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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:55

 

 SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 12 de abril de 2008

 

Con la apertura de su nueva exposición, en la sala de Arte de la Universidad de Medellín, Horacio Arbeláez muestra una nueva faceta de su obra pictórica.

 

Desde el pasado jueves, en la sala de Arte de la biblioteca de la Universidad de Medellín, se presenta la nueva exposición del maestro Horacio Arbeláez.  

Este ha sido un año de bastante actividad para este pintor, pues la muestra que inaugura por estos días es la tercera de este año. 

Pero mientras las exhibiciones anteriores, en el Museo de la Universidad de Antioquia y en el Palacio de la Cultura, se enfocaron en la divulgación de su particular “Expresionismo Político”, la que acaba de inaugurarse se orienta a presentar, por primera vez, su obra de temáticas eróticas y sus producciones de intervención en técnica mixta, sobre creaciones famosas de grandes artistas de la Historia. “Yo nunca había mostrado esta obra.  No por inseguridad, sino porque era difícil encontrar un lugar adecuado, de intelectualidad y pensamiento”, acota el artista.

Lo primero que podrá ver el espectador es una selección de sus “Caballos Dadá”, en los cuales rinde homenaje al movimiento Dadaísta, en un lenguaje lleno de alusiones al juego y a la sensualidad.  

Arbeláez se identifica con los Dadaístas, pues su producción pictórica tiene una finalidad similar a la de estos artistas, que, en 1916, en Zurich, hicieron manifiesta una resistencia a la guerra y proyectaron asumir una posición de ruptura y de diversión, que, según el maestro Horacio es “como la invención de la Poesía Fonética, con títulos grotescos y contradictorios, pero muy poéticos”. 

Y el mismo Arbeláez, avezado estudioso freudiano, ha querido apostar por temas sugerentes, como el de un “Dada”, tomado de una foto antigua de Porfirio Barba Jacob, obra en la cual exalta el erotismo libre y exento de cargas morales de aquel poeta, con cara de caballo.

En estas obras, es notoria la búsqueda de nuevas posibilidades interpretativas, en pos de abrir otras directrices trazadas por el artista mismo.

En la serie de collages, el artista rinde tributo a los grandes maestros del Arte Universal, especialmente desde las cualidades del color y de la luz.  Para Arbeláez, además de los principales “ismos”, el paradigma esencial es el Renacimiento “donde se crearon todas las formas posibles, en todas las Artes”, como expresa el pintor, quien, al tomar los cánones y las figuras de estos artistas, ha querido “actualizarlos” y traerlos al mundo contemporáneo, “lleno de guerra, donde los derechos fundamentales se desconocen y la mujer sigue siendo maltratada”.

Su afán por expresar su protesta ante la problemática social se hace visible en obras sobrecogedoras, como una en la cual pone a luchar a Bolívar, contra el paramilitarismo, u otra en la cual interviene la “Virgen de Alejandría”, de Rafael, y la titula “Madre cabeza de familia”.  

“En ningún momento pretendo irrespetar a estos maestros, sino mostrar los abusos de la posmodernidad”, asegura el artista.  Y esta intención de denuncia y de comparación entre las épocas vuelve a comprobarse en obras como “Joven del siglo XXI”, torbellino de fuertes colores, en el que se refiere a que “la juventud del nuevo siglo ha conseguido la libertad de su sexualidad y un reconocimiento a una fuerza diferente a la que está establecida en la institución familiar”.

Para Arbeláez, la Posmodernidad, el Neoliberalismo y las formas políticas actuales “sepultan y castran a una gran cantidad de jóvenes, que no tienen un propósito superior, porque lo efímero los subsume”.

Y, justamente, retoma la obra de los Clásicos, con el objetivo de demostrar que estos todavía son vigentes y de hacer una acusación ante la burla y el manejo elitista que, para él, se están dando en el Arte de nuestros días.  “Busco hacer un llamamiento a la reflexión”, enfatiza.

Arbeláez destaca que hace estas creaciones, ante una  “sociedad que se derrumba” y que, cuando habla del mundo contemporáneo, siempre tiene en cuenta aspectos típicos de este, como la destrucción de la célula familiar.

Se lamenta de que “Ahora, la Pintura es pintar cualquier cosa.  Eso crea un Arte Efímero, que desvía la visión de la contemporaneidad y permite una oquedad por la cual se filtra una política sistémica, en la cual los creadores quedan como un simple campo de divertimento, donde las posibilidades se reducen al performance o al montaje, pero sin arañar al sistema”. 

Arbeláez pretende modificar las perspectivas y recuperar el Arte para una cultura social, pero partiendo de las mismas fórmulas de las principales escuelas artísticas de la Historia.

Para él, el proceso creador es, ante todo, un juego, en el cual se subliman todos los estadios íntimos del ser humano, al servicio de la creatividad.  Y por eso cree que toda producción suya debe leerse desde la Filosofía.

Y en esta hermenéutica, es fundamental el trasfondo sexual de muchas de sus obras, como la de “Los amantes de Magritte son alterados por el ruido de la ciudad”, “El jardín de Gauguin”, en la cual hace referencia al ambiente de la sexualidad grecolatina, o “Gala y Dalí, o la ilusión del amor”, en la cual interpreta el problema sexual de esta pareja (Se dice que, a pesar de que siempre se amaron y vivieron juntos, nunca tuvieron relaciones sexuales y que cada cual otorgó al otro plena libertad en el campo erótico).

El público puede apreciar también algunas obras que hacen referencia a máquinas imaginarias, con las cuales Horacio Arbeláez enseña su postura acerca del “hombre automatizado que ya sólo responde a maneras sistémicas y no a la sensibilidad humanística”.

Nuevas visiones y nuevas formas, para un público ávido de originalidad.

 

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28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:44
Este artista, de 87 años de edad, es apreciado como el principal batallador del desarrollo artístico
de Antioquia, en la segunda mitad del siglo XX.



 
Julio César Arroyave de la Calle, Mónica Lenz, Leonel Estrada y Sergio Esteban Vélez


SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 19 de abril de 2008
 
Anoche,  en la nueva sede de la Galería Arte Autopista (Cl. 10B 28-41), se inauguró una exposición retrospectiva de la obra del “doctor y maestro” Leonel Estrada.  Durante el vernissage, decenas de personajes ilustres de la Cultura se unieron para aplaudir a quien es considerado como el gran pionero de la promoción del Arte Contemporáneo, en Antioquia, y el único colombiano en la selecta lista de los críticos y gestores que lograron la apertura del Arte Colombiano hacia las vanguardias mundiales (de los otros tres, Marta Traba, era argentina; Casimiro Eiger, polaco, y Walter Engel, austriaco).
Las inquietudes que han impulsado a actuar a este “hombre del Renacimiento” han sido muy variadas.  Sin embargo Estrada afirma que el motivo central de su experimentación ha sido la búsqueda de la creatividad. “Existimos por un Creador, que ha creado el universo y es quien nos impulsa y nos propicia ese espíritu creativo que ponemos en todo”.  Anota este incansable y espiritual explorador, quien ha manifestado ese mismo afán creativo, en innumerables escritos, que ha venido divulgando, desde hace más de medio siglo.
Y fue ese espíritu el que le alimentó aficiones por la Pintura, la Cerámica, la Fotografía y la Literatura, campos todos en los que ha dejado valiosos aportes al acervo latinoamericano.
Su impulso incontenible por crear o inventar lo llevó a producir lo que denominó “Logografismos”, que son palabras con formas que se valen de sus mismas letras.  Hoy en día, ha llegado a construir más de 500, que conforman 4 libros, el primero de ellos ya publicado.
En Pintura, experimentando, logró iniciar una técnica consistente en pintar con fuego.  Al efecto, hace pinceladas y enciende una llama, para quemar y obtener matices y texturas.  De este modo, ha realizado muchos cuadros, como sus ponderados “Paisajes de Grecia”, que han sido expuestos en diversas muestras y que el observador podrá apreciar en esta exhibición retrospectiva, en la cual puede hacerse también un recorrido visual por sus incursiones en la llamada Pintura de Acción (con la cual se identificó, cuando vivió en Nueva York, siguiendo, como toda una generación, las pautas del artista norteamericano Jackson Pollock), el Arte Matérico y el Arte Blando.
“Recientemente, a Leonel Estrada, el artista, se le ha ocurrido practicar un arte más libre de principios, cuyo propósito es realizar una abstracción libre en que un color genere otro color distinto, una línea pida otra, una textura invite a encontrar otra y una forma invite a una diferente, con lo cual se llegaría a una abstracción autogenerativa o autogeneradora”, expresa Hildebrando Mejía, director de la Galería Arte Autopista, en el catálogo de la exposición.
El espíritu polifacético de Estrada también se ha servido de la Poesía para crear y expresar sentimientos.  “Algo de ello lo heredé de la creatividad poética de mi propio padre”, comenta.   En este campo, retroalimentó sus inquietudes con las del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien fue su gran amigo y frecuente huésped, en el decenio de 1960.    Cardenal, una de las cumbres de la Poesía Latinoamericana Contemporánea, redactó un elogioso prólogo para el libro “El camino sigue abierto”, en el cual Estrada despliega diversas innovaciones estilísticas, esta vez en el campo poético.
Y, justamente, su estilo novedoso “exteriorista” (en este caso, para hablar con Dios, a través de la Poesía) lo hizo ganador, en 1983, del segundo puesto, en el Concurso Mundial de Poesía Mística, organizado, en España, por la Fundación “Fernando Rielo”.
Para el interesante resultado de sus producciones multidisciplinarias, se ha valido, además de la vastísima cultura que ha acopiado como investigador incesante, de su agudo sentido del humor, el cual, según él, heredó de su tío Mario Jaramillo, humorista y juglar.
A este visionario se le debe la fundación y realización de las inmensas bienales (uno de los mayores hitos de la historia de nuestras Artes) que pusieron a Medellín en la mira del Arte Mundial y “nos llevaron a salir de estar pintando florecitas”.  Estos eventos congregaron, en la capital antioqueña, a muchos de los mejores artistas y críticos del mundo. 
“Un pueblo vale por lo que crea y un país se considera de importancia, cuando posee cultura creativa: por su Literatura, su Música, su Arte, etc.”, es uno de los lemas de Leonel Estrada, quien está enfocado actualmente en propiciar y estimular la creatividad, en los niños y en los jóvenes.
“Quien es creativo mira el mundo en forma diferente.  Y ese talento creador se ubica en el cerebro, en el hemisferio derecho, el cual se puede modelar o estimular”, afirma.  Al mismo tiempo, se lamenta de que, en nuestro país, en la enseñanza, promuevan más la memoria que la creatividad.  “En las clases de primaria, estimulan más a quien repite una página de memoria, que a quien es capaz de inventarla”, es uno de los ejemplos a los que acude. 
Y sus preocupaciones incluyen también los procesos de las nuevas tecnologías.  “Otra deficiencia actual es que a los niños se les está fomentando el uso diario y para todo del computador.  Y esto afecta el pensamiento y el niño acaba preguntando al computador cuánto da 2 x 7 o activando la Internet, para saber quién fue Bolívar o Napoleón”, protesta Estrada.
Además de la familia, ha contado con la fortuna de tener maravillosos amigos (entre los que, obviamente, se encuentra toda la plana mayor del Arte Colombiano y de la Crítica Latinoamericana), que contribuyeron a convertir su casa en un verdadero santuario del Arte. 
Entre las muchas cartas que estos le han enviado, descuellan algunas de alto valor histórico, como una, en la cual Gonzalo Arango, el nadaísta ateo que promovió la profanación de la hostia, le hace saber de su sincera conversión y le muestra una faceta de alta espiritualidad, u otra, de Fernando Botero, en la que, quien sería el pintor vivo más importante del mundo, le pide, desde México, en un momento de dificultades económicas, que, por favor, le mande los $2.000 que le debe, “para poder comprar mercao”.
 
OPINIÓN
“BIONEL Y SUS LEONALES”
 
SANTIAGO CÁRDENAS
PINTOR
“Leonel Estrada fue un vidente.  Ponerse a convencer a las autoridades de Coltejer de lanzarse a semejante aventura (las bienales) es algo que hay que reconocérselo. En esa época, había gente que le hacía críticas muy fuertes a Leonel, pero, hoy en día, uno tiene que reconocer que las bienales fueron algo extraordinario, uno de los pilares del desarrollo del Arte Moderno en Colombia”
 
RAÚL FERNANDO RESTREPO
Pintor
“Leonel nos dio la oportunidad de abrirnos, en el Arte. Tuvo la inquietud de traernos las vanguardias, con las bienales.  Me parece muy bien que ahora se haya dedicado, en silencio, a hacer pintura y a esculpir.  Él es un hombre muy sincero y demasiado discreto, como para manejar el mercado del Arte, donde hay tanta cizaña e indisciplina”.
 
DORA RAMÍREZ
Pintora
“Admiro cantidades a Leonel, como crítico, como persona, como artista.  Él se mantiene enterado del Arte en el mundo y tiene un criterio muy sano e inteligente. A mí me aterraba que las bienales de Medellín tuvieran críticas en contra, porque conocía el esfuerzo y la inteligencia de Leonel para escoger y  sabía que lo que él traía era muy bueno. Yo pensaba que eran almas muy pequeñas las que criticaban una cosa tan buena para una ciudad tan pequeña en el mundo.  Y, cuando viví en Alemania, fui a la Dokumenta de Kassel, la más importante cuatrienal del mundo, y me dio una gran felicidad ver que allá estaba la fresca y hermosa obra de Salomé, que había estado aquí, en Medellín, escogida por Leonel, ¡antes que en la Dokumenta!   Entonces, yo confirmé lo acertado que era Leonel”.
 
ARMANDO VILLEGAS
Pintor
“Leonel Estrada fue muy acucioso y fue pionero del análisis y la crítica del arte que se estaba produciendo en Colombia.  Yo fui testigo de la importancia que tuvieron sus bienales de Medellín, que fueron hechas netamente por antioqueños, sin ninguna ingerencia Marta Traba”.
 
UN HOMBRE DEL RENACIMIENTO
LEONEL ESTRADA JARAMILLO
 Nació en Aguadas, Caldas, en 1921.
Odontólogo de la Universidad de Antioquia. En el campo artístico, estudió Dibujo, Pintura y Escultura, en el Instituto de Bellas Artes de Manizales, la Casa de la Cultura de Medellín y el Art Students League, de Nueva York, y Cerámica, en la Alfred University.
Creador y director de las cuatro bienales internacionales de Arte de Medellín (auspiciadas por Coltejer), su infatigable capacidad de gestión lo llevó también a ser el principal promotor de la fundación del Museo de Arte Moderno de Medellín, en 1978.
Ha sido, además, Secretario de Educación Departamental, presidente del Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, de la Junta Directiva del Museo de Antioquia y de la Sociedad de Artistas y Escritores de Colombia.
Su labor lo ha hecho merecedor del Premio Latinoamericano a las Artes Visuales, concedido por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, en 1993, y el Premio “A las Artes y Letras”  (Gobernación de Antioquia, 1999), entre otras distinciones.
Ha representado a Colombia, en diversos eventos internacionales, como el Encuentro Internacional de Directores de Bienales y Grandes Eventos, en Venecia, Italia.
Autor del “Diccionario del Arte Actual: conceptos y tendencias”, principal obra de este enfoque, en idioma español;  “Logografismos” y los libros poéticos “El camino sigue abierto”, “Una vida programada”, “Dios llena la página” y “De nubes y viajes”.
Miembro del comité asesor de la Bienal de Florencia, la Academia Antioqueña de Letras y otras varias entidades culturales.
 
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28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:34


Con la partida de Jorge Rodríguez Arbeláez, Antioquia pierde a uno de sus mayores patriarcas.



SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 3 de abril de 2008


              Jorge Rodríguez Arbeláez, Héctor Abad Faciolince y Sergio Esteban Vélez


 En la madrugada de ayer, falleció, en Medellín, a los 86 años de edad, el distinguido humanista antioqueño Jorge Rodríguez Arbeláez.

Rodríguez se había destacado como uno de los principales promotores culturales y cívicos de Antioquia, en la segunda mitad del siglo XX.

Nació en Medellín, el 21 de diciembre de 1921, en el hogar del empresario Jorge Rodríguez Lalinde y de doña Hortensia Arbeláez Campuzano.

Estudió Derecho y Ciencias Políticas, en la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), y se graduó con tesis presidida por el entonces presidente de la República, Alfonso López Pumarejo.

Realizó estudios de Ciencias Económicas, Políticas y Sociales, en algunas de las universidades más prestigiosas del Orbe, como la London School, Harvard, M.I.T. y las universidades de New York y Pennsylvania.

Con el presidente López Pumarejo, fue miembro de la delegación de Colombia, en la primera reunión de la ONU, en Nueva York, en 1945.

Contrajo matrimonio con doña Elena Canal Sorzano, dama nortesantandereana de especial sentido cívico y social (falleció, en el 2003).

En el campo empresarial, se desempeñó como gerente de las Droguerías Nueva York, en Bogotá; Presidente de Inducartón Ltda., en Bogotá; Oleaginosas Risaralda, en Cúcuta, y codirector de los Almacenes Ley, en todo el país.  Presidente del Comité de Comercio de Bogotá.

Como catedrático, regentó cursos de Sociología, en la Universidad de Medellín; Marxismo y Leninismo, en la Universidad Pontificia Bolivariana, e Historia de las Doctrinas Económicas, en la Universidad de Antioquia, de la cual fue Decano de la Facultad de Ciencias Económicas.

Guardando el espíritu emprendedor que heredó de sus mayores, siempre trabajó en pos del desarrollo nacional.  En este campo, son reconocidos sus programas, como presidente del Instituto Colombiano de Planeación Integral, fundador y presidente de Codesarrollo, presidente del Instituto de Capacitación Social ICSO y primer presidente de la Fundación Colombiana para la Cultura Superior.

Cofundador de numerosas entidades, como FINSOCIAL, FEDERAR, la Corporación de Papeleros Colombianos y la Fundación Colombiana de Oftalmología.   En 1980, asumió la presidencia de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia ACAC, y organizó la V Convención Científica Nacional, realizada en Cartagena, en 1982.

Una de sus principales preocupaciones fue ver que los industriales de Antioquia estaban invirtiendo sus energías especialmente en la acumulación de capitales, pero no se habían esforzado por propulsar la Cultura y la Ciencia, como herramientas de civilización y desarrollo. Por eso, en 1968, convencido de que la Cultura era la carta de salvación para los antioqueños, fundó el Instituto de Integración Cultural, luego Colegio Altos Estudios de Quirama, al cual donó su hacienda de 112 cuadras, en Rionegro, donde se encuentra el precioso Recinto de Quirama, que, en 1988, fue declarado Patrimonio Histórico y Artístico de la Nación.   Sin duda alguna, su gran obra fue la fundación y conducción de Quirama, la gran “Aldea de la Cultura”, de la cual estuvo al mando, hasta el 2003, cuando el recinto que él había donado fue vendido al Departamento, para el establecimiento del Parque Tecnológico de Antioquia.

Católico convencido, fue comendador y presidente de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro y miembro la Orden de San Gregorio Magno. Miembro del Consejo Cultural de la Arquidiócesis de Medellín, durante el gobierno del Cardenal Alfonso López Trujillo, con quien sostuvo especial amistad.




                                                              Jorge Rodríguez Arbeláez y Sergio Esteban Vélez

Una de sus mayores luchas fue la de crear en Colombia un ambiente propicio para el establecimiento del Federalismo. Presidió la Corporación Pro Régimen Federal y fue miembro de la Comisión Asesora para la Reforma de la Constitución, en 1977.  En 1979, se publicó el libro “Federalismo Moderno”, redactado por el grupo de estudios federalistas por él dirigido. Tiempo después, creo el Grupo de Estudios Constitucionales de Quirama, compuesto por distinguidos juristas antioqueños comandados por el doctor Rodríguez Arbeláez. El mencionado grupo estructuró anteproyectos para la ley orgánica de Planeación, ley orgánica de ordenamiento territorial, el Fondo Nacional de Garantías, la Corporación Autónoma del Río Magdalena y un interesante proyecto de Constitución Federal para Colombia, publicado por el Congreso de la República, en 1999.

Humanista integral, fue miembro de la Academia Colombiana de Historia, la Academia Antioqueña de Historia, la Academia Antioqueña de las Letras, la Sociedad Santanderista de Antioquia, el Centro de Historia de Santa Fe de Antioquia, el Colegio de Academias de Antioquia y presidió, por años, la Sociedad Cordovista Colombiana.

Siempre interesado en el avance de la Ciencia, en Antioquia, fue cofundador del Planetario de Medellín y creó el Observatorio Astronómico de Quirama.

Fue gestor del Parque Tecnológico de Antioquia, gran proyecto científico-tecnológico, cuya presidencia detentó, hasta que encontró, en las administraciones departamentales de los hermanos Gaviria Correa, el apoyo necesario para la consolidación del mismo.

Su inmensurable labor social mereció numerosos homenajes y condecoraciones, encabezadas por la Cruz de Boyacá, máximo honor nacional, que le impuso el presidente Álvaro Uribe Vélez; la Orden de la Democracia, concedida por el Congreso de la República; el “Escudo de Antioquia”, principal condecoración que otorga este Departamento, y el “Premio a las Artes y las Letras”, con el cual se exalta a los mayores creadores y promotores culturales de la región.

Sus exequias se celebrarán, hoy, a las 2:00 PM., en el templo de San José de El Poblado.

EL MUNDO extiende sus manifestaciones de condolencia a sus hijos, Patricia y Jaime, y a todos sus familiares, amigos y admiradores.



                                                                                                                      
Luis Mejía A., Jorge Rodríguez A., Sergio Esteban Vélez 
y Nora Mejía Vélez.  Club Campestre de Medellín, 2001.

  

Quirama

SU MÁXIMA OBRA

 

Bajo la dirección del doctor Rodríguez Arbeláez, Quirama se consolidó como una de las principales entidades culturales de Colombia. Organizó más de 1000 eventos nacionales e internacionales, acerca de la más variada gama de los campos del Saber.

Asimismo, divulgó el acervo intelectual de sus múltiples eventos, a través de un sinnúmero de publicaciones, en libros, folletos, la revista “Quirama” y los Cuadernos Académicos “Quirama”.

Esta, la obra magnánima de Rodríguez Arbeláez, se ha consagrado al fomento y divulgación del Folclor Colombiano, por medio de centenares de conciertos, exposiciones, tertulias, cursos, seminarios, ferias artesanales y recitales poéticos.

Alberga mas de 8.000 libros, en su biblioteca (hoy, en la Universidad Católica de Oriente), además de valiosas reliquias, como el archivo y los restos del famoso investigador canadiense Kurt L. Levy, una colección de obras de los más distinguidos artistas antioqueños y un representativo museo de antigüedades.

Además de la patriarcal casa original, que remonta a mediados del Siglo XIX, Quirama cuenta con la preciosa ermita de “San Francisco”, bellamente construida en estilo neocolonial; un auditorio apto para 350 personas y ofrece facilidades de alojamiento hasta para 150 personas.

Su sede ha sido centro de actividades culturales, científicas y cívicas de los más connotados intelectuales, artistas, humanistas y líderes políticos de la nación, incluyendo a 9 presidentes de la República (especialmente, Carlos Lleras Restrepo, uno de los mayores impulsores de este proyecto).

Ha promovido la vida y obra de los más ilustres colombianos, por medio de homenajes y condecoraciones y ha desarrollado múltiples proyectos para la formación de ciudadanos íntegros, en diversas modalidades, todo esto agrupado en sus programas de Formación Avanzada de Dirigentes y en su plan lingüístico en asocio con la West Virginia University.



                                                        Jorge Rodríguez Arbeláez, Joaquín Vallejo Arbeláez
                                                        Monseñor Juan Botero R. y Sergio Esteban Vélez
        
 

REACCIONES

 

ARMANDO ESTRADA VILLA

Ex ministro de Estado

 “Creador de Quirama, que, por muchos años, fue centro motor de la Cultura y la Ciencia, en Antioquia. Puso su patrimonio al servicio de obras importantes del país, con absoluto desinterés. La gente del Partido Liberal siempre buscaba su consejo.  Es una gran pérdida”.

 

MONSEÑOR LUIS FERNANDO RODRÍGUEZ

Rector de la Universidad Pontificia Bolivariana:

 “Se distinguió como un católico integral.  Gran soñador, aportó su grano de arena para que, en este país, pudiéramos vivir en fraternidad y paz.  Su labor siempre estuvo enmarcada en el Humanismo Cristiano y se propuso apoyar un movimiento que impulsara la Evangelización de la Cultura”.

 

SERGIO NARANJO PÉREZ

Ex alcalde de Medellín:

 “Fue una de las personas más importantes que tuvo Antioquia, en los últimos decenios.  Lo distinguiría por su afán permanente por llegar a una descentralización integral, en Colombia.  Fue un adelantado y una de las figuras que más defendieron los intereses de Antioquia, con una visión muy moderna”.

 

EUGENIO PRIETO

Ex gobernador de Antioquia

 “Valoramos todo su proyecto de vida y lo que representó su compromiso con lo social y cultural. Se va un ser humano de unas dimensiones únicas.  En un momento, en la Gobernación, le dimos un aire, para que Antioquia no perdiera tantos esfuerzos de él, a lo largo de una vida, y me siento muy contento de haber podido hacer la gestión para que Quirama pudiera entrar a hacer parte de los bienes del Departamento, a través del Parque Tecnológico de Antioquia”.

 

ADOLFO ARANGO

Empresario:

 “Lamentamos mucho su deceso. Fue una persona muy brillante, muy consagrada a la Cultura y a la Educación. Además, fue un mecenas de muchas entidades, especialmente a través de Quirama.  Era muy generoso, en todo sentido”.

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28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:26

La reconocida poeta antioqueña se atreve, por primera vez, a publicar un libro de Poesía Amorosa.



Fernando Botero, Olga Elena Mattei y Sergio Esteban Vélez 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 8 de abril de 2008


Por estos días, la poeta antioqueña Olga Elena Mattei está lanzando su nuevo poemario “El profundo placer de este dolor”.  Los lectores de EL MUNDO, que están, desde hace ya varios años, acostumbrados a sus columnas de opinión, en las cuales desarrolla reseñas musicales, con gran dominio del tema, y también sobre Artes Plásticas, Literatura, Civismo y otras materias, podrán encontrar en esta obra un “tratado entre el amor metafísico, entre un fantasma y una persona humana que se cree un espíritu”, como lo define la propia autora.

 Se ha divulgado, en varios reportajes, que este libro corresponde al trabajo realizado, a raíz de la Beca de Creación Literaria de la Alcaldía de Medellín, que ganó por concurso en el 2006, pero esta obra no es exactamente el único resultado de tal estímulo, pues Olga Elena inicialmente formuló una propuesta diferente para concurrir a esa convocatoria y fue la de trabajar en la corrección y digitación masiva de una parte de las más de 3.500 páginas manuscritas de Poesía que tiene archivadas, en un armario.   Gracias a la beca, entregó a la Alcaldía un paquete con 984 páginas de poesía inédita, en carpetas que conforman unos 15 títulos de obras recopiladas según las distintas temáticas sobre las que escribe y en las cuales ha sido pionera.

“Desde hace muchos años, cuando he revisado y recopilado este material, he vivido muy angustiada, porque todo autor siempre tiene el deseo y la necesidad sicológica de publicar y también tiene preferencias por algunas obras, pero si tiene dudas acerca de la calidad o de la actualidad de las obras por las cuales tiene especial cariño, entonces, está perdido, porque queda atrapado en una contradicción”, comenta Mattei.

   María Helena Uribe de Estrada, Sergio Esteban Vélez, 
     José Gutiérrez Gómez y Olga Elena Mattei. 1999     
                                      
Cuando el Fondo Editorial Ateneo le ofreció la oportunidad para publicar una selección de su Poesía Amorosa, que, como se aclara en el libro, es material de los últimos 40 años, la escritora consideró oportuno aprovechar para que esa obra no quedara desperdiciada y perdida para siempre, si no se publicaba, pero dice que le “daba miedo de que los escritores y críticos la encontraran anticuada”.  

Para empeorar el prospecto, tuvo muy en cuenta la consideración de que los hombres poetas o críticos “siempre han visto con desdén la poesía de las mujeres y en especial la de tema amoroso escrita por mujeres”.

Los temores llegaron a tal punto, que les dijo a varios amigos escritores que lo peor podría ser que, aunque “El profundo placer de este dolor” no tuviera lugares comunes en su texto, el libro mismo pudiera ser considerado como, precisamente “un lugar común”.  Y lo dijo tanto, que los anfitriones lo incluyeron como comentario de la autora, en la invitación a uno de los lanzamientos (el próximo se realizará, en mayo, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá).

Su manera de entender, ver, sentir y vivir el amor hace hincapié en el aspecto espiritual o sicológico.  “Para mí, el amor físico es totalmente secundario, y en mis poemas, de lo que hablo es del éxtasis o la sublimación espiritual, que no es lo que se ha encontrado en la poesía que conocemos”, enfatiza la autora.

Considerando lo anterior, los jóvenes que pontifican acerca de las tendencias que se deben rechazar, en la Poesía de este siglo, refiriéndose al romanticismo trillado y ya agotado, deberán mirar con atención las diferencias y la nueva visión y el tono de esta poesía.

En el prólogo del libro, Héctor Abad Faciolince, quien reconoce en Mattei una de las figuras que más lo impulsó en los caminos literarios, dice que: “Olga Elena se fue a los Estados Unidos, cuando era una de las poetas más reconocidas de Colombia. Cuando regresó, 20 años después, mucha gente la había olvidado. Pese a sus recitales en el mundo entero, pese a las críticas elogiosas de hombres ilustres, Colombia, que es tierra fértil para la amnesia, la había olvidado (...) Olga Elena Mattei no ha dejado un solo día de escribir durante estos 35 años en que yo la conozco. Ha publicado 12 libros y tiene inéditos otros 32. Hoy es un gusto y un honor poder oír su voz. Creo que no oirán ningún lugar común”.

                                               Sergio Esteban Vélez, Olga Elena Mattei y Darío Ruiz Gómez


Por su parte, el poeta Pedro Arturo Estrada dice que: “El profundo placer de este dolor reúne los textos más arriesgados que Olga Elena ha escrito, desde su primera juventud, en torno de la experiencia amorosa como tal, aquella que involucra dos seres de carne y espíritu en una especie de realidad anómala, desconocida, distinta de toda otra experiencia y en ocasiones incluso única y última, colindante con la experiencia mística, como en ciertos pasajes de la obra se evidencia, recordándonos en su intensidad, ritmo ascendente, pavura y temblor esa misma “Llama de amor viva” que cantara Juan de la Cruz. No es gratuita, en tal sentido, la imagen berniniana del Éxtasis de Santa Teresa que ilustra el libro”.

 

 

El epicentro (fragmento)

 

Tu mejilla, la mía,

plasmas en contacto,

epitelios imantados

irradiando vibraciones intensas.

Centro de mi universo,

En aquel brevísimo momento.

Concreción del epicentro,

origen de un big-bang

personal:

la creación de un sentimiento.

Explosión microcósmica interior,

espiritual alumbramiento,

descubrimiento de un fulgor

que aún se está expandiendo.

 

 

                                                            Olga Elena Mattei, Sergio Esteban Vélez y Octavio 
                                                            Arizmendi Posada. Club Campestre, Medellín, 2001.

 

OLGA ELENA MATTEI ECHAVARRÍA

Estudió Filosofía y Letras y Arte y Decoración, en la Universidad Pontificia Bolivariana.

 En 1962, publicó “Sílabas de arena”, el primer libro de una extensa obra que incluye “Pentafonía”, “La gente”, “Huellas en el agua”, “Cosmofonía”, “Conclusiones finales”, “Regiones del más acá”, “Cosmoagonía”, “Los ángeles del océano”, “Escuchando al Infinito” y “El profundo placer de este dolor”.

Su trabajo ha sido traducido a diferentes idiomas y ha sido incluido en más de 80 antologías, enciclopedias, diccionarios, páginas web y textos nacionales e internacionales

ha recibido distinciones como el Premio Nacional de Poesía Guillermo Valencia (Colcultura, 1973), el Premio Internacional de Poesía Café Marfil (España, 1974), la “Orden des Aniseteurs du Roi” (París, 1976), el Premio Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob (2004) y el Premio Nacional de Poesía Meira del Mar (2007).

La cantata “Cosmofonía", basada en un texto suyo, fue estrenada, en París, en 1976, por la Radio y Televisión Francesa con música del compositor Marc Carles.

Frecuente invitada a congresos y lecturas de su obra, en importantes salas de Colombia y de ciudades como París, Madrid, Berlín, Frankfurt, Hamburgo, Granada, Edimburgo, Nueva York, Washington, Chicago, San Francisco, Toronto, México y Guadalajara.

 

 

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28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:12

 Este año, las Letras Colombianas celebran 7 significativos aniversarios de quien ha sido
considerado como uno de sus mayores exponentes.




Manuel Mejía Vallejo y Sergio Esteban Vélez.  Medellín, 1997

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 11 de abril de 2008

 

El próximo 23 de abril, el Día del Idioma, el mismo en que se celebra el aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare y del nacimiento de don Marco Fidel Suárez, se cumplirán 85 años del natalicio del escritor antioqueño Manuel Mejía Vallejo.


Al igual que, en el año pasado, coincidencialmente, convergieron varios aniversarios muy importantes en la vida y la producción de Gabriel García Márquez; en este 2008, además de los 85 años que cumpliría Mejía Vallejo, si estuviese vivo, sus amigos y familiares lamentan los 10 años de su muerte, mientras sus lectores festejan los 50 años de su novela social “Al pie de la ciudad” (incluida en el pénsum oficial del Instituto de Altos Estudios Latinoamericanos de la Sorbona); 45, de “El día señalado” y del Premio Nadal que esta le mereció; 35, de “Aire de Tango”, tal vez su obra más querida, y 20, de “La casa de las dos palmas”, que lo haría ganador del Premio “Rómulo Gallegos”, considerado el “Nóbel de los latinoamericanos”.


La conmemoración de estas efemérides, a cargo de la Fundación Manuel Mejía Vallejo, incluye, aparte de un proyecto de ley, diversos actos que tendrán lugar, a lo largo de todo el año.   El evento inicial de estas solemnidades consistió en la presentación en España, hace pocos días, del musical “Aire de tango”, basado en la novela homónima de Mejía Vallejo, el cual tuvo gran acogida en el país ibérico, según comenta María José Mejía, hija del maestro y directora de la fundación.


Cuando este escritor obtuvo el Premio Nadal, en España, en 1963, se convirtió en el primer latinoamericano en ganar un galardón literario de la más alta categoría en Europa, después del Nóbel de Gabriela Mistral, en 1945.  Para muchos, la entrega de este premio a Mejía Vallejo fue el momento clave para que las grandes editoriales europeas abrieran sus puertas a los escritores de América Latina y se generara el ambiente necesario para la explosión del “Boom Latinoamericano”.  “Después lo dejarían de un lado del Boom”, afirma Darío Ruiz Gómez, columnista de EL MUNDO y amigo personal del escritor, quien, además, considera especialmente interesante que, a pesar de que la sombra de García Márquez afectó sustancialmente el éxito de las carreras de muchos autores colombianos,  Manuel Mejía, que “no publicaba por publicar”, siguió escribiendo y ganando premios, “aunque nunca se interesó por ser cercano a los círculos del poder”.


Para comprender mejor las dimensiones de este autor, estimamos conveniente hacer un repaso por la vida y los logros de tan alto exponente de la Narrativa Latinoamericana, tanto en el campo del regionalismo, como en el de la Novela Urbana y de formas poéticas tradicionales, como la décima y la copla.


Nació el 23 de abril de 1923, en Jericó, Antioquia. Pasó su infancia rodeado de sus 11 hermanos, en la hacienda de su padre, Alonso Mejía Montoya, en el municipio de Jardín.    


Tras concluir allí sus estudios primarios, viajó a Medellín para realizar el bachillerato y se alojó en casa de su tía la pintora Jesusita Vallejo, quien estaba casada con el intelectual, magistrado diplomático y “panida” José Manuel Mora Vásquez.


Cuando Manuel terminó la secundaria, en la UPB, en 1940, ingresó al Instituto de Bellas Artes, de Medellín, a estudiar Dibujo y Escultura, bajo la orientación de Carlos Gómez C.   En aquel momento, este joven de agradable apariencia y peculiar personalidad, comenzó a darse a conocer, en los círculos culturales de la ciudad.


Publicó, en 1945, su primera novela: "La tierra éramos nosotros", ilustrada por él mismo. La novela causó gran controversia en el ambiente literario medellinense: unos creían que esta era la prueba del nacimiento de un brillante escritor, pero otros opinaban que era muy difícil que alguien tan joven pudiera escribir una obra de tal relieve y achacaban la autoría del texto a otras personas.


En 1947, comenzó a trabajar con el Gobierno Departamental, mientras se dedicaba, además, a la docencia y al periodismo, siguiendo las ideas del líder social Jorge Eliécer Gaitán, cuyo asesinato, el 9 de abril de 1948, además de sumir a Colombia en el caos, llevó a que Mejía Vallejo se exiliara en Venezuela, donde se desempeñó como reportero, redactor y editorialista de algunos periódicos, con un enfoque básicamente social, pues nunca fue indiferente a los abusos de la desigualdad en las comunidades.  Por mandatos dictatoriales, fue expulsado de aquel país, en 1952 y regresó a Colombia, pero al ver la crítica situación del país, azotado por La Violencia, decidió viajar a Guatemala, donde también ejerció el Periodismo.  Por artículos suyos en contra de la dictadura que regía en aquel país, fue deportado a Honduras, pero volvió a Guatemala, en forma misteriosa.  


Por estos tiempos, ganó concursos de cuento en Venezuela, México y El Salvador (país donde residió, de 1954 al 55).

A mediados de los 50, se podía decir que, con su periplo centroamericano, lleno de persecuciones por los dictadores y de agitada producción periodística, había seguido los pasos de Barba Jacob (años después, escribiría un libro sobre este poeta).  


A finales de ese decenio, cuando flotaba la idea de las casas de la cultura del ministro francés André Malraux, fundó, con un grupo de entusiastas amigos intelectuales, la Casa de la Cultura de Medellín.  Como no tenían ningún respaldo económico externo, el alquiler del local sede debía ser pagado por los socios, de sus propios sueldos de empleados.


Se dedicó, entonces, al ambicioso cometido de crear bibliotecas populares en todos los barrios de la ciudad y, para tal efecto, estableció, con sus amigos, comités en las diversas comunas y organizaron reinados, eventos culturales y pequeños festivales,  para recoger fondos.  Simultáneamente, hicieron una gran campaña para incentivar la donación de libros y acudieron a personas claves en los barrios, para que prestaran salones de sus casas, para el funcionamiento de las bibliotecas.  


Al final, habían logrado fundar casi 30 bibliotecas, con las uñas, sin un centavo y no sólo sin el apoyo del gobierno, sino pese a la persecución del mismo, que los consideraba “intelectuales de izquierda”.  Como podría esperarse, pasados unos años, tuvieron que dejar de un lado tan nobles ideales y dedicarse a sostener a sus familias.    

En 1957, Manuel fue nombrado director de la Imprenta Departamental, en Medellín, ganó un Premio Nacional de Cuento y dio a la luz pública su libro de cuentos "Tiempo de Sequía".  


A pesar de la orientación social de sus escritos, Mejía Vallejo no se inclinó por partidos políticos y se enfocó a pensar en el bienestar del pueblo. Fue, netamente, un humanista, como lo definía su hermana Luz, religiosa de una comunidad francesa, quien cuidó de él, en sus últimos años.


En 1958, ganó el segundo puesto en un concurso realizado en Argentina, con su novela "Al Pié de la Ciudad", que sería publicada el mismo año, con gran éxito comercial y fue traducida al ruso con una primera edición de 50.000 ejemplares.


En 1963, tras ser nombrado director de la Emisora Cultural y la Imprenta de la Universidad de Antioquia y de publicar su libro de cuentos "Cielo Cerrado", viajó a España para recibir el Premio "Eugenio Nadal", por su novela "El Día Señalado", que sería publicada, al año siguiente, y traducida a 8 idiomas.  Este premio lo consagró como uno de los mejores novelistas de América Latina, muy especialmente por ser el primer escritor no español en recibirlo. En 1968, tras publicar "Cuentos de Zona Tórrida", recibió  la "Estrella de Antioquia" y, tiempo después, ganó una mención honorífica en el Premio "Casa de las Américas" de Cuba, por su novela "Las Muertes ajenas".


En 1973, publicó "Aire de Tango", novela en la cual relata la típica vida bohemia del Medellín de mediados del siglo XX (Premio "Vivencias", en la I Bienal de Novela Colombiana).    


En 1975 se edita "Las noches de vigilia", con cuentos de corta extensión, viaja a Rusia, al Congreso Mundial de Escritores, y contrae matrimonio con la arquitecta Dora Luz Echeverría, hija de la pintora Dora Ramírez.  De su matrimonio nacieron  4 hijos.


En 1978, comenzó a dirigir el Taller de Escritores de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín (está celebrando 30 años), mientras adelantaba labores docentes, en la Universidad Nacional de Colombia, de donde se jubiló, en 1981, año en el cual publicó su novela "Tarde de verano" y su libro de décimas "El viento lo dijo".


En 1983, el presidente  Belisario Betancur lo exaltó con la "Orden de San Carlos", en grado de comendador. Poco después, publicaría su novela "Y el mundo sigue Andando" y la Universidad Nacional de Colombia le conferiría el título de "Doctor Honoris Causa".  Paralelamente, fundó la Colección de Autores Antioqueños.


En 1987, recibió la Orden del Festival de Arte de Cali, editó su novela "La Sombra de tu Paso" y expuso sus dibujos, en Medellín y en Cali.


De su faceta artística, dice el pintor Ramón Vásquez: "Siempre fue muy buen dibujante, tenía una línea excelente, mas que todo debida al gran profesor que tuvo. Fuimos compañeros en Bellas Artes, donde demostraba amplias habilidades artísticas. Lástima que no volvió a pintar".


En 1988, participó en la Feria de Frankfurt, asistió al Congreso de Escritores de Berlín y publicó "La Casa de las dos Palmas", que sería llevada a la televisión nacional y lo haría merecedor, en 1989, del Premio Internacional de Novela "Rómulo Gallegos", que le entregó el gobierno venezolano.  “Con tan mala suerte, que, ese año, el premio no tenía plata”, comenta su amigo Darío Ruiz (actualmente, el premio es de más de 100.000 dólares).


Esta novela ganó también el Premio Nacional de Televisión "Simón Bolivar", a Mejor Argumento, en 1990, año en que publicó sus libros "Otras historias de Balandú", "Memoria del olvido" y "Soledumbres".  Para entonces, ya era miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.


En 1994, tras haber reproducido, el año anterior, su libro de cuentos "Sombras Contra el Muro", y de haber recibido condecoraciones del Departamento de Caldas y la Alcaldía de Medellín, sufrió un derrame cerebral y un infarto que lo dejaron en estado de parálisis, de la cual nunca pudo recuperarse totalmente (jamás pudo volver a hablar claramente ni a caminar más que unos pocos pasos)


En sus últimos años, recibió condecoraciones del Ministerio de Educación, la Gobernación de Antioquia, Colcultura, el Congreso de la República, la Academia Antioqueña de Letras y otras muchas entidades, además del Honoris Causa en Literatura, que le otorgó la Universidad del Valle.


Sus últimas publicaciones fueron el libro de cuentos “La venganza” y "Los Invocados", su última novela, en la cual retrata el enigma de los fantasmas de Balandú, pueblo imaginario donde también se desarrollan "Tarde de Verano" y  "La Casa de las dos Palmas".


Siempre se destacó, además de sus capacidades intelectuales, por su sencillez y generosidad. No se preocupaba por el dinero. Incluso, una vez, llegó a regalar una finca que poseía en el municipio de Itagüí.  No peleaba con las editoriales, cuando estas se negaban a pagarle las regalías de sus libros...


Siempre estuvo dispuesto a responder una entrevista o hacer un comentario acerca de la obra de algún escritor joven, aunque era muy sincero y crudo en sus apreciaciones y siempre evitaba el eufemismo.


Amante de la bohemia, era de espíritu aventurero.  No discriminaba al pobre de dinero, ni trataba mejor al rico. Le apasionaba fumar, pero dejó este vicio, cuando vio la agonía de un moribundo a causa del cigarrillo.


Su casa, que albergaba objetos de alto valor artístico, era un refugio del pasado, con estructura típica de las viejas casonas paisas, llena de artículos propios de Antioquia y sus gentes


Falleció, el 23 de julio de 1998, en su residencia campestre "Ziruma", en El Retiro, donde pasó sus últimos años, conviviendo con la naturaleza y disfrutando de los bellos jardines de su finca, sus vacas "Abril" y "Amanecer" y la compañía de su hermana Luz y de los muchos amigos que lo visitaban.  


Luego de su muerte, su cuerpo fue velado en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín y sus cenizas, enterradas en “Ziruma”, en un lugar en el cual su familia sembró un árbol.

 

 

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27 mayo 2009 3 27 /05 /mayo /2009 10:20

Con el fallecimiento de Jaime Sanín Echeverri, Antioquia pierde a uno de sus mayores escritores, periodistas y educadores.


SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 4 de marzo de 2008

El pasado sábado, primero de marzo, en horas de la mañana, falleció en Bogotá, el escritor, periodista y educador antioqueño Jaime Sanín Echeverri. Su deceso, a los 86 años de edad, se produjo a causa de un “tardío” cáncer de pulmón, que venía aquejándolo desde hace años. Sanín Echeverri nació en Rionegro, en 1922. Su padre, el médico Andrés Sanín Llano, murió cuando él sólo contaba 12 años de edad, en 1934, momento en el cual asumió las riendas del hogar su hermano mayor, el sacerdote jesuita Andrés Sanín Echeverri, quien, entonces, lo alentó a seguir la vida religiosa. Pero pocos meses antes de entrar al noviciado, se dio cuenta de que lo suyo, contrario a sus tres hermanos sacerdotes, era el Derecho, y esa fue la carrera que siguió, en la Universidad Pontificia Bolivariana, una vez se graduó de bachiller, en el Colegio de San Ignacio de Loyola. A pesar de no haberse consagrado al sacerdocio, se le recuerda como un católico convencido, siempre atento a la enseñanza del Evangelio, cuyos principios inculcó siempre en el hogar que constituyó con doña Noemí Posada Saldarriaga (fallecida), del cual nacieron 15 hijos, entre los que se cuentan las ex ministras de Estado Maristella y Noemí Sanín Posada. Graduado como abogado, posteriormente realizó estudios de posgrado en Psicopedagogía, Bienestar Estudiantil y Administración Universitaria, en Bruselas y en algunas universidades de los Estados Unidos. Sentido social Su permanente vocación por la doctrina social cristiana (que aprendió de sus maestros Monseñor Manuel José Sierra y Monseñor Félix Henao Botero) le permitió orientar la fundación del Seguro Social en Antioquia (del cual fue gerente), preparar, con el ex gobernador José Roberto Vásquez y en compañía de la Andi, la implantación del Subsidio Familiar en Colombia y la estructuración del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), del cual fue el primer director en Antioquia y redactor del decreto por el cual la Junta Militar de Gobierno lo institucionalizaba, en 1957. Como diplomático, fue Cónsul General de Colombia en Italia, durante los gobiernos de Laureano Gómez y Roberto Urdaneta. Educador por excelencia, fue profesor universitario, rector de la Universidad de Antioquia (1960 – 63) y de la Universidad Pedagógica Nacional (1969 – 72). Como líder educativo, se le recuerda por su intenso trabajo por la defensa y consolidación de la autonomía universitaria y ampliación y democratización de la universidad colombiana. Sus aportes en estas materias, lo llevaron a representar a Colombia en diferentes congresos mundiales, celebrados en Roma, Tokio y Teherán y a desempeñarse como director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), entre 1963 y 1969. Ejerció el periodismo Otra de sus grandes vocaciones fue el periodismo, oficio en el que se inició, siendo muy joven, como colaborador y columnista de El Colombiano, diario en el que firmaba con el seudónimo de Sagredo. Como periodista, en los años 40, hizo parte del grupo orientado por Fernando Gómez Martínez, en el cual fueron sus compañeros distinguidos personajes, como Belisario Betancur, Otto Morales Benítez, Carlos Castro Saavedra, Edgar Poe Restrepo y Manuel Mejía Vallejo. Fue el primer director del radio-periódico “Última Hora”, de la cadena Caracol; director de la revista cultural Arco y comentarista de televisión. En 1961, fundó, con Manuel Mejía Vallejo y Gonzalo Restrepo Jaramillo, el grupo literario “La Tertulia”, del cual surgirían valiosos exponentes de una nueva generación de escritores antioqueños, como Olga Elena Mattei, María Helena Uribe de Estrada y Pilarica Alvear. Como escritor, sus obras más conocidas son las novelas “Una mujer de cuatro en conducta” (1948), verdadero best-seller en su momento, y “¿Quién dijo miedo?”, en los cuales asume temáticas altamente difíciles y controvertidas para la época, como el madresolterismo y la violencia. A pesar de su éxito como novelista, para algunos, sus mejores páginas son las que consagró, como ensayista, a temas de estudios universitarios e históricos. En el ramillete de sus escritos en este campo, descollan textos como “La universidad nunca lograda”, “Acercamiento a la universidad”, “Austroamérica”; sus libros sobre el General Santander y la vida de Jesús, y las exhaustivas biografías que escribió de personajes antioqueños, como Mariano Ospina Pérez, Emilio Robledo y Monseñor Miguel Ángel Builes. Su amor por la lengua lo llevó a orientar diversos estudios sobre el castellano, especialmente sobre la evolución de éste en el Continente Americano. Esto, sumado a su inquietud intelectual y la calidad de sus escritos, hizo que fuera nombrado miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua, de la cual era vicepresidente, en el momento de su fallecimiento. A pesar de sus dolencias de salud, nunca dejó de cumplir con sus deberes en la Academia. Precisamente, su última visita a Medellín fue en marzo del año pasado, para asistir a la celebración del Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua.

EL MUNDO se asocia a las manifestaciones de condolencia y apoyo, a sus familiares y amigos, en este difícil momento.

Cómo lo vieron

JOSÉ ALVEAR SANÍN
Sobrino, columnista de EL MUNDO

“Siento alegría de que haya descansado. Como el mayor de los sobrinos, tuve una relación muy estrecha con él. La esperanza cristiana nos conforta en este momento. De él puedo destacar la verticalidad, la honestidad y la alegría. Era un conferencista excelente y un brillante ensayista. Tuvo la suerte de influir sobre muchos acontecimientos, como la fundación del Sena y del Subsidio Familiar y las cajas de Compensación Familiar”.


OTTO MORALES BENÍTEZ
Ex ministro de Estado. Compañero en la Academia Colombiana de la Lengua

“Lo conocí cuando éramos muy jóvenes en la Universidad Pontificia Bolivariana. Como escritor y periodista, el lenguaje en el que escribía era de gran pureza y altura intelectual; como abogado, tenía mucho sentido de la justicia social. Como rector universitario y director de Ascun realizó tareas trascendentales. Siempre fue muy preciso en los juicios que tuvieran que ver con las materias culturales”.

MARGARITA SANíN POSADA
Hija
 “El mundo pierde un adalid, un guía de las letras, de los valores cristianos, de los derechos humanos y de la democracia. Fue un hombre que siempre respetó la diversidad de pensamiento y la vida privada de los demás. Fue un gran propulsor de las mujeres. No hablaba mal de nadie. Ante él, uno se avergonzaba de pensar mal de los demás. Es demasiado difícil ser tan químicamente bueno. Yo fui una gran amiga suya. Cuando enviudó, cariñosamente, me llamó su compañera permanente. A sus hijos, nos enseñó a vivir el cada día y a devolver con bien a quien nos hace el mal”.

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27 mayo 2009 3 27 /05 /mayo /2009 03:59

Aprovechando la riqueza de sus tradiciones y de su arquitectura, Quito, primer Patrimonio Cultural de la Humanidad, se consolida, cada vez con mayores recursos, como la capital religiosa de América Latina.



Sergio Esteban Vélez en la Plaza Mayor de Quito

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Quito, Ecuador

 

El Mundo, 30 de marzo de 2008

 

Para quienes consideran que la Semana Santa debe vivirse en un ambiente de espiritualidad, pero, a la vez, gustan de hacer turismo de alta categoría, en esos días, la solución perfecta es Quito, bien llamada “el claustro de América”.

Es conveniente recordar que, en la Gran Colombia, soñada y forjada por Bolívar (y disuelta, ante la angustiosa agonía de “el Libertador”), Bogotá era considerada “la universidad”; Caracas, “el cuartel”, y Quito, “el convento”. Y sigue siendo el gran oratorio del Continente, especialmente en su centro histórico, que cuenta con 45 iglesias, algunas de ellas entre las más sobresalientes creaciones arquitectónicas del Barroco Latinoamericano.

Además de la Catedral, sobresalen la iglesia de La Compañía y la de El Sagrario, ¡totalmente enchapadas en oro! Mientras tanto, los paisas, ¡nos tenemos que contentar con el sagrario de plata de La Candelaria, pues ya no están las tallas auríferas del Salón Dorado del Club Unión, hoy destruido y convertido en sucursal bancaria!

El pueblo ecuatoriano, que, en esta ciudad reúne todo lo mejor de la riqueza de América Latina, ha sabido conservar su acervo colonial y, cuando uno visita su centro histórico, el mejor cuidado de América Latina, se lamenta de que, en Medellín, hayamos demolido toda huella arquitectónica de nuestra remota historia, especialmente los edificios más bellos, como el Palacio Arzobispal, el Teatro Junín y el Teatro Bolívar (cosa particular, estos dos teatros fueron derruidos, en tiempos y por razones distintas, por Rodrigo Uribe Echavarría y Darío Londoño Villa, cuñados entre sí).

La multitud de erecciones religiosas, en Quito, se debe a que, desde su fundación, en 1534, se implantó en ella el mayor catolicismo, bajo la orientación de las órdenes clericales, que no sólo fundaron las mejores escuelas de Arte, sino que hicieron lo pertinente para crear un ambiente propicio para que muchas de las gentes de esta ciudad pasaran, sin exagerar, la mayor parte de su vida, orando en los templos quiteños. 

Y la fiebre de construcción de iglesias no ha cesado con los siglos, en Quito.  La mayor prueba de ello es el acucioso alzamiento de la Basílica del Voto Nacional, máximo ejemplo del Neogótico Quiteño, que comenzó a finales del siglo XIX y todavía no ha concluido.  En ella, son deslumbrantes las grandes gárgolas y los vitrales, inspirados en la fauna y flora del país. 

Indispensable también es dar una mirada al monasterio de San Agustín, conocido, por su decoración, como el Convento de Oro, y a las iglesias de San Francisco (con su plaza, el conjunto religioso más grande de Suramérica), La Merced y Santo Domingo, que exhibe una de las colecciones más finas de Arte Religioso.

 

Procesiones medievales

 

Prohibidas numerosas veces, por gobiernos anticlericales, las fiestas públicas de Semana Santa nunca se han alejado de la mente colectiva de los quiteños. 

Es aconsejable llegar un par de horas antes del inicio, para tomar buen puesto, pues las multitudes son arrasadoras.

Pocos son los lugares del mundo donde se ejecutan todavía algunas de las procesiones típicas de Quito, como el “Arrastre de Caudas”, el Miércoles Santo, que emula los homenajes que el Imperio Romano brindaba a los generales caídos.

En las demás procesiones, que rememoran los sucesivos momentos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, sobresale la procesión de “Jesús del Gran Poder”, en la cual, cada año, alrededor de 800 cucuruchos y 150 verónicas desfilan frente a aproximadamente 75.000 personas.  En esta procesión, se pueden encontrar decenas de fieles que caminan descalzos, mientras otros cargan inmensas y pesadas cruces, para expiar sus penas.  A pesar de la indicación eclesiástica, a lo largo de los 12 kilómetros de duras cuestas, ¡son todavía muchos los que marchan mientras se flagelan con cadenas, ortigas, cactus y alambres de púas!

Sin embargo, a pesar de la belleza de los ornamentos, vestidos y tallas, para evitarse las molestias del tumulto, ¡Hay muchos, en Quito, que prefieren hacerle el seguimiento a la Semana Santa, a través del televisor!

 

El Festival de Música Sacra

 

Otro de los atractivos vivificantes de la ciudad quiteña, en los días de la Semana Mayor, es su famoso Festival de Música Sacra.

Este año, en su séptima versión, ha dejado en la retina del público una notable muestra de las creaciones musicales que pueden nacer, cuando el espíritu es guiado por el anhelo místico.

Constó de 40 conciertos, de una veintena de grupos y artistas invitados de Ecuador, España, República Dominicana, Argentina, Estados Unidos, Cuba, Francia, Alemania, Chile, Suiza y Canadá, que dejaron su impronta en los principales auditorios e iglesias de la ciudad, especialmente en el bellísimo Teatro Sucre, el principal de Quito.

 

Un templo inefable

 

Los expertos en Arquitectura Quiteña coinciden en que el mayor tesoro de la ciudad es la iglesia de la Compañía de Jesús, cumbre del Barroco Latinoamericano.

Construida por los jesuitas, entre 1605 y 1765, fue inspirada en los templos romanos de Il Gesú y San Ignacio.  También se le conoce como la “Capilla Sixtina de Quito”.

Fue levantada por innumerables artistas de la llamada Escuela Quiteña, quienes perpetuaron su habilidad, al tallar y dorar con fina lámina de oro de 23 kilates, cada centímetro de la iglesia.

Su fachada descuella también. Construida en piedra gris, de origen volcánico, todos sus espacios están finamente labrados, con la máxima minucia.

Bajo el precioso altar mayor (presidido por el gran retablo, obra del escultor Legarda, máximo artista de la ciudad, en aquel tiempo), se veneran los restos de Santa Mariana de Jesús Paredes y Flores, quien escogió este templo para sus incansables oraciones, especialmente a la Virgen de Loreto, de la cual era muy devota. Santa Marianita es aclamada como “la Azucena de Quito”, nombre con el que se le conoce, porque, además de su castidad a toda prueba, existe la leyenda de que, cuando se flagelaba, de la tierra en que caía su sangre, brotaban azucenas de inigualable belleza.

Sin duda, no es posible encontrar brillo paralelo, en alguna otra edificación de la Catolicidad. En este templo, es más notoria que en cualquier otro, la exquisita fusión de razas y tradiciones de América Latina. Los imponderables diseños matemáticos de los retablos de las cofradías y de los techos son un claro reflejo de la adoración incaica al oro, que representaba al dios Sol, y de la exactitud de este pueblo, en materia astronómica. Asimismo, es innegable la influencia del Churrigueresco español, que, ante la mínima variación, da visos del Plateresco.

Durante los últimos 23 años, ha vivido un importante proceso de restauración integral.

El que no la visite, ¡no puede decir que vio lo mejor de Quito!

 

 

Una calle que no se puede soslayar

 

La calle de las Siete Cruces, denominada así, porque a lo largo de ella existen siete templos, es una línea recta que une la loma de San Juan con el cerro llamado el “Panecillo” (por su forma), presidido por la imponente Virgen de Legarda, de más de 40 metros de altura.  En estas alturas, estaban ubicados los templos incas del Sol y de la Luna, respectivamente.

Esta callecita prehispánica guarda una historia milenaria, en donde se conjuga la tradición indígena con la majestuosidad de las iglesias católicas, como la Catedral, una deslumbrante mezcla de estilos artísticos, con arcos góticos, techo y altar barrocos, coros neoclásicos y fachada muy latinoamericana.

En este recorrido, encontrará también la capilla de Nuestra Señora de los Ángeles, las increíbles iglesias de El Sagrario y de La Compañía y el claustro e iglesia del Carmen Alto, donde vivió Santa Marianita (en la del Carmen Bajo, que posee las más bellas custodias de la ciudad, la marquesa de Carcelén sepultó secretamente el cadáver de su esposo el Gran Mariscal Sucre, cuyos restos estuvieron allí, hasta el siglo XX, cuando se trasladaron a la Catedral).

 

 

 

 

 

 

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27 mayo 2009 3 27 /05 /mayo /2009 03:54

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
 

El Mundo, 8 de marzo de 2008

 

 

Estas mujeres son ejemplos de la lucha  por la emancipación femenina, en los diversos campos de la sociedad.

 

En el Día Internacional de la Mujer, no podemos dejar de hablar un poco sobre algunas grandes mujeres, que en los siglos XIX y XX, fueron claros ejemplos de la lucha femenina por el ascenso hacia su liberación no sólo jurídica, sino también intelectual y emocional.

Muchas, especialmente en los tiempos actuales, han dado ejemplo de las más altas calidades y cualidades humanísticas y cognitivas.  Sería interminable mencionar todos sus nombres, pero a todas ellas va extendido el homenaje de admiración y gratitud que se les rinde en este su día. 

Hemos seleccionado algunas y queremos plasmar aquí lo más sobresaliente de su aporte intelectual y social a la causa de las mujeres.

 

 

MARGUERITE YOURCENAR (Bruselas, 1903, Mount Desert Island -Estados Unidos-, 1987)  Es símbolo de rebeldía.  Su espíritu no podía hallarse entre las moralistas cortapisas de su época; y su mente se estremecía al pensar en la inferioridad intelectual que se imputaba a la mujer de su tiempo.   En pos de la anhelada igualdad, se vistió como hombre; viajó como hombre; amó intensamente, sin importar el sexo del amado y gobernó su propia vida como sólo los hombres podían hacerlo.  Escribió igual o mejor que cualquier gran autor de la Historia; craneó exquisitas disquisiciones sobre los temas más variados; recreó con maestría escenarios miríficos de diversas épocas; incursionó con éxito en difíciles géneros ensayísticos, novelísticos, poéticos e históricos y defendió con ímpetu su pensamiento liberador y progresista, dejando desconcertados y boquiabiertos a los hombres, que tarde o temprano tendrían que conscientizarse de la equivalencia de capacidades de ambos géneros. 

 

 

AURORA DUPIN (París, 1804 – Nohant, 1876) Bajo el pseudónimo masculino de Georges Sand, se convirtió en una de las más importantes escritoras de la Francia de la primera mitad del siglo XIX, con obras tales como “Lélia”, “André”, “Mauprat” y “Un invierno en Mallorca”.  Rechazó los convencionalismos sociales; se vestía como un hombre; fumaba en público; se comportaba liberalmente y prefería las amistades masculinas, codeándose con los más connotados intelectuales franceses de la época.  Su talento y su rebeldía son la base de sus famosos romances con Federico Chopin y Alfred de Musset.

 

 

MARIE CURIE (Varsovia, 1867 – Sallanches, 1934) La más grande mujer científica de todos los tiempos, demostró que la ciencia no es asunto exclusivo de los hombres.  Marie Curie es infaltable en la lista de los veinte mayores genios de la Historia.  Alcanzó la gloria profesional, a pesar de los múltiples obstáculos que le traía ser mujer.  Surgió de la pobreza en su natal Polonia y se dirigió a París, donde se graduaría en física y matemáticas, cosa impensable aquel momento para una mujer.  Pero más colosal todavía resultó cuando, superando las trabas y frenos que le presentaban los hombres, que no toleraban su talento excepcional y le negaban el ingreso a la Academia de Ciencias de su país, se convirtió en una de las catedráticas más importantes de Francia y en la descubridora de la radioactividad.  Su esfuerzo, junto con el de su esposo, la llevaron a ser ganadora de dos premios Nóbel: el de física en 1903; y el de química en 1911. Murió en París en 1934.

 

 

COCO CHANEL (Saummur, 1883 – París, 1971)  Después de que Caresse Crosby inventó el brassiere para que las mujeres tuvieran más libertad de movimientos,  Coco Chanel revolucionó el mundo de la moda.  Despojó a la mujer de los incómodos corsés y revolucionó el mundo de la alta costura femenina, haciéndole perder la rigidez y la tortura que lo caracterizaban.  Sus diseños fueron plenos de la elegancia y la sencillez que, gracias a ella, primarían en el S. XX en la moda femenina.  Fue también modelo social de comportamiento liberado. Aunque no tuvo ideologías feministas, sus actitudes en el ámbito social instauraron libertades de comportamiento para las mujeres, y abrieron puertas de índoles inusitadas a la presencia femenina, en cualquier ambiente.

 

 

ISADORA DUNCAN (San Francisco, 1878 – Niza, 1927).  Esta bailarina estadounidense de origen irlandés rompió con las formas académicas de la danza y aportó una nueva concepción, basada en la expresión del sentimiento a través del libre movimiento del cuerpo.  Fundó escuelas en EE.UU, Alemania y Rusia y escribió libros didácticos sobre baile y unas “Memorias”. Sobre ella escribió el famoso escritor norteamericano      John Dos Passos: “El divorcio de sus padres hizo de la Señorita Duncan una feminista rabiosa, así como una atea y una fiel   apasionada de las conferencias y escritos de Bob Ingersoll.  En lugar  de Dios, leed Naturaleza.  El deber es la belleza y sólo el hombre es vil”. Ella no era ni católica, ni presbiteriana, ni baptista: era artista.   Podríamos decir que, además de revolucionar el mundo de la danza y del lenguaje corporal, Isadora Duncan tuvo gran influencia en la liberación de la mujer de las restricciones morales de la época, promovió la libertad de la mujer en el campo del amor y de las maneras sociales y nos dio las bases para el ballet y la danza contemporáneos. 

 

 

VIRGINIA WOOLF (Londres, 1882 – Lewes, East Sussex, 1941). Escritora británica, una de las voces literarias más apreciadas del S. XX.  Su pensamiento feminista contribuyó a la consolidación de una serie de libertades morales-sociales que beneficiarían a las mujeres de nuestro tiempo.  Tenía posiciones abiertas respecto de la vida marital y sexual y de la vida cotidiana de la mujer.   Desarrolló una novelística encaminada a la búsqueda incesante de nuevas técnicas narrativas, en la que el argumento pierde importancia frente a la descripción psicológica y ambiental.  Sus principales obras son: “El Cuarto de Jacob”, “Al Faro”, “Orlando”, “Las Olas”, “Los Años” y “Entre Actos”.  Algunos consideran que su feminismo y su lesbianismo son el centro de la sensibilidad de su obra.  La relación con su amiga Vita Sackville West inspiró su obra “Orlando”, considerada por algunos como el más largo poema de amor en lengua inglesa.  Sufría de graves depresiones, que finalmente la llevarían a la muerte..

 

 

SIMONE DE BEAUVOIR (París, 1908 – ibíd., 1986) La eterna amante del Nóbel Jean Paul Sartre, es una de las principales pensadoras del siglo XX.  De ideología altamente feminista, su obra “El Segundo Sexo” dio aportes significativos al tema de la condición femenina y desarrolló un papel importante en el feminismo de la segunda mitad del siglo XX.  Compartió la filosofía existencialista que haría universalmente famoso a su compañero Jean Paul Sartre y fue autora de valiosas obras, como “La Invitada”, “Todos los hombres son mortales”, “Los mandarines”, “Memorias de una joven formal” y “La fuerza de la edad”. 

 

 

ELEANOR ROOSEVELT (Nueva York, 1884 – ibíd., 1962)   Primera Dama de los Estados Unidos durante 16 años.  Después de enviudar, se consagró a labores diplomáticas humanitarias y feministas y llegó a constituirse en una de las voces internacionales más respetadas y acatadas en el mundo.  Su sola presencia en cualquier evento activista, garantizaba la atención internacional y el éxito.  Sus discursos se convertían en documentos tan importantes como una encíclica; y sin embargo, muchos años después de su muerte, se descubrieron sus diarios y sus cartas, en donde quedó probada su larga relación amorosa con una periodista norteamericana, que había sido su secretaria y amiga durante toda su vida pública.

 

 

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27 mayo 2009 3 27 /05 /mayo /2009 03:46

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 6 de marzo de 2008

 

La Secretaría Departamental de Equidad de Género, celebra el Día Internacional de la Mujer con una exposición de mujeres caricaturistas de 23 países.

En el marco de la Celebración del Día Internacional de la Mujer, la Secretaría Departamental de Equidad de Género trae a Medellín la exposición internacional “Las mujeres creadoras y el arte de la Caricatura”.

La apertura tendrá lugar hoy a las 11 a.m., en el hall de la Gobernación de Antioquia. El acto consistirá en el saludo de la secretaria de Equidad de Género, María Isabel Lopera Vélez, y luego, las palabras de la curadora de la exposición, la poeta Guiomar Cuesta Escobar.

De esta manera, se exalta a 45 mujeres profesionales de la caricatura que están hoy en día publicando permanentemente en medios de comunicación de diversos países y se han hecho acreedoras a premios por su trabajo en esta materia.

La muestra cuenta con la participación de artistas de Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Irán, Italia, Japón, México, Perú, Macedonia, República Checa, Rumania, Uruguay y Venezuela.

Guiomar Cuesta expresa que: “Las mujeres hemos sido objeto del hecho humorístico y no sujeto del mismo. Por lo tanto, las féminas humoristas gráficas resultan un tanto insólitas, una especie de rara avis, nunca valoradas y menos aún reseñadas en la historia”.

Entre las homenajeadas, destaca la presencia de algunas de las mujeres más importantes del Humor Gráfico en el mundo, como las estadounidenses Signe Wilkinson y Ann Telnaes, ganadoras, en 1992 y 2001, respectivamente, del Premio Pulitzer de Caricatura.

El público podrá apreciar también obras de las colombianas Consuelo Lago (autora de la famosa “Nieves” y decana de nuestras mujeres caricaturistas), Elena Ospina, Adriana Mosquera, Martha Elena Hoyos y Martha Montoya.

“Ellas hacen de este arte la expresión de lo sutil y de lo nunca antes dicho a través de la caricatura. Siempre fueron hombres los que lideraron el mundo del cómic y la caricatura. Hoy, las mujeres están enseñando su gran capacidad y talento y pueden competir en este mundo, con el mayor de los éxitos”, asegura Guiomar Cuesta.

Cuesta, quien es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y como poeta ha merecido galardones como el prestigioso premio internacional “Gabriela Mistral” (concedido en Francia), relata que su interés por divulgar la obra de las mujeres consagradas al humor gráfico viene desde 1998, cuando conoció la obra de la colombiana Nani (autora de “Magola”). En ese momento, se dio cuenta de que también las mujeres estaban brillando en el campo de la caricatura y se propuso divulgar las producciones de estas mujeres, lo que ha venido haciendo, desde el año 2000, con exposiciones de mujeres caricaturistas colombianas, en el pabellón de Caricatura y Humor Gráfico de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, y desde el 2006, con esta muestra internacional, que se ha presentado ya 11 veces, con bastante éxito, en salas de Colombia, México, España, Cuba, Bolivia, Perú y Argentina.

En esta exhibición “No hay ninguna antioqueña. Por esto la estamos trayendo a Medellín, para que las mujeres se motiven a hacer caricatura y, si existen mujeres caricaturistas antioqueñas, para que se manifiesten y se integren con las demás”, concluye la curadora Cuesta.

 

 

 

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27 mayo 2009 3 27 /05 /mayo /2009 03:43

"Cimbelino" fue la obra escogida, del país invitado de honor, el Reino Unido, para abrir el telón del XI Festival Iberoamericano de Teatro, la noche del 7 de marzo, en el Teatro Colón de Bogotá.






SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 16 de marzo de 2008

 

 

Este clásico, una de las obras de Shakespeare que menos se han montado, es llevado a las tablas en una versión ultramoderna, por la Royal Shakespeare Company, de Londres, en conjunto con el Kneehigh Theatre, de Cornualles, bajo la conducción de la laureada directora Emma Rice.  Su innovadora mise en escene, su música en vivo y sus fuertes actuaciones han recibido los mayores elogios, en sus presentaciones en los festivales de Edimburgo, Madrid, Singapur, Brisbane Australia, el Shakespeare de Nueva Cork y el Patras de Grecia.

El actor Humberto Dorado acota que: "Esta es una de las obras más locas de Shakespeare. Toma cosas prestadas de otras obras. El autor la va centrando como le da la gana. El año pasado, empezó la moda de montar Cimbelino, porque las culturas tienen modas y por oleadas escogen los temas. Yo recuerdo que, en el II Festival, Chéjov fue el gran resucitado, con cuatro montajes de "Las tres hermanas". Es muy bonito que la humanidad siempre vuelva a lo fundamental. En cuanto a las novedades estilísticas, hay que mantener siempre el goce, y si este necesita factores exógenos, es legítimo".

La pieza reflexiona alrededor de dos temas principales: la familia y la verdad.  Cuenta la historia del rey Cimbelino y, para ello, recurre a la estética, a música arrebatadora y a recursos creativos de mucha imaginación, para desentrañar las vibraciones íntimas de esta familia “Real”, tan “real”…   Los dos hijos varones del rey son raptados, en su infancia, y la reina muere de la pena moral.  El rey vuelve a contraer matrimonio, esta vez con una mujer inicua y manipuladora, que quiere casar a su hijo Cloten con la princesa Imogena, única heredera al trono, pero esta ya ha desposado al plebeyo Póstumo, en contra de los deseos de su padre.  Póstumo es desterrado a Italia y allí conoce a Lachimo, quien asegura que todas las mujeres son infieles y apuesta a que Imogena lo traicionará.  De allí, vendrá una tragedia, de engaños y traiciones, deseos reprimidos, oposiciones y luchas por el poder, que culminará, felizmente (cosa extraña en Shakespeare), con que el amor logra vencer al mal: Imogena y Póstumo se reencuentran, aparecen los dos hermanos perdidos y, luego de la muerte de la malvada reina, Cimbelino despierta de su letargo, como triunfante rey y padre. 

En relación con el realismo de la obra, Alfonso Gómez Méndez, ex Fiscal General de la Nación, nos dijo que: “A partir de una falsa información, se crea una tragedia. Eso pasa mucho en la vida real, y hay muchos crímenes que se cometen, a partir de las falsas informaciones originadas en las intrigas”.

El Kneehigh Theatre, con más de 25 años a la vanguardia del teatro experimental en el Reino Unido, es famoso por crear formas de Teatro nuevas y accesibles, para lo cual recurre a una gran variedad de medios y alternativas artísticas.  Su objetivo es mostrar obras originales, que le den un nuevo sentido al arte de contar historias. 

A pesar de su larga experiencia y exploración, esta compañía nunca había llevado a escena una obra de Shakespeare.  “Sentía que Shakespeare era algo que otras personas montaban y que no era para nuestra audiencia, que es muy joven y popular”, dice la directora Rice, quien agrega que: “Fue un experimento muy valiente de la Royal Shakespeare pedirnos hacer algo muy fresco y pícaro”.

Para el grupo, lo más difícil fue trabajar con el lenguaje “anticuado” de Shakespeare, por eso, la directora decidió encomendarle una nueva versión escrita de la obra al joven escritor Carl Grose, quien, con gran imaginación y sin ninguna cortapisa, produjo un texto muy moderno, fluido y divertido, Shakespeare “urbano”, en el que se fusionan la comedia, la tragedia, la epopeya y la telenovela.

Son fundamentales el  profundo conocimiento y la excelencia en el trabajo de los actores, que logran que esta interpretación del drama de Shakespeare resulte ciertamente conmovedora y audaz.

En este montaje, absolutamente libre, soprenden el gran manejo de la música, que evoca canciones de cuna, sobre versos de Shakespeare, y el vestuario ecléctico.  La escenografía, una jaula llena de cuartos separados por grandes mallas industriales, y la magnífica iluminación  consiguen expresar muchas cosas con mínimos instrumentos.

“Ciertamente se deshace de los lugares comunes de muchas puestas en escena de Shakespeare.  Es, definitivamente, dinámica, divertida y creativa”, es la opinión de la crítica Charlote Loveridge.

Hay consenso, por parte de los conocedores, en que es una de las obras más impactantes que han traído al festival, en sus 11 versiones.

 

 

 

 

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