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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 04:56
El Mundo, 22 de Noviembre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

Hace un par de semanas, la Primera Dama del departamento de Caldas se unió a otras primeras damas y a algunos columnistas que se habían declarado detractores radicales de los reinados de belleza y, muy especialmente, del Reinado Nacional de la Belleza, que coronó su nueva reina, la semana pasada.

Con todo respeto, me gustaría exponer ante ustedes algunas consideraciones que hacen pensar que los reinados, en nuestro país, hacen más bien que mal.

Si en nuestro medio es bien visto que haya quienes trabajen sin descanso, para llegar a ser ricos; que otros se dediquen a leer compulsivamente, para volverse los más cultos; que otros entreguen su vida a la oración, para ser los más espirituales, y que los deportistas entrenen con todas sus fuerzas, constantemente, para ser los mejores... ¿Por qué se ataca el hecho de que una persona se consagre a hacer ejercicio, vigile sus comidas y se someta a toda clase de masajes, retoques y otras torturas, con la finalidad de mejorar su apariencia estética y ser la más bella?

Bien sabemos que en el Exterior, la imagen de Colombia es mayoritariamente negativa y que el nombre de nuestro país es casi siempre asociado con narcotráfico y violencia. Pero me contaba una embajadora que los pocos aspectos positivos por los que es conocida Colombia en el Orbe son, en su orden: el fútbol (aunque ya no tengamos participación en los mundiales), las reinas de belleza, las telenovelas (justamente, por la belleza de las actrices), el café y las esmeraldas. Infortunadamente, en esta lista no están incluidos nuestros escritores, artistas y científicos, ni la amabilidad de nuestras gentes, ni tantos otros tesoros de nuestra patria.

Y el segundo lugar que ocupan las reinas se debe, más que todo, a que casi siempre nuestras representantes resultan incluidas entre las finalistas de Miss Universo y de los demás reinados mundiales. Ellas presentan, entonces, lo bello de Colombia y hacen que los miles de millones de televidentes de estos certámenes queden enamorados, por un minuto, del fascinante producto de nuestra mezcla de razas. Los que se esfuerzan por hacer que el nombre de Colombia se luzca ante el mundo, ¿saben cuánto vale un minuto de publicidad positiva en la televisión mundial?

Las altas posiciones que alcanzan nuestras reinas en estos concursos incrementan la reputación del país, tanto como cuando (rara vez) obtenemos medallas en olimpiadas o campeonatos internacionales y deberían enorgullecernos, como cuando vimos a Shakira cantando en el Mundial de Fútbol.

Y como, gracias a los reinados, se ha propagado por el mundo la fama de que nuestras ciudades son las que tienen más mujeres bellas por kilómetro cuadrado, cuando uno conversa con los extranjeros que visitan Colombia, se encuentra con frecuencia con que ellos manifiestan que vinieron atraídos por la célebre belleza de sus mujeres. Y son muchos los que, soñando con la dulzura y delicadeza de nuestras féminas, vienen al país a encontrar esposa... Y justamente esto es lo que hace que miles de muchachas pobres de Cartagena y Santa Marta se despierten todos los días con la única ilusión de que algún turista se case con ellas y las saque de su infrahumana pobreza (y así salvar a sus familias, que sólo lograrán mantenerse, gracias a las remesas...)

Y no sólo el turismo se nutre de los reinados, sino también, el empleo. Hay miles de familias que subsisten gracias a todo lo necesario para la realización de estos certámenes y para la preparación y menaje de las reinas y de sus comitivas y todos los demás factores que se mueven alrededor... Son innumerables las personas, en Cartagena, que esperan todo el año a que sea noviembre, para poder exprimir a los turistas y equilibrar un poco las finanzas familiares.

Y todo esto sin hablar de la alegría enorme que traen los reinados a nuestra gente. Hasta en el pueblo más pequeño, perseguido por la violencia y la pobreza, los reinados logran que las personas olviden por un instante el agobio oprobioso de sus terribles flagelos y rían y aplaudan con regocijo. ¿Será que sobra un escape como este, ante los males dolorosos que afronta Colombia?

Y precisamente, en relación con los problemas sociales del país, nuestras reinas cumplen una formidable labor de apoyo a un sinnúmero de causas cívicas y de beneficencia. Las señoritas Colombia y las demás reinas, activísimas y generosas, pasan todo su año de reinado dedicadas a participar gratuitamente en eventos de caridad, en todo el país. Este es uno de los motivos por los cuales son recordadas con tanto cariño.

Siendo una producción nacional, para cuyo éxito colaboran múltiples sectores y una inmensa cantidad de personas, y considerado como una industria, el proceso de los reinados se puede equiparar al de las Danzas Folclóricas y al de las Artesanías... ¿Y quién y con cuáles argumentos podría oponerse a éstas?

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=70148&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=814

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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Comentarios

Carol | sofas 01/25/2012 19:57

jjaja gran post