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Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

1 septiembre 2010 3 01 /09 /septiembre /2010 06:47

El poeta, gestor cultural y columnista de EL MUNDO Sergio Esteban Vélez presenta su quinto libro “El color en el arte moderno colombiano”.

 

 

El Mundo, 31 de agosto de 2008

 

A pesar de su corta edad, Sergio Esteban Vélez puede ostentar un significativo número de realizaciones en el campo de la cultura. La más reciente de estas es la edición de su quinto libro, “El color en el arte moderno colombiano”, publicado por Colorquímica S.A., en el aniversario de su fundación. 

En esta edición de lujo, Sergio Esteban explora el panorama de lo que ha sido el color en nuestras artes. Y, para ello, entrevista a los “maestros mayores”, como Armando Villegas, Omar Rayo, Manuel Hernández, David Manzur, Olga de Amaral, Santiago Cárdenas, Ana Mercedes Hoyos, Maripaz Jaramillo, entre otros. Acude, además, para complementar la conceptualización sobre este tema, a algunos de los principales críticos de arte del país, como son Eduardo Serrano, Leonel Estrada, Juan Gustavo Cobo Borda, Darío Ruiz Gómez y Olga Elena Mattei. 

El columnista de EL MUNDO José Alvear Sanín comenta de este libro que: “Nada más difícil que hacer una buena entrevista. Y Sergio Esteban ha logrado que todas sean interesantes, porque sus preguntas, a la vez amables e incisivas, denotan un amplio conocimiento del arte moderno colombiano”. 

Continúa el columnista Alvear que “el libro está ilustrado con 75 excelentes reproducciones de obras de los pintores entrevistados. El diseño y diagramación, de Sandra de Bedout, impecables, así como el trabajo de Especial Impresores”. 

Y, en cuanto al autor, afirma que “Sergio Esteban es dueño de una prosa recia y firme. Como es original, analítico y no traga entero, me parece que tiene mucho futuro como columnista”. 

Hablando de arte 

¿Qué hace un poeta hablando de artes plásticas? Es una cuestión que podrían formular algunos. Cuando se le pregunta acerca de esto, el maestro Omar Rayo, uno de los pintores seleccionados en el libro, asegura que “si en nuestro país hay buena crónica de arte, la hacen los poetas, que son, justamente, los que deberían hacerla. Los poetas son los que más se acercan al arte y a la cultura plástica”. 

Y, sobre el mismo asunto, el ex presidente Belisario Betancur, autor del prólogo del libro, comenta que “no es insólita la intercomunicación entre la poesía y el color: Rimbaud escribió un impredecible soneto sobre las vocales, a las que percibe cada una de tonalidades cromáticas diferentes. Años después el surrealista Apollinaire, de estridentes policromías hacía cantos elegíacos. Para Aurelio Arturo sentimos que todos los colores son verdes. En cambio para mí, en la ‘Tierra del Fuego’ todos los colores son blancos”. 

Agrega el ex presidente y poeta que “está bien, por tanto, que para la celebración de los 30 años de Colorquímica, que trabaja con el color, se haya invitado al joven poeta Sergio Esteban Vélez a juntar poesía y color en un bello libro testimonial que recoge voces de creadores en torno a la metáfora de la pintura. Lirismo, plástica e industria del color, forman el trípode hermoso de la presente edición de visiones innumerables sobre la obra de los creadores, pequeños dioses como los llamara el poeta chileno Vicente Huidobro”.

 

Una carrera hiperactiva

 

Este escritor, que, por años, fue conocido como “el Niño Poeta”, reúne, ante la comunidad, el perfil de un joven hiperactivo apasionado por la propulsión de la cultura en el país. 

A sus 24 años de edad, ha publicado 5 libros y tiene otros 7 inéditos. La multiplicidad de sus intereses lo ha llevado a estudiar Derecho y Ciencias Políticas, en la Universidad Pontificia Bolivariana, y Comunicación Social, en la Universidad de Antioquia. 

En el campo de la gestión cultural, fundó, en 1997, la Academia Antioqueña de Letras, en la cual congregó a muchos de los principales intelectuales y humanistas de Antioquia. La dirigió, durante 7 años, en compañía del ex ministro Octavio Arizmendi Posada, quien fuera uno de los mayores promotores de su obra. 

Ha sido, además, director de Cultura del Colegio Altos Estudios de Quirama y miembro de múltiples juntas de instituciones culturales, a lo largo de los últimos 10 años. 

Ha ofrecido casi un centenar de lecturas poéticas y presentaciones, en importantes auditorios de Colombia y de ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima y Quito, y su obra se ha divulgado por numerosos medios en múltiples países de América y Europa. 

Algunos de sus libros y su labor como trabajador de la cultura, le han merecido diversos premios, distinciones y homenajes. 

 

 

En relación con este nuevo aporte al acervo cultural del país, Germán Londoño, otro de los artistas incluidos, comentó a EL MUNDO que “‘El color en el arte colombiano’ es un trabajo importante, porque nadie había hecho una edición dedicada a este tema. Además, la calidad de la impresión, el contexto en el cual las obras han sido incluidas y todo lo demás quedó muy bien”. 

En cuanto a la importancia de que en el texto se busquen las consideraciones propias de los grandes artistas colombianos, más allá de la crítica y los comentarios personales del autor, Londoño afirma que “la forma en que está orientado el libro, a través de la entrevista directa con los artistas, más que la interpretación, le da una inmediatez extraordinaria, porque están hablando de un aspecto fundamental del arte, que es el color, y los pintores están dando sus opiniones, mostrando su visión, y está quedando textualmente. En ese sentido, este libro es sumamente distinto a lo que uno ha visto en libros de arte”. 

Un joven polifacético 

La escritora antioqueña Olga Elena Mattei, autora de uno de los textos introductorios de esta obra, describe al autor Vélez asegurando que “a los 12 años, Sergio Esteban sabía que ya era una persona capaz de realizar cualquier proyecto en el que necesitara desplegar gran liderazgo, capacidades organizativas, don de gentes, entusiasmo, energía y constancia. Lleno de buenas ideas, puso manos a la obra... y por primera vez en dos siglos de cultura y literatura, tuvimos Academia Antioqueña de las Letras. 

En cuanto a su poesía, es capaz de fundir modos llenos de espiritualidad, de sarcasmo filosófico, de vuelo poético, con modos tan opuestos como el corte seco de la antipoesía y el dato intelectual del brillo de su cultura, ya que conoce al detalle temáticas como la literatura, las artes, la música, la geografía y la historia universales, las de Colombia, la política, nuestra genealogía (y en estas 3 últimas su erudición nos maravilla). Puedo mencionar cualquier personaje histórico o mundial, y él conoce bien su biografía, sus peculiaridades, las razones de su notabilidad...”. 

Mattei encuentra, además, en, la personalidad de este joven, cualidades como “su profunda espiritualidad, y, si me perdonan la mención inmediata de una característica tan antagonizante, hay que reconocerlo, su exquisita elegancia en el vestir y en sus modales”, y agrega que “de todo ello se nutre su don de gentes, que todos disfrutamos. Desde sus 13 años, ya era amigo de grandes personalidades, tales como políticos, gobernantes, directivos, empresarios, jerarcas de la Iglesia, personajes de la cultura de todo el país, y de nuestra alta sociedad”. 

La escritora concluye afirmando que estamos ante quien “no solo probó ser un niño y joven precoz, un líder, un estudioso, ‘adicto al conocimiento’, y una persona de gran talento, sino también un sorprendente, excelente, moderno y maduro poeta”. 

La investigación necesaria para la realización de esta obra llevó a que Sergio Esteban se sumergiera en la historia personal y artística de cada uno de los mayores pintores de nuestro país. Uno de ellos, el maestro David Manzur, convencido de la importancia de la labor de este joven, le escribió diciéndole que “Sergio Esteban, de ti he aprendido que la vida tiene mucho más que el arte mismo y el arte mucho para la vida (...) Me siento muy afortunado de ser uno de tus amigos y admiradores”. 

Por el momento, el libro está distribuyéndose en las principales bibliotecas, centros educativos y entidades culturales del país, en pos de que la comunidad pueda tener acceso a los resultados de estas exploraciones.

 

Bendecido por Meira Delmar

 

Paralelamente ha desarrollado sus investigaciones sobre arte colombiano, Sergio Esteban Vélez ha seguido evolucionando en el trabajo poético que lo ocupa desde hace 15 años. 

Nos cuenta que, a pesar de que ha recibido el elogio de escritores tan destacados como Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Ernesto Cardenal, Fernando Vallejo, Jorge Edwards, Manuel Mejía Vallejo, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Olga Elena Mattei, Dora Castellanos y Carlos Germán Belli (el mayor poeta del Perú), el comentario que más le ha llegado al alma es el que redactó, para su próximo poemario, la prestigiosa maestra colombiana Meira Delmar. 

En aquel texto, Delmar, figura sagrada de las letras nacionales, se refiere a la obra de este poeta, diciendo, entre otras cosas, que “Sergio Esteban Vélez: un poeta de esos que no necesitan adjetivos para calificar su obra. Para explicarme mejor, debo decir que el poeta que yo prefiero es aquel que le es fiel a la poesía, más allá de épocas, modas o invenciones. 

Sergio Esteban, con una gran riqueza de vocabulario (uno se pregunta en qué momento encontró tiempo para nutrir de tal manera su idioma propio), ha escrito algunos de los más hermosos poemas de la poesía colombiana. Quiero referirme a su ‘Requiem por Antinoo’, que le he hecho repetir más de una vez, con el deseo de saciar mi afán de belleza en la palabra escrita. 

En sus poemas u ‘oraciones’, puede palparse la fina sensibilidad del autor, que es capaz de captar, en el mundo que le rodea, la emoción que puede encerrarse en una palabra, en un adiós, en una lágrima; y que es capaz, además, de transmitir esa su emoción, al afortunado lector de sus palabras. 

A lo largo de mi vida, siempre he dicho lo que siento, y ¡es magnífico lo que él hace! 

Es de desear que este creador siga siendo fiel a sí mismo, a su fino gusto, a su capacidad de regalarnos poesía de buena ley”. 

 

 

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