Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

22 mayo 2010 6 22 /05 /mayo /2010 07:26

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Medellín, marzo de 2008.

 

 

Este abogado cucuteño es uno de los pioneros del Periodismo Investigativo en Colombia. En 1972 fundó con Daniel Samper la Unidad Investigativa de “El Tiempo”, donde publicó denuncias que desencadenaron escándalos de gran resonancia nacional. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Premio del Círculo de Periodistas de Bogotá. Ha publicado los siguientes libros: Banqueros en el banquillo (1983), ¿Por qué cayó Jaime Michelsen? (1984), El espejismo del subsidio familiar (1985), Los hermanos del Presidente (1993), La guerra con el Perú (1995), Yo, el Fiscal (1996), La mente descarrilada (1997), El Uñilargo (2003) y Los farsantes (2007). Con su esposa, Silvia Galvis, es coautor de Colombia Nazi (1986) y El Jefe Supremo. Rojas Pinilla en la Violencia y el poder (1988).

Fue el primer secretario general de la Comisión Andina de Juristas. Consultor de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) e investigador del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sobre el tráfico de la fauna silvestre en los países de la cuenca amazónica. En 1981 recibió el Latin American Conservation Award. 

 

Alberto Donadío estuvo conversando con nosotros acerca de sus polémicos trabajos y de la actualidad del periodismo nacional.  Una vez más, se fue lanza en ristre contra sectores muy significativos de la dirigencia nacional.

 

 Usted, que en su libro “Rojas Pinilla en la violencia y el poder”, ha revelado tanta información oscura acerca del dictador colombiano y su entorno, ¿qué opina de la elección de Samuel Moreno Rojas, como Alcalde Mayor de Bogotá?

 Un engaño colectivo.  Es como si en Nicaragua, resucitaran a un heredero de la familia de los Somoza.  El General era un tipo muy simpático, muy bruto y resultó ladrón, y la hija es ladrona, el yerno es ladrón.  Eso y que los movimientos de izquierda crean que una familia tipo Somoza pueda tomar decisiones a favor del pueblo sólo puede ser un espejismo.

 

¿Usted está seguro de lo que está diciendo? ¿Eso se puede publicar?

Por supuesto.   Cuando estaba el General en el Gobierno, su yerno se robó USD$200.000, con la importación de televisores, cuando el General trajó la televisión, y eso está documentado y probado.    Entonces, que los movimientos de izquierda del país, se asocien con ellos, están cometiendo el mismo error del M19, que venía del desencanto de que le robaron las elecciones al General. Que sí se las robaron.  Y, en mi opinión, estaban muy bien robadas. 

Es como si, en Nicaragua, le hubieran robado una elección a Somoza, que ya había demostrado que era asesino y ladrón. ¿Por qué darles el poder?  ¿Cuánta gente no mataron en la plaza de toros, por una silvatina a María Eugenia?  Los Rojas son unos pícaros profesionales.   A Samuel Moreno, el papá del Alcalde, un editorial de El Tiempo, en 1949, lo llamó “asesino”.  Él era un “pájaro” de Santander. 

 

¿La violencia partidista fue sólo culpa de los conservadores? 

No, porque los liberales se defendieron y crearon sus guerrillas.    Carlos Lleras decía que “La Violencia” era un mecanismo de destrucción electoral, y eso está comprobado.  Los conservadores se volvieron minoría, en el país, luego de 16 años de gobierno liberal, y la única manera de conservar el poder era matar a los contrarios.  Bueno, había también jefes liberales que le “echaban candela” a la violencia, y había algunos muy radicales y echaban bala.  Pero la iniciativa de hacer fraude electoral venía de los conservadores. Y que Los “Pájaros”, que podían ser los paramilitares de la época, tenían el apoyo del gobierno de Ospina, de Laureano y de Urdaneta está comprobado. 

 

Yo tenía la impresión de que el sanguinario era Laureano y de que el doctor Ospina Pérez era un hombre de paz...

 

Hay un libro muy bueno que escribió Hernán Jaramillo Ocampo, que era el secretario de Mariano (Ospina), y él mismo, que era “godo de raca mandaca”, dice que difícilmente ha habido un período más negro en la historia de Colombia, que el segundo semestre de 1949.  ¿Y por qué?  Porque los liberales estaban muy radicalizados en el Congreso.  ¿Y cuál fue la respuesta del gobierno Ospina?  Nombrar, en algunos departamentos claves, a unos tipos que eran unos extremistas del conservatismo.  Gilberto Echeverri me contó, por ejemplo, cómo fue cuando incendiaron a Rionegro. Cuando hubo ese cambio de gobernadores, en octubre del 49, y nombraron en Antioquia, Valle, Tolima, los Santanderes, a los más radicales, el ejército era imparcial, y entonces, la primera orden de esos gobernadores fue quitar al Ejército y mandar a la Policía. Y los policías eran chulavitas, “pájaros”...  y ahí vinieron las masacres.  En el Carmen, en Norte de Santander, a los liberales que había los obligaron a cavar fosas y los enterraron vivos.  Eso está demostrado.  ¿Mariano dio esa orden?  No, pero ocurrió en su gobierno, que nombró a esos gobernadores.

 

Anteriormente, el periodismo investigativo implicaba toda clase de desplazamientos y contactos directos, cara a cara, con las fuentes.  Ahora, las facilidades que ofrecen las nuevas tecnologías han modificado radicalmente la manera de acceder a la información.  ¿Cómo asume usted estas nuevas formas de relacionarse con las fuentes?

No se puede hacer una investigación sin un examen de documentos y sin entrevistas con las personas que están involucradas.  Cualquier nueva tecnología aporta algo, pero el fondo no puede cambiar.  

 

¿Qué efectos legales ha logrado producir su libro del año pasado (2007), “Los farsantes”?

Ninguno, salvo dejar una constancia de que hubo ese engaño a la opinión pública, haciéndole creer que hubo un fraude en un banco en el que no lo hubo, para tapar un fraude en otro banco, que el Gobierno defendió.  Pero los inocentes están en la cárcel y a las personas que estaban vinculadas con la pérdida de la plata y de los impuestos, las ponen de presidenciables.  Por ejemplo en la última lista de presidenciables de la revista “Cambio”, están dos de los responsables de esa mentira (Juan Camilo Restrepo y Luis Alberto Moreno).  

 

Usted se ha referido también a la embajadora Carolina Barco.

Ella como ministra de Relaciones Exteriores le dio trámite a la extradición de un banquero que no robó nada y que le prestó plata a su marido, y su marido no le pagó.  Entonces, el deudor, a través de su esposa, pide la extradición del banquero... 

 

Por estas acusaciones, ¿no han interpuesto ninguna demanda contra usted?

Ninguna.  Esa es la prueba de que los hechos son ciertos.

 

Pero la señora Barco ya, para ese momento, estaba separada de su esposo...

Pero es la mamá de sus hijos. 

 

¿Cree que en Colombia hay un verdadero periodismo cultural?

En Colombia, el periodismo todo está de capa caída.  Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Germán Castro, de que hace 30 ó 40 años, el periodismo era mejor.  Todo el periodismo, en Colombia, ha perdido credibilidad.  Los periódicos son muy oficialistas.

 

¿Está de acuerdo con los que proponen que, en Colombia, debería haber una norma que prohibiera a los propietarios de los grandes medios de comunicación tener inversiones en otros negocios, como ocurre en otros países?

 

El periodismo de calidad se hace, cuando hay una decisión de los dueños de hacerlo, de invertir en eso, por prestigio.  Eso no se logra por leyes y prohibiciones, sino por un consenso de que esa es una misión que tiene esa empresa, hacia la sociedad.  Si uno no tiene esa convicción, hace un producto únicamente comercial, con cualquier información.

 

¿A qué atribuye usted el hecho de que, en Colombia, sean tan magras las unidades de periodismo investigativo?

 

No hay interés de los directivos ni de los dueños.  Además, el efecto del narcotráfico y el paramilitarismo, ha hecho que cualquier escándalo, de cualquier dimensión, se vuelva nada, comparado con todas las atrocidades que se conocen y se cometen.  El deterioro político y social que ha habido en el país, por la presencia del narcotráfico, hace que la gente se sature y que, además, la corrupción pueda progresar, sin ningún problema, porque ni siquiera se ve.

 

¿Cuál es el próximo producto editorial que podremos esperar de Alberto Donadío?

 

Tengo, desde hace años, la idea de hacer la historia de la Unidad Investigativa de El Tiempo, que fundé con Daniel Samper, de cómo empezamos y cómo nos fue dentro de “El Tiempo”, con todas las dificultades y censuras que padecimos de la “degeneración” de los Santos. 

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
Comenta este artículo

Comentarios