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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:47
El Mundo, 9 de Diciembre de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Acerca de la reciente tragedia de Alto Verde, uno de los columnistas más importantes de la ciudad me escribió, la semana pasada: “Tú fuiste el primero en denunciar en la prensa la conducta de los señores Fajardo (…) ahora que las viviendas más lujosas empiezan a ser enterradas por los derrumbes”.

Ese distinguido analista evoca mi columna “Delitos e inconsecuencias”, de octubre del año pasado, en la cual describo el proceso de cómo la Sala Penal  del Tribunal Superior de Medellín condenó al señor Andrés Fajardo Valderrama, a un año de privación de la libertad y a la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo período, como autor responsable del delito de Contaminación Ambiental, a causa de su acción depredadora, durante la construcción de uno de los multimillonarios proyectos arquitectónicos de “Fajardo Moreno”, en un sector campestre, cercano al de la mencionada tragedia.

En ese juicio, se le imputó a Fajardo la destrucción de humedales, la construcción de vías sin la debida licencia ambiental, la contaminación de las aguas de toda una comunidad, la desestabilización del terreno y la facilitación de la erosión “movido tan sólo por el interés económico, en desmedro de las condiciones de salud de los habitantes de esa comarca”. Se hizo visible cómo arrasó con todo un hábitat y desplazó una cantidad de especies de fauna y flora de la zona, con pleno conocimiento de sus actos y sin autorización de las autoridades pertinentes…  Este es el caso al que se refiere mi amigo el doctor Raúl Tamayo, en la apostilla final de su pasada columna en El Colombiano.

Es increíble la “angurria” de los señores Fajardo, quienes, contrario a algunos otros constructores que hacen esfuerzos por contribuir al desarrollo sostenible, no han visto inconveniente en  llevar a cabo, como demuestra la sentencia penal 048 – 2006, del Tribunal Superior de Medellín, la tala indiscriminada de bosque natural primario y secundario, en una zona considerada como pulmón de la ciudad. 
Nada los detiene… Pareciera que no se dieran cuenta de la responsabilidad que implica el ser la familia de quien condujera los destinos de la ciudad. 

Acerca del período de prosperidad que vivieron los constructores, durante la alcaldía de Fajardo, podríamos citar a El Espectador (30 de noviembre) cuando, en medio del cubrimiento de la catástrofe de Alto Verde, publicó: “Entre los años 2002 y 2007, se otorgaron 437 licencias de construcción para El Poblado, un total de 9037 viviendas”, de las cuales 1.136 fueron construidas por Fajardo Moreno, según concluye el mismo diario, basado en datos provenientes de la Curaduría Primera.

La calamidad de “Alto Verde” y la próxima inauguración de la “Vía Distribuidora”, en el lugar donde había un parque con más de 1.600 árboles, nos hace lamentar, una vez más, el crecimiento “insostenible” y desenfrenado de la ciudad (que se hizo mucho más notorio durante la pasada alcaldía), que mereció la abierta crítica del arquitecto Rogelio Salmona.

Tiene razón mi amiga Nora López, cuando bromea: “Fajardo quiere tanto los árboles, que les dio entierro de Faraón: ¡los sepultó en pirámides!”.

Durante su administración, Sergio Fajardo, fiel al afán de “desarrollismo” y a la devoción por el cemento y el concreto que aprendió en el hogar paterno, se convirtió en el mayor alcalde arboricida en la historia de la ciudad (récord difícil, considerando las ‘realizaciones” de algunos de sus antecesores).  Y ahora, luego de sus hipermediáticas “gestiones de progreso”, que despojaron a la ciudad de varios de sus últimos pulmones,  estudios de la mayor seriedad catalogan a Medellín como una de las urbes más contaminadas del Continente.

Según la Organización Mundial de la Salud, en Medellín el PM10 es de 93 partículas por metro cúbico, ¡mientras, en la ya “irrespirable” Santiago  de Chile, es de 74, y en Bogotá, de 66!

En los últimos 25 años, en nuestra ciudad, el cáncer de pulmón ha crecido de 11,8 a 20,6.

Nuestra gente padece un 160% más de congestión nasal y un 81% más de ardor en los ojos. 

La más contaminada... y ahora, sin cifras maquilladas, la de mayor criminalidad...  ¿Es esta “La Medellín que soñamos”?

***

La audiencia preparatoria del juicio al ex fiscal Guillermo León Valencia Cossio ha sido suspendida, hasta enero próximo.  Acerca de este caso, un ilustre ex congresista conservador exclamó, hace poco, en una reunión privada: “¡Es triste que para las nuevas generaciones, que no conocen la historia de Colombia, el nombre de Guillermo León Valencia estará siempre asociado al senior Valencia Cossio!”

***

Y hablando del tema Guillermo León,  ¿por qué, cuando se habla de las conductas dudosas del ex secretario de Gobierno Gustavo Villegas, nunca se hace referencia a su cercanía con el ex alcalde Fajardo, de quien fue la mano derecha?

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=102850&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1203

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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