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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 23:10

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 16 de marzo de 2010

 

En los últimos días, algunos distinguidos líderes de opinión (entre los que se cuentan varios columnistas a los que admiro y aprecio sinceramente) han escrito sendos textos de apoyo a una campaña que ha emprendido un grupo de ciudadanos con el objetivo de impedir la continuidad de la difusión de la telenovela Rosario Tijeras.

 

Entre los argumentos que presentan estos activos personajes, se encuentran los siguientes:

 

-         Que la telenovela muestra el perfil de Medellín como el de una ciudad de pobreza, violencia y narcotráfico.

-         Que mediante esta clase de emisiones se hace una apología al delito que termina por influenciar negativamente la conducta de los jóvenes.

-         Que Rosario Tijeras es una clara exaltación de los antivalores.

 

Las anteriores aseveraciones no carecen de razón.  Pero, ya que se ha presentado el tema en la agenda de la opinión, quisiera exponer mis comentarios personales al respecto:

 

Es verdad que esta telenovela no muestra la cara “rosa” de Medellín, la del 20% que habita en barrios medianamente seguros.  No obstante, el hecho de que se lleve a las pantallas el registro novelado de un hecho histórico negativo que hemos tenido que padecer no es motivo suficiente para querer vetar una emisión.  ¿Qué pensaríamos si los alemanes hicieran protestas públicas para que no se difundieran películas sobre el genocidio nazi, puesto que se dañaría la imagen de su país?  ¿Y qué tal si los pueblos de Roma y de Israel utilizaran su poder para conseguir la censura a los filmes sobre la muerte de Cristo, ya que sus ancestros quedan muy mal parados?  ¿Habrá que cerrar los periódicos y los noticieros, para que no se sigan divulgando las noticias y las estadísticas que diariamente surgen de Colombia, las cuales,  en su inmensa mayoría, nos hacen quedar tan mal?

 

Recuerdo que algún entusiasta decía que debíamos trabajar para que los medios sólo mostraran aspectos positivos de Medellín, como los relacionados con Colombiamoda, Fernando Botero y Camilo Villegas.  Otros manifestaron su indignación, al ver que en algunos capítulos de la telenovela se mostraban emblemas de la ciudad, como el edificio Coltejer o la Plaza Botero, “como si la violencia fuera en Medellín entera”.  Luego de escuchar a estos últimos, se me vino a la mente el interrogante de que si el Coltejer, la Catedral Metropolitana y las esculturas de Botero pudieran hablar, cuán terribles serían las historias de homicidios, atracos, drogadicción y prostitución que nos contarían.

 

¿Podría alguien afirmar que Rosario Tijeras distorsiona la situación cotidiana de millones de habitantes de nuestra área metropolitana?  Al contrario:  la realidad es peor.  ¿Se nos olvida acaso que, pese a los esfuerzos de un antiguo alcalde por maquillar las cifras, Medellín está todavía entre las ciudades más peligrosas del mundo?

 

¿Y cuándo se ha visto a los habitantes de ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Miami hacer protestas masivas contra las violentísimas series gringas, que tanto los desprestigian?  Ellos tendrían más autoridad para hacerlo, porque esa clase de series sí exageran y muestran a las grandes metrópolis norteamericanas como si vivieran en constantes balaceras.

 

Pero, ya que hablamos de estas series, ¿por qué no aprovechar este momento “de efervescencia y calor” para que nuestros distinguidos líderes de opinión se unan en pos de una campaña nacional en contra de la violencia en la televisión, de donde sea que venga?  ¿Por qué no se protesta también por toda la otra panorámica de violencia que siempre han mantenido en la pantalla? Porque ¿de qué nos sirve censurar a Rosario Tijeras, donde se muestra la violencia local, si permitimos que se sigan transmitiendo tantas series y películas estadounidenses que constituyen verdaderas apologías al delito y son auténticas escuelas criminales que enaltecen a los malvados como héroes y enseñan a los espectadores toda clase de trucos para tener éxito en la realización de todas las acciones posibles en contra de la Ley?

 

Yo sería el primero en apoyar vivamente una campaña de este tipo.  Y pediría incluso que se revisaran las emisiones de dibujos animados, las cuales, desde hace años, me han sorprendido por su altísimo contenido de violencia, el cual, sin duda alguna, influye en el futuro comportamiento de los niños. 

 

En relación con esto, después de pasar más de un decenio escuchando hablar de actos espeluznantes del gobierno cuasitiránico de Hugo Chávez, por fin me entero de que ha tomado una medida cuasisensata:  cuenta la revista Semana que el mandatario vecino ha prohibido en su país el uso y la fabricación de juguetes y videojuegos con contenidos bélicos.  De ahora en adelante, según la revista, todo aquel que produzca o posea esta clase de artículos se expone a penas de hasta cinco años de prisión.  Si aquí, a los que promueven en los medios la violencia en todas sus manifestaciones les impusiéramos un castigo no tan excesivo como el de Venezuela, estoy seguro de que nuestras nuevas generaciones serían mucho menos agresivas.

 

Por el momento, lo más seguro es que RCN no interrumpirá la emisión de Rosario Tijeras. Pero, al ver el final trágico que tuvieron los protagonistas extraviados de otras narcoseries, como “El Capo” y “Las muñecas de la mafia”, quienes, por haber escogido el mal camino, terminaron muertos o en la cárcel, nos queda la esperanza de que esta telenovela (de la cual conocemos el triste desenlace) deje en los jóvenes la moraleja de que, como dice uno de los estribillos de la misma serie: “El que a hierro mata, a hierro muere”.   

 

(Link El Mundo)  

 

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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