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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:07
El Mundo, 28 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

En este diciembre, en el que se celebra el cincuentenario del sufragio femenino en nuestro país, se ha hablado (aunque no tanto como se debería) sobre el meritorio trabajo de Esperanza Arboleda, Josefina Valencia, Berta Hernández, María Currea, Rosita Turizo y otras mujeres decisivas en la lucha por la igualdad de género en Colombia, pero creo que también vale la pena evocar someramente la gran historia del Feminismo y exaltar a sus máximas activistas.

Aunque, desde la Antigüedad, se dieron casos de mujeres excepcionales que sacudieron las represiones sexistas del medio en que vivieron (guerreras, como las “Amazonas”; escritoras, como Santa Teresa y Sor Juana Inés de la Cruz; pintoras del Renacimiento; intelectuales, como Eloísa), estos ejemplos ocasionales no lograron crear corrientes significativas que obtuvieran algún efecto modificador en la Historia
La lucha colectiva feminista empieza con la Revolución Francesa. “Libres” del absolutismo, los franceses vaciaron los principios de la Revolución, en la archifamosa “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, pero la mujer se sintió lesionada, pues tal proclamación no reivindicaba sus derechos ni hacía menos ingrata su posición en la sociedad.

Ellas no habían sido tratadas con aquellas “Liberté, egalité et fraternité” que promulgaba el nuevo orden, lo cual llevó a que un grupo de damas francesas, encabezado por Olimpia de Gougues (posteriormente, guillotinada), redactara, en 1792, la “Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana”, en la cual no sólo pedían igualdad de derechos, como el de administrar sus propias haciendas, sino también igualdad de deberes ciudadanos, como pagar pena de prisión por el incumplimiento de los créditos, y la obligatoriedad de la prestación del servicio militar.

Estas primeras feministas fueron influenciadas por la pensadora británica Mary Wollstonecraft, quien, en 1792, publicó “La reivindicación de los derechos de la mujer”, obra en la que clamaba por la “razón”, exponía la noción de “derechos” y describía la infeliz situación de la mujer, quien, al no tener acceso a la educación, no podía pretender la independencia económica y desperdiciaba su enorme potencial.

Wollstonecraft equipara la posición sumisa y dócil de las mujeres de su tiempo a la de los esclavos. Dato interesante, ella fue la madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein (Wollstonecraft, sería, entonces, al mismo tiempo, la abuela de Frankestein y del Feminismo).

En 1882, nació en Manchester, Sylvia Pankhurst, quien dirigió, con su madre y su hermana, el movimiento a favor del voto femenino en Gran Bretaña y organizó reuniones de protesta y manifestaciones en pro de la causa. Cuando vieron que sus esfuerzos no tenían respuesta del gobierno, se hicieron sentir mediante acciones violentas dirigidas contra la propiedad, pero no contra las personas. Entre 1909 y 1914, más de 1.000 mujeres fueron arrestadas por delitos relacionados con el movimiento sufragista. Finalmente, en 1918, las mujeres mayores de 30 años obtuvieron el derecho al voto, en ese país.

Mencionamos brevemente a la norteamericana Jane Adams, una de las primeras mujeres médicas de los Estados Unidos, que presidió durante la I Guerra Mundial, la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad y realizó una gestión social memorable que la haría merecedora del Premio Nóbel de la Paz, en 1931.

Otra gran impulsora del cambio social fue Annie Besant, quien, tras separarse de su esposo, se dedicó a escribir sobre temas políticos, religiosos y sociales. Publicó, en 1877, un escandaloso libro en defensa del control de la natalidad, por lo que fue juzgada por obscenidad y perdió la custodia de su hija. Fue una de las primeras mujeres universitarias de su país y, en su afán de conseguir la ampliación de los derechos femeninos, fundó el periódico “The Link”. En 1888, ayudó a organizar una exitosa huelga para mejorar las condiciones laborales de las mujeres en una fábrica de cerillas. Después de cumplir 40 años de edad, siguiendo a otra gran revolucionaria, María Blavawsky, viajó a la India, conoció la Teosofía y se constituyó, con Krishnamurti, en su líder mundial. Su última causa fue la independencia de la India, donde es considerada heroína nacional.

En los decenios de 1950, 60 y 70, los movimientos feministas alcanzaron gran notoriedad y muchas de sus reclamaciones fueron incorporadas a las legislaciones de los países desarrollados y aceptadas como justas, por buena parte de la sociedad.

De los adelantos de las mujeres, desde entonces, en la vida social, política, empresarial y artística, somos todos testigos. La mujer ha posicionado un liderazgo mundial y hoy sería inconcebible la conducción de cualquier organización, en cualquier campo, sin el aporte inteligente de ellas. Y todo gracias a las visionarias a quienes hoy rendimos tributo.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=72804&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=851

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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Comentarios

Carolina | mobile website templates 01/25/2012 22:16

un buen articulo de opinion