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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 07:20

Luego de ocho años de preparación en el Exterior, el artista antioqueño Aníbal Vallejo, se radica de nuevo en Medellín.

 



SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El Mundo, 1 de mayo de 2008

 


 Por estos días, en el Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm), puede apreciarse el mural “Myne name is Lubbertd Das”, del artista Aníbal Vallejo. 

Con esta obra, la nueva administración del Mamm estrena el proyecto llamado “El muro”, que consiste en realizar, cada tres meses, en una pared del museo, un mural de un artista diferente.  La próxima en turno para intervenir “El muro” es la norteamericana Ethel Gilmour, quien ya se siente “antioqueñísima”. 

Acerca de esta nueva producción de Vallejo, Óscar Roldán, curador del Mamm, asevera que el artista: “ha regresado a Medellín con un trabajo oxigenado por nuevos aires.  Las imágenes ‘confeccionadas’ que propone se mueven en una suerte de atmósfera psicológica, donde todos nos podemos ver, aun siendo niños, asumiendo roles diversos, como quien está definiendo su personalidad”.

Vallejo comenta que para hacer la obra, de 250 x 380 centímetros, sólo le dieron un día de plazo y que se demoró más de 16 horas ininterrumpidas ejecutándola.

Este mural hace referencia a “La extracción de la piedra de la locura”, del pintor holandés Jerónimo Bosch “el Bosco”, artista que ha influenciado hondamente la producción de Vallejo.  “Esta era la oportunidad para reinterpretar su obra sarcástica.  Mantuve la composición y ciertos elementos y los acomodé a mi lenguaje”, anota el pintor.

Además de “el Bosco”, para la formación de su estilo expresivo, han sido fundamentales los aportes que ha tomado de otros maestros, como Velásquez, Ribera, Brueghel y algunos contemporáneos como Lucien Freud y Francis Bacon, además de Pollock y Motherwell, que fueron de su predilección, en el período en que desplegó su obra desde el Abstraccionismo.

El artista, que regresa a radicarse en Medellín, luego de permanecer durante 8 años en Europa y en los Estados Unidos, llega a nuestra ciudad pisando fuerte, pues, además de haber sido escogido para inaugurar el nuevo proyecto mural del Mamm, clausuró, el mes pasado, su exposición individual “In the glass half empty or half full”, que los medellinenses pudimos visitar, durante varias semanas, en el Museo El Castillo.

Esta muestra lo dejó muy satisfecho, especialmente por los comentarios elogiosos que recibió, que se refieren a la suya como una obra refrescante, que retoma el trabajo académico con gran originalidad.




                                                     Aníbal Vallejo, Fernando Vallejo y Sergio Esteban Vélez


Lucrecia Piedrahita, historiadora del Arte y ex directora del Museo de Antioquia, es, entre los promotores del Arte Colombiano, una de las que más positivamente se han sorprendido con las nuevas propuestas de Vallejo.  Considera que en la obra que está desarrollando: “el collage se construye a partir de telas, brocados, dibujo, pintura, filigrana que sirve para dar presencia a sus alusiones de tiempos cruzados y evitar darle fuerza al poder del olvido. Los recuerdos, sus recuerdos de niño los exhibe el artista fuera de sus armarios. Diversos estudios de la adolescencia que se traducen en su obra con un alto rigor estético y en donde nada sucede por accidente. Los contrastes están en los estados de ánimo. El frío se respira, la ventisca golpea fuerte. Sus personajes se desploman en el vacío. Paisajes del espacio definidos por lomas de color. Retratos indomables, rostros bosquejados, animales insinuados a través de una línea”.

A pesar de que, desde hace algunos años, diversos críticos y curadores han logrado que se imponga en los círculos artísticos universitarios la idea de que “la pintura está pasada de moda”, Aníbal Vallejo ha preferido no prestar atención a “lo que se usa”, que en el momento es hacer Instalación, Performance, Fotografía o Video, y se ha dejado llevar por lo que le dicta su esencia, que irremediablemente, lo guía hacia el Dibujo y la Pintura.  “La Pintura es la manera más cercana a mí, es mi foma íntima de decir lo que quiero decir. Siempre me ha interesado la parte manual: la línea, la mancha, el trazo”, asegura el artista, muy aferrado a la enseñanza de los grandes maestros del Arte. 

En el Antiguo Continente y en los Estados Unidos, se confirmó como pintor, cuando se dio cuenta de que no era el único en querer desarrollar nuevas corrientes artísticas, pero desde la Pintura, y pudo ver cómo se estaba dando un resurgimiento del Arte Académico, más allá del esnobismo y el exhibicionismo.  

A Europa llegó, luego de hacer estudios de Artes Plásticas, en la Universidad de Antioquia, y de Diseño de Modas, en la Colegiatura Colombiana de Diseño, con la intención de ver museos y galerías, y estudiar y hacer un profuso acercamiento a las altas manifestaciones artísticas, en las ciudades cuna del gran arte mundial.  Así, se sumergió, durante casi seis años, en el mundo cultural de Inglaterra, España e Italia.  De allí, se mudó a Nueva York, donde vivió por dos años y se definió y concretó sustancialmente el enfoque de su estilo pictórico. 

Más allá de los riesgos para la divulgación internacional de su obra que entraña una decisión como la de regresar a Medellín, cuando se le pregunta por el motivo de esta determinación, responde que: “Volví, a estar tranquilo.  Después de estos años, me di cuenta de que lo que me interesa es vivir tranquilo y el único sitio donde me siento así, es en la ciudad donde nací y crecí”.

Sin embargo, su relación con los países de los que tanto aprendió sigue muy viva, pues su obra continúa “moviéndose”, en galerías de Nueva York, Los Ángeles y Florencia, entre otras ciudades, y está planeando una nueva exhibición, en Washington D.C., que se convertiría en su decimoséptima exposición.

Lucrecia Piedrahita, quien hace énfasis en lo autobiográfico en la obra de este joven artista (33 años), recalca que: “Sus personajes no son expuestos a una mirada irónica, por el contrario, busca una observación analítica y así alejarlos de cualquier cliché. A él le interesa la representación de una personalidad individual, así a muchos de ellos no les defina el rostro. Su presencia, su corporalidad, su gestualidad denotan autonomía que imprime carácter a sus personajes y los lleva a una perspectiva de la distancia”.

 

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Artículos de Cultura
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