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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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10 agosto 2012 5 10 /08 /agosto /2012 15:09

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 2 de mayo de 2012

 

Una mujer extraordinaria merecidamente exaltada la semana pasada es la inefable doña Lucila González de Chaves. El homenaje, celebrado en el auditorio de la Cámara de Comercio de Medellín, fue, en buena hora, iniciativa de nuestra amiga la siempre activa poeta, declamadora y gestora cultural María Cecilia Estrada.

Cuando uno piensa en doña Lucila, viene a la mente la imagen de la incansable defensora de la lengua española; de la educadora inteligente que, a pesar de su erudición, se situaba en el nivel de los alumnos para dar a entender con toda facilidad los sujetos más complejos de nuestro idioma; de la eminente conferencista luchando obstinadamente por que el estudio del lenguaje tuviera escaño preponderante en todos los estadios de la comunidad; de la consagrada columnista que, a través de los decenios, fue incomparablemente clara y eficaz a la hora de resolver las dudas y dificultades de nuestra gramática; de la autora de libros didácticos que han guiado a miles de jóvenes colombianos por los senderos de las letras y del uso correcto del castellano.

No conozco en la historia de Antioquia un caso tan loable de apostolado al culto al buen decir. Doña Lucila es la persona que con mayor energía y “savoir faire” ha sembrado en el terruño paisa el interés por la gramática, en aras de que la reputación de nuestro pueblo de hablar “el mejor castellano” no sea sólo una entelequia. Gracias a ella, muchos han entendido que, si quieren tener una “buena imagen”, de nada sirve calzar los zapatos más costosos o conducir el auto más lujoso, si, cuando abren la boca, el habla pobre y descuidada denota sólo la ausencia de una educación esmerada. ¿A los que quieren “ascender en sociedad”, de qué les sirve gastar millones en su apariencia física, si no invierten ni un segundo en aprender a hablar como personas cultas y si su ortografía es comparable apenas con la de aquellos que no tuvieron la oportunidad de ir a la escuela durante más de un par de años y que tampoco pudieron aprender en el hogar, por ser hijos de analfabetos?

A mis trece años de edad, cuando yo era “el Niño Poeta”, preocupado por esta misma problemática y al ver la falta de acción en Medellín de la Academia Colombiana, se me dio por fundar la Academia Antioqueña de Letras. A su seno, fueron llegando, lentamente, intelectuales y autores emblemáticos de Antioquia, como monseñor Juan Botero Restrepo, Joaquín Vallejo Arbeláez, Jorge Rodríguez Arbeláez, Octavio Arizmendi Posada, José Gutiérrez Gómez, Agustín Jaramillo Londoño, Leonel Estrada, Olga Elena Mattei, Rocío Vélez de Piedrahíta y María Helena Uribe de Estrada. Recuerdo especialmente que, cuando la academia llevaba apenas dos meses de fundada, decidimos realizar el primer acto público significativo: un homenaje a doña Lucila González de Chaves, la gran gramática de Antioquia.

Hoy, quince años más tarde, me complace saber que doña Lucila sigue escribiendo libros y predicando el amor por nuestra lengua, y, sobre todo, me llena de entusiasmo enterarme de que los organismos culturales de Antioquia le rinden el tributo que todos le debemos. Lo que queda en suspenso es el momento en que nuestras autoridades gubernamentales se animen a imponerle sus más altas condecoraciones, que ella merece como pocos. ¿Qué tal si, para comenzar, la Secretaría de Cultura de Medellín publica una antología de las mejores y más útiles columnas de la maravillosa “Funcionalidad del idioma”, de doña Lucila?

 

Apostilla: Formidable la página web de doña Lucila, lucilagonzalezdechaves.com Vale la pena visitarla.
***
Post scriptum: No podíamos creerlo cuando vimos el video que muestra que, durante la pasada Cumbre de las Américas, luego de que Shakira interpretara nuestro Himno Nacional (con vergonzosos olvidos y tropiezos, imperdonables en alguien nacido y criado en Colombia), estallaron en aplausos todos los jefes de Estado presentes, empezando por el presidente Santos.

Es inconcebible que en una cumbre en la cual se supone debían primar el protocolo y la solemnidad se haya irrespetado de ese modo una regla tan básica como esa, que todos hemos aprendido desde niños, que enseña que no debemos aplaudir después del Himno Nacional ni de los cantos en las celebraciones religiosas, así provengan de la voz más sublime.

Impresionante tal “desliz” de estos líderes del continente, acostumbrados a paradas militares y a toda clase de actos diplomáticos e institucionales, y aconsejados siempre por implacables jefes de protocolo. Y, peor aún, ¡decepcionante que, después de tantos días, este columnista sea la primera persona en comentarlo en los medios de comunicación!

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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