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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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22 marzo 2010 1 22 /03 /marzo /2010 01:02


SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 2 de septiembre de 2009

En la columna de hoy, quisiera referirme a varias personas muy apreciadas en nuestra ciudad que han emprendido el viaje definitivo, en el último mes. Sorprende que la prensa paisa haya guardado silencio ante el deceso de tan destacados miembros de su comunidad:

- Como todos sabemos, la familia Ospina Hernández es una de las más queridas de Antioquia. Sus padres, el presidente Mariano Ospina Pérez y doña Bertha Hernández de Ospina, estarán siempre en la nómina de los antioqueños de mayor relevancia. No puedo dejar de extenderle a esta familia mi más sincero saludo de condolencia y solidaridad, ante la dolorosa tragedia del súbito fallecimiento de Luis Francisco Lora Ospina, el hijo mayor de María Clara Ospina Hernández, la poeta de la familia y una de las más estructuradas columnistas del país.

No puede haber dolor igual al de una madre que pierde a un hijo, pero estoy seguro de que María Clara, con su inmensa fe, su fuerte personalidad, su reciedumbre y su gran inteligencia, podrá mantenerse a flote, en estos días, que son los más duros. Todos sus amigos la acompañamos.

- Antioquia ha perdido también, en las últimas semanas, a dos de sus plumas más agudas: monseñor Jaime Serna Gómez y Óscar Uribe Restrepo. Tuve el privilegio de ser amigo personal de ambos y de nutrirme de su inteligencia.

Monseñor Serna, más conocido por su seudónimo de “Dr. Humberto Bronx”, es considerado como el más prolífico de los autores antioqueños, con más de 120 libros publicados. Fue 7 veces presidente de la Academia Antioqueña de Historia, entidad que, tras la muerte de monseñor Juan Botero R., lo exaltó con el título de Presidente Honorario. Era miembro también de la Academia Colombiana de Historia y de otras distinguidas entidades.

Su obra abarca temas tan diversos como la Literatura, la Sicología, el Cine, la Historia de Colombia y la Historia Eclesiástica y Religiosa.

Descolló como catedrático y columnista de prensa. Muchos lo recuerdan como el “censor” del cine en Medellín, en tiempos en los cuales él era el encargado del índice de las “películas prohibidas”. A pesar de sus importantes aportes al acervo cultural de Antioquia, será recordado como un autor radical que se preciaba de ser el más conservador de nuestros historiadores, hasta el punto de que, en varios de sus libros, insistió en que ser liberal era pecado. Al morir, tenía 91 años.

Por su parte, Óscar Uribe Restrepo, quien falleció, a los 78 años de edad, fue autor de una poesía cargada de sarcasmo e ironía, en la cual, además, se puede percibir el gran vacío existencial del autor. Publicó tres poemarios, el último de ellos, el año pasado. Estudió en los Estados Unidos y vivió en París. Residió en Bogotá, la segunda mitad de su vida. Sus últimos años los dedicó a sacar adelante su fundación, “Niños de Tapartó”, con la misión de ayudar a los niños de esa región, en el municipio de Andes, que lo vio nacer. Sibarita consumado, era coleccionista de Arte (también fue marchante, en un tiempo), viajero impenitente y anfitrión exquisito. Su personaje favorito era Jean Cocteau. Era primo hermano de Alberto Uribe Sierra, padre del Presidente de la República.

- Otro fallecimiento que ha conmovido a nuestros círculos artísticos ha sido el muy reciente del arquitecto y pintor José A. Hernández. Me cuentan que estuvo muy sentido el homenaje que la Asociación por la Cultura de El Poblado y un colegio del mismo sector rindieron a su memoria, el pasado sábado.

De este artista, recuerdo especialmente la amabilidad de su conversación y su don de gentes.

Durante sus 30 años de vida artística, exhibió su obra en cerca de 80 exposiciones, 43 de ellas individuales, en más de 10 países. Recibió condecoraciones y reconocimientos, como la Orden de la Democracia y la Orden Mariscal Jorge Robledo.

Su obra queda presente en colecciones de cuatro continentes. De ella, lo enorgullecían especialmente sus 14 murales de grandes dimensiones, ubicados en universidades, edificios gubernamentales y empresas privadas. Tenía 47 años. Deja a su esposa, doña Vanessa González, y a una linda bebita de 9 meses.

Estamos con ustedes.

Me uno al dolor de los familiares.

Puntos aparte: Ofrezco disculpas a mis lectores, pues, en mi extensa entrevista de la semana pasada con el maestro Omar Rayo, “El Arte Efímero no es Arte”, publicada en este mismo diario, se lee que el maestro se refiere a su “primera instancia en Colombia”. Esto se debe a un error del “diablillo” de los computadores de los periodistas... pues Rayo se refería a su “primera estancia”, en el sentido de “estada” o “estadía”.

Y ya que hablamos de este tema, recuerdo especialmente una conversación con la valiosa dama cívica doña Helena Baraya de Ospina y con nuestro columnista el doctor José Alvear Sanín, en la cual me contaron que, cuando organizaban un importante evento, no sabían si, en una tarjeta, desearles a los participantes internacionales una feliz “estadía” o una feliz “estada” en la ciudad. Finalmente, luego de mucho consultar, ganó el término “estada”, que, a pesar de que no se utiliza mucho en Colombia, aparece en el diccionario y es el más recomendado en otras latitudes de la “Hispanofonía”.

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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