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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

23 mayo 2010 7 23 /05 /mayo /2010 11:36



                                Sergio Esteban Vélez y Fernando Vallejo, en casa del periodista.



El escritor antioqueño Fernando Vallejo, quien no es muy amigo de conceder entrevistas a la prensa, habló, en exclusiva, con EL MUNDO acerca de su polémica obra y de su pensamiento, no menos controversial.


SERGIO ESTEBAN VÉLEZ


El Mundo, 27 de abril de 2008 


Hace unos años, usted firmó una carta, en la que se protesta, por la exigencia de visa a los colombianos para ingresar a España. ¿Por qué se queja de que ese país restrinja la entrada a nuestros compatriotas, si usted, a lo largo de decenios, se ha encargado de exponer argumentos para que en el Exterior rechacen a los colombianos?

“Fue una estupidez que yo hubiera firmado esa carta, que es injusta. España hizo todo lo posible, durante décadas, por no imponernos visa a los colombianos. Lo que pasa es que, cuando entró a la Unión Europea, la obligaron a esto.
Cuando yo firmé esa carta estúpida y equivocada, me arrepentí muy pronto. Le escribí, entonces, a quien me la había mandado, uno de los que la firmaron, diciéndole: “Nosotros no tenemos razón. Los colombianos ya acabamos con Colombia, ¿por qué vamos a acabar, ahora, con España? Que nos pongan visa o que nos restrinjan la entrada. Si ya acabamos con nuestro país, ¿por qué vamos a seguir con otro?”. Pero esta persona me dijo: “Ya no se puede, porque ya se la mandamos al Gobierno Español y ya la está publicando El País”. Entonces, yo decidí no sumarle a mi estupidez la indignidad de violar mi palabra, y dije: “No vuelvo a España, porque nos ponen visa a los colombianos”.
Ellos tienen todo el derecho a ponernos visa, pero yo no vuelvo a España, porque yo no violo la palabra que di, porque yo, puedo ser estúpido, pero no soy indigno”.

En el documental “La desazón suprema”, de Luis Ospina, se le muestra, en su intimidad, como un gran solitario, cuya principal compañía es su perra. ¿Por qué, en esta producción, se omitió hablar de una relación vital tan importante como la que ha sostenido durante casi 40 años con el escenógrafo David Antón?


“Eso hay que preguntárselo a Luis Ospina”.

Muchos encuentran que su encanto estriba en ser el “niño terrible” de nuestra literatura, y esa es la función que le ha adjudicado el público. ¿El malditismo se puede convertir en un negocio?


“A mí, lo que me gusta mucho es que me traten de “niño”. ¿Por qué no ponen, mejor, “el viejito terrible de la Literatura”? Yo nunca he sido negociante. Antioquia, básicamente, es una tierra de tenderos. Primero, de arrieros; después, de tenderos; luego, de narcotraficantes, y ahora, de politiqueros miserables y despreciables. Yo no pertenezco a esa tradición. Yo he querido tomar de Antioquia lo mejor y me siento heredero de una tradición de antioqueños nobles y no de los antioqueños viles. Me siento heredero de la tradición de la Antioquia que produjo, primero que todo, a Carrasquilla, que era un señor, y a quien le gustaban los muchachos, como a mí, dicho sea de paso, y de Barba Jacob, a quien también le gustaban. Era gente honorable, bondadosa y de alma grande. Los dos eran de alma grande, aunque eran muy distintos y, por lo visto, ninguno de los dos vio el sufrimiento de los animales, lo que yo alcancé a ver, después de una buena parte de mi vida: que los animales son mi prójimo, entendiendo por los animales los que tienen un sistema nervioso complejo, como son los perros, que atropellamos y abandonamos en las calles o las vacas y los cerdos, que acuchillamos en los mataderos. Ellos son animales superiores que tienen un sistema nervioso, que les permite sentir el dolor, el hambre, la sed, la angustia, como nosotros”.

Si usted dice que ya está muerto y que la vida no tiene ningún sentido, ¿por qué no se ha suicidado, si ha amenazado tanto con hacerlo?


“¿Y cuándo ha visto usted un muerto que se pegue un tiro en la cabeza?”.

Usted escribió “La Virgen de los Sicarios”. ¿Qué opina de las nuevas generaciones que escriben sobre nuestra candente realidad? ¿Cree que se está produciendo un oportunismo literario?


“Yo nunca he sido oportunista. Nunca he aprovechado ni una sola oportunidad, para bien mío. El oportunismo es degradante. Las cosas que he empezado a ver con claridad las he sostenido siempre, no porque fueran detrás de algo distinto a sostener mi verdad. En cuanto a los demás, yo no soy partidario de darle consejos a nadie y no conozco lo que escribe la gente, hoy en día, ni en mi idioma ni en otros, porque, desde hace muchos años, dejé de leer”.

En el último libro de Héctor Abad, dice que tuvo una buena amistad con usted, pero que ya no son amigos. ¿Cuál fue la razón de esa ruptura?


“Ya somos amigos, otra vez. Entonces, sale sobrando la pregunta”.

¿La fama lo ha favorecido, como una herramienta útil para “conseguir muchachos”?


“No. Primero que todo, yo no soy famoso. Segundo, el asunto de los muchachos es muy difícil. Lo mismo que el de las mujeres, si me diera por las muchachas. Es muy curioso: mientras más gente hay sobre la Tierra, es más difícil encontrar con quién acostarse. Y ni se diga cuando uno empieza a hacerse viejo. Eso es lógico, así siempre ha sido. Por lo demás, para mí, tener muchachos fue muy importante, en algún momento de la vida; después, durante muchos años, dejó de serlo, y ahora, cuando siento que estoy ya al final, vuelve a serlo. Muy disparatado.
La fama y la plata sirven para conseguir gente pasajera, pero la verdad es que mientras más intenso y pasajero sea el amor, mejor, ¿porque, para qué un amor que dure 50 años? De pronto, se vuelve muy aburrido. La amistad, el afecto y el cariño sí son otra cosa. Esos sí pueden durar toda la vida. Pero lo que se entiende por amor, o sea lo que está ligado al sexo, es necesario, pero tampoco tendría que ser el ideal de la vida”.

Usted ha expresado una concepción de la sexualidad muy cerebral y biológica…


“El sexo es necesario, porque lo tenemos grabado, en las neuronas del cerebro, desde que nacemos, porque está codificado en el genoma mismo, así como están codificados el color de los ojos o el tipo del pelo o la estatura, en varios genes, nunca en uno, como pensaban los genetistas de tiempos de Mendel, cuando empezaba la Genética, a ciegas.
La Genética, algún día, sabrá y aclarará que “el desarrollo” o development está codificado también en los genes. Y en los genes, también están codificadas ciertas cosas como el instinto, como el de supervivencia o el sexual. Y el instinto sexual tiene que estar codificado, porque, si no, todas las especies que se reproducen por el sexo, se habrían extinguido, en el momento mismo en que aparecieron.
Por lo tanto, el sexo es una imposición de la naturaleza. El sexo con lo que sea. El ser humano tiene una capacidad sexual que depende de los individuos, que puede ser muy pequeña o muy grande y que puede estar limitada a un solo objeto sexual o a muchos.
Una persona puede ser únicamente homosexual, únicamente heterosexual o puede ser bisexual o pueden gustarle los objetos o los animales… Para mí, el sexo es inocente, mientras no medie la violencia y sea hecho de forma consensual, entre quienes participan de él –uno, dos, tres o cuatro, porque no necesariamente tienen que ser dos- y mientras no vaya destinado a la reproducción, en cuyo caso es un crimen”.

¿En la historia de Colombia, se salvaría de su desprecio algún político?


“No, ninguno. La palabra “político” conlleva en sí la palabra “vileza”. En unos, una vileza mayor; en otros, un poco menos. Pero la palabra político designa una actividad despreciable, porque es la del don nadie, que quiere apoderarse del micrófono y hablar cuando no tiene nada qué decir; y ser, cuando no es nadie, y presidir el destino de millones, cuando no ha hecho nada. Entonces, yo tengo animadversión por todos los políticos, entendiendo por políticos a los que ocupan o pretenden ocupar los altos cargos públicos. Los de los puestos menores no me importan: ese es un trabajo, como cualquier otro”.

¿Ni siquiera salvaría a su muy amado padre, senador y ministro?


“No. Mi papá era una persona honorable y buena, de alma grande; por lo demás, monógamo. Nunca tuvo mujeres, aparte de mi mamá. Era inmensamente honrado, inteligente y humilde. Por lo demás, político... Fue a dar a la política, por razones que no las digo, pero no para justificarlo, porque él tomó ese camino, que fue el que le indicó la vida. Y el no hubiera podido, tal vez, tomar otro; así como yo no he podido tomar otro distinto del que tomé. Mi papá estudió en el Seminario y, cuando se dio cuenta de que no tenía vocación, se salió, se casó con mi mamá, tuvo muchos hijos... Estudio Derecho, y su profesión de abogado lo llevó a la política, muy a su pesar, porque él tenía alma de finquero, al cual le gustaba hacer muchas cosas, pero pequeñas cosas hechas con sus manos. Le gustaba trabajar, cultivar café, criar animales... Pero él nunca pudo ver que los animales son nuestro prójimo, entonces, nunca pudo llegar hasta donde llegamos dos de sus hijos: Aníbal y yo, que llegamos mucho más lejos que él, en el campo moral. Nosotros llegamos, poco a poco, y él nos vio llegar y no pudo entrar, porque no le daba el alma para eso, pues tenía la venda moral de casi toda la sociedad colombiana, honorable o no, que impide ver que los animales son nuestro prójimo, entendiendo por estos a los de sistema nervioso complicado, como los mamíferos”.

Entonces, para resumir sobre los políticos...


“Para resumir, todos ellos, durante toda la historia de Colombia, sólo le han hecho mal al país. La Independencia de España la hicimos para quitarles los puestos públicos, los criollos a los peninsulares. Entonces, es muy mezquino todo”.

Se sabe que, en México, la corrupción es mayor que en Colombia, y que el DF es, actualmente, más peligroso para vivir, que Medellín. Siendo así, ¿ha considerado volver a vivir a su ciudad, comprarse un gran apartamento, en el Parque de Bolívar, y terminar sus días, en Medellín, su mismo punto de partida?


“No sé si la Ciudad de México sea más peligrosa que Medellín, pero, a mí, me da lo mismo la una que la otra, porque no siento el peligro, en ninguna. Que yo quisiera volver a Medellín, a morirme, es probable, por molestar, para volver al punto de partida; de suerte que todo lo que recorrí no hubiera servido para nada, puesto que volví al mismo lugar de donde salí. Por llevar la contraria y por mamar gallo, me gustaría volver a acabar la vida”.

¿Cuál es el encanto que tiene México, que los tres escritores colombianos vivos de mayor prestigio lo han escogido como segundo país?


“Yo creo que, de los colombianos que vivimos afuera, que somos varios millones, ninguno se hubiera ido de aquí, si Colombia le hubiera dado oportunidades de vivir decentemente y de ser lo que querían: escritores, cineastas, pintores... No creo que ningún colombiano (que haya llegado aquí hasta los 18 años, cuando ya está marcado por el país, porque, si se va muy niño, es muy difícil decir que es colombiano, porque colombiano se vuelve uno con el curso de la vida) se haya ido por su propia voluntad: todos se han ido obligados, unos más que otros, pues unos se han ido huyendo por las amenazas de los paramilitares o de la guerrilla; otros, por la necesidad económica; otros, porque el ambiente se cerró...”.

¿Y por qué México, y no Madrid, Buenos Aires, París o Nueva York?


“Porque, en el caso de un escritor, es muy importante el idioma. Entonces, un escritor de lengua española debe vivir en un país de lengua española. Yo nunca he entendido la tesis de que, para ser escritor, había que irse a París. Es que, en París, hablan francés”.

 

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Entrevistas
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Comentarios

Pablo Sánchez 11/19/2010 20:39


En realidad desde que supe de la existencia de Fernando Vallejo un deseo por tener sexo con él no me ha dejado en paz. Con gusto me ofrezco para saciar los instintos carnales con él, me fascina el
tipo. Si hubiera un modo de hacérselo saber me alegraría mucho. Saludos