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Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

4 octubre 2012 4 04 /10 /octubre /2012 06:31

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Hace dos semanas, fuimos testigos del triunfo de la compañía de danza colombiana Orkeseos en el emblemático Mundial de Culturas de Drummondville, uno de los eventos preferidos de los canadienses amantes de las tradiciones folclóricas internacionales y uno de los cinco mayores festivales de folclor del mundo.

A lo largo de once días, esta tropa cundinamarquesa de talento excepcional mostró lo mejor de nuestras ricas danzas, en la 31ª versión de tan importante evento, que, como todos los años, se tomó el alma no solamente de la gente de Drummondville, sino también de aquellos que se desplazan desde otros rincones del Canadá para ver reunidas en este festival manifestaciones culturales de excelencia, cuyo disfrute implicaría para cada espectador un viaje a través del mundo (a lo largo de los años, el Mundial de Culturas ha presentado a creadores y artistas de 98 países).

Normalmente, el número de asistentes al certamen supera el cuarto de millón, cifra realmente diciente si se considera que la población de Drummondville apenas supera 72.000 habitantes.

Entre los más de 450 espectáculos y actividades que comprenden este evento de envergadura, tal vez el de mayor prestigio es el Desfile Internacional, en el cual, este año, la sorprendente compañía Orkeseos realmente sobresalió y dejó muy en alto el nombre de nuestra tierra. Tal parada, como afirma la portavoz oficial del festival, es un perfecto "minicarnaval de Río".

En el desfile, tuvimos la oportunidad de constatar lo que para la región del Quebec significa el Mundial de Culturas, no solo por la manera en que dinamiza su economía (genera, según estudios, movimientos por varias decenas de millones de dólares), sino, sobre todo, por el modo en que es esperado y querido por la gente (¡no son muchos los festivales en el mundo con un ejército de más de 2.100 voluntarios!)

Pudimos ver cómo el desfile, el gran evento anual de la pequeña Drummondville, descolló por el buen manejo que se les dio al orden y a la logística. Se trató de una parada gigantesca y multitudinaria ¡de más de un kilómetro de extensión! Los grupos internacionales invitados desfilaron, bailando o cantando, en escuadrones de artistas en vestidos folclóricos de gala, encabezados por conjuntos de música.

A tales grupos se sumaron numerosos artistas locales que ostentaron su virtuosismo, y representantes de grupos cívicos, de beneficencia o educativos de la ciudad de Drummondville.

Los principales exponentes de la dirigencia de la provincia también se hicieron presentes y observaron las comparsas desde las tribunas de privilegio o desde las aceras del recorrido, todas las cuales están, desde varias horas antes del inicio, atestadas de personas (70.000) de todas las edades y clases sociales deseosas por ver de cerca a los centenares de artistas seleccionados.

En definitiva, la ciudad entera se moviliza para esta "procesión". De ahí lo significativo del buen suceso de la presentación de Orkeseos, colombianísima, aunque con nombre griego (significa "la fuerza que toma un hombre para levantarse y bailar").

Orkeseos, activa desde hace más de 30 años, mostró, con enfoque contemporáneo, la histórica fusión de etnias que hace tan diversa y fecunda la cultura de nuestro país. El público los aplaudió con mucho entusiasmo y fue emocionante ver a niños canadienses tratando de imitar la rítmica de nuestras danzas. Su técnica, magistral. No es gratuito que ya hayan ofrecido más de 300 presentaciones en Colombia y en otras latitudes y que la calidad de su desempeño los haya hecho acreedores a premios mundiales, en Europa.

Esperamos que, en años venideros, los asistentes al Mundial de Culturas sigan recordándolos con la misma admiración con la que todavía evocan al estupendo Ballet Folclórico de Antioquia, que, hace ya más de un lustro, dejó huella indeleble en este festival. ¡Qué orgullo!

 

El Mundo, 26 de Julio de 2012

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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