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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

2 agosto 2009 7 02 /08 /agosto /2009 13:47

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 16 de agosto de 2008

 

Para exaltar a uno de los mayores artistas del país, el Congreso de la República condecoró al maestro Armando Villegas con la “Orden de la Democracia”.

 

El 2008 ha sido un año de homenajes para el maestro colombo-peruano Armando Villegas.  La Cámara de Representantes lo honró con su máxima distinción, la Orden de la Democracia “Simón Bolívar”, en uno de los últimos actos de la pasada legislatura.  En aquella solemnidad, el presidente saliente de esa corporación, Óscar Arboleda Palacio, leyó un discurso en el cual quedó muy claro que Villegas, a pesar de no haber nacido en Colombia, ha reunido méritos más que suficientes para ser llamado uno de los exponentes más ilustres de las Artes de nuestra patria y para ser enaltecido con las condecoraciones reservadas sólo a quienes han dado más lustre a nuestra nacionalidad.

Pero este artista polifacético ya era uno de los nuestros, desde mucho antes de que, en 1994, el presidente César Gaviria le otorgara la ciudadanía colombiana.  

En los años 50, ya figuraba, junto a Botero, Obregón, Manzur, Grau y Wiedemann, en la nómina de los nombres mayores de nuestra Pintura.

Justamente por eso, Davivienda, que, desde hace un lustro, está consolidando el proyecto de rendir todos los años homenaje a uno de los grandes maestros colombianos con la edición de un libro, lo ha escogido para rendirle tributo este año.  El libro, de 300 páginas, que, según nos cuenta el maestro Villegas, ya va muy adelante, será lanzado en noviembre.  El hecho de haber encomendado a Villegas Editores la producción y edición de lujo, es prenda de excelencia.  Este es el tercer volumen que se dedica a la obra de este artista de excelencia.

 

¿Qué significa para usted ser el artista más plagiado de Colombia?

A veces, eso podría enorgullecerlo a uno, pero eso es muy relativo.  El mundo mercantilista que hay en el medio hace posible que ciertas personas se aprovechen y traten de imitar la obra que uno produce.  A mí me ha perjudicado muchísimo el hecho de que la gente no entiende la parte técnica de mis obras, entonces reciben las falsificaciones en las transacciones comerciales, lo que, a veces, demerita la obra original mía.

 

¿Se identifica psicológicamente con los guerreros que pinta?

Sí.  Yo toda la vida he sido un luchador y todo ser humano que quiera progresar es un guerrero.  Se guerrea con el medio, se guerrea en todo instante, en todo lugar, en lucha permanente, por eso ese es un personaje muy característico en la pintura figurativa que hice en los últimos tiempos y caló mucho en el colectivo y fue aceptado por la gente, que sigue buscando y añorando ese género de pintura.  Ahora, he hecho un descanso, para dedicarme al abstracto, que me subyuga, pero, de vez en cuando sigo trabajando mis guerreros, que son grandes ejemplos de mis retratos imaginarios, que vienen de otros mundos, del futuro, presente o pasado.

 

¿El hecho de haberse radicado fuera del Perú le favoreció para haber alcanzado la fama internacional? En muchos países hay artistas y escritores que, aunque sean muy buenos, no trascienden fuera del país y se quedan encerrados  en el ámbito local...

Yo llegué a Colombia en virtud de haber estudiado como becario en la Universidad Nacional y vi un ambiente muy importante para el desarrollo de las Artes Plásticas, y, efectivamente, desde los años 50 y hasta los 80, hubo un desarrollo grande del movimiento de las Artes en Colombia, que ha tenido resonancia nacional e internacional, por los múltiples eventos en que hemos estado presentes los artistas.  Pero, desde ese momento, pienso que ha habido una involución en ese proceso, por lo que me siento un poco defraudado y desilusionado.

 

Hablando, justamente, de esta involución. ¿Cómo hace usted para defender el figurativismo, en un momento en que en los grandes salones de Arte y universidades, se ha señalado a la pintura como pasada de moda?

Yo creo que no hay necesidad de defenderlo.  El figurativismo siempre existirá.  Ahora se habla mucho de la importancia de la obra conceptual, a partir de los conceptos que, en 1917, emitió Duchamp.  Pero hay mucha improvisación en los jóvenes artistas que no hay profundizado en el campo del conocimiento de las Artes y sus técnicas.  Los centros de formación de artistas en Colombia parece que se han acabado.   En otros tiempos, por ejemplo, las escuelas de Bellas Artes de la Universidad Nacional, de los Andes y algunas otras tenían un valor extraordinario en cuanto a la parte formativa, porque había profesores de alto nivel, como Grau, Julio Castillo, Augusto Rivera, Roda, yo mismo: una serie de artistas profesionales que éramos activos, estábamos trabajando y experimentando y servíamos como ejemplo de lo que sustentábamos en las clases.  Eso se ha acabado. 

Ahora, las escuelas de Bellas Artes están enseñando es teoría, lo netamente conceptual, pero no el oficio de construir, crear, manejar texturas, justamente para exaltar el lenguaje que puede tener el artista.  Además, hay mucha gente que no tiene sensibilidad ni talento y cree que, con decir que es artista, puede crear cualquier cosa y confundir a los espectadores. 

Por eso hay una gran confusión, en el momento actual, de que los jóvenes profesionales que manejan la industria están montando sus apartamentos y están adquiriendo obras para decorar, para adornar su hábitat, pero no es como antes, cuando los jóvenes adquirían obras de los artistas más representativos, para coleccionar. 

Hace poco, leí en un periódico que, en New York, que hay una serie de interesados en comprar obra de estudiantes en los grandes centros educativos de Arte, como tratando de buscar una especie de lotería, pero en el campo de la pintura: no desde el punto de vista conceptual,  que es solamente la parte intelectual, sino desde la práctica, la expresión. 

 

¿Qué lo llevó a disminuir su abstraccionismo, para regresar al figurativismo?

Yo creo que son libertades que uno se da.  Yo tuve una etapa formativa y luego incursioné en el campo de la pintura abstracta y he sido pionero en este campo en Colombia, junto con Marco Ospina, Ramírez Villamizar y, en cierto modo, también con Alejandro Obregón.  He tenido una gran disposición y facilidad para manejar el abstraccionismo.  Después, en un descanso, en un año sabático, me dediqué a hacer pintura del Realismo Fantástico, que fui descubriendo a raíz de que, si yo tengo como herencia una cultura extraordinaria de la época precolombina y de usos y costumbres de mi pueblo, en la sierra alta del Perú, plagado de una cantidad de mitos y leyendas, yo podía perfectamente utilizar esos elementos en un género de pintura, y eso fue lo que hice, justamente, y me dediqué por más de 20 años a trabajar en esta línea y de ahí surgieron estos personajes llamados los guerreros y los personajes fantásticos.  Un mundo onírico, con elementos propios de la fauna y la flora andina, que pude reunir en las obras que he trabajado en el campo del Realismo Fantástico.  Ahora, he retomado, otra vez, el valor de los espacios abstractos y estoy trabajando dentro de ellos.

 

¿Cree usted que, en este trasegar por los distintos estilos, usted ha alcanzado un equilibrio entre lo abstracto y lo figurativo?

Sí, se puede decir que se han alcanzado los objetivos propuestos.  De todos modos, cada obra conlleva una serie de estudios, una serie de análisis, a veces muy afortunados o desafortunados, pero establecer un verdadero equilibrio y llegar a la perfección es bastante complejo.

 

Hablemos de sus experimentos texturales de pintura...

El historiador Germán Rubiano, en algún artículo que publicó en una revista, sobre Armando Villegas, dijo que este era el artista en Colombia que más había experimentado con los distintos materiales y el empleo textural, y eso ha sido una característica muy emblemática en mi pintura: las distintas texturas, las superficies que se trabajan.  Algunas de ellas son táctiles, incluso se ha dicho que la pintura de Villegas algunas veces es para ciegos que, perfectamente, por el tacto, pueden percibir la texturación de las obras.  Yo he enriquecido el valor de mis superficies con distintas texturas y calidades, porque esa es mi manera de sentir y de trabajar y eso es casi genético y vive en la cultura de mis antepasados.

 

VILLEGAS

UNA VIDA DE PINTOR

 

Nació en Pomabamba, Perú, en 1926.  Estudió Artes Plásticas, en la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú y en la Universidad Nacional de Colombia, donde se especializó en Pintura Mural. 

Ha sido director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia y profesor de Artes en las universidades Pontificia Javeriana, de los Andes y Nacional de Colombia, en Bogotá.   Fundador del Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano, de Santa Marta, Colombia.  Ministro Consejero Cultural ad. de la Embajada del Perú en Colombia.

Ganó, en 1958, premio en el XI Salón Nacional Colombiano, y, en 1957, en el Concurso Mural Coltejer, en Medellín.  Ha recibido, entre otras distinciones, la Orden de San Carlos, concedida por el presidente Misael Pastrana B.;  la Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú, la del Congreso de Colombia y la Gran Cruz de la Orden al Mérito, del Perú.

Su obra se ha mostrado en casi 50 exposiciones individuales, en París, Nueva York, Madrid, Tokio, Seúl, Ginebra y Basilea (Suiza), Miami, Lima, Caracas, Quito, Ciudad de Panamá, Santo Domingo, San Juan de Puerto Rico y Bogotá, entre otras ciudades, y en ferias y bienales internacionales de Nueva York, Madrid, Osaka, Sao Paulo, México, Miami y Bogotá.

 

 

 

 

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
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