Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

1 enero 2010 5 01 /01 /enero /2010 09:43

 

Se dan casos afortunados de precocidad en el arte, que sorprenden e impresionan.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791) empezó a escribir música a los tres años y a los seis dirigía una orquesta en Viena, dejando perplejos, tanto al público sencillo como al que conglomeraba a los nobles aristócratas.

Otro de los sorprendentes genios prematuros es el italiano Giovanni Pico della Mirandola (1463 – 1494), dice de él el notable académico Sergio Mejía Echavarría: “Pocas veces un hombre ha logrado tántos conocimientos en tan pocos años de vida: su mente fue un pozo profundo del cual salieron los elementos que sirven para calificar a un hombre como humanista.

A los diez años era considerado como el mejor poeta y orador de su país, y él, inagotable en su intento mental, reforzó su inteligencia con `todos los conocimientos del mundo´, los cuales cabían, según sus tiempos, en la historia, la filosofía, las artes, las Sagradas Escrituras y la magia.  Sabía árabe, hebreo, latín y griego; conocía la cábala tanto como la teología cristiana, y a los veinte años desafió a todos los eruditos a discutir sus conclusiones.  Novecientas tesis en las que reunía sus puntos de vista sobre todo lo divino y humano”. 

Un caso casi semilar es el de Sor Juana Inés de la Cruz (1651 – 1695), llamada “la décima musa”.  “A los tres años leía, a los ocho componía versos, a los diez gustaba y sabía las nociones de la música y a los trece se vinculó al mundo cortesano, en el cual fue la admiración de todos los que la rodeaban, por su precocidad, por su inteligencia y por su hermosura, que deslumbraba a todo el Virreinato de Méjico.  A los dieciséis años sorprendió a filósofos, teólogos, escritores, poetas, historiadores y matemáticos que la sometieron a una prueba de saber, sin lograr vencer su inteligencia.  Sor Juana fue la vencedora”. 

Otro extraordinario caso de iluminación precoz es el de Leopardi (1798 – 1837), llamado “El poeta del dolor viviente”.  A los dieciséis años Giacomo Leopardi era un humanista: sabía seis idiomas, era considerado docto helenista y daba comienzos a una “Historia de la Astronomía”, que concluyó con prontitud.

Otro de estos genios es don Pedro Calderón de la Barca (1600 – 1681).  Puede decirse de él que fue el más brillante heredero del Siglo de Oro español, en el cual resplandecieron astros de incalculable magnitud como Cervantes, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Quevedo, Tirso de Molina, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Góngora y otros.

Calderón dela Barca, a los trece años había escrito “El carro del cielo”, una comedia.  Poeta y dramaturgo de envidiable consagración.   De todas sus obras, la más conocida es “La vida es sueño”, obra poética escrita en décimas geniales, con derroche de filosofía, lírica y penetrante objetividad en torno al ser humano.

Y en Francia tenemos un todavía polémico y sorprendente caso de precocidad.  Arthur Rimbaud (1854 – 1891), célebre poeta que hizo de su vida una página novelesca repleta de genialidad y rebeldía.  Rimbaud atenta contra todo lo establecido en la literatura, niega toda posibilidad de continuidad y trabaja como un alucinado, pero iluminado y sediento de elevación.  “El barco ebrio”, “Iluminaciones” y “Una temporada en el Infierno” comprueban la soberbia lírica de su fulgurante imaginación.   A los diecinueve años, ya tiene concluida su obra poética, a los veinte tira lejos sus versos, renuncia al sometimiento de las disciplinas intelectuales y dispone su rebeldía en busca de aventuras: sale a viajar y a comerciar.   Su obra, repudiada por unos, pero admirada por otros hasta alcanzar influenciar a los principales poetas simbolistas franceses como Verlaine, Mallarmé y Corbiere, quienes con él formaron el grupo de los “Poetas malditos”.  Rimbaud sobresale entre sus compañeros por su pasmosa originalidad.

Nos toca ahora hablar de un caso de novedosa precocidad entre nosotros.  Nos referimos al niñoSergio Esteban Vélez (el niño poeta).  Y buen poeta que es; poeta y muy despierto, bastante temperamental.  Sergio acaba de publicar su primer libro, titulado “Destellos nocturnos”, y la verdad es que él es un gran enamorado de la noche.  El niño poeta en la noche se sublimiza, los aires nocturnales lo inspiran y lo disponen a recibir los regalos de la musa Polimnia, y con fervoroso entusiasmo trasunta por su vena lírica con notoria autoridad y sapiencia y analiza todo el discurrir de la noche con evidente propiedad y experiencia.  En su poema “Destellos nocturnos”, que da origen al título del libro, se palpa la sensibilidad nocturna que enajena al poeta y lo dispone a soñar.

El poema “Tu desnudez se alumbra”, es una pieza en donde el niño poeta desfoga todo un peregrinar de sensaciones eróticas que nos sorprenden por su madurez, pero no admiten la duda, porque sabemos que la naturaleza concentra en todos los seres, celosamente, toda la sustancia vital que los condiciona, y sus efectos despiertan de acuerdo con la potencia espiritual (su inteligencia) que Dios le haya infundido y reglamentado.   Además de la elocuencia lírico – erótica de este poema, encontramos en él un fenómeno de carácter freudiano, o sea el amago del amor o sueño del trance sensitivo; pero este concepto sería para un análisis más expedito que llevaría más elementos de juicio para los cuales se hace necesario el discurrir.

Hablamos de su personalidad y su carácter. Para esto sería necesario leer los profundos razonamientos que escribe este niño-viejo, de apenas trece años de edad, en la nota de autor de su primer libro.  Estos y otros pensamientos cumbres, productos de una mente privilegiada, de la mente de un niño que manifiesta rasgos de genialidad, disponen nuestra inquietud para esperar una obra de notable y trascendente resonancia lírica, de este niño poeta que desde los seis años escribe cuento y poesía.

Su poema “Descripción de la belleza” es un derroche de metáforas líricas, que necesariamente tienen que dar categoría de sublime a quien ha tenido y sentido estos exquisitos momentos de feliz inspiración, que abren la puerta mágica que lleva hacia el éxtasis, donde no son admitidos sino los dioses olímpicos.

 

 

VÍCTOR CARDONA ROJAS. 1996.

Premio Nacional de Poesía “Marco Fidel Suárez”

 

Compartir este post

Repost 0

Comentarios