Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

28 mayo 2009 4 28 /05 /mayo /2009 06:12

 Este año, las Letras Colombianas celebran 7 significativos aniversarios de quien ha sido
considerado como uno de sus mayores exponentes.




Manuel Mejía Vallejo y Sergio Esteban Vélez.  Medellín, 1997

 

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 11 de abril de 2008

 

El próximo 23 de abril, el Día del Idioma, el mismo en que se celebra el aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare y del nacimiento de don Marco Fidel Suárez, se cumplirán 85 años del natalicio del escritor antioqueño Manuel Mejía Vallejo.


Al igual que, en el año pasado, coincidencialmente, convergieron varios aniversarios muy importantes en la vida y la producción de Gabriel García Márquez; en este 2008, además de los 85 años que cumpliría Mejía Vallejo, si estuviese vivo, sus amigos y familiares lamentan los 10 años de su muerte, mientras sus lectores festejan los 50 años de su novela social “Al pie de la ciudad” (incluida en el pénsum oficial del Instituto de Altos Estudios Latinoamericanos de la Sorbona); 45, de “El día señalado” y del Premio Nadal que esta le mereció; 35, de “Aire de Tango”, tal vez su obra más querida, y 20, de “La casa de las dos palmas”, que lo haría ganador del Premio “Rómulo Gallegos”, considerado el “Nóbel de los latinoamericanos”.


La conmemoración de estas efemérides, a cargo de la Fundación Manuel Mejía Vallejo, incluye, aparte de un proyecto de ley, diversos actos que tendrán lugar, a lo largo de todo el año.   El evento inicial de estas solemnidades consistió en la presentación en España, hace pocos días, del musical “Aire de tango”, basado en la novela homónima de Mejía Vallejo, el cual tuvo gran acogida en el país ibérico, según comenta María José Mejía, hija del maestro y directora de la fundación.


Cuando este escritor obtuvo el Premio Nadal, en España, en 1963, se convirtió en el primer latinoamericano en ganar un galardón literario de la más alta categoría en Europa, después del Nóbel de Gabriela Mistral, en 1945.  Para muchos, la entrega de este premio a Mejía Vallejo fue el momento clave para que las grandes editoriales europeas abrieran sus puertas a los escritores de América Latina y se generara el ambiente necesario para la explosión del “Boom Latinoamericano”.  “Después lo dejarían de un lado del Boom”, afirma Darío Ruiz Gómez, columnista de EL MUNDO y amigo personal del escritor, quien, además, considera especialmente interesante que, a pesar de que la sombra de García Márquez afectó sustancialmente el éxito de las carreras de muchos autores colombianos,  Manuel Mejía, que “no publicaba por publicar”, siguió escribiendo y ganando premios, “aunque nunca se interesó por ser cercano a los círculos del poder”.


Para comprender mejor las dimensiones de este autor, estimamos conveniente hacer un repaso por la vida y los logros de tan alto exponente de la Narrativa Latinoamericana, tanto en el campo del regionalismo, como en el de la Novela Urbana y de formas poéticas tradicionales, como la décima y la copla.


Nació el 23 de abril de 1923, en Jericó, Antioquia. Pasó su infancia rodeado de sus 11 hermanos, en la hacienda de su padre, Alonso Mejía Montoya, en el municipio de Jardín.    


Tras concluir allí sus estudios primarios, viajó a Medellín para realizar el bachillerato y se alojó en casa de su tía la pintora Jesusita Vallejo, quien estaba casada con el intelectual, magistrado diplomático y “panida” José Manuel Mora Vásquez.


Cuando Manuel terminó la secundaria, en la UPB, en 1940, ingresó al Instituto de Bellas Artes, de Medellín, a estudiar Dibujo y Escultura, bajo la orientación de Carlos Gómez C.   En aquel momento, este joven de agradable apariencia y peculiar personalidad, comenzó a darse a conocer, en los círculos culturales de la ciudad.


Publicó, en 1945, su primera novela: "La tierra éramos nosotros", ilustrada por él mismo. La novela causó gran controversia en el ambiente literario medellinense: unos creían que esta era la prueba del nacimiento de un brillante escritor, pero otros opinaban que era muy difícil que alguien tan joven pudiera escribir una obra de tal relieve y achacaban la autoría del texto a otras personas.


En 1947, comenzó a trabajar con el Gobierno Departamental, mientras se dedicaba, además, a la docencia y al periodismo, siguiendo las ideas del líder social Jorge Eliécer Gaitán, cuyo asesinato, el 9 de abril de 1948, además de sumir a Colombia en el caos, llevó a que Mejía Vallejo se exiliara en Venezuela, donde se desempeñó como reportero, redactor y editorialista de algunos periódicos, con un enfoque básicamente social, pues nunca fue indiferente a los abusos de la desigualdad en las comunidades.  Por mandatos dictatoriales, fue expulsado de aquel país, en 1952 y regresó a Colombia, pero al ver la crítica situación del país, azotado por La Violencia, decidió viajar a Guatemala, donde también ejerció el Periodismo.  Por artículos suyos en contra de la dictadura que regía en aquel país, fue deportado a Honduras, pero volvió a Guatemala, en forma misteriosa.  


Por estos tiempos, ganó concursos de cuento en Venezuela, México y El Salvador (país donde residió, de 1954 al 55).

A mediados de los 50, se podía decir que, con su periplo centroamericano, lleno de persecuciones por los dictadores y de agitada producción periodística, había seguido los pasos de Barba Jacob (años después, escribiría un libro sobre este poeta).  


A finales de ese decenio, cuando flotaba la idea de las casas de la cultura del ministro francés André Malraux, fundó, con un grupo de entusiastas amigos intelectuales, la Casa de la Cultura de Medellín.  Como no tenían ningún respaldo económico externo, el alquiler del local sede debía ser pagado por los socios, de sus propios sueldos de empleados.


Se dedicó, entonces, al ambicioso cometido de crear bibliotecas populares en todos los barrios de la ciudad y, para tal efecto, estableció, con sus amigos, comités en las diversas comunas y organizaron reinados, eventos culturales y pequeños festivales,  para recoger fondos.  Simultáneamente, hicieron una gran campaña para incentivar la donación de libros y acudieron a personas claves en los barrios, para que prestaran salones de sus casas, para el funcionamiento de las bibliotecas.  


Al final, habían logrado fundar casi 30 bibliotecas, con las uñas, sin un centavo y no sólo sin el apoyo del gobierno, sino pese a la persecución del mismo, que los consideraba “intelectuales de izquierda”.  Como podría esperarse, pasados unos años, tuvieron que dejar de un lado tan nobles ideales y dedicarse a sostener a sus familias.    

En 1957, Manuel fue nombrado director de la Imprenta Departamental, en Medellín, ganó un Premio Nacional de Cuento y dio a la luz pública su libro de cuentos "Tiempo de Sequía".  


A pesar de la orientación social de sus escritos, Mejía Vallejo no se inclinó por partidos políticos y se enfocó a pensar en el bienestar del pueblo. Fue, netamente, un humanista, como lo definía su hermana Luz, religiosa de una comunidad francesa, quien cuidó de él, en sus últimos años.


En 1958, ganó el segundo puesto en un concurso realizado en Argentina, con su novela "Al Pié de la Ciudad", que sería publicada el mismo año, con gran éxito comercial y fue traducida al ruso con una primera edición de 50.000 ejemplares.


En 1963, tras ser nombrado director de la Emisora Cultural y la Imprenta de la Universidad de Antioquia y de publicar su libro de cuentos "Cielo Cerrado", viajó a España para recibir el Premio "Eugenio Nadal", por su novela "El Día Señalado", que sería publicada, al año siguiente, y traducida a 8 idiomas.  Este premio lo consagró como uno de los mejores novelistas de América Latina, muy especialmente por ser el primer escritor no español en recibirlo. En 1968, tras publicar "Cuentos de Zona Tórrida", recibió  la "Estrella de Antioquia" y, tiempo después, ganó una mención honorífica en el Premio "Casa de las Américas" de Cuba, por su novela "Las Muertes ajenas".


En 1973, publicó "Aire de Tango", novela en la cual relata la típica vida bohemia del Medellín de mediados del siglo XX (Premio "Vivencias", en la I Bienal de Novela Colombiana).    


En 1975 se edita "Las noches de vigilia", con cuentos de corta extensión, viaja a Rusia, al Congreso Mundial de Escritores, y contrae matrimonio con la arquitecta Dora Luz Echeverría, hija de la pintora Dora Ramírez.  De su matrimonio nacieron  4 hijos.


En 1978, comenzó a dirigir el Taller de Escritores de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín (está celebrando 30 años), mientras adelantaba labores docentes, en la Universidad Nacional de Colombia, de donde se jubiló, en 1981, año en el cual publicó su novela "Tarde de verano" y su libro de décimas "El viento lo dijo".


En 1983, el presidente  Belisario Betancur lo exaltó con la "Orden de San Carlos", en grado de comendador. Poco después, publicaría su novela "Y el mundo sigue Andando" y la Universidad Nacional de Colombia le conferiría el título de "Doctor Honoris Causa".  Paralelamente, fundó la Colección de Autores Antioqueños.


En 1987, recibió la Orden del Festival de Arte de Cali, editó su novela "La Sombra de tu Paso" y expuso sus dibujos, en Medellín y en Cali.


De su faceta artística, dice el pintor Ramón Vásquez: "Siempre fue muy buen dibujante, tenía una línea excelente, mas que todo debida al gran profesor que tuvo. Fuimos compañeros en Bellas Artes, donde demostraba amplias habilidades artísticas. Lástima que no volvió a pintar".


En 1988, participó en la Feria de Frankfurt, asistió al Congreso de Escritores de Berlín y publicó "La Casa de las dos Palmas", que sería llevada a la televisión nacional y lo haría merecedor, en 1989, del Premio Internacional de Novela "Rómulo Gallegos", que le entregó el gobierno venezolano.  “Con tan mala suerte, que, ese año, el premio no tenía plata”, comenta su amigo Darío Ruiz (actualmente, el premio es de más de 100.000 dólares).


Esta novela ganó también el Premio Nacional de Televisión "Simón Bolivar", a Mejor Argumento, en 1990, año en que publicó sus libros "Otras historias de Balandú", "Memoria del olvido" y "Soledumbres".  Para entonces, ya era miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.


En 1994, tras haber reproducido, el año anterior, su libro de cuentos "Sombras Contra el Muro", y de haber recibido condecoraciones del Departamento de Caldas y la Alcaldía de Medellín, sufrió un derrame cerebral y un infarto que lo dejaron en estado de parálisis, de la cual nunca pudo recuperarse totalmente (jamás pudo volver a hablar claramente ni a caminar más que unos pocos pasos)


En sus últimos años, recibió condecoraciones del Ministerio de Educación, la Gobernación de Antioquia, Colcultura, el Congreso de la República, la Academia Antioqueña de Letras y otras muchas entidades, además del Honoris Causa en Literatura, que le otorgó la Universidad del Valle.


Sus últimas publicaciones fueron el libro de cuentos “La venganza” y "Los Invocados", su última novela, en la cual retrata el enigma de los fantasmas de Balandú, pueblo imaginario donde también se desarrollan "Tarde de Verano" y  "La Casa de las dos Palmas".


Siempre se destacó, además de sus capacidades intelectuales, por su sencillez y generosidad. No se preocupaba por el dinero. Incluso, una vez, llegó a regalar una finca que poseía en el municipio de Itagüí.  No peleaba con las editoriales, cuando estas se negaban a pagarle las regalías de sus libros...


Siempre estuvo dispuesto a responder una entrevista o hacer un comentario acerca de la obra de algún escritor joven, aunque era muy sincero y crudo en sus apreciaciones y siempre evitaba el eufemismo.


Amante de la bohemia, era de espíritu aventurero.  No discriminaba al pobre de dinero, ni trataba mejor al rico. Le apasionaba fumar, pero dejó este vicio, cuando vio la agonía de un moribundo a causa del cigarrillo.


Su casa, que albergaba objetos de alto valor artístico, era un refugio del pasado, con estructura típica de las viejas casonas paisas, llena de artículos propios de Antioquia y sus gentes


Falleció, el 23 de julio de 1998, en su residencia campestre "Ziruma", en El Retiro, donde pasó sus últimos años, conviviendo con la naturaleza y disfrutando de los bellos jardines de su finca, sus vacas "Abril" y "Amanecer" y la compañía de su hermana Luz y de los muchos amigos que lo visitaban.  


Luego de su muerte, su cuerpo fue velado en la Biblioteca Pública Piloto de Medellín y sus cenizas, enterradas en “Ziruma”, en un lugar en el cual su familia sembró un árbol.

 

 

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Artículos de Cultura
Comenta este artículo

Comentarios

Antonio 04/26/2010 01:24


No se le olvide sus amigas Leontina Sanín Toro o Amanda Velásquez
http://www.youtube.com/user/genghilin#p/u/1/uUka-OefEzg
http://www.youtube.com/user/genghilin#p/u/2/wJoNKHJk0cM


Sergio Esteban Vélez 04/26/2010 06:47



Muchas gracias por este regalo.  Siempre recordaré a la maravillosa Leontina!