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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 11:06

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 29 de enero de 2010 (Enlace)

 

 

Este pintor colombiano está cumpliendo setenta años de edad.  Y está tan activo como siempre: prepara dos importantes exposiciones y se alista para dictar una cátedra de posgrado en la New York Academy of Art.

 

¿Cómo cree que puede llegarse a un equilibrio entre el abstraccionismo y el figurativismo?

 

Dificilísimo. Yo he dedicado toda mi vida a ver cómo puedo unir esas dos ideas sin que un cuadro figurativo se vea mal y sin que un cuadro abstracto se vea poco convincente. Yo no he podido encontrar un pintor que realmente las haya unido bien.   

 

¿Cómo hace para lograr una estética tan decimonónica pero tan contemporánea?

 

Yo creo que fue importante el hecho de haber estudiado en los Estados Unidos y de haber sentido que, de quedarse allá, uno se doblegaba ante las ideas que imperaban en ese momento y que había que irse de allí y tratar de encontrar su propia personalidad.  Yo nunca compartí ni el estilo de vida ni los conceptos teóricos y filosóficos del arte norteamericano.  Por eso me vine para acá.  Desde muy joven sentí ese rechazo.  Yo sentí que no me iba a prostituir, aunque me tocara ir en contra de todas las corrientes, pero yo iba a dejar una obra contando mis vivencias personales, aunque a nadie le interesen.  Porque no puede ser otra cosa, no se puede falsear el arte de uno, ni la razón de ser del Arte.

 

Explíquenos su frase: “Las buenas teorías pueden hacer historia, pero no necesariamente, buen Arte”.

 

Ciertamente.

 

Los estilos artísticos siempre han llegado a nuestro país muy tardíamente.  Por ejemplo, don Andrés de Santa María trajo el Impresionismo, cuando este ya había pasado de moda en Europa, hacía medio siglo.   Pero su caso es distinto, porque usted se crió en los Estados Unidos, muy al tanto de las vanguardias mundiales fundamentales de la mitad del siglo XX.  Usted las vivió directamente...

 

A mí me educaron en todo eso.  Los pintores de moda, cuando yo estaba allá, estudiando en la universidad, eran Pollock, De Kooning...  y luego vino una reacción fuerte contra eso, con Andy Warhol.  Yo todavía estaba allá, y, un poco después, yo me hastié de eso y decidí seguir mi propia inclinación, sin la presión tan grande de esas escuelas neoyorquinas, para desarrollar lo mío propio. 

 

Justamente, ese es uno de los mayores valores de su obra: el saber recoger influencias directas de diversas escuelas de la historia del Arte y hacer con ellas un arte muy contemporáneo...

 

Yo pienso eso, pero la gente no lo ve así.  Es decir, hay mucha gente que ve el tipo de arte que yo hago como del siglo XIX. 

 

 

Juan Cardenas

 Sergio Esteban Vélez y Juan Cárdenas.  Residencia del artista, Suba, 2002.

 

Háblenos un poco de esa admiración que usted siente por Goya.

 

La pintura en la tradición europea comenzó a cambiar radicalmente digamos que a partir de Goya, en el momento en que los europeos se dieron cuenta de que era mucho más importante lo que el artista tenía que decir, que las ideas que la sociedad le imponía.  Ese rompimiento vino desde un poco antes, digamos que desde el Renacimiento.  A partir de ese momento, el artista decide que él va a pintar lo que le dé la gana y cómo le dé la gana.  Goya es un caso excepcional.  Cuando los “Caprichos” y los “Proverbios” empezaron a llegar a París y cayeron en manos de los intelectuales, se impresionaron fuertemente y él logró entonces tener una influencia muy grande en aquellos, como Delacroix.

 

Sí, es bastante particular cómo tres españoles, cada uno en su momento histórico, cambiaron la historia del Arte:  Velásquez, Goya y Picasso...

 

Sí.  Es curioso cómo una sociedad tan marginada de los movimientos intelectuales europeos pudo producir tres hombres y tres rumbos históricos tan claves en la pintura, que, realmente, cambiaron el rumbo del Arte.  Y España es el país menos esperado para producir esta gente. 

 

¿Su conocido fervor por el siglo XIX viene talvez del orgullo que usted siente por las glorias de su familia en aquella época, cuando su tatarabuelo Tomás Cipriano de Mosquera y sus tíos Joaquín Mosquera y Pedro Alcántara Herrán gobernaron el país en seis ocasiones?

 

No, en mi familia no se hablaba casi de eso.  Yo salí muy joven de Colombia y papá se negó siempre siquiera a decir de quiénes éramos familiares.  Éramos muy gringos en ese sentido.  Sabíamos, a duras penas, que veníamos de Popayán y le teníamos mucho cariño a Popayán y a la historia de Colombia, pero jamás tuvimos petulancia ni orgullo desbordado, por haber tenido esa cuna popayaneja.

 

Pero después usted la descubrió, se enorgulleció realmente y plasmó toda esa riqueza histórica en algunas de sus obras...

 

¿Sabe por qué? Porque cuando regresé me di cuenta de la manera tan injusta como han tratado a Tomás Cipriano de Mosquera.  Hace como treinta años, yo me puse a reconstruir una cantidad de aspectos de la historia de Colombia, al margen de mi obra, porque hubo muy pocos pintores en esa época que dejaran un legado interesante, aparte de Espinosa y otros dos o tres, y se han venido perdiendo tanto personajes como lugares históricos, que a mí me pareció que un pintor todavía podía hacer una labor benéfica para la sociedad, dejando unas reconstrucciones históricas.

 

Usted vive rodeado de pintores: su hermano Santiago; su esposa, Mónica Meira; su hijo Miguel.   ¿Qué dicen ellos del color que surge de usted?

 

Yo he tenido la buena suerte de poder tener familiares muy cercanos que siempre están criticándolo a uno, porque es la única manera de recibir una crítica honesta.  Picasso y Matisse, cuando se llamaban el uno al otro para criticarse las obras, siempre se decían todo lo contrario de la verdad, para ganar la gloria.  Hay algo de eso en todas las críticas que uno se hace con los demás artistas.  Entonces, es bueno tener familiares con los cuales uno siempre puede contar.

 

Háblenos de lo onírico y de la expresión de su subconsciente en el conjunto de su obra.

 

Escoja usted cuatro o cinco de los artistas más importantes en la historia del arte en Occidente y dígame si ellos no vieron el mundo a través de su temperamento, de una manera muy onírica.   Desde Da Vinci, hasta el que usted quiera.  Y eso, que sea muy personal y muy onírico, es lo que le da fuerza a un artista.  Si usted quiere, compare eso con lo que decía Andy Warhol, de que él quería ser una máquina: es el caso opuesto.

 

¿Cómo su experiencia como caricaturista ha enriquecido su trabajo?

 

Cuando uno ve la obra de artistas excepcionalmente buenos, como Goya o Da Vinci o Picasso, uno se da cuenta de que los intereses de esta gente han sido muy amplios, con una gama muy amplia de curiosidad hacia el mundo.   Da Vinci dibujó unas caras grotescas y asquerosas de gente inmunda, que eran caricaturas, era un hombre que se interesó por muchos aspectos de la vida, y la caricatura era uno de esos aspectos.  Picasso, también, y Goya, ni se diga.  Entonces, a mí me parece que, entre más intereses tenga uno en la vida, más se enriquece la obra del artista.  Hay artistas que sólo tienen una idea y exponen veinte obras y todas son igualitas, hasta el punto de que el arte se vuelve muy aburrido y se cree que eso es muy serio porque es una gran investigación, pero yo no creo: yo creo que eso es falta de curiosidad.

 

¿Por qué esa obsesión suya por pintar su rostro y su figura propia?

 

En cierta manera, todo escritor escribe su autobiografía y cada artista pinta su autorretrato.  Una obra de arte, hasta cierto punto, es un autorretrato, aunque no tenga tu cara, porque habla mucho de la persona que lo hizo.  Entonces, de ahí a que usted pinte su propia cara, es un pequeño brinco, pero es esencialmente la misma cosa. 

 

¿Qué estimulo significó para usted el ser nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, en París?

 

Eso ocurrió a raíz de una bienal en el Grand Palais, en la que yo estaba exponiendo mis cuadritos, y el Ministro de Cultura de Francia, en el período de Mitterrand, entró a la exposición mía y hablamos algunas cositas en francés.  Le gustó mi obra. Y después, él fue personalmente quien me dio la condecoración.  Pero, por otra parte, yo no siento que me hayan dado muchos reconocimientos, entre otras cosas porque yo me he marginado mucho del mundo artístico de aquí.  Además, esas cosas hay que lucharlas y, en muchos casos, hay que intrigar un poco para lograrlas, aunque sean merecidas, y eso a mí no me gusta.  Yo hice mi carrera por fuera y, por otro lado, yo me di cuenta de que el tipo de arte que yo estaba haciendo, a lo mejor, no era el que Colombia habría escogido para enviar a bienales. 

 

Entonces, ¿usted está de acuerdo con que, en este país, los artistas que triunfan no lo consiguen, muchas veces, por su talento, sino, básicamente, por contactos o influencias?

 

Y no solamente en este país.  Mire la Francia del siglo XIX...  Cuántos pintores que eran famosísimos en su época, son desconocidos, hoy en día.   

 

 

¿Ha sido difícil defender el figurativismo, en un tiempo en el que la pintura ha sido señalada hasta en la universidad misma como “pasada de moda”?

 

¡Usted lo que me está diciendo es que el ser humano está pasado de moda! Eso no pasa.   En contraste con lo que pasa con la pintura, resulta que el figurativismo, o sea utilizar la realidad como la vemos, en la fotografía, desde comienzos del siglo XX, se volvió la técnica más por importante, tal vez, el arte por excelencia.  El público, las masas y los artistas se volcaron sobre el cine y la fotografía, y hasta el día de hoy los están usando.  Entonces, ¿por qué el realismo se puede utilizar y es legítimo cuando es hecho por una máquina y no cuando es hecho por un pincel, para lograr el mismo efecto?

 

¿Cree que en este momento el Arte está en una entropía, que lo llevará hacia un orden nuevo?

 

Me gustó mucho el uso de ese concepto, de la palabra entropía, porque, realmente, es una manera muy gráfica de describir lo que ha venido pasando en el arte, después del modernismo.   Ha habido un cuestionamiento muy fuerte y muy serio acerca de la razón de ser del arte, que es el arte.  Un cuestionamiento que comenzó desde Manet, cuando se preguntó si el arte debía ser estético o no: si la belleza era una cualidad inherente al arte, y decidieron que no la era y se rechazaron, una tras otra, otras cualidades características del arte, como si el arte debía ser representativo o ilusorio... Y llegó un momento en el que el arte era concepto, nada más.  El Arte Conceptual ha sido conceptual desde que nació, en el Renacimiento, por lo que no fue un gran descubrimiento: no descubrieron la forma...

 

¿Qué piensa del facilismo en las producciones de nuestros jóvenes artistas?

 

Hace falta más respeto por la Historia.  Aquí, en el siglo XVII, fuimos seguidores de corrientes extranjeras. Lo fuimos también en los siglos XVIII, XIX y XX, siempre mirando hacia afuera, a ver cuál era la última moda, y ahora, en el siglo XXI, es la misma cosa, los jóvenes miran en las revistas lo que está pasando en el Exterior y tienen una tendencia a ser seguidores y copistas. 

 

¿Hacia dónde cree que va la pintura mundial?

 

Yo no me atrevería a decir a dónde va, pero sí puedo decir que ha habido un cuestionamiento que llegó en un momento dado a romper con el Modernismo y dio lugar a otras tendencias.  Ahora, seguimos cuestionando y hay mucha más apertura, el arte es mucho más permisivo hoy en día, que cuando yo era joven, cuando sólo se podía hacer Expresionismo Abstracto, y punto.  Hoy el mundo es mucho más abierto ante las distintas ideas y tipos de pensamiento.  Yo creo que si usted tiene algo importante que decir, habrá quién lo escuche, sin que se le imponga tanta escuela.  A la edad que yo tengo, recuerdo haber pasado por una cantidad muy grande de imposiciones.  Yo no viví en la época del Surrealismo, pero si usted no pintaba surrealismo, en tal época, no era nadie; o si no hacía Cubismo, un poquito antes, usted no era nada. 

La sociedad no les puede imponer a los artistas unas ideas o escuelas, unas maneras de hacer Arte.  Finalmente, se ha reconocido que tiene que haber libertad de pensamiento, y la tenemos un poco más, hoy en día.  

 

 

Un valor de Colombia ante el mundo

 

Nació en Popayán, en 1939.  Estudió Dibujo y Pintura en Rhode Island School of Design.  Luego de vivir muchos años en los Estados Unidos, regresó a Colombia, en 1965, cuando se dedicó a hacer caricatura para importantes periódicos y a la docencia, que ejerció en la Universidad de los Andes y, posteriormente, en importantes escuelas de los Estados Unidos.

Se han realizado numerosas exposiciones de su obra, en Bogotá, Cali, Barranquilla, Popayán, en Colombia, y en importantes salas de ciudades extranjeras, como París, Nueva York, Madrid, Bruselas, Washington, Chicago, Basilea, Miami, Santiago de Chile, Caracas y La Habana.  Entre estas, descuellan sus múltiples exposiciones individuales en París.

En 1974, ganó el primer premio en el XXV Salón Nacional de Artistas y en 1986 fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, por el Ministerio de Cultura de Francia.

En 1991, Seguros Bolívar publica un libro dedicado a su obra, con textos de Juan Gustavo Cobo Borda, y en el 2007 se edita otro libro de homenaje, publicado por Villegas Editores.

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
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