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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 05:04
El Mundo, 13 de Diciembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Antes de que se nos acabe el 2007, vale la pena recordar que, este año, se celebran los 140 años del fallecimiento del gran poeta francés Charles Baudelaire y el sesquicentenario de la publicación de su inmortal obra “Las flores del mal”, considerada por diversos estudiosos como la semilla de la Poesía Moderna (que no del Modernismo “rubendaríaco”, como decía Silva).

Nacido, en París, el 9 de abril de 1821, en la mediana burguesía francesa, Baudelaire, partió en dos la historia de la Poética de Occidente: se alejó del adornado lirismo y manierismo de su tiempo, para consolidar un estilo conciso, crudo, en extremo verista y provocador, que daría inicio a las formas contemporáneas.

Y su obra no podría ser de otra forma, pues su personalidad, exhibicionista y hondamente exis-tencialista, su espíritu reformador y su ideología librepensadora le impedían encerrarse en las sólidas cortapisas de su época.

Poeta maldito, diabólico, sacrílego, apologista del dolor... son los epítetos que suelen adjudicársele. Pero, ¿Porqué la sociedad lo ubica en ese estrato? Tal vez, por su extravagancia y su estilo de vida caprichoso. Se teñía el cabello de un color azul verduzco; era insolente, avieso y turbulento. Pasaba días enteros en los burdeles; consumía altas dosis de opio y de hachís; estuvo en los tribunales, por el delito de Sodomía (aunque era más heterosexual que homosexual), salía a la calle con una estola de plumas y otras prendas pasadas de moda... Respondía a los elogios con insultos y dilapidó su mediana fortuna en la embriagadora bohemia que acabaría con su vida.

Aparte de poeta, fue un avezado crítico de Arte, Literatura y Música (él fue quien introdujo a Wagner en Francia).

En junio de 1857, se publicó su obra cumbre, “Las flores del mal”, conjunto de poemas que comenzó a escribir a los 23 años de edad. La obra expresa su sentimiento de inconformidad social y su infinita melancolía. Su poesía fue despreciada, pues la gente no conseguía apreciar la belleza de la exaltación de lo cotidiano, de lo feo, de lo común, que fue precisamente lo que Baudelaire hizo. Su ruptura con las formas poéticas tradicionales, su marcada ironía y sus desgarradoras descripciones erótico-sicológicas lograron enfurecer a la gente.

El rechazo a la publicación de este libro produjo que los ejemplares de la obra fueran confiscados y que el autor fuera acusado por obscenidad, ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres. Las autoridades judiciales sentenciaron a Baudelaire y a su editor con multas y con la exclusión obligatoria de siete poemas de la obra, en los cuales describía con crudeza y naturalidad lo que ocurría en el submundo de París (bohemio, corrupto y libertino) que la sociedad pretendía ignorar.

Y el espíritu de Baudelaire quería justamente escandalizar, atormentar a los de su clase y hacer que las dignas damas se santiguaran, ante lo que reflejaba sus más bajas pasiones. De aquí justamente viene la frase de “Épater la bourgeoisie”.

En relación con la severa censura que sufrió “Las flores del mal”, Baudelaire recibió una carta del gran Víctor Hugo, en la cual le decía: “Usted ama lo bello. Deme la mano. Y en cuanto a las persecuciones, son grandeza. ¡Coraje!”.

“¿Qué es poesía?: el pensamiento divino hecho melodía humana” escribe Barba Jacob en su “Canción de la Alegría”. Baudelaire es famoso por su poesía innovadora y exaltadora de lo catalogado como no bello, pero muchos no saben que fue un maestro del soneto, técnica que desde los tiempos de Petrarca es la mayor prueba de talento para los poetas, consistente en describir un mundo en catorce versos (como decía Valencia).

El buen manejo del soneto le da al poeta la autoridad suficiente para innovar y crear cambios poéticos, del mismo modo que un pintor abstracto debe primero dominar lo clásico para después experimentar y llegar al estilo que lo hará reconocer como artista.

Este es el fenómeno que encontramos en Baudelaire, quien escribIó sonetos perfectos y obras de gran respeto a la preceptiva literaria (lo cual lo constituye en el último de los grandes románticos), para luego recrearse en los paraísos del Simbolismo, del verso libre y hasta de los nunca antes conocidos poemas en prosa.

Estos últimos comprenderían un libro que fue publicado después de la muerte de Baudelaire y que es el más antiguo antecesor de la poesía concreta, narrativa, sin restricciones y antilírica que hoy impera; la cual no concuerda del todo con aquella “celeste música de pensamientos” de la que hablaba don Miguel Antonio Caro.

Baudelaire falleció, el 31 de agosto de 1867, y fue sepultado en el cementerio de Montparnase. Creemos nosotros que hubiera preferido ser enterrado en Pére Lachaise, donde yacen muchos de los grandes irreverentes como Oscar Wilde, Marcel Proust y Jim Morrison.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=71861&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=836

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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Comentarios

Carolina | rimanere incina 01/25/2012 22:12

un genio entre genios