Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

Presentación

  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
  • El blog de Sergio Esteban Vélez
  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
  • Contacto

Visitas

contador de visitas

Búsqueda

El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:33

El Mundo,  7 de Marzo de 2008

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Conozco a Rocío Vélez de Piedrahita, desde hace más de un decenio. Además de ser mi pariente (su abuelo, Camilo C. Restrepo, era hermano de dos de mis bisabuelos), fue integrante de la Academia Antioqueña de Letras, que fundé, en 1997, y dirigí, hasta el 2004.

Yo, que he sido un fervoroso propulsor de la Literatura hecha por mujeres, hago esta aclaración introductoria para que no se piense que la columna de hoy obedece a alguna animadversión contra las mujeres escritoras.

Pero, definitivamente, no podría permanecer en silencio, luego de leer la columna “¡Pobrecitos animales! ¿Cuáles?”, escrita por doña Rocío y publicada en “El Colombiano”, el pasado sábado.

Los primeros párrafos de este texto hacen pensar que el objeto del mismo es pronunciarse acerca de la indiferencia y dureza de corazón de muchos humanos, ante el sufrimiento de diversos animales; pero, al terminar, nos damos cuenta de que su intención fue la de justificar las torturas de la tauromaquia, por el hecho de que otros animales también reciben tratos crueles.

Es un argumento absurdo e inmoral pretender que, porque, a través de la Historia, se han cometido brutalidades contra los animales, por esa razón no habría de ser malvado que se cometan otras.

Las comparaciones a las que acude la autora no pueden ser menos que irreflexivas. Menciona, por ejemplo, que “No preocupa el exterminio de cucarachas, zancudos...”, a los grupos defensores de la naturaleza. Pero es muy distinto matar insectos, por razones de salubridad y “de un solo golpe”, a convertir el acto de torturar y sacrificar a un animal en toda una festividad. Estoy seguro de que si hubiera un grupo de personas que pagaran altas sumas y se reunieran para, en medio de carcajadas y vitoreos, tomar cucarachas, arrancarles las alas, enterrarles alfileres y hacerles cuanta maldad fuera posible, la comunidad mundial los vería como psicópatas y no serían pocos los que los calificarían de satánicos.

Para disculpar las torturas de la tauromaquia, doña Rocío acude a la Biblia. Dice que “Dios les dijo a Adán y Eva que ‘todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, les doy de alimento’. Con todo respeto a Yahvé y al redactor del Génesis, quedó faltando especificar si los animales eran solamente para alimento o si podían utilizarse como mascotas, en espectáculos, para compañía, divertirse, arar, arrastrar, montar, para trabajar”.

Prosigue: “¿Qué diría el Génesis si Yahvé hubiera asistido a una corrida que empezara con el himno nacional y el antioqueño a todo pulmón, hermoso desfile, César Rincón en su día, toros estupendos, buenos rejoneadores, caballos hermosos, banderillas a pie y a caballo, toro indultado, la presidencia otorgando orejas y rabos, el pueblo de Dios riendo, aplaudiendo, gritando, gozando, en paz?”.

Atreverse a insinuar que Dios disfrutaría viendo cómo se atormenta y se vulnera a los seres por Él creados es una grandísima ofensa para quienes estamos convencidos de que Dios es todo amor, compasión y luz.

Por eso, aprovecho la discusión que ha suscitado este artículo para sumarme a los movimientos antitaurinos, que han invitado a los jerarcas de las iglesias y religiones presentes en Colombia a que establezcan públicamente sus consideraciones acerca de las corridas de toros.

Con el máximo respeto, me uno a la solicitud que se ha presentado ante la Iglesia Católica, para que se abstenga de bendecir las espadas, las banderillas y a los toreros, antes de que estos pasen a torturar los animales. Así mismo, sería procedente que retiraran sus capillas y capellanes de las plazas de toros, cesaran de celebrar misas y procesiones y nunca más repartieran la comunión en estos lugares anticristianos, de origen pagano.

Es increíble que no se haya prohibido preconizar a la Virgen María y a los demás santos como patronos de las plazas de toros, porque ellos han sido ejemplos de bondad y misericordia y el hecho de asociarlos a estas crueldades constituye un grave irrespeto.

Doña Rocío imagina a Dios, gozando el espectáculo de una corrida... ¡Es imposible imaginar a la Virgen Maria en compañía de su Santísimo Hijo, aplaudiendo y emborrachándose, en una corrida de toros!

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=78658&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=920

Compartir este post

Repost 0
Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
Comenta este artículo

Comentarios