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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

9 enero 2011 7 09 /01 /enero /2011 20:05

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 30 de diciembre de 2010

 

En estos días de Natividad que acaban de terminar, muchos coros navideños de nuestra ciudad, como todos los años, interpretaron con dulzura el bambuco “Niño del alma”, considerado por muchos como el mejor villancico que se haya compuesto en Colombia. Esta melodía surgió de la inspiración del maestro nortesantandereano Luis Uribe Bueno, en 1953.

En este 2010, se celebraron diez años del fallecimiento de este gran maestro de la Música Andina Colombiana.  Sea pues esta la oportunidad para recordar algunas anécdotas desconocidas que el Maestro mismo me contó, en algunas de las conversaciones que solíamos sostener los sábados en su casa de dos pisos del barrio San Joaquín:

En los años cuarenta, Uribe Bueno vivía en Bogotá y hacía parte del trío “Los Norteños”, que mantenía un programa en la Radio Nacional. Contaba el Maestro que en las mesas de los cafetines próximos a la catedral, se reunían vespertinamente los músicos de la ciudad a tomar café y a escribir música. Allí fue donde Uribe conoció a un joven costeño llamado José Barros, quien le expresó que estaba muy preocupado porque diariamente estaba componiendo cinco melodías y no podía escribirlas en papel, pues no sabía nada de solfeo. El futuro maestro Luis se ofreció, entonces, a ayudarlo y comenzó a transcribir en partitura algunas obras de Barros. Le enseñó además los principios básicos del solfeo. Más tarde, José entraría a estudiar con el Padre Giovannetti.

Según el maestro Uribe Bueno, una de las composiciones de José Barros que él hubo de transcribir para que no se perdieran fue “La Piragua”, famosa hoy día en el mundo entero.

***

Años después, Uribe Bueno ya vivía en Medellín y era el exitoso director musical de la disquera Sonolux.  Anoto a continuación una historia bastante cruel que el Maestro solía contar.  Tengo el presentimiento de que mi amigo y colega columnista, el defensor de los animales Aníbal Vallejo me responderá disgustado, ¡y con toda razón! Aunque debemos recordar que en aquellos tiempos no se hablaba de tener conciencia acerca de que los animales también sufren y tienen derechos.

Aquí la anécdota. La transcribo, porque el mismo Maestro me la contó con el fin de que yo la incluyera en su biografía:

Cuando el maestro Luis estaba dirigiendo la grabación del pasillo “La gata golosa”, de Fulgencio García, no se sabe de dónde se le vino la idea de meter en una mochila durante 2 días a una gatica de su propiedad. Durante este lapso, no se le dio ningún alimento al animal.  Lógicamente, la gatica, desesperada, maullaba sin cesar. 

Uribe Bueno ubicó, entonces, la mochila (con la gatica) frente al micrófono, y comenzó a grabar, ¡hasta que consideró que los maullidos alcanzaban el tono preciso que requería el pasillo de García! 

Posteriormente, intercaló los auténticos maullidos de angustia con las intervenciones de la Estudiantina “Sonolux”.

El disco se agotó rápidamente, cuando la gente se enteró de que la gata que maullaba en el disco era de verdad.

A los ocho días de la grabación, el animalito fue envenenado, no se sabe por quién.

***

En 1957, el maestro Luis pidió a Sonolux licencia para viajar a México para investigar los nuevos métodos y equipos de grabación que se utilizaban en dicho país, que era considerado el mejor en producción fonográfica en América Latina.

En el D.F., Uribe Bueno fue recibido efusivamente por varios periodistas y por los funcionarios de la RCA Victor, la principal casa disquera de su tiempo.

Se hospedó en el  elegante "Hotel Compostela". Días después, en entrevista publicada en El Colombiano, recordaba su primer amanecer en la Ciudad de México: "Esa primera mañana fui despertado con la Orquesta Típica de Ciudad de México, con no menos de un centenar de guitarras, interpretando tan soberbiamente bien como sólo esta puede hacerlo las más hermosas páginas del folclor mexicano".

En México, permaneció durante tres meses, en los que realizó varias visitas a las instalaciones de la RCA Victor, Orfeón y otras compañías discográficas.

En los días en que don Luis visitó los estudios de la RCA Victor, conoció al joven compositor y cantante Armando Manzanero, a quien le agradaba que varios de sus amigos lo acompañaran a las grabaciones.

Y siempre que don Luis iba a esos estudios, encontraba en ellos a Agustín Lara, quien pasaba allí largas horas componiendo canciones.

Lara conversó largamente en numerosas oportunidades con Uribe Bueno, mostrándole sus nuevas composiciones y recordando siempre a su esposa, la legendaria actriz María Félix, a quien estaban dedicadas muchas de sus piezas musicales. Días más tarde, Lara presentaría a Uribe a “La Doña” Félix, ya que esta iba en las tardes al estudio de grabación a recoger a su inmortal marido.

A los pocos días, Uribe se volvió a encontrar con “La Doña”.  Fue en "La Fiesta de los Mariachis", en el estadio de la ciudad, en el que se congregaron destacadas personalidades. Allí estaba María Félix, quien llegó acompañada por el cantante Jorge Negrete. Negrete, luego de dar vuelta entera al estadio, hizo que su hermoso caballo blanco se arrodillara e hiciera venias ante la belleza de la altiva actriz.

En la Ciudad de México, Uribe Bueno también tuvo el placer de conocer a la famosa cantante Margarita Cueto, quien fuera la primera intérprete de talla internacional que cantara los bambucos y guabinas colombianos. Fueron presentados por Roberto Ayala, director artístico de XEW, y, durante su charla, recordaron bellas tonadas.

De este viaje a México, Uribe Bueno regresó a Medellín cargado de propuestas. Motivó a los directivos de Sonolux a adquirir novedosos equipos de grabación que había visto en el país de los Aztecas (que más tarde llegarían al país, gracias a la colaboración de la RCA Victor). Y convenció a los accionistas para que Sonolux, como las grandes casas discográficas mexicanas, tuviera una orquesta privada para acompañar a sus cantantes.  Para ese momento, ninguna disquera del país tenía su propia orquesta.  Poco tiempo después, se materializaría este proyecto del Maestro.

En pocos meses, cuando se cumplan los 95 años del nacimiento del maestro Uribe Bueno, espero continuar con estas anécdotas.

 

Con Luis Uribe Bueno, compositor

 Sergio Esteban Vélez y Luis Uribe Bueno. Medellín, 1999.

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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