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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 06:52
El Mundo, 7 de Junio de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

En las últimas semanas, José Saramago ha sido noticia en el mundo, porque, recientemente, su novela “Ensayo sobre la ceguera” ha sido llevada al cine, con tal éxito, que ha sido escogida para abrir el gran Festival de Cannes.

Lo que la prensa ha omitido mencionar es que, durante este año (hasta el próximo 16 de noviembre), la comunidad lusitófona celebra el cumpleaños número 85 de este célebre autor. El último homenaje efectuado, en el marco de esta efemérides, se celebró el pasado sábado, en Azinhaga, el pueblo natal del escritor, donde se bautizó una calle con el nombre de la sevillana Pilar del Río, la esposa de Saramago.

Portugal, ese país de bronceados pescadores, esa pequeña esquina de Europa que alguna vez fue una potencia y que tantas guerras tuvo con España (que casi siempre terminaban en acuerdos maritales); esa nación tranquila, que ahora no suena ni figura, pero es la base de la civilización de Brasil y de buena parte de África, es la tierra que vio nacer a José Saramago.

Él es el único Nobel de lengua portuguesa y la máxima figura literaria de aquella nación, luego de la gloria de Camoens, Eca de Queiroz, Antonio Nobre y del exquisito Fernando Pessoa, sobre quien Saramago escribiera su obra “El año de la muerte de Ricardo Reis”.

En esa Lusitania de leyenda, nació Saramago, el 16 de noviembre de 1922. Hacía poco, había sido derrocado el último rey, Don Manuel II, y pronto llegarían los 35 años de dictadura de Oliveira Salazar. Saramago, al igual que el gran pintor actual Freud, nieto del sicoanalista, pasó toda una vida observando su entorno, indagando al infinito, para luego, ya al borde de la vejez, verter todo el multicolor horizonte de sus pensamientos en novelas que lo llevarían a revolucionar la literatura de su país.

Bien conocida es la influencia que recibió de la narrativa latinoamericana del siglo XX. Su rebeldía y sensibilidad social las heredaría de Neruda, Paz y Cortázar. No es extraño, entonces, que, como buen representante de una generación romántica, se haya hecho miembro, en 1969, del Partido Comunista. Por esta razón, y por los comentarios que aseguran que algunas de sus obras son sacrílegas, es por lo cual muchos se resisten a leerlo... Sin embargo, hace unos años, fue pública una protesta suya, por las violaciones a los derechos humanos en la Cuba de Fidel...

Se dice que, después de ganar el Nobel, se dedicó por completo a escribir, pues sabía que tenía aseguradas ventas millonarias, gracias a la fama universal que ganó de un momento a otro (recordemos que Borges decía que a él nunca le darían el Nobel, porque ese es un premio “para escritores desconocidos”).

A sus 85 años, divide el año en estadías en sus residencias en Lisboa y en Canarias y tiene una activa vida cultural y social.
***
Me complace el debate que ha generado mi columna “Licencias poéticas”, entre algunos estudiosos de la Poesía Colombiana. Agradezco los elogiosos comentarios del distinguido colega Bernardo González White, en su columna “El midiosazo” (EL MUNDO, 19 de mayo) y, entre las comunicaciones que recibí, quisiera destacar el correo de felicitación enviado por el doctor Raúl Tamayo Gaviria, el cual me enaltece sobremanera, por venir de todo un maestro, y el remitido por el doctor Adonaís Jaramillo, avezado conocedor de Barba Jacob, quien complementa la información que teníamos, cuando nos dice que, en realidad: “quien acusó a Barba de  haber plagiado la Canción de Vida Profunda de un poema de  Samain  fue Laureano Gómez.  Y lo hizo de manera desapacible, con  el seudónimo de Jacinto Ventura.  A esta temeraria acusación, respondió Aquilino Villegas, el escritor manizalita, con una defensa antológica”.

El distinguido jurista comenta, además, que el artículo en el cual Laureano se despacha en andanada contra Barba Jacob fue publicado en El Siglo, el 11 de julio de 1937, bajo el título de “Claves de ciertas admiraciones”, y que la defensa de Villegas apareció en ese mismo diario, el 29 de agosto de ese año, con el nombre de “Salve, Porfirio Barba Jacob”.

Muy importante este comentario del doctor Adonaís. Habrá que consultar los artículos mencionados, pues ni siquiera el mismísimo maestro Fernando Vallejo (máximo biógrafo del vate) se acuerda de haberlos conocido, como me confesó, cuando le pregunté por ellos.

Habrá también que alentar a las autoridades, para que celebren como es debido los 125 años del natalicio del gran Porfirio, que se cumplen el próximo 29 de julio. Y hablando de aniversarios de Barba, alguien me comentó que fue testigo de cuando, en uno de los actos conmemorativos del centenario de este desenfrenado e indomable poeta, en 1983, un controvertido cardenal lo proclamó ejemplo para las juventudes... Y, para muchos, las nuevas generaciones se lo han tomado en serio y han seguido, obedientes, aquella invitación episcopal...

http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=86546&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=1014

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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