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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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El color según los maestros

Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 04:40
El Mundo, 3 de Octubre de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

La semana pasada, en París, falleció el gran maestro de todos los mimos, Marcel Marceau. Cuando este genio de las tablas ingresó a la escuela de Teatro, el mimo estaba olvidado y sólo quedaba el recuerdo de la pantomima decimonónica de Pierrot. Había grandes actores, pero ninguno con la energía necesaria para resucitar el arte de la Mímica.

Cuando su maestro, Esteban Decroux (que había configurado toda una gramática del cuerpo, basada en Miguel Ángel y en Rodin), quiso llevar a escena “Los niños del paraíso” -inspirada, justamente, en Pierrot- escogió a Marceau, su mejor discípulo, para el papel de Arlechino,. Este fue el comienzo de su identificación vital y vitalicia con la mímica.

Llevó sus “gritos silenciosos”, por los 5 continentes. Esto fue su máximo orgullo. Su genio fue la cualidad suprema, para que su arte fuese cualificado a la par de la Literatura y las Artes Plásticas.

Siendo ya Marceau el indestronable gran maestro de los mimos, el alcalde de París, Jacques Chirac, en pos de que su obra continuara avanzando, le organizó una escuela, desde la cual el ducho intérprete buscó la creación de nuevas técnicas y el crecimiento de su quinesis, de su “arte profundo, en la comedia de la vida”. Nada raro, entonces, que una de sus mayores tristezas fuera ver la desaparición de su escuela, en el 2005, por falta de financiación.

Hoy, cuando sus admiradores y el pueblo francés están de luto, resulta oportuno recordar que Marceau no ignoró a Medellín, ni durante su luminosa carrera, ni en su gira mundial de despedida. Por eso, a continuación, me gustaría rememorar su última visita a nuestra ciudad.

Septiembre de 2005. La directora del Teatro Pablo Tobón Uribe, Norella Marín Vieco, consciente de la importancia de que Medellín fuese partícipe de la última gira del más reconocido de los mimos de la Historia, puso manos a la obra... Y, sin duda alguna, valió la pena asumir la contingencia de tal empresa, pues la boletería se agotó... Todos querían ver al legendario Marceau, que acompañó con su intelectual diversión a 4 generaciones (Marceau se había presentado en la ciudad, en otras 2 ocasiones, la primera de ellas en junio de 1969, también en el Pablo Tobón, traído por el Ministerio de Educación y la Embajada de Francia, como recuerda la misma Norella).

Tuve el honor de ser invitado al encuentro del gran artista francés, en el Hotel Sheraton, con algunos periodistas de la ciudad, evento en el cual aprendimos mucho de sus vivencias e ideales, pues, contrario a lo que podría esperarse de cualquier mimo, su palabra era abundante y locuaz.
Recuerdo muy especialmente que este maestro de la escena silenciosa elogió la elevada conciencia cultural de la gente de América Latina, continente que visitó más de 10 veces. Evocó su encuentro, en Chile, con el poeta Neruda, y, orgullo para nosotros, manifestó su veneración por Colombia y su cultura, especialmente por la obra de nuestros Gabriel García Márquez y Fernando Botero. Por eso, pidió a la directora Norella Marín recorrer la Plaza Botero y el Museo de Antioquia, para personificar a su modo y darles vida a algunos de los cuadros y esculturas del maestro antioqueño. 

Habló también de un encuentro con su gran antecesor, Charles Chaplin, en París, en 1967, cuando el actor inglés le declaró su admiración y llamó vivamente a sus hijos, para que conocieran y aplaudieran a Marceau, quien ya triunfaba en Europa.

Después de otros varios temas, en aquel inolvidable encuentro, los invitados nos despedimos de él, con un “Je vous admire, avec toute mon ame”.

Al día siguiente, en las 2 horas que duró su espectáculo, en el Pablo Tobón, con lo mejor de su creación, demostró que sus 82 años no habían menguado su fuerza, tanto física como dramática, ni su precisión y virtuosismo. La primera parte fue una selección de “mimodramas”, de algunas de sus “Pantomimas de estilo”, y en la segunda, su archifamoso personaje estrella, BIP, fungió como domador de leones invisibles, viajero marino, músico callejero, vendedor de porcelanas, fabricante de máscaras...

Así como los principales gobiernos del mundo no dudaron en exaltar sus méritos, nuestras instituciones no podían permanecer estáticas frente a su histórica visita, por lo cual la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía y el cabildo de Medellín decidieron aprovechar su estadía en la ciudad, para condecorarlo. La Universidad de Antioquia no se quedó atrás y le otorgó el Honoris Causa en Artes Escénicas, en un acto, en el Teatro Universitario, seguido de una clase maestra del mundial actor.

Marceau no volverá a estar con nosotros, pero la imagen de su silueta y sus expresiones y movimientos seguirán en nuestra memoria y vivirán por siempre, en el registro de los más altos exponentes del Arte Dramático del siglo XX.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=65817&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=764

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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