Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

31 diciembre 2009 4 31 /12 /diciembre /2009 09:50

Hay un poeta en Antioquia que todavía no sabe cuál es la puerta que va a recibir la presencia de sus éxitos, ni cuál es el camino que va a tragarse su voluntad, ni cuáles son los lugares de su venturanza, de su contentamiento, de lo que va a despertar más fuerza, más deseos, más necesidades de seguir cantando, hasta cantar mejor.

Este poeta surgió a la vida en Medellín, Colombia, el 15 de septiembre de 1983.  Él emplea vocablos que conforman paraísos, donde los vergeles del pensamiento se le vuelven macetas de expresión, donde una idea suspirante se le torna en yugo de espigas para la humanidad.

Este poeta, buscador del malabaris subjetivo, lírico, vergelino, de raíces y rocíos y fragancias, se sacude de sensaciones metafóricas, porque necesita la caricia del tiempo para que transforme los gobelinos de luz que han de pulir el trino que puede reventar en primavera, después de crepuscular sus ideales.  Este poeta, sin cumplir trece años de edad, está luchando con las asperezas de un núbil torbellino, quiere descalzar sus energías para tener contacto con la naturaleza que danza, que canta, que perfuma.  Quiere ensayar pisadas por encima del dardo y las espinas, para dar su presencia frente al incemdio cósmico de las dolencias párvulas.

Su entusiasmo se llena de manos reverentes, con bríos de cálidos tigrillos, paseándose feliz por sobre las teclas inmanentes del piano universal.

Sergio Esteban Vélez hace versos, declama poesías, desdibuja silencios, rebulle padrenuestros para coger encantos, dulcifica la hiel de sus contornos para dar de beber las ilusiones, despeina las palabras para trinar sonrisas, turpializa diciembres para obsequiar gaviotas optimistas, decapita los ruidos para decirle al colibrí que cante, volcaniza acuarelas paisajistas para pedirle a Dios que las repita con distinto pincel y numen diferente.

Este poeta precoz no pretende ser espadachín del verso, ni lobo suspicaz en bosque de arreboles, ni cantor de caprichos con azul de niñez, ni pensador de aplausos para herir los colmenares en descanso.

Él debe continuar, sin pensar en el fin de las luciérnagas.  Es justo que, así como es, príncipito de la poesía, divinice el yugo del sacrificio; que capitalice las ondas ascendentes de un espiral de triunfo; que ventanice la distancia de la inconformidad para que los puentes de la auto- lealtad comuniquen en el sol de la viandanza con la superación, que debe estar alumbrada por entre las grietas de cada merecimiento, de cada voz oculta, de cada intimidad en busca de grandeza.

Cuando este poeta niño habla de los viejos amores, sin haberlos tenido y saboreado, es porque cree que viene programado en el computador de los enigmas.   Cuando habla en sus creaciones de lámparas  que le dan luz a la desnudez de las mujeres vencidas en el amor, con sus senos como palomas flotantes, es porqué  quizás sueña libertades con susurro de ocasos desvalidos; cuando habla de las formas bellas del cuerpo de la mujer, nos da a entender que se estremece y que su estremecimiento es como el que se siente frente a los amaneceres boreales. 
 Cuando menciona las guerrillas, aún sin conocerlas, es por santiguar la patria, después de cada réplica virtuosa, y de cada oración inadvertida.   

Este poeta rebelde crecerá, crecerá pensando que la poesía deja de ser acción de manantiales cuando tenga los goces de tomar en sus manos unos cuantos versos de luz, cual si fuesen rayos como los de Júpiter, para castigar impíos, es decir, a los fascinerosos de los vocablos a la intemperie con ganas de lirismo.

Él no pretende ilusiones santiguando vampiros terroristas, ni amigos con vaivén de escorpiones tormentosos, ni quiere panes indigentes para nutrir y tatuar políticos vanidosos con antifaz de cándidos profetas en pos de hipocresía.

Yo creo que este niño iluminado piensa que entre todos los poetas del mundo hay que elegir un mesías del verso, para dar placedumbres, aunque en el templo de la vida, aún polulan mercaderes negociando la paz.

Él intuye que los corruptos de la recreación derraman todas las epidemias sobre las culturas poéticas; por ahora, que sea espontáneo, sin pensar en liderazgos con cara de arlequín y algunos galardones de cilicio.  Su canto es rebeldía de la sangre, señalando mordazas y cadenas frente a la placidez de los oasis, para salvar los náufragos dolientes, que padecen de arena y espejismo.


LUIS FLÓREZ BERRÍO

Sept. 22 de 1996, al cumplir 70 años de edad.

 

Compartir este post

Repost 0

Comentarios