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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

24 mayo 2010 1 24 /05 /mayo /2010 00:19

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 7 de abril de 2010

 

En estos días en que nuestro país ha sido proclamado ganador absoluto de los Juegos Suramericanos, vale la pena recordar a un antioqueño que, hace más de cuarenta años, abrió el camino para que fueran posibles los triunfos deportivos que nos enorgullecen actualmente.  Octavio Arizmendi Posada, quien hace poco cumplió 75 años de nacido y 5 de fallecido, se ha ganado un lugar en la historia de Colombia, gracias a la fuerza ejecutiva con que materializó sus sueños de educación y equidad para los colombianos.  Una de esas ideas fue la creación de Coldeportes, la cual el doctor Octavio llevó a cabo, en compañía del presidente Carlos Lleras Restrepo, en 1968, cuando se desempeñaba como ministro de Educación. 

 

Las gestiones que en ese momento adelantó el doctor Octavio, quien permaneció en el Ministerio hasta 1970, se tradujeron en resultados tan importantes como la realización de los Juegos Panamericanos, en Cali, en 1971.  Desde entonces, y gracias a los lineamientos marcados por el doctor Arizmendi, Coldeportes se ha encargado de las políticas deportivas del país y ha tenido a cargo la conducción de las federaciones deportivas y la organización de eventos como los Juegos Deportivos Nacionales, que tienen lugar cada cuatro años.  Actualmente en casi todos los municipios colombianos hay por lo menos una obra construida por Coldeportes.

 

 

La visión del doctor Octavio respecto del fomento al espíritu deportivo en nuestra nación le merecería, años más tarde, diversos reconocimientos, como la máxima condecoración al mérito deportivo que le impuso el presidente Misael Pastrana Borrero.

 

Edgar Gutiérrez-copia-1

Sergio Esteban Vélez, Édgar Gutiérrez Castro y Octavio Arizmendi Posada 

 

Pero Octavio Arizmendi no limitó sus esfuerzos a trabajar por el desarrollo del deporte en Colombia, sino que, durante su gestión como ministro, trazó un derrotero de excelencia que exaltaba la cultura, la ciencia y el deporte como elementos esenciales para el progreso y la civilización de nuestra patria.  Fue así como, paralelamente a la creación de Coldeportes, fue también fundador de Colciencias y de Colcultura (actual Ministerio de Cultura).  

 

Vale la pena comentar que de su ministerio son hijos, además, obras como el Icfes, los Inem y los Fondos Educativos Regionales.  

 

Cuando el doctor Arizmendi llegó al Ministerio de Educación, apenas contaba 34 años de edad.  Y a pesar de su juventud, ya ostentaba una prolija lista de ejecutorias, en la Federación Nacional de Cafeteros, en el Congreso de la República y, muy especialmente, en la Gobernación de Antioquia.  Nombrado Gobernador, en 1965, por el presidente Valencia, su primer año de administración dio tan buenos resultados, que el presidente Lleras Restrepo, cuando ascendió al poder, en el 66, lo mantuvo en el cargo, a pesar de que en la época los alcaldes y gobernadores (que generalmente no duraban mucho en sus posiciones) casi siempre entregaban a sus cargos cuando se posesionaba un nuevo presidente.  Las dos gobernaciones del doctor Arizmendi serán recordadas por haber insistido en que “Por Colombia, los antioqueños podemos hacer más”.

 

La importancia de los proyectos del doctor Octavio, sumados a su liderazgo, su don de gentes, su disciplina y su inteligencia hicieron que el presidente Lleras lo llamara luego al Ministerio de Educación.  Y, según los resultados que mencionamos en la primera parte de esta columna, hay consenso en que su desempeño en este ministerio es uno de los más relevantes y memorables en la historia de la educación en Colombia.

 

Después del Ministerio, la preocupación principal de nuestro personaje siguió siendo la educación.  Fue entonces cuando puso manos a la obra y fue el motor del establecimiento del Convenio Andrés Bello, del cual fue el primer secretario general, y de la Universidad de la Sabana, la cual fundó con un grupo de laicos del Opus Dei, comunidad espiritual a la que perteneció desde sus años de estudiante de Derecho en la Universidad de Antioquia (fue el primer antioqueño en el Opus Dei).   

 

Academia Octavio y Agustin

Agustín Jaramillo Londoño, Octavio Arizmendi Posada

y Sergio Esteban Vélez

 

Tras una rectoría de quince años, al cabo de los cuales entregó a La Sabana convertida en una de las universidades más reconocidas del país, el doctor Octavio se radicó de nuevo en la tierra antioqueña, donde siguió desplegando su liderazgo en numerosas asociaciones y grupos de estudios educativos, económicos, culturales, históricos y religiosos.  Asimismo, tuvo más tiempo para consagrarse a la investigación y a la creación de los numerosos libros de los cuales fue autor.

 

Club Campestre 21Fue por esos tiempos, en 1997, cuando lo conocí. Recuerdo que lo contacté para pedirle que escribiera el prólogo de un libro de sonetos hagiográficos que yo acababa de escribir.  Desde entonces, a pesar de la diferencia de edades (yo tenía 14 años), el doctor Arizmendi se convirtió en uno de mis más grandes amigos, consejeros y ejemplos de vida.  Cuando fundé la Academia Antioqueña de Letras, el doctor Octavio estuvo a mi lado, y se entusiasmó tanto con la idea, que aceptó asumir la presidencia de la entidad.  Juntos, la impulsamos, durante más de un lustro, hasta el 2004, cuando las condiciones de salud del ilustre ex ministro lo forzaron a retirarse de la vida pública.  Fallecería en noviembre de ese año, a sus 70 años de edad.

 

Gran vacío dejó en nuestra comunidad su deceso.  Cuánta falta nos hacen hoy su palabra sabia, su mente clara y la ecuanimidad con que sabía establecer las prioridades de nuestro pueblo.   

 

 

(Link El Mundo)

 

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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