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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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31 agosto 2012 5 31 /08 /agosto /2012 20:57

A la deriva 043

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ


"A la deriva", del director argentino Fernando Pacheco es una de las producciones opcionadas para llevarse el principal trofeo de la competicion "primera obra" del Festival des Films du Monde. Estuvimos conversando con Fernando Pacheco y esto fue lo que nos contó:

- ¿Cómo encontró el cine como medio para expresarse realísticamente?
- El cine es un derivado de mi intención de ser escritor.  Yo escribía, pero, a veces, mi escritura no me gustaba. Me gustaban las historias, pero no la manera en que las contaba.  Entonces, me di cuenta de que podía narrar mis historias en guiones cinematográficos.  Tomé talleres de guiones y escribí unos cuantos... pero nadie quería realizarlos, porque, en América Latina, los directores casi siempre son también guionistas de sus películas.  Entonces, el siguiente paso fue estudiar Cine, para poder filmar mis historias...

- Hablemos de la bella relación de su película "A la deriva" con la literatura latinoamericana...
- La película está directamente emparentada con la obra del escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien vivió en Misiones, mi región.  La película toma el nombre de uno de los cuentos de Quiroga, "A la deriva".  Cuando leí ese cuento, se me vino a la mente el plano final de una película y terminé desarrollando todo un largometraje en función de imágenes de esa historia de Quiroga.  Y quise hacerlo un poco a la manera literaria de este escritor, que es escueta y sin adjetivos, sin que se sienta que uno quiere empujar al espectador hacia una emoción o hacia un punto de vista.  Y esto cuesta mucho.

- ¿Cómo es eso de hacer un cine no adjetivado?
- Recuerdo que, cuando presenté el proyecto de la película para un premio (que, finalmente, ganó), me hicieron esa misma pregunta, y yo dije que no adjetivar desde la parte visual se lograba haciendo planos cortos, mostrando la necesidad, como el plato de comida, presentando los personajes con sus grises y sus blancos, con sus luces y sus sombras; y, desde la parte sonora, no musicalizando para empujar a una emoción.  Esos son los adjetivos que sobreabundan en algunas películas, aunque a veces sean necesarios.  Me interesa que sea la gente la que saque sus propias conclusiones.  

- Profundicemos sobre la relación hombre-mujer en su película...
- Lo que intenté hacer, para bien o para mal, fue una deconstrucción del personaje.  Ramón Antúnez, en una de las primeras escenas, aparece como un personaje machista:  se va de copas con su compadre, llega a casa borracho y tiene sexo con su mujer, de una manera muy dura, casi no consentida, sin pedir permiso.  Hace lo suyo y se acuesta a dormir.  Y al otro día, se levanta y va a trabajar.  Esto genera una especie de alejamiento en el público.  Pero después voy mostrando otras cosas.  Tengo, por ejemplo, un plano, en un baile, en el que los muestro, a él y a su esposa, bailando, enamorados.  Esa mujer ama a ese hombre, de esa manera.  Y Ramón Antúnez, no por eso, va a ser un mal marido.  No es un marido golpeador, no es abusador.  En el interior del país, la vida es más dura, y los hombres son así.  Existe un cierto grado de machismo.  Pero también hay un matriarcado.  Fíjese, por ejemplo, que, en la película, quien está en la mesa ordenando lo que se debe hacer es la madre y, al final, parece que es él quien toma la decisión de irse, pero esto ya estaba consensuado entre las mujeres.   Fernando-Pacheco-1.jpg

- Para usted es muy importante mostrar la diversidad y belleza del paisaje de su región, Misiones...
- Sí.  Misiones es una provincia hermosa, y, en la película puede verse una parte de ella, completamente rural.  Yo quería llevar al cine la estética de la parte rural de Misiones, tanto sonora como visualmente.  De hecho, a veces nosotros decimos que si, en Misiones, tú tomas una cámara, la enciendes y la haces rodar por un cerro, ¡las imágenes serán hermosas!  Entonces, para evitar una imagen publicitaria de la región, muchas veces evitábamos fondos muy lindos, porque poco tenían que ver con la temática de la película.  Poníamos, entonces, la cámara para el otro lado, para que las imágenes no quedaran como si estuviéramos haciendo un filme institucional de turismo.

- Háblenos de los efectos variables de la luz en su película...
- Se trabajó mucho en exteriores, y, aún lo que se hizo en interiores, tenía mucha luz del exterior, porque se hizo en lugares donde había ventanales grandes y muy abiertos.   La selva está presente en todos los encuadres y, sobre todo, se puede ver esa luz fuerte que tiene Misiones en los veranos. Pablo de Sanzo fue el director de fotografía, y la verdad es que estoy muy contento con lo que se logró.
 
- ¿Tiene algún secreto especial para plasmar correctamente la tridimensionalidad?
- Son búsquedas.  Para lograrlo, tomé nota de los errores.  Pero, sobre todo, yo creo que esa tridimensionalidad la logro a través de los matices de los personajes.

- ¿Cómo se estimula en Argentina la producción de jóvenes cineastas?
- En Argentina, uno camina, y debajo de las baldosas salen directores.  Hay muchos directores nuevos. Uno puede presentar proyectos al Instituto de Cine, los cuales son evaluados por un comité de selección y, aunque el proyecto no sea escogido, uno al menos puede acercase y postular el proyecto.  A veces, uno se queja de los estímulos del Instituto de Cine, pero, cuando uno ve que otros países latinoamericanos cuentan con menos ayuda a los cineastas, empieza a valorar un poco más esos estímulos, con sus blancos y sus negros.

-Tradicionalmente, el cine argentino ha sido, junto al mexicano y al brasileño, el más desarrollado de América Latina. ¿Cree que esa dinámica está cambiando gracias al estímulo que se está dando a la creación cinematográfica en otras naciones del continente?
- Sí.  De hecho, a mi mujer, que trabaja en una escuela de cine, le llegan constantemente informes de las películas que quedan seleccionadas en festivales. Y, hace poco, estuvimos hablando sobre el auge del cine colombiano.  Hay muchas películas colombianas entrando a los festivales de Europa.  Y hablábamos también de la temática de estas películas.  Muchas veces, los festivales buscan unas temáticas y toman películas que las aborden.  Veíamos que las películas colombianas que se presentan tienen mucho que ver con la guerrilla y con las consecuencias que han dejado las acciones de la guerrilla en Colombia. Parece que esa temática es muy aceptada en Europa, y nosotros, los cineastas, sabemos qué cosa quieren de nosotros.  Así que es muy difícil que vayamos a Europa a, por ejemplo, vender un filme policial.


A la deriva

Ramón Antúnez, un peón de aserradero de la provincia de Misiones, es despedido de su trabajo.  Ramón comienza una infructuosa búsqueda de empleo, acentuada por la necesidad que llama a la puerta de su familia compuesta por su madre, mujer e hijo.  Agobiado por tales problemas económicos, es seducido por su compadre Antonio, un experimentado pescador, a participar de un "pase" o transporte de marihuana desde Paraguay, a través del río, para Leiva, un reconocido narcotraficante de la zona.
Antonio ha hecho este trabajo anteriormente para el narcotraficante y le asegura a Ramón que no les traerá mayores complicaciones. Pero la noche del "pase" no todo saldrá según lo planeado y Leiva buscará revancha (Fuente: catálogo oficial de "A la deriva").

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Published by Sergio Esteban Vélez
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