Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:50
El Mundo, 23 de Diciembre de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

En este 2008 que termina, celebramos los 90 años de la publicación de Ulises, la obra maestra de James Joyce, que, en el 2000, fue escogida como la novela del Milenio. Escritores y críticos se han dedicado, durante decenios, a tratar de desentrañar el sentido de este monólogo inconmensurable. Centenares de debates, foros y discusiones en periódicos y universidades se han desarrollado desde 1918, a finales de la Primera Guerra, cuando la revista estadounidense “Little Review” empezó a publicar “Ulises” por fragmentos. Fue tal la controversia, en cuanto a esta obra de este irreverente, inestable y asocial escritor, que, en 1920, su publicación fue suspendida, ante la protesta de un grupo de laicos que no podían tolerar un texto tan “obsceno, lúbrico, lascivo, innoble, indecente y repugnante”. Ya anteriormente, en 1912, Joyce había sufrido la persecución del veto, cuando se quemaron todos los ejemplares de sus “Cuentos dublineses”.

Ahora, cuando no hay individuo que quiera llamarse intelectual que no lea “Ulises”, vemos que el tiempo se ha encargado de perdonarle a Joyce todos sus arrebatos inconformistas y sus locuras de ebriedad, que lo harían indeseable ante la ultracatólica sociedad irlandesa decimonónica, barnizada aún con el puritanismo absorbente de la reina Victoria, que destruiría la vida del más grande irlandés de todos los tiempos: Oscar Wilde.

Trataremos de hacer un veloz recorrido por la vida del autor de la “novela del milenio”. Esta alma, que no cabía en el cuerpo, nació en el frío suelo de Irlanda, el 2 de febrero de 1882, en un hogar tan pobre como casi todos los del Dublín de entonces. Fue educado con esmero por los jesuitas, grandes intelectuales, quienes impregnaron en su esencia el afán por encontrar la verdad... Y, cuando creyó hallarla, rompió definitivamente con la Iglesia y se dedicó a buscarse a sí mismo. Para entonces, ya terminaba su licenciatura en Letras.

Cuando apenas salía de la adolescencia, ya se hacía notoria su inclinación por la bohemia. Fue así como se convirtió en un gran catador de licores y materializó en la cama todos los paraísos eróticos indecibles que creaba en su cerebro. Tal vez por su salvaje instinto de buscar olvidar lo que sabía, las mujeres que amó no fueron ni exquisitas ni cultas, y terminó viviendo con Norah Barnacle, una camarera que fue musa de las más desaforadas escenas de sus obras. Joyce nunca dejó de tratar a su mujer como a una cualquiera, lo cual comprueba su correspondencia íntima, que podría inspirar las más escatológicas películas pornográficas.

En 1904, Joyce y Norah, posteriormente inmortalizada como Molly, dejaron Dublín y comenzaron una viandanza por Europa, que los llevaría a vivir inicialmente en Roma y Trieste, donde Joyce trabajó como empleado bancario y como profesor de Idiomas. Los ingresos familiares se complementaban, además, con las escasas regalías de sus escritos y con la ayuda de su hermano Stanislaus. En estas ciudades que conocieron su genio, nacieron sus hijos: Giorgio y Lucía.

En 1907, comenzó a padecer de iritis, grave enfermedad óptica, que casi lo lleva a la ceguera y que haría que fuera sometido a más de 10 operaciones en los ojos. Tal vez, esta parcial ceguera fue lo que lo hizo vibrar en la misma onda del ciego Homero, cuya “La Odisea” se considera como la fuente inspiradora de “Ulises”.

En 1916, toma vida su primera novela, “Retrato de un artista adolescente”. Para entonces, ya había publicado su libro de poemas “Música de Cámara” y sus “Cuentos Dublineses”. Haciendo alusión al título de su poemario, podemos decir que Joyce fue un gran conocedor de la Música y de todas las artes: hizo avezados estudios musicales; poseía una soberbia voz de tenor, que hizo pública en varias presentaciones; se esmeró por que en su obra sobresaliera la cadencia e impulsó el entonces naciente arte del Cine.

Estas obras fueron publicadas con la ayuda de Ezra Pound, quien se convertiría en su agente y en el de T. S. Eliot. Pound fue uno de los primeros poetas norteamericanos verdaderamente sobresalientes que contribuyeron a que, a partir de 1920, el mundo pusiera su mirada en la literatura estadounidense, hasta entonces ignorada y menospreciada en Europa.

Luego de escribir su pieza teatral “Exiliados”, Joyce y su familia se trasladaron a París, donde residieron durante los decenios de 1920 y 30. Allí, se sumergió en la bohemia intelectual y fueron sus amigos Hemingway, Faulkner y diversos representantes del Cubismo y el Fauvismo, cobijados con el manto protector de Gertrude Stein. En París fue donde, en 1922, se pudo llevar a cabo la publicación definitiva de “Ulises”, obra iniciadora del monólogo interior, que lo llevaría al estandarte de la gloria y le daría fama universal.

Allí, escribió otros poemarios y concluyó, en 1939, su última obra, “Finnegans Wake”, que trata de encarnar en la ficción una teoría cíclica de la historia. La novela es una secuencia de sueños ininterrumpidos de un personaje principal. Esta obra es la cumbre de su camino de experimentación: en ella mezcla palabras en varios idiomas e interactúan la ficción y la realidad. La obra de Joyce combina las tradiciones literarias del realismo, el naturalismo y el simbolismo, logrando consolidar un estilo único y fácilmente reconocible, lo cual es pues la finalidad de todo creador.

En 1931, se casa con Norah Barnacle y se consagra a apoyar a su hija Lucía, quien se hundía en la locura, según dicen, por el desamor del dramaturgo, también irlandés, Samuel Beckett (Nobel de Literatura 1969).

Al comenzar los ataques de los alemanes a Francia en 1940, Joyce y los suyos se trasladan a Zurich, ciudad que lo ve morir, el 13 de enero de 1941.

 

 



http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=104003&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1219 
 

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
Comenta este artículo

Comentarios