Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:39
El Mundo, 24 de Octubre de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Estimulado por los muchos correos que me llegaron sobre la columna “¿El Papa de Hitler?”, que escribí con motivo del cincuentenario del fallecimiento de SS. Pío XII, he preparado esta segunda nota sobre el polémico tema de “Iglesia versus Nazismo”.

En esta oportunidad, quisiera hablar sobre otro pontífice, SS. Pío XI, quien denunció las atrocidades de Hitler, con más valor que cualquier presidente de cualquier nación de aquel momento o de cualquier entidad internacional, como la ONU o la Cruz Roja, que nunca hicieron pronunciamiento alguno (¡Y esos mismos son los que critican a la Iglesia, por la actuación prudente de Pío XII, en plena Guerra Mundial!).

Pío XI, al darse cuenta de las ominosas intenciones del nacionalsocialismo, publicó, en 1937, la encíclica “Mit Brennender Sorge”, dirigida a los alemanes, en la que declara la radical oposición de la Iglesia a la discriminación racial del nazismo y a la persecución de este contra los cristianos.
 
La carta habla sobre la igualdad de los humanos ante Dios y critica fuertemente la xenofobia. “Dios ha dado sus mandamientos de un modo soberano, mandamientos independientes del tiempo y del espacio, de regiones y de razas. Como el Sol de Dios brilla indistintamente sobre todo el linaje humano, así también su ley no reconoce privilegios ni excepciones” (num.

11). “Solamente espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un dios nacional y de una religión nacional e intentar la loca empresa de aprisionar en los límites de un solo pueblo y en la estrechez de una sola raza a Dios, Creador del mundo, rey y legislador de los pueblos, ante cuya grandeza las naciones son pequeñas como gotas de agua en un arcaduz”.
 
Refiriéndose a la persecución que padecían abundantes alemanes católicos, en el num. 9 escribe que: “Nos dirigimos a los fieles católicos de Alemania, que como todos los hijos que sufren y son perseguidos, están muy cerca del corazón del Padre común”. Luego, en el numeral 14, expresa: “Nos agradecemos, Venerables Hermanos, a Vosotros y a vuestros sacerdotes y a todos los fieles que en defensa de los derechos de la divina Majestad frente a un neopaganismo provocador, desgraciadamente apoyado a menudo por personas de influencia, habéis cumplido y cumplís vuestros deberes de cristianos. Este muy cordial agradecimiento va unido a una muy merecida admiración hacia todos los que en el cumplimiento de este su deber se han hecho dignos de soportar dolores y sacrificios por la causa de Dios”.

Se ha criticado a Pío XI, pues, durante su papado, en 1933, la Iglesia firmó un concordato con Alemania (donde era nuncio el Cardenal Pacelli, futuro Pío XII), pero se ignora que en ese año todavía no se percibían claramente los siniestros proyectos de los nazis y que la Iglesia concibe como deber estar en todos los Estados en pos de la evangelización.

Respecto de esto, aquel Papa, en la encíclica citada, escribe: “Cuando Nos, Venerables Hermanos, en el verano de 1933, a pedido del Gobierno del Reich, aceptamos reasumir las deliberaciones para un Concordato, fundado en un proyecto elaborado varios años antes, y llegamos de este modo a un solemne acuerdo que fue satisfactorio para todos vosotros, estuvimos inspirados por la indispensable solicitud de tutelar la libertad de la misión salvadora de la Iglesia en Alemania y de asegurar la salvación de las almas a Ella confiadas, y al mismo tiempo por un leal deseo de prestar un servicio de capital interés al desenvolvimiento pacífico y al bienestar del pueblo alemán”.
 
Continúa: “Si el árbol de la paz, plantado por Nos en tierra alemana con intención pura, no ha producido los frutos que Nos esperábamos en interés de vuestro pueblo, no habrá nadie que tenga ojos para ver y oídos para oír que pueda decir que la culpa es de la Iglesia y de su Supremo Jerarca. La experiencia de los años transcurridos pone en evidencia las responsabilidades y descubre maquinaciones que desde un principio sólo se propusieron una lucha hasta el aniquilamiento. En los surcos en que Nos hemos esforzado en arrojar la semilla de la verdadera paz, otros arrojaron –como en el inimicus homo de la Sagrada Escritura- la cizaña de la desconfianza, de la discordia, del odio, de la difamación y de una aversión profunda, oculta o manifiesta, contra Jesucristo y su Iglesia, desencadenando una lucha que se alimentó en mil diversas fuentes y se sirvió de todos los medios. Sobre ellos y solamente sobre ellos y sus protectores ocultos o manifiestos recae la responsabilidad de que sobre el horizonte de Alemania no aparezca el arco iris de la paz, sino el oscuro nubarrón precursor de destructivas luchas religiosas”.

Tras conocer la doctrina de Pío XI, ¿alguien puede seguir insistiendo que la Iglesia era pro-nazi?

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=98951&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1157

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
Comenta este artículo

Comentarios