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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 08:02

 

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 20 de enero de 2010

 

El grupo cementero Argos celebró sus 75 años con la reforma de su sede en Cartagena, convertida en una megaplanta.  La construcción de las nuevas instalaciones, con tecnología de punta y una inversión superior a los 400 millones de dólares, es, sin duda, de uno de los mayores proyectos que ha ejecutado la empresa privada colombiana en toda su historia.   En las efemérides mencionadas, se exaltó la memoria de los fundadores de la compañía, encabezados por don Claudino Arango Jaramillo y su hijo el doctor Jorge Arango Carrasquilla y se ha hecho énfasis en la gestión trascendental que desarrolló el hijo de este último, el doctor Adolfo Arango Montoya, durante los 36 años en los que condujo la empresa con lujo de competencia y la llevó al liderazgo continental del que hoy goza.

 

 

adolfo arago1

 Adolfo Arango Montoya y Sergio Esteban Vélez

 

Esta es, entonces, la oportunidad para referirme a tan destacado personaje, sin cuyos aportes, esa empresa, que es orgullo de los antioqueños, no sería la principal cementera del país, la cuarta mayor de América Latina y sexta en los Estados Unidos.

 

Adolfo Arango, el más discreto de los “cacaos” que salvaron la industria de nuestra región mediante la conformación del llamado “Sindicato Antioqueño”, ha sido un empresario que, además de interesarse y de hacer grandes contribuciones, como muchos de sus colegas, en el sector de la solidaridad social, ha enfocado su mira, desde hace muchos años, en el campo de la cultura, que durante tanto tiempo fue ignorada sistemáticamente por nuestros más poderosos industriales.  La apuesta del doctor Arango para apoyar el arte y la cultura (sumada a la de otros dirigentes paisas, como José Gutiérrez Gómez, Rodrigo Uribe Echavarría y Jorge Rodríguez Arbeláez) incentivó a numerosos empresarios a financiar actividades de este tipo con mucho más empuje, y gracias a eso podemos apreciar que el respaldo a las manifestaciones culturales se ha convertido en política de abundantes compañías de prestigio. 

 

Y esa voluntad por servir al arte le viene al doctor Adolfo desde la pila bautismal, en la que fue cargado por su tío abuelo, el inmortal don Tomás Carrasquilla. 

 

Su interés por aumentar la oferta cultural en nuestra comunidad se debe seguramente a que, como asiduo amante de la música culta, ansiaba que sus coterráneos pudieran disfrutar de espectáculos de categoría internacional, como los que se presentan en otras latitudes.  De ahí el papel fundamental que jugó en la consolidación de Medellín Cultural y del Teatro Metropolitano, en cuya junta directiva ha brillado su nombre a modo casi vitalicio. 

 

En alguna ocasión, en el intermedio de un concierto en dicho teatro, alguien me manifestó estar sorprendido al ver que un empresario tan ocupado como el doctor Adolfo asistiera con su esposa (la inteligente y espiritual María Cristina Uribe), a todos los conciertos y actos culturales de esa sala.  Mi respuesta fue:  “!Y no sólo es admirable que asista, sino que sea él, a través de sus gestiones y donaciones, uno de los mecenas de la mayoría de esas mismos eventos!”.

 

Aparte del trabajo cultural del que hemos hablado, es importante también hacer alusión a la significativa labor de estímulo a la educación que ha realizado el doctor Arango, a través de su participación en juntas como las de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Quirama e Incolda, y de cómo se ha beneficiado la comunidad medellinense del trabajo voluntario que ha llevado a cabo en entidades tan apreciadas por todos como son el Hospital Pablo Tobón Uribe, Proantioquia y el Metro de Medellín.

 

Pero si hablamos de Adolfo Arango, es imposible no hacer mención de sus realizaciones empresariales.  Mas, como nos queda poco espacio, deberemos contentarnos con un rápido resumen:

 

De activa filiación liberal, este ingeniero civil de la Universidad Nacional, con máster en la Universidad de Michigan, ocupó de 1963 a 1999 la gerencia general y la presidencia de Cementos Argos, empresa que conoció desde su infancia.  De su administración, son destacables, entre otras innumerables ejecutorias, la construcción de Cementos Rioclaro, en plena selva del Magdalena Medio, y el comienzo del proceso de internacionalización de la compañía mediante la adquisición de plantas en otros países.

 

Con Adolfo Arango Montoya y María Cristina Uribe de Arango

Adolfo Arango Montoya, María Cristina Uribe de Arango y Sergio Esteban Vélez 

 

Durante decenios, su nombre fue fundamental en las juntas directivas, no sólo de las 9 grandes cementeras subsidiarias de Argos, sino de casi todas las empresas principales del Grupo Empresarial Antioqueño, como Suramericana de Seguros y Tejicóndor (las cuales presidió por años).  En el plano nacional, fue también miembro de juntas tan importantes como la de Ecopetrol y la de la Andi (de la cual su padre fue uno de los fundadores).

 

Llegó a ser “el más duro del Sindicato Antioqueño”, como lo aseguraba el ex ministro Joaquín Vallejo Arbeláez.

 

Adolfo Arango Montoya ha sido un líder de excelencia que no solamente ha aportado notablemente al desarrollo de la economía de nuestro país, sino también al de la cultura y la educación y al pago de la deuda social.  Antioquia nunca tendrá cómo retribuirle a este cultísimo empresario todas las realizaciones admirables que ha conducido o apoyado a lo largo de medio siglo de trayectoria ejemplar.  Y, como su trabajo es invaluable, creo que la mejor manera de reconocer sus méritos sería a través de un gran homenaje nacional con Cruz de Boyacá incluida. Pocos lo merecen tanto como él.  Ojalá el presidente Uribe tomara nota de esta idea.

 

Enlace original El Mundo

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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