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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 07:34
El Mundo, 10 de Octubre de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Ayer, 9 de octubre, se cumplieron 50 años del fallecimiento de SS. Pío XII. Como era de esperarse, algunos han aprovechado este aniversario para retomar la divulgación de los rumores que se han esparcido acerca de la relación entre la Iglesia y los nazis.

Una cosa es no estar de acuerdo con las consideraciones ideológicas de algunas religiones e incluso uno puede pensar que diversas actuaciones históricas de la Iglesia no fueron las más adecuadas, pero creo que en el caso de la campaña que se ha emprendido contra aquel pontífice, se ha obrado injustamente, tal vez por ignorancia, pues la evidencia muestra que carece de fundamento la acusación a la Iglesia de no haberse pronunciado enérgicamente en contra del nazismo, en la época en que este cometía sus mas inicuas atrocidades. 

El catolicismo no fue quien eligió al Nazismo para gobernar la nación germana, cuya población es mayoritariamente protestante. Miles de católicos sufrieron la violenta persecución de Hitler, entre ellos importantes políticos, como el canciller austríaco Dollfuss, quien pagó con su vida el haberse enfrentado a Hitler; el canciller austríaco Kurt Von Schuschning, quien sufrió prisión por ser enemigo del nacionalsocialismo; y el canciller alemán Heinrich Bruening, uno de los mas caracterizados líderes de la lucha contra el nazismo, quien tuvo que huir a Suiza para no ser eliminado.

Cuando Pío XI falleció, en 1939, ascendió al papado el cardenal Eugenio Pacelli, quien adoptó el nombre papal de Pío XII.

Pío XII evitó pronunciarse contra Hitler, para evitar que este tomara represalias contra los judíos convertidos al catolicismo. El Arzobispo Pietro Sambi asegura que, al no denunciar públicamente el régimen nazi, Pío XII evitó la matanza de muchos judíos y el fin de importantes instituciones católicas.

Prueba de lo acertado que fue ese silencio es el hecho de que en una carta pastoral que se leyó en toda Holanda, el 24 de julio de 1942, los obispos holandeses denunciaron la deportación de los judíos, y en venganza, los nazis enviaron 300 católicos, de origen judío, al campo de concentración de Auschwitz.  El 2 de agosto siguiente, los nazis detuvieron a todos los judíos católicos y a los religiosos de origen judaicos de los conventos holandeses.

El médico e historiador Alfredo Naranjo Villegas (q.e.p.d.) escribió alguna vez que: “Pío XII debió afrontar una prueba que seguramente lo atormentó en aquellos años sombríos. Tenía al frente un enemigo sin piedad. Si ordenaba a la Iglesia actuar públicamente contra el nazismo, Hitler acudiría a su frase favorita, la cual permitió aglutinar en torno suyo a los más encarnizados fanáticos del nacionalismo germano: ‘La puñalada por la espalda’. Piénsese en la suerte que correrían todos los católicos alemanes, cuando la jauría de Goebbels y de Himmler fuera lanzada en su persecución... ¿Hubo alguna amonestación de El Vaticano a cuantos obispos y sacerdotes católicos prestaron ayuda, o trataron de esconder a los judíos condenados sin juicio a la muerte? Los que fuimos contemporáneos de aquellos trágicos años no hemos olvidado la gratitud que más de un rabino expresó al Santo Padre Pío XII por el apoyo que brindó a los perseguidos de su raza. El anticlericalismo enceguece también... y quita valor a todo juicio”.

La Iglesia, en vez de encender un conflicto mucho peor denunciando el genocidio nazi (cuyas verdaderas dimensiones, por cierto sólo vinieron a conocerse después del fin de la Guerra), organizó clandestinamente un programa para auxiliar a los judíos en tan difícil situación. “El Papa ofreció bienes del Vaticano como rescate de judíos. También escondió y alimentó a miles de ellos en templos, conventos y hasta en la ciudad del Vaticano”, como recuerda Carmen Villa, en su pasada columna de El Colombiano.

Es memorable el cuadro de cuando, en la visita de Juan Pablo II a Israel, se reencontró con Edith Tzirer, una judía polaca de 69 años, a la cual él mismo le salvó la vida, en enero de 1945, cuando la llevó en sus brazos tres kilómetros hasta una estación de tren.

Y ya que mencionamos a ese Papa, fue él quien se encargó de reiterar la posición de la Iglesia de rechazo al nazismo. En su visita a Tierra Santa, recordó con dolor los sucesos ocurridos durante el régimen nacionalsocialista. En un sentido acto en Yad Vashem, el monumento erecto por Israel en homenaje a los millones de judíos que perecieron en el Holocausto, puso una corona de flores amarillas y blancas (los colores de la bandera del Vaticano) y dijo entristecido: “He venido a Yad Vashem para rendir homenaje a los millones de judíos que, privados de todo, y fundamentalmente de su dignidad humana, fueron asesinados durante el Holocausto (…) No hay palabras suficientemente fuertes para deplorar tan terrible tragedia”.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=97655&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1143

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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