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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 10:17

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 17 de mayo de 2012

 

Hace dos semanas, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue noticia en todo el continente al ser seleccionado como el nuevo ganador del Premio Reina Sofía de Poesía Latinoamericana. Este galardón, el más prestigioso de la poesía en español, le llega tras un largo período de tensiones políticas, en el cual hubo de pronunciarse en contra de los excesos de Daniel Ortega y de distanciarse para siempre del Frente Sandinista, que tanto daño le ha hecho a su país.

Sea pues este el momento para recordar a ese poeta que, dato que pocos saben, es paisa de corazón. Lo conocí en el año 2005, en una visita poética suya a esa Medellín que lleva en el alma.

Fueron seis las ocasiones en las que pude conversar con él. La entrevista más larga ocurrió el miércoles 29 de junio de ese año. Hablamos entonces de poesía, de su familia (de ricos comerciantes y de excelsos poetas), de grandes personajes de la Historia, de la situación colombiana, y, por supuesto, evocamos algunas anécdotas de su vida ampliamente divulgadas. La noche anterior, yo le había entregado un cartapacio con mis poemas más recientes. Cuál no sería mi sorpresa cuando, durante esta conversación, el eminente poeta me hizo varios comentarios sobre esas nuevas producciones. Felizmente, salí muy bien librado de su juicio, siempre implacable; aunque me dejó claro que no estaba de acuerdo con que en uno de mis poemas "históricos" yo insinuara que san Agustín era "homosexual". Ya podrán ustedes imaginar la emoción que sentí al darme cuenta de que semejante leyenda viva de las letras hispanoamericanas !se había pasado la noche concentrado en la lectura de los sencillos versos de este principiante paisa!

Regresando a la conversación, uno de los temas centrales fue su vida en Antioquia, los cuatro años que vivió en el Seminario "Cristo Sacerdote", de La Ceja, cuando se preparaba para el sacerdocio. Este período fue fundamental en su vida y en su obra.

En Medellín, gozó de la amistad de un exquisito ramillete de intelectuales y artistas, como Manuel Mejía Vallejo, Leonel Estrada, María Helena Uribe de Estrada, Justo Arosemena, Olga Elena Mattei, Darío Ruiz Gómez y William Agudelo. Con este último, quien lo acompañó en su regreso a Nicaragua, y desde entonces es su más fiel amigo y compañero, fundaría la Comunidad de Nuestra Señora de Solentiname, que se convertiría no sólo en su "santuario personal", sino también en uno de los principales fortines del Frente Sandinista.

Sin embargo, nuestro protagonista no siempre fue izquierdista. Juan Goytisolo comentó alguna vez que Cardenal, mientras vivió en España, fue un franquista fervoroso. Hoy, este poeta prefiere no hablar de esos temas. Pero en lo que sí insiste es en que el suyo ha sido un "comunismo cristiano". Ateo, nunca.

Y como tal, como un místico científico-humanista, prefiere ser recordado. Ya casi nada le queda del ímpetu "misionero" que ostentaba durante su intenso paso por la política, en aquellos siete años en los que, luego de la caída del dictador Somoza, fungió como ministro de Cultura.

Recuerdo que en esos días en que lo vi en Medellín, asistí a un par de lecturas poéticas suyas. Inolvidable ser testigo de la ovación que recibió cuando leyó su "Oración por Marilyn Monroe", que conmoviera al mundo entero en los años sesenta. Y ese poema, no podemos olvidarlo, fue escrito en nuestra Antioquia, y su primera edición, en 1965, fue obra de nuestro Manuel Mejía V. y de La Tertulia, del mismo modo que la primera edición de sus reconocidos "Salmos" fue publicada por la Universidad de Antioquia, en 1964, con prólogo de Jorge Montoya Toro.

Y allí, a la U de A, volvió el maestro Cardenal en aquella visita a nuestra "Tacita de Plata". Ofreció la conferencia "Somos polvo de estrellas", de tema científico, el cual siempre le ha apasionado. Sus inquietudes sobre estas temáticas han quedado plasmadas en numerosas ponencias en todo el mundo y en volúmenes poéticos, como su obra cumbre, "Cántico cósmico" (1989), inspirada, cómo no, en la "Pentafonía" (posteriormente, "Cosmofonía") que había publicado su gran amiga la antioqueña Olga Elena Mattei un cuarto de siglo antes, precisamente en el tiempo en que el entonces seminarista Cardenal solía hospedarse en la bella casa repleta de arte que Mattei compartía con su esposo, el escultor Justo Arosemena.

Y, como el título mismo de la conferencia mencionada, el aura de este poeta fue en esos días (y sigue siendo, según me cuentan) la de una asceta, en un estrato más allá del bien y del mal, de elevación metafísica y ensimismamiento, un tanto alejado de lo que lo circunda y talvez, como Santa Teresa, "muriendo por no morir". Tal vez esto se deba, no sólo a su tan pregonada experiencia espiritual, como sacerdote y novedoso teólogo, sino también al sabor amargo que le han dejado las decepciones de los resultados nefastos de esa revolución "cristiana", en la que tanto confió.

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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