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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

4 octubre 2012 4 04 /10 /octubre /2012 06:27

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Es doloroso constatar cómo, mientras nuestros hospitales y profesionales médicos gozan cada vez de mayor reconocimiento en el panorama internacional, la medicina colombiana "de todos los días" se adentra vergonzosamente en el profundo hueco del negocio. Hemos llegado a un punto en que algunos de los facultativos más prestigiosos están evidenciando manipulaciones de corrupción.

Conozco, por ejemplo, el caso de una amiga que, tras esperar cuatro años por una cita con un especialista en Urología, y después de que tres médicos, sin querer enterarse previamente del cuadro clínico, le ordenaran un examen de laboratorio terriblemente intrusivo, acudió a un cuarto especialista con el simple deseo de pedirle autorización para tomar una nueva droga sobre la cual leyó en un artículo médico. Una vez más, sin ningún interés en la historia clínica o en los síntomas, el médico quiso ordenarle el mismo examen intrusivo. Cuando ella le insistió en una prueba terapéutica previa, él le aclaró que la droga en cuestión tenía un costo de $100.000 por pastilla, pero que él podría conseguir la aprobación de la EPS para el suministro gratis de la droga, siempre y cuando ella se realizara el examen en mención. Luego de la consulta, la paciente averiguó directamente en farmacias los precios de dicha droga y descubrió que el valor real no era de $100.000 por pastilla, sino de $26.000 por la caja de provisión para todo el mes (28 pastillas).

Si todos los galenos en cuestión prescriben el citado examen antes de estudiar la sintomatología y la historia clínica del paciente, es obvio que mientras más órdenes para tal examen reciba el laboratorio que los hace, mayor será el "premio" que lograrán los médicos... Y ni hablar de algunas compañías farmacéuticas que a los especialistas que más formulen sus productos los "recompensan" enviándolos con todos los gastos pagos a congresos médicos internacionales (mejor dicho, vacaciones en el exterior).

Por supuesto, el Gobierno no puede vigilar minuciosamente, caso por caso, estos procedimientos. Pero no hay duda de que las instituciones públicas están al tanto del mal funcionamiento y de la irresponsabilidad de las empresas de negocios que se han tomado los gruesos contratos de la Salud. Los ciudadanos se quejan, las deficiencias son bien sabidas, pero la situación continúa... El Gobierno se hace el de la vista gorda y el productivo negocio de la salud sigue siendo administrado con tácticas de economía que perjudican al paciente.

Y ni hablar de las temidas "fotomultas", que tienen traumatizada a la comunidad medellinense. A una amiga mía le llegó a su casa una multa por pasarse un semáforo en rojo. Como prueba de la contravención, venía adjunta una fotografía. ¡Cuál no sería su sorpresa cuando vio que el vehículo infractor no era el suyo, sino otro de marca y modelo diferentes! Mi amiga procedió a hacer fila una mañana entera en el Tránsito, donde la conclusión fue que las placas de su vehículo habían sido clonadas y que era urgente que ella presentara la denuncia correspondiente. Mi amiga perdió otras cinco horas en la Fiscalía esperando para diligenciar la denuncia. Posteriormente, hubo de atravesar la ciudad dos veces más, hasta las oficinas de las autoridades de Tránsito, para, de ventanilla en ventanilla, aclarar lo sucedido y solicitar "absolución" en lo referente a la multa... Finalmente, días más tarde, en nueva visita al Tránsito, le informaron que no había sido absuelta, sino que su proceso había sido cancelado. Discretamente, una joven funcionaria le comentó que todo se debió no a un "clon de placas" sino a un error de las dichosas cámaras que vigilan nuestras avenidas: en la foto, por un reflejo en la placa, ¡un número 3 se veía como un 8!

 

El Mundo, 18 de Julio de 2012

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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