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  • : El blog de Sergio Esteban Vélez
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  • : En este sitio, la cultura es protagonista. Se puede apreciar lo mejor del arte y de la literatura colombiana, a través de entrevistas a sus mayores representantes y de más de un centenar de artículos sobre el trabajo de los mismos. También hay un espacio para la Historia, la Política y la Lingüística, además de una compilación de la obra poética que el autor ha desarrollado desde su niñez, cuando ya publicaba libros y era admirado en su país como "el Niño Poeta".
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Guerra, Padura y Manet

17 mayo 2009 7 17 /05 /mayo /2009 03:31
El Mundo, 9 de agosto de 2007

SERGIO ESTEBAN VÉLEZ

El próximo 12 de agosto se celebrará el cincuentenario del Desfile de Silleteros, aunque lo tradicional ha sido que se realice el 7 del mismo mes. Y la fecha no ha sido lo único que la Administración le ha modificado este año. También lo mudó de ruta, hacia el sector de Laureles (menos mal, nuestros visitantes no tendrán que ver el adefesio de las “Pirámides” de la Oriental, escenario habitual de esta florida procesión).

Afortunadamente, en esta versión, este espectáculo no será a mediodía, como en otros años, sino a las tres de la tarde, aunque la gente deberá llegar desde la una, para poder asegurar una buena visibilidad. De todos modos, para los miles de espectadores será un martirio tener que aguantar más de 3 horas parados, cuasi inmóviles ante los afilados rayos del sol en su apogeo. Las personas se agotan, sufren daños en la piel, se ponen de mal humor. Las multitudes incontroladamente se agolpan, se revuelcan, se pisan, se patean. Y, peor aún, ¿cómo se les ocurre a los concurrentes llevar bebés a tal desasosiego?

Pero sobre todo, me preocupa el sacrificio de los silleteros, que, para llegar al desfile a tiempo, deben prescindir de sus horas de sueño, para enfrentarse luego a jornadas sobrehumanas, muchas veces de más de 2 días sin descansar confeccionando sus silletas (y, muchos de ellos, bebiendo aguardiente sin parar). Después, se enfrentan a la tortuosa carretera que los lleva a Medellín, donde, como el toro en la fiesta brava, se convierten en los protagonistas del carnaval que tanto hace reír a las gentes, que no sienten vergüenza ni compasión ante estos pobres niños y ancianos cuasianalfebetas, que, por su propia ignorancia, se auto obligan a cargar, por más de 20 cuadras, las hermosas silletas, que son más grandes que ellos y muchas veces pesan más de 100 kilos. Nadie ha pensado en el hecho de que, con el paso de los años, este esfuerzo puede traerles severos traumas físicos. Algunos podrían pensar que estas gentes hacen tal sacrificio a la espera de algún pago económico que retribuya su heroísmo. Pero no, hacen las silletas a pérdida, lo que significa mucho para estas familias que no gozan siquiera de las más básicas comodidades de la vida civilizada. El premio que reciben es el aplauso momentáneo del gentío que los contempla (el mismo que después los olvida). Porque, a pesar de la exaltación que del silletero han hecho nuestros emblemáticos M. Mejía Vallejo, L. Uribe Bueno y Ramón Vásquez, son muy escasos el respaldo y la ayuda social que la comunidad medellinense les brinda. Sería preferible que la Administración se consagrara a mejorar las condiciones de vida de estas humildes gentes y a educarlas, en vez de gastar miles de millones en la organización de esta inconsecuente feria.

En medio de los silleteros, se exhiben diversas manifestaciones folclóricas de delegaciones que bailan, a lo largo de todo el recorrido. Una de estas danzas, de la que nos enorgullecemos y que se presenta casi todos los años, muestra a varios campesinos peleando con machetes, exaltando la terrible realidad de nuestros campos, donde la gente se mata a machetazos por cualquier nimiedad. (El Ballet Folclórico de Antioquia, en su último espectáculo, en París, presentó un largo cuadro dancístico de campesinos antioqueños peleando con machetes, esposos y esposas persiguiéndose con armas cortopunzantes, borrachos...) ¿Será ésta la imagen que queremos proyectar de Antioquia? ¿Será esta tradición equiparable a lo que para el mundo representan antioqueños como Fernando Botero, Tomás Carrasquilla, P. Barba Jacob, León de Greiff, Fernando González o F. A. Cano?

No podemos olvidar que del corregimiento silletero surgió Blas Emilio Atehortúa, uno de los principales compositores modernos de América Latina.

¡Qué extraordinario sería que nuestro pueblo fuera tan entusiasta con la alta cultura! Duele pensar que una ciudad industrial tan rica como Medellín no tenga una verdadera organización operística, cuando en ciudades de bloqueada economía, como La Habana, hay más de 9 montajes al año. Es inaudito el escaso apoyo que ofrecen nuestros gobiernos a los creadores artísticos y literarios. Deberíamos enseñar a escolares y público a disfrutar y buscar el placer de la lectura. Si Antioquia quiere ser verdaderamente sobresaliente, debe invertir su dinero y su energía, no en cabalgatas que dejan decenas de caballos muertos y en tablados vallenatos y carnavales improductivos que fomentan el consumo de alcohol y la preferencia por una cultura ordinaria, sino en procesos que nos lleven a ser una ciudad cosmopolita y pluralista, que procure estar al día en cultura y civilidad y pueda, por fin, borrar la difundida imagen del antioqueño embaucador, vicioso, violento, machetero e ignorante.

 

 


http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=60965&imagen=&vl=1&r=buscador.php&idedicion=708

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Published by Sergio Esteban Vélez - en Columnas de Opinión
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Comentarios

bolas chinas 11/29/2011 14:13

debe de ser un magnifico espectaculo