Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

1 septiembre 2012 6 01 /09 /septiembre /2012 17:39

 Amin Yoma3

 

 

Bajo la guía de su padre y de sus tíos (entre ellos, Carlos Menem), Amín Yoma se perfilaba como el diplomático perfecto.  Pero su pasión por el cine fue más fuerte. Hoy es un cineasta laureado

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

 

Desde muy joven, Amín Yoma se preparó para ser diplomático, como su padre.  Cuando ya dominaba cuatro idiomas, se inscribió en la Universidad Torcuato Di Tella, en la carrera de Relaciones Internacionales.  Pero su vocación no duraría mucho, pues pronto se daría cuenta de que lo suyo era el mundo del cine.  A partir de ese momento, en 1996, la suya sería la Universidad del Cine, de Buenos Aires,  donde se graduó en Dirección, en el 2001.   Desde entonces,  ha buscado conocer a fondo cada uno de los oficios esenciales para la realización de una película, como la escritura del guion, la dirección, la producción, la actuación, la edición.  En el año 2008, su segundo largometraje, “Dubai Love”, fue premiado en los festivales de cine de Granada, de Estrasburgo y de París.  Este pasado, presenta, en el Festival des Films du monde, de Montreal, “Amaranto”, una historia cautivante y cargada de poesía, que ha seducido al público culto de los festivales en los cuales ha sido proyectada. Una película trascendental dirigida por un hedonista, de gran sentido del humor, que no pudo abstenerse de hacer bromas constantes durante la grabación de sus escenas más dramáticas y profundas.

Estuvimos conversando con este cineasta independiente, que, en sus ratos libres, es escritor y piloto de helicópteros.

 

- Algún espectador de su nueva película podría pensar que usted fue un niño melancólico…

  - De hecho, piensan que soy un suicida.  Muchos me han preguntado si he intentado suicidarme o si, cuando toco en Amaranto toco el tema del suicidio, lo hago inspirado en algo de mi vida personal.  Por suerte, no es así.   También me he dado cuenta de que un gran porcentaje de las personas que vienen a ver la película tiene tendencias suicidas o viene para informarse sobre el tema. 

 

 

- ¿Pero ha padecido crisis existenciales parecidas a las de sus personajes?

- No. Mi vida es muy aburrida: tengo muchas cosas resueltas, mis papás están juntos y se llevan bien, mis hermanas son buenas, vivo bien, tengo una educación, gozo de buena salud... Todo eso es completamente aburrido.

 

- ¿En su vida cotidiana, su ritmo es parecido al de los personajes de su nueva película?

  - No.  Los personajes de mis películas, hasta ahora, son muy herméticos, de ritmo lento y pesado, dicen poco de su vida.  Yo soy acelerado, hablo mal, trato de que todos los días pase algo interesante en mi vida y tengo buen sentido del humor.

 

- Hablemos la representación de la sexualidad en el conjunto de su obra...

  - Me interesa mucho abordar la bisexualidad, que está presente en mis tres películas, aunque no como foco protagónico de las mismas.  Y creo que voy a seguir trabajando así, porque siempre, en los filmes, se habla o de heterosexualidad o de homosexualidad y apenas ahora están empezando a aparecer en el cine los matices, los grados de ambigüedad. 

 

- ¿Ha sido influenciado por algún otro cineasta para llegar a este enfoque del que nos habla?

 

  - Yo trabajé con Jorge Polaco y con Pablo César, que son cineastas independientes muy conocidos en mi país, aunque no sé si lo sean en el exterior.   Pero no creo que haya habido una influencia.  Es simplemente cuestión de ver que las películas están incompletas, porque hay otras áreas de la sexualidad que están siendo obviadas y que deben ser tan protagonistas como las demás que se plantean en la actualidad, y de preguntarse: ¿por qué no miran esto?  ¿Nadie es bisexual en la sociedad?

 

- Hablemos de cómo en su segunda película, “Dubai Love”, usted explora la sexualidad desde el ojo de una mujer que trata de descubrir al hombre...

  - En 'Dubai Love' Me pareció interesante plantear esto.  Yo considero que, si bien la mujer está cada vez más presente en el cine, las escenas de sexo son casi siempre abordadas desde una posición más bien machista.  Siempre es el hombre el que pervierte y 'educa' a la mujer... En 'Dubai Love', esto es al revés: es la mujer la que provoca y explora al hombre y busca sacar de él toda su sexualidad a flor de piel.  En la película, esto está muy expuesto.

 

- ¿Detrás del erotismo explícito de sus filmes, se esconde un romántico?

  - Yo soy un romántico, pero la gente me lee como alguien netamente sexual. 

 

- ¿Siente que su trabajo carga una cierta irracionalidad?

  - A veces sí y a veces no.  Pero creo que la realidad también es irracional y que uno no puede hacer películas totalmente lógicas si tiene la idea de aproximarse a la realidad, de tener ese verosímil de realidad.  Entonces, me gusta que haya siempre ya sea un toque surrealista o un toque absurdo, porque la realidad siempre lo sorprende a uno con cosas que uno cree imposibles.  Aunque no me interesa hacer películas surrealistas o abstractas.  Me quedo con lo narrativo.

 

- ¿Cómo definiría el contenido espiritual de su obra?

  - Hay gente que ve en mis películas más poesía de la que en realidad estoy poniendo.  Pero tampoco voy a negar que en los personajes sí hay cierta espiritualidad y un costado muy humano, que es el que toca las fibras sensibles del espectador.

 

- Muchos podemos ver en su última película un alto contenido metafísico...

  - Sí, sobre todo 'Amaranto', es muy metafísica.  El personaje principal sufre de un síndrome que no existe, y que es, a su vez, un síntoma que todos llevamos adentro: el de no sentirnos parte o el de no saber hacia dónde vamos.  Amaranto aborda el tema de los afectos y algunos otros temas, y los conjuga bien. Pero no sé cómo se logra esto, porque yo trabajo mucho desde la intuición.  No pienso tanto la estructura de las películas: las voy haciendo y, si hay escenas que no me gustan, las saco, y a veces hago otras que no estaban en el guión.   Las rehago varias veces, hasta que salen como me gustan.  Sobre todo en esta última película, que es, para mí, la más lograda.

 

- Pero, talvez, en unos años, con los cambios de enfoque propios de todo creador, piense que no le quedó bien...

  - No.  Hoy, yo miro hacia atrás y, al evaluar mis películas, creo que la segunda es la que tiene más contrastes en cuanto al nivel de atención que le podés dar: hay momentos en los cuales te aburrís y otros en los que te encanta, y creo que la única que falló un poco fue la primera, a nivel técnico relacionado con el guion.  Pero esa película fue, al mismo tiempo, la más prolija técnicamente: visualmente se ve muy bien.  Las otras dos no se ven tan bien, pero, en cuanto al guion y la actuación, están muy por encima de la primera.  Creo que voy por buen camino, aunque soy consciente de que uno está en un sube y baja constante:  tu primera película puede ser muy buena; la segunda, pésima, y la última, malísima... o genial.  

 

- ¿Cree que su obra expresa más sentimientos que colores y sonidos?

  - Sí, yo me vuelco más a lo emocional.  Yo quiero que la gente se emocione, o sonría, o llore, o le pasen cosas.  Me gusta ser efectista y creo que cada vez me voy a preocupar más por serlo. 

 

  - ¿Se propone hacer un cine que sirva para entender el mundo y la vida o para divertir y hacer pasar un buen rato?

  - Lo máximo que puedo pretender sería entretener.  Cambiar el mundo con una película es ridículo y me parece que todos los que buscan eso lo hacen como farsa o que en realidad no se dan cuenta de que no lo van a poder lograr.  La gente va y llora la película, pero, después, sigue haciendo lo de siempre, no cambian, para nada. Los cambios se hacen con la política, con la educación.

 

- Como dice Goodman, los hábitos varían ampliamente, según tiempos, lugares, personas y culturas, y asimismo varía la expresión de las imágenes. ¿Cómo se ha nutrido su obra de su mezcla vivencial y familiar de latinoamericano, árabe y europeo?
Esto de viajar tanto y de conocer tantos lugares y tantas personas hace que, en sus películas, uno pueda abordar temas desde una posición “desprejuiciada”, posibilidad que no todo el mundo tiene.  En mi caso particular,  todo es tan libre y tan abierto, que pienso que por eso se logra ese clima de realidad, de que se puede palpar lo que uno está viendo.  Y esto se nota especialmente en las escenas de sexo. 

 

- Hablemos de  Amín Yoma, más allá del director y del actor de cine...

- Soy un niño mimado, de familia bien, que vive en una burbuja, que es su casa.  Viajo poco.  Tengo una personalidad muy contrastada, porque soy muy superficial y me gusta la buena vida, pero, por otro lado, también soy una persona muy humana con la cual se puede hablar de temas profundos y en la cual puedes confiar.  Soy muy neutro, no tengo prejuicios, jamás voy a mirarte de arriba abajo, tengo amigos de todas las condiciones sociales y trato de conservarlos.  Para mí, los afectos son lo más importante.

 

Otros filmes de Amín Yoma:

 

"Dubai Love" (Largometraje, 2008)

"El resquicio" (Largometraje, 2004)

"Ciberadicto" (Cortometraje, 2004)

"Nunca digas nunca" (Cortometraje, 2004)

"Vote" (Cortometraje, 2000)

“Cuento de negro” (Cortometraje, 1999)

 

  AMARANTO

 

 Leo es un hombre de fortuna. Vive solo en la casa de unos padres que, ante su actitud pasiva, resolvieron abandonarla. Esconde un motivo que dirige toda su vida: el de retirarse del mundo sin dejar rastros. Para esto, investiga tenazmente los medios para su muerte y lleva registro de sus experimentos con un código encriptado.

Imposibilitado para sentir empatía por otros seres humanos, su búsqueda por un método para quitarse la vida que no pueda ser detectado lo lleva a un hallazgo inesperado: una mujer. Ella comparte su exclusiva enfermedad, "el síndrome del suicida perfecto". Súbitamente preso de curiosidad, Leo cambia su actitud y empieza a interesarse en algo más que en su proyecto ideal.  Transformado por la experiencia del encuentro, Leo enfrenta el significado de la muerte ya no como un bien privado, sino como el don de todo humano. Leo finalmente encuentra la fórmula perfecta para hacer que la muerte parezca natural.  Inesperados sucesos harán que la historia dé giros insospechados (Fuente: Amaranto, catálogo oficial).

 

 

 

 

 

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez
Comenta este artículo

Comentarios