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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 10:48

 

  

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 26 de junio de 2009  (Enlace)

 

 

El 25 de julio será un día especial para los paisas orgullosos de la tradición progresista de Antioquia, ya que ese día se cumplirá el primer centenario del natalicio de José Gutiérrez Gómez, cuyas ejecutorias por el desarrollo de nuestra región han hecho que sea considerado como el más prolífico de nuestros pioneros.

 

Con JOsé Gutiérrez Gomez 

José Gutiérrez Gómez y Sergio Esteban Vélez

 

 

Cuando se nos habla de la generación de aquellos grandes patriarcas que hicieron de Antioquia el principal centro empresarial de Colombia y “el motor del país”, inmediatamente, se nos vienen a la mente algunos nombres ejemplares, entre los cuales sobresalen el de Gonzalo Mejía, “Don Gonzalo de Antioquia”, en la primera mitad del siglo XX, y el de José Gutiérrez Gómez, “Don Guti”, en la segunda.

 

Y cuando nos referimos a “Don Guti”, es necesario mencionar también a otros prohombres de su generación, que fueron corazón y alma de muchos de los grandes proyectos que contribuyeron a acercar cada vez más a Medellín a la categoría de metrópolis: Joaquín Vallejo Arbeláez, Hernán Echavarría Olózoga, Jorge Rodríguez Arbeláez, Jorge Molina Moreno, Guillermo Gaviria Echeverri y, algo más jóvenes, Adolfo Arango Montoya, Gilberto Echeverri Mejía, Octavio Arizmendi Posada y Nicanor Restrepo Santa María, entre otros de inmensa valía.

Todos ellos han fulgido con luz propia y han ganado un altísimo escaño en la historia de Antioquia, pero, según diversos estudiosos, la labor de “Don Guti”, medida por la cantidad y por la trascendencia de sus iniciativas, lo haría ganador del laurel como “Máximo visionario de Antioquia”

 

Su biografía bien podría ser la historia del siglo XX en Colombia.  Para comprender las dimensiones de lo que significa el nombre de “Don Guti”, en la historia de nuestra patria, es necesario conocer su vida y sus realizaciones.  Pero como estas bien alcanzan para la redacción de un grueso tomo, deberemos limitarnos, por motivos de espacio, a un rápido y resumido recuento.

 

 José Ramón Gutiérrez Gómez, nació en Medellín,  el 25 de junio de 1909.  Su padre, el abogado Jorge Gutiérrez Peláez, murió cuando sus hijos estaban muy pequeños, aunque ya para entonces había cosechado una considerable fortuna, gracias a sus negocios con el multimillonario Pepe Sierra.   Su niñez la pasó con su madre y sus hermanos (Jorge, Esther y Concha –madre de los destacados hermanos Cárdenas Gutiérrez),  en una gran casona en la esquina de Bolivia por El Palo, “con cochera, pesebrera y solar”. 

 

Según me contaba él mismo (en las reuniones familiares y en las deliciosas visitas que yo solía hacerle) a media cuadra de esa quinta, vivía don Tomás Carrasquilla, quien organizaba con frecuencia animadas tertulias en su casa, a las cuales asistía asiduamente el joven José.  En esos tiempos, cuando apenas era un adolescente, ya demostraba su don de gentes y era amigo personal de algunos de los mayores representantes de nuestra cultura y de la política regional y nacional (como su buen amigo el presidente Carlos E. Restrepo).  Entre estos personajes, brilló, en algún momento, el poeta Porfirio Barba Jacob,  a quien conoció, en 1929, en un barco que lo transportaba de regreso desde Ibagué –a donde asistió al Congreso Nacional de Estudiantes de Derecho, presidido por su amigo Carlos Lleras Restrepo.

 

Acad Guti

Sergio Esteban Vélez, Olga Elena Mattei, José Gutiérrez Gómez y Patricia Peláez Restrepo

 

Bachiller del Colegio de San Ignacio.  Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia y se graduó a los 21 años de edad (esta misma universidad, más tarde, le conferiría el doctorado honoris causa en Economía).  Su profesor de Economía Política fue el futuro presidente de la República Mariano Ospina Pérez, quien se convertiría en uno de los faros de su carrera (años después, serían compadres, cuando Don Guti fue escogido como padrino de Clarita, la hija menor de aquel presidente conservador).   Ospina influyó decisivamente para que el joven José se trasladara a Cali a fundar en el Valle del Cauca la Caja de Crédito Agrario, en calidad de primer gerente de esta.  En tal labor, conoció y recorrió todo el Valle del Cauca y en poco tiempo se convirtió en figura central de la sociedad caleña  Allí estuvo durante tres años, hasta 1933, cuando, a pesar de estar muy contento en dicho puesto, regresó a Medellín por petición de su madre, doña Ester Gómez de Gutiérrez.

 

Poco después de su retorno, fundó la Compañía Minera del Nus, para realizar la extracción de oro en dicha región.  Su principal socio fue don Daniel Peláez Restrepo (con quien, posteriormente, fundaría Coca Cola de Colombia, de la cual llegó a ser dueño de una tercera parte).  Desde Medellín, “Don Guti” ejercía la presidencia de la empresa, la cual en un comienzo dio buenos resultados pero luego, ante diversos inconvenientes, la compañía fracasó y Gutiérrez Gómez aceptó, entonces,  la Gerencia General de los prósperos Laboratorios Uribe Ángel (LUA), que tenían su planta principal en Barranquilla.  

 

José Gutiérrez Gómez y Sergio Esteban Vélez, ante el re

Josê Gutiérrez Gómez y Sergio Esteban Vélez

 

Por esos tiempos, se casó con la que era su novia desde hacía ocho años, Maggie Restrepo Jaramillo (mi tía abuela), de cuya unión nacerían dos hijos, de los cuales sólo Cecilia llegaría a la edad adulta.

 

Estando en la gerencia de LUA, Gutiérrez Gómez jugó papel estelar, con el presidente López Pumarejo, en la fundación de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), en 1944, y se convirtió, un año después, en su presidente, en reemplazo de Cipriano Restrepo Jaramillo.   Al asumir tal dignidad y, más aún, cuando, en 1946, ascendió al gobierno su íntimo amigo Mariano Ospina Pérez, “Don Guti” se convirtió en uno de los personajes más influyentes del país e inició una carrera de trabajo por nuestro desarrollo social y empresarial, que le merecería algunas de las más altas condecoraciones de América Latina, como la Gran Cruz del Sur (de Brasil, que le impuso el famoso presidente Kubitschek), la Cruz de Boyacá o la Orden de San Carlos (en el más alto rango).  El presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower también le rindió honores, en varias oportunidades.

 

Con  Esteban Jaramillo, Luis Ángel Arango, Carlos Lleras Restrepo y Manuel Mejía, integró el Comité Económico, organizado por el Gobierno, ante los desastres del 9 de abril.

 

Él convirtió a la Andi en la entidad gremial más poderosa de Colombia y lideró, desde su cargo, la creación del subsidio familiar en Colombia (idea que trajo desde Italia, a donde lo había enviado Ospina Pérez, en misión especial, ante el Sumo Pontífice).  Asimismo, aprovechó su ascendencia sobre el Gobierno para fundar el Seguro Social y el SENA (en tiempos de Rojas Pinilla).  Paralelamente, comandaba la fundación de otras entidades privadas, para el servicio a la comunidad, como la Clínica Andi, que, bajo su inteligente guía, se convertiría en el Hospital Pablo Tobón Uribe, gracias a que convenció a ese magnate antioqueño de donar su herencia para esta obra (anteriormente, ya había conseguido que don Pablo -que había sido pretendiente de su cuñada Clarita Restrepo Jaramillo- donara las lámparas y los confesionarios de la catedral de Medellín, acto que sorprendió a la gente, teniendo en cuenta la reputación de avaro de aquel millonario).

 

Luego del gobierno de Ospina Pérez y del breve de Laureano Gómez (con quien también tuvo muy buena relación), Gutiérrez Gómez acrecentó aún más el prestigio y poder de la Andi, gracias, a su amistad con el presidente Roberto Urdaneta, quien, decenios atrás, había sido el mejor amigo de su suegro, el doctor Carlos R. Restrepo.

 

Comenzó luego el gobierno de Rojas Pinilla, de cuyo ascenso al poder fue indispensable el respaldo de los doctores Ospina Pérez y Gutiérrez Gómez, y el cual, paradójicamente, terminaría, cuatro años después (1957), como consecuencia del paro nacional empresarial que “Don Guti” ideó y encabezó.   Muchos recuerdan a nuestro personaje, precisamente, por su papel destacado en momentos cruciales de la historia de Colombia, como “El Bogotazo” y la caída del dictador Rojas.

 

El nuevo gobierno, la Junta Militar, lo designó Alcalde de Medellín y, pocos meses después, Embajador en los Estados Unidos y ante la OEA, cargos desde los que se encargó de impulsar muy especialmente el prestigio y las utilidades de nuestros cafeteros, por medio del Pacto Mundial del Café, y desplegó su liderazgo en pos de un mejor posicionamiento de Colombia, en el plano internacional.  Fue notable, en esa época, su estrecha amistad con el secretario de Estado, Robert Mc Namara.

 

Debió fungir, además, como presidente de las asambleas de la OEA y de la ONU, ante la cual era embajador colombiano el ex presidente Alfonso López Pumarejo, quien se convirtió en uno de sus mejores amigos.   Varias veces, con Alberto Lleras,  López Pumarejo propondría a “Don Guti” para la Presidencia de la República (hace no muchos meses, el ex ministro Otto Morales Benítez me contaba la historia de cuando lo envió el presidente Lleras para anunciar a “Don Guti” la idea de facilitar los medios para que fuera viable una candidatura suya a la Presidencia).

 

Pero no fue el doctor Gutiérrez dado a aceptar con facilidad nombramientos del Estado.  Anteriormente, Ospina Pérez le había ofrecido la Gobernación de Antioquia y el Ministerio de Hacienda; Lleras Camargo, el de Gobierno; en los años treinta, el Consejo Directivo de la Universidad de Antioquia, en pleno, fue hasta su casa para ofrecerle la rectoría de la Universidad, pero “Don Guti” no aceptó tales puestos, en pos de la independencia que necesitaba para adelantar las realizaciones que tenía proyectadas para el desarrollo empresarial y cultural del país.  Algunos dicen que su negativa a un ejercicio más prolijo en el sector público se debió a la fobia que tenía su esposa, doña Maggie, por los cocteles y la vida social.  Hoy, cuando tenemos como primera dama a una mujer con ese mismo perfil discreto, nos damos cuenta de que esto no habría sido, en absoluto, obstáculo para el éxito de un notable programa político.

 

Academia con Guti

María Helena Uribe de E., Sergio Esteban Vélez, José Gutiérrez Gómez y Olga Elena Mattei

 

En los Estados Unidos, representó también a Colombia ante el Fondo Monetario Internacional y ante el Banco Mundial y fue uno de los fundadores del Banco Interamericano de Desarrollo, en 1959.  Ese mismo año, regresó a Colombia, para fundar la Corporación Financiera Nacional (hoy Corfinsura), de la que fue presidente hasta 1979.

 

Su actividad como empresario fue complementada con su trabajo cívico de excelencia, que se tradujo en su significativa participación en la fundación de entidades como la Universidad Eafit, la Clínica Cardiovascular “Santa María”, Proantioquia y el Palacio de Exposiciones y Convenciones de Medellín.  Además, se ocuparía de la configuración de proyectos tan importantes como la constitución del “Sindicato Antioqueño” y la materialización del soñado Metro de Medellín, cuya aprobación definitiva, según cuentan, se debió a una llamada de “Don Guti” al presidente Barco.

 

Durante su gestión en la Corporación Financiera Nacional, fue también miembro de las juntas directivas de muchas de las principales empresas de Colombia.  En el campo económico, por ejemplo, fue trascendental su labor como miembro vitalicio de la Junta del Banco de la República y de la del Banco de Bogotá, en Nueva York y como cofundador del hoy desaparecido Banco Industrial Colombiano.   

 

Gran amante de la Música y de la Danza, fue eje de la fundación de “Medellín Cultural” y del Teatro Metropolitano y benefactor de diversas instituciones culturales.   Famoso fue su trabajo voluntario para publicar libros con la obra de los mayores artistas en la historia de Antioquia.  Su último gran esfuerzo fue la creación, con su familia, de la Fundación “José Gutiérrez Gómez”, desde la cual apoyó a más de 60 entidades de labores sociales y de beneficencia.

 

Personalmente, pude desarrollar con él un proyecto: el de la creación de la Academia Antioqueña de Letras, cuando, en 1997, quien escribe esta nota tuvo la iniciativa de fundar en Antioquia una institución que velara debidamente por el depuramiento del lenguaje y la difusión de nuestra literatura.   Él fue uno de los primeros en respaldar esta idea, lo que alentó a que a esta causa se unieran otras figuras cimeras de nuestro departamento, como Joaquín Vallejo Arbeláez, Jorge Rodríguez Arbeláez y Octavio Arizmendi Posada, quien presidió la Academia, hasta su muerte, ocurrida en noviembre de 2004.

 

José Gutiérrez Gómez falleció, en Medellín, el 30 de marzo de 2006, a los 96 años de edad.  Hoy, llevan su nombre el Teatro Metropolitano de Medellín, el intercambio vial de la avenida Las Vegas y la 10 y la máxima condecoración que otorga la Andi.

 

Sería conveniente que nuestros gobernantes aprovecharan este centenario para divulgar la vida y la fértil labor de este forjador, emblema de la Antioquia de grandes soñadores, que ha sido orgullo de su raza.   “Don Guti” sigue vivo, a través de sus realizaciones admirables, que tanto desarrollo social y cultural han traído a la patria. 

 

Guti oficina

Sergio Esteban Vélez y José Gutiérrez Gómez

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Artículos de Cultura
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Comentarios

yessenia Rosa balbuena 04/07/2015 19:48

Hola es Adairis