuyo hijo, Carlos José, se ha desempeñado recientemente como embajador en el Ecuador.

 

A pesar de que en esta columna sólo hablamos de aquellos que ejercen el poder desde el gobierno y omitimos a aquellos (numerosísimos) que lo hacen desde el sector privado, es imposible no comentar que entre los descendientes de don Jorge está también Roberto Pombo Holguín, el director de El Tiempo.

 

Personalmente, no estoy en contra de las dinastías.  Pienso que son una escuela de aprendizaje de la compleja labor de ensamblar y manejar un país y forman un tejido de soporte que sostiene el Estado y evita su derrumbamiento. Sin embargo, lo ideal sería que en los intersticios de estas redes pudieran penetrar y posicionarse con mayor facilidad personas venidas de familias menos prestantes que han sido capaces de demostrar públicamente que tienen la inteligencia requerida y han alcanzado la preparación necesaria para entregar al gobierno y al país el aporte de las clases menos encumbradas.

 

(Link El Mundo) 

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 22:52

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 17 de febrero de 2010

 

En relación con la abierta encerrona que el doctor José Fernando Isaza, rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, organizó recientemente para poner “contra la espada y la pared” al Presidente de la República, Félix de Bedout entrevistó a Isaza, el pasado 4 de enero, en La W. 

Pero de tal entrevista lo que me sorprendió y enardeció

no fueron las respuestas críticas del entrevistado, sino la pobreza de su vocabulario y los vergonzosos errores gramaticales, tanto del rector como del periodista.

Me quedé “de una pieza” cuando, por ejemplo, en una de sus preguntas, de Bedout anotó que "habían (sic) universitarios molestos".

 

Pero lo peor fue que Isaza, quien se precia de ser una de las "consciencias" del país y un intelectual consumado, en una de las respuestas dijo que: "el Presidente había reconocido de que (sic) el DAS estaba al servicio del paramilitarismo", y, segundos después, agregó que: "Y el Presidente lo que contesta es de que (sic) Noguera es un hombre de clase media".

 

¿Qué podemos esperar de los razonamientos de un “líder académico” que ni siquiera sabe hablar?  La grosera actitud de Isaza y sus esbirros y su flagrante falta de cultura hacen que su andanada contra el Presidente se minimice ante el público culto. 

 

¡Apagá y vámonos!, porque, si esta es la dirigencia “intelectual” de Colombia,  este país es inviable.

 

***

- Desde hace días, se presenta en la televisión nacional un  comercial que invita al "Decimosegundo Festival Iberoamericano de Teatro".  Sería conveniente que lo corrigieran, pues, en español, no se dice "decimosegundo",  sino "duodécimo".

 

Lo correcto en los ordinales (los cuales, como su nombre lo indica, se utilizan para indicar un orden o secuencia) es hablar de “undécimo” y “duodécimo” y continuar con “decimotercero”, “decimocuarto”, etc. 

 

Otro error muy frecuente es hablar del “doceavo”, pero este numeral (como todos los que terminan en el sufijo “avo”) corresponde a los partitivos, de manera que sólo puede utilizarse a la hora de hablar de fracciones de un entero.   Podemos, por tanto, hablar de “la doceava parte de una herencia”, pero de “la duodécima versión del reinado”.

 

***

- En el artículo "’No sé cuál tendrán ellos’: directora de la Quinta de San Pedro Alejandrino"  (El Tiempo, 8 de febrero), acerca de la supuesta espada de “el Libertador” que habrían robado las Farc, se anuncia que:  "las autoridades han desmentido que se tratara de una de las piezas que reposan en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en la capital del Magdalena, lugar donde falleció Bolívar, el 17 de diciembre de 1830, cuando viajaba de regreso a su natal Caracas".

 

Es muy probable que la espada no haya pertenecido a “el Libertador”, como dice el artículo, pero en lo que sí no tiene razón el periodista es en decir que Bolívar se dirigía a Caracas cuando se detuvo en Santa Marta.  En realidad, como nos lo han enseñado a todos desde la primaria, Bolívar planeaba viajar a Jamaica y después a Europa, pero debió permanecer la ciudad portuaria de Santa Marta, por motivos de salud.  Nunca se ha hablado de que viajaría a Caracas.

Periodistas, ¡hace falta prestar más atención!

 

***

- Punto aparte: Ya están circulando los programas para la celebración del Bicentenario de la Independencia.  Inmensamente amplia la programación y numerosas las áreas incluidas (con costos exorbitantes).  Al leer que se anuncian miles de conciertos y cientos de orquestas, deducimos que se enfocarán, una vez más, en enaltecer la cultura popular y folclórica.  Los conjuntos populares también merecen apoyo, pero, si se les fomenta por encima de los grupos de música académica, el resultado es que en el país se desarrolle principalmente la cultura de las masas.  Los dirigentes creen que la música carranguera, la de despecho y el reguetón, por ejemplo, forman parte de la cultura. Y lo forman, dentro de la categoría del folclor, pero todo grupo social humano (léase país) debe esforzarse por desarrollar, por sobre todo, las capacidades de sus cultores en los géneros de más alto valor cultural.  En Colombia, se hace al revés.  Al final, terminaremos exhibiendo el bajo nivel que hemos sido capaces de crear.

 

Hemos visto también que, a pesar de que se organizarán diversos eventos en torno al arte, nuestra literatura no aparece para nada en las listas, lo que demuestra la poca atención o apoyo que el Gobierno y muchas otras entidades le prestan a este elemento básico de toda cultura.   Ante casos como estos, quisiera, con todas las fuerzas de mi mente, que mi voz, a través de estas columnas, pudiera alcanzar los oídos de la Ministra de Cultura y sus colaboradores.  ¡Qué despreciados e ignorados nuestros escritores, sobre todo los poetas!

 

 (Link El Mundo)

 

 

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23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 22:47

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 10 de febrero de 2010

 

La semana pasada, a raíz del hallazgo de los cadáveres de dos de los supuestos “desaparecidos” del Palacio de Justicia en una unidad científica de la Universidad Nacional, El Tiempo recordó que el coronel Alfonso Plazas Vega había insistido desde hace años en que tales cuerpos se encontraban en dicho lugar y en que las autoridades en su momento no respondieron diligentemente ante una revelación de semejante importancia. 

 

Y precisamente ahora, cuando los medios han divulgado la noticia de que muy probablemente la providencia del polémico juicio al coronel sobre este caso se dará a conocer a finales de este mes, he recibido algunos mensajes de su esposa, doña Thania Vega de Plazas, quien me contactó con motivo de mi columna “Paradojas de la justicia”.  Entre estos correos, que contienen informaciones imbatibles acerca de la inocencia del Coronel, se destaca un extenso artículo del columnista de EL MUNDO Eduardo Mackenzie, en el cual queda clara la parcialidad y la sevicia con las que ha sido tratado este distinguido militar, por un poder judicial presuntamente infiltrado por lo más bajo del narcoterrorismo.  La tesis principal del colega Mackenzie consiste en que este juicio sería el resultado de una venganza de la mafia contra el coronel Plazas, después de que este, como director nacional de Estupefacientes, les confiscara más de dos billones de pesos a los más temibles narcotraficantes de Colombia.

 

Nuestro espacio semanal no nos alcanza para referirnos con detenimiento a tales documentos (que  pueden consultarse en el sitio www.yocreoenplazas.com).  Sin embargo, nos parece realmente importante comentar velozmente el contenido de un texto que doña Thania nos ha enviado especialmente para que sea divulgado a los lectores de esta columna. 

 

El escrito devela datos espeluznantes, como los siguientes:

 

-.La denuncia que presentó el ex bachiller de la Policía Ricardo Gámez Mazuera (junto al cura comunista Javier Giraldo) contra el coronel Plazas, no tendría sustento, pues Gámez no podía ser testigo de los hechos del Palacio de Justicia, ya que no estuvo allí.  Seis años antes de esa toma guerrillera, Gámez había desertado del Ejército.   “¿Cómo pudo ser testigo de unos hechos que no conoció?”.

 

Sus denuncias, que fueron publicadas inicialmente por el semanario comunista Voz, fueron descartadas por la Procuraduría, en 1990, pues:  “la queja del señor Gámez Mazuera contra personal militar carece de todo fundamento”.

En el 2005, Gámez reiteró sus denuncias.  Sin embargo, en la Resolución de Acusación contra Plazas Vega, de febrero del 2008, la Fiscalía desvirtuó el testimonio.

 

- El segundo “testigo clave”, el cabo retirado del Ejército Édgar Villamizar, acudió en el 2007 a rendir declaración sin haber sido citado.  Compareció inicialmente con un nombre distinto del suyo. 

 

Actualmente, se ha logrado comprobar que para el momento del holocausto del Palacio, Villamizar se encontraba en el municipio de Granada (Meta), por lo cual no pudo ser testigo del mismo.

 

A pesar de que Villamizar se negó a ratificar sus denuncias, la Resolución de Acusación contra el coronel Plazas se basó en su primer testimonio.  Este, sin lugar a dudas, es inválido, pues, como dice el documento, el ex cabo: “se cambió de nombre, cambió su firma, declaró en una diligencia de testimonio no programada, declaró sin la presencia de la Defensa del sindicado, un testimonio sin fecha; se equivoca en sus datos personales y en la declaración no se le verificó la identidad. Es decir, se violaron por parte de la Fiscalía las más elementales normas procesales penales”.

Posteriormente, en el juicio contra el Coronel, la Procuraduría calificó las afirmaciones de  Villamizar como “deleznables”, y anuló a este testigo como prueba.  Sin embargo, la Fiscalía le dio credibilidad y solicitó que el Coronel fuera condenado.

 

- Igual de inválido sería el testigo Tirso Sáenz Acero, de quien, según el documento, se habría probado que tampoco estuvo presente en los hechos del Palacio.  La credibilidad de Sáenz es nula, pues ya había sido condenado por Falsedad material de particular en documentos públicos y, en otra ocasión, por Falsedad personal.  Ha sido hallado culpable, además, de otros cinco delitos, entre los que se cuenta el de Homicidio.  Sus afirmaciones fueron descalificadas por la Procuraduría.  Pero lo más grave habría sido que, según el texto que nos envía doña Thania: “el abogado de Plazas Vega encontró en el juzgado una carta de Tirso Sáenz dirigida a la Juez, en la cual le reclama por no haberle cumplido los ofrecimientos que le habían hecho sobre rebaja de penas, y cambio de centro de reclusión.  Amenaza en la carta que de no cambiarlo de inmediato a la cárcel de La Picota, procederá a dirigir una carta al coronel Plazas Vega, retractándose de todas sus acusaciones. La juez de inmediato envió dos documentos con el letrero de “Urgente” al juez de ejecución de penas de la Cárcel de alta seguridad de Cómbita, y consiguió el traslado inmediato de Sáenz  a La Picota”.

 

Con estos hechos y otros divulgados constantemente sobre distintos casos, ¿Nos puede quedar alguna duda de la degradación actual de la justicia colombiana?

 

(Link El Mundo)

 

 

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